Archivos para marzo, 2013

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A finales del 2001, el fanzine de información El Picasesos (que dirigía Federico Reggiani) publicó un número, el 4, dedicado a la historieta argentina independiente. O sea tanto fanzines como revistas que salían en el circuito comercial pero básicamente autoeditadas por sus creadores. Leer hoy día sus páginas resultau n ejercicio muy interesante, para saber dónde estaba la historieta argentina en esos años pos menemistas pre explosion. Especialmente valiosas me parece que son las entrevistas hechas a varios de los equipos creativo/editoriales que luchaban en esos años para sacar revistas de historietas en medio del páramo que era la hisotrieta argenta esos años.
De a poco vamos a ir subiendo las entrevistas. Empezamos con la que hicieron a 4 Segundos. Las entrevistas originalmente fueron hechas por Reggiani y Cristian Mallea, mayoritariamente via e-mail, entre abril y agosto del 2001.

4 segundos.

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Alejo García Valdearena y Feliciano García Zecchín publicaron entre 1999 y diciembre de 2000 (para su sello “Pipabang comics”) una revista de 32 páginas a color protagonizada por cuatro post adolescentes que en un país y un medio más razonables hubiera sido un fenómeno masivo. A cambio, nos quedó una de las mejores historietas que se hayan hecho en Argentina en estos tiempos (y sin dudas, la más graciosa). El señor García Valdearena, su guionista, explica cómo se hizo.

Picasesos: Creo que para los que compramos 4 segundos #1 en el kiosko, una de las cosas más sorprendentes era el carácter de producto “terminado”, profesional y sin fisuras: lo que se espera de nombres conocidos, de una historieta con bastante tiempo de recorrido y, además, de un mercado más o menos saludable. Así que la pregunta obligada es: ¿De dónde sale 4 segundos? ¿Qué experiencias anteriores tenían, tanto haciendo historietas como editando?

Alejo García Valdearena: La verdad que mucha experiencia no teníamos, sobre todo yo, ya que Feliciano [García Zecchin] había dibujado antes dos historias de “Kilroy” (un personaje publicado por la editorial norteamericana Caliber) y venía trabajando de dibujante para diferentes proyectos desde hacía un tiempo. Yo apenas había escrito el guión de Área, una, gracias a dios, merecidamente olvidada historieta que hicimos con Pier [Brito] para IVREA. El dibujo de Área estaba muy bueno pero el guión era un DESASTRE. Después había escrito algún que otro guión por placer o para que dibujara Feli como muestra para alguna editorial extranjera. Ese es el caso de “Cándido Barona” que después se terminó publicando en Lazer.
Para el tema de la edición nos ayudó mucho la experiencia que ya habían cosechado los chicos de IVREA que son amigos y nos dieron una mano gigante. Ellos nos dieron todos los datos de imprenta, fotocromía, distribución y todas esas cosas que son la parte fea de hacer un cómic.
4 Segundos nace cuando yo, que venía con ganas de hacer una revista desde hacía un tiempo, les propuse a Pier a Feliciano hacer una antología (esperábamos conseguir más gente). Escribí algunos guiones cortos, uno de ellos, el que más me gustaba, se llamaba “Fiebre de sábado por la noche”. La idea de la antología se fue desdibujando porque hacer ese tipo de revistas es una tarea titánica. Entonces reescribí “Fiebre de sábado…” y se convirtió en el primer capítulo de 4 Segundos.

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P: Se ha hablado mucho de 4 Segundos como sitcom. ¿Qué público buscaban o esperaban encontrar (o expulsar, ya que estamos) con la elección de un género que es masivo pero a la vez marginal en el ámbito específico de la historieta? Y en relación con esto: ¿notaron diferencias en el modo en que se recibía 4 Segundos publicado por Pipabang y 4 Segundos publicado en Ultra?

AGV: Creo que jamás nos propusimos conquistar un público determinado. La idea siempre fue hacer lo que se nos cantara. Nos planteamos que, ya que íbamos a perder plata haciendo cómic, por lo menos nos íbamos a dar el gusto de hacer lo que quisiéramos. Nadie te asegura que haciendo tal o cual tipo de cómic vas a “triunfar” así que lo mejor es hacer lo que sale o tenés ganas de hacer y punto. El estudio de mercado se lo dejamos a Coca Cola. Por supuesto que, por la temática de las historias, sabíamos que los tentativos lectores de 4 Segundos no iban a ser capitanes de la industria ni respetados miembros del clero, sino más bien gente joven con una vida parecida a la nuestra.
En cuanto a lo de las sitcoms, a mi siempre me gustó mucho el humor de las comedias americanas y en ese momento miraba muchas, sobre todo Seinfeld (a quien le he robado todo) y Friends. Era lógico que saliera lo que salió. Además, la única premisa que yo consideraba sagrada, era que las historias fueran autoconclusivas. Eso de andar teniendo que esperar un mes (en el mejor de los casos) para ver como sigue algo siempre me pareció una mierda. Las sitcoms cuadran perfecto con esa idea.
También siempre me gustó mucho el humor absurdo de programas como De la cabeza y Cha Cha Cha. Ahí están los textos sobre Pipabang y sus héroes creadores para probarlo. No hemos inventado nada.
La verdad que lo de las diferencias en la recepción que tuvo el cómic en ULTRA o en su propia revista no te lo puedo contestar porque las cartas de lectores de la edición de Ivrea no las manejaba yo. No creo que haya habido grandes diferencias.

P: ¿Qué historietas (y en general, qué productos culturales) les interesan como lectores y, en particular, cuáles sienten que los han influído o les resultan afines como productores?

AGV: En esta voy a hablar solo por mí, no quiero meterme en la cabeza de Feliciano, más que nada porque es un lugar inmundo lleno de pensamientos pecaminosos. Las mayor influencia que reconozco en 4 Segundos (además de Seinfeld) son los libros de Fontanarrosa a quien admiro mucho y se nota. Después me gustan: Daniel Clowes (me gusta lo que hace, no él, no se hagan los vivos), Quino (Mafalda), las novelas de Manuel Puig, las películas Kevin Smith, las de Almodovar, las de Woody Allen, Los discos de Tom Waits, Leonard Cohen, y, sobre todo, de Sabina, me gusta mucho lo que escribe Chuk Palahniuk (el de El Club de la pelea), me gustan los calamaretis fritos, me gusta hacer zapping, me gusta, pero, más que nada, me gusta rascarme y tomar cerveza con mis amigos.

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P: Sin arrojarse por una ventana ¿Cómo ven las posibilidades de hacer y editar historieta en Argentina? (Si es verdad el triste rumor que circula por acá, del cierre de4 Segundos, ¿cómo fue la experiencia?).

AGV: Hacer historieta en la Argentina es genial. No hay ningún problema con eso, siempre y cuando no la trates de vender también en Argentina. A nosotros nos fue muy bien que significa que no perdimos plata o perdimos poca (ya es imposible de calcular para mí que soy muy descuidado con los números) pero la edición de 4 Segundos en Argentina está cerrada hasta nuevo aviso. De hecho yo estoy trabajando en España así que sería muy difícil hacer una revista conmigo acá (o allá, para ustedes)

P: ¿Qué proyectos tienen para seguir haciendo historietas?

AGV: En septiembre se van a publicar en Francia un primer libro de 4 Segundos con los números 1 y 2. La editorial se llama La comediee Ilustree y lo publica en blanco y negro. En julio se publicó en el Especial Vicio del Vibora una historia de dos páginas que hicimos con Feli y a partir de este mes empieza a salir una serie nueva (también a cargo nuestro) que se llama PEATONES y tiene muchas reminicencias de 4”.

Este artículo lo escribí hace años para no recuerdo qué proyecto , que quedó incompleto, con lo que es un texto inédito. Espeor les guste

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Ya hace más de treinta años que salió el primer número de Crash!, primer fanzine sobre historieta de Argentina. Desde entonces, el este tipo de publicaciones han contribuído en buena medida al desarrollo del comic argentino tanto en lo creativo como en lo relativo a su circuito industrial y comercial. Sin embargo, aún hoy se sabe poco (y menos aún, se aprecia) de la historia y desarrollo de los fanzines de historietas argentinos.

No pretendo hacer aquí esa historia (en parte porque ya la hice). Pero sí voy a intentar llamar la atención sobre los veinticinco fanzines que, en mi opinión son los más relevantes y meritorios de todos los que se hicieron entre 1979 y el 2001. Son veinticinco fanzines que merecerían ser conocidos por los aficionados, veinticinco revistas que deberían ser consideradas hitos dentro de su tipo.

Como toda enumeración, siempre habrá cierto grado de arbitrariedad subjetiva, fruto que el que decide los títulos es este escriba únicamente. Sin embargo, voy a tratar previamente de definir los criterios por detrás de esta elección de títulos, para que se entienda por qué elijo a tal y no a cual.

Hay dos criterios. En primer lugar, la calidad de la revista importa. Esto es especialmente importante en los contenidos, aunque un fanzine bien editado ayuda mucho. Todos los fanzines de esta lista de una manera u otra cumplen con creces el ser productos buenos, interesantes y que atraparon a sus lectores.

El segundo criterio es la importancia específica dentro de la historia de los fanzines que haya tenido la publicación, ya sea por que haya sido la primera en publicar el trabajo de algún autor que después fue conocido o bien por hablar por primera vez de un fenómeno del comic que a posteriori se hizo popular. También influye que haya sido importante dentro de la historia específica de los fanzines.

Obviamente hay limitaciones en esta elección. Por un lado, hay un elevado predominio de los fanzines hechos en Buenos Aires en detrimento de los del interior del país. No es mala voluntad de mi parte, sino simplemente que, al tener el fanzine una distribución limitada por principio, se ha hecho difícil conocer sobre aquellos que fueron producidos fuera de esa ciudad y sobre todo leerlos para ver que tal eran. En segundo lugar, si bien he intentado mantener un balance entre los diferentes períodos de tiempo en que se hicieron fanzines, puede ser que haya un cierto predomino de los realizados desde mediados de la década del noventa, lo que yo llamo la segunda oleada, para diferenciarla de la primera oleada fanzinera, que ocurrió durante la década de 1980.

También ee dejado fuera de consideración aquellos fanzines que yo mismo edité (los fanzines Kapop y el unitario Caoscomic) porque uno no puede ser juez y parte a la hora de clasificar. Juzgar sus méritos o falta de ellos quedará en manos de otra persona.

También solo tomé en consideración aquellos fanzines producidos (o al menos que comenzaron a publicarse entre diciembre de 1979 y diciembre del 2001. La primera fecha indica la aparición del primer fanzine registrado. La última porque funciona como un buen punto de quiebre ya que (crisis económica mediante) el 2002 tuvo muy poca cantidad de fanzines, eliminando efectivamente a bastantes de los producidos durante la segunda oleada fanzinera de los años noventa.

Aclarados estos puntos, presento los 25 MEJORES FANZINES PRODUCIDOS ENTRE 1979 Y EL 2001:

 

¡CRASH!

¿Cuántos números fueron?: Ocho

¿En qué años?: Entre 1979 y 1983

¿Cómo era?: Un fanzine de información, destinado a “informar y documentar, manteniendo latente el interés de un arte eminentemente popular y no por eos menos arte”, tal cual expresaba en la editorial del primer número su director, el ya fallecido Leandro Sesarego.

¿Y por qué era importante, eh?: Primero, por ser el primer fanzine relativo con la historieta que conozco que se hizo en Argentina. Segundo, por la increíble buena calidad de sus notas tanto las de investigación como sus reportajes (sobre todo teniendo en cuenta l limitada capacidad informativa que había sobre el comic en esos tiempos). Gente como Sesarego, Rodriguez van Rousselt, Linton Howard, Luis Rosales, Carlos Albiac, etc. empezaron con el listón muy alto en esto de hacer fanzines.

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Arkham

¿Cuántos números fueron?: Uno solo

¿En qué año?: 1990.

¿Cómo era?: Una revista de antología hecha por autores que, o bien ya por ese entonces tenían un pie en la publicación profesional del comic (Jorge Lucas y Claudio Ramírez) , o ya tenían una presencia dentro de ella (Walter Taborda, Cuk y Ralveroni).

¿Y por qué era importante, ah?: Más allá que todas las historias de ese único número eran de una calidad superlativa, Arkham 1 tiene el privilegio de ser la revista donde apareció por primera vez (en una versión muy diferente de la que fue mas conocida, eso sí) el único fenómeno nuevo de la historieta argentina durante le período menemista: el personaje Cazador.

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Akfak

¿Cuántos números fueron?: Trece.

¿En qué años?: Hay dos períodos. El primero (tres números) en 1983, y el segundo (diez números) entre 1985 y 1989.

¿Cómo era?: Una revista informativa con artículos asombrosamente detallistas sobre la historieta argentina y mundial. Hernan Ostuni y Fernando García daban cátedra de información sobre el comic con cada número.

¿Y por qué era tan importante, ah?: Como decíamos, por lo exhaustivo de sus artículos y lo detallado de sus informaciones. Además, hicieron reportajes a autores extranjeros (Frazetta, Carmine Infantino) en un período en que tener contacto con ellos era algo bastante dificil, por no decir imposible.

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Surmenage

¿Cuántos números fueron?: Cinco

¿En que año?: en 1986

¿Cómo era?: Una revista de antología, con una gran mayoría de historias que estaban dentro del género de la fantasía y la ciencia ficción, con énfasis en trabajos de corte narrativo. Parecía bastante claro que quienes la hacían leían con mucho cuidado revistas como Fierro, Skorpio y Zona 84. La dirigía Marcelo Ciccone.

¿Y por qué era importante, ah?: Fue uno de los fanzines más importantes de la primera oleada fanzinera (la “generación del 86”), por la calidad de sus autores que publicaban en sus páginas. Gente como Daniel Baldó, Mario Milocco, Ernesto Lehner, Marcelo Ciccone, Claudio Castro, etc  hicieron historietas que no hubieran estado mal en algún número de Fierro.

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O No (El arte narrativo en cuadritos)

¿Cuántos números fueron?: Ocho

¿En qué años?: Dos períodos. Uno entre 1986 y 1988 y el segundo entre 1994 y 1996.

¿Cómo era?: Una revista de historietas de corte básicamente clásico, dirigida por Waquero, uno de los personajes más fascinantes que dio el mundillo del fanzine de historietas.

¿Y por qué era importante, ah?: Por la calidad de sus autores (mariano D’Angelo, Daniel Ortiz, Jorge Fantoni, Waquero, Ariel Ulangero, etc) y por ser uno de los primeros en conseguir que profesionales consagrados (en este caso, Carlos Trillo y Jorge Saborido) colaboraran en sus páginas (con un maravilloso pastiche del Corto Maltés de Hugo Pratt).

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SQUONK

¿Cuántos números fueron?: Al menos cinco

¿En qué años?: Aparentemente, entre1987 y 1988

¿Cómo era?: Un fanzine muy bien editado con historietas de estilo vanguardista, más cercanas al humor que al dibujo de la “historieta seria”. Y con muchas intenciones de jugar con el lenguaje narrativo y las convenciones del comic.

¿Y por que es tan importante, ah?: Porque es de los mejores fanzines de la década del ochenta interesados en romper las convenciones del comic.

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POCO LOCO

¿Cuántos números fueron?: Siete

¿En qué años?: Entre 1989 y 1993.

¿Cómo era?: Un fanzine de historietas mitad humorísticas, mitad de aventuras, con una impresión muy cuidada y unos autores que merecían la profesionalidad.

¿Y por qué es tan importante, ah?: Su lema, “subte con pretensiones”, lo dejaba claro: éste fue uno de los mejores fanzines del final de la primera oleada de este tipo de revistas. Una revista con un nivel de calidad impresionante. Gente como Migliardo, Lucas Varela, Javier Blanco Belvisi, Fabio Botte, Mariano D’Angelo, Claudio Herrera, Oscar Muñoz, Miguel Angel Scenna y un largo etcétera convirtieron a Poco Loco en uno de las lecturas indispensables de todo aquel que seguía en ese tiempo los fanzines.

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CATZOLE

¿Cuántos números fueron?: Dieciséis

¿En qué años?: Entre 1994 y 2001.

¿Cómo era?: Una gruesa revista de formato pequeño con tapas siempre hechas por Salvador Sanz, llena de historietas de todo tipo y calaña, con un punto en común: todas bien hechas.

¿Y porqué es tan importante, ah?: Porque fue la revista bandera de la segunda oleada de fanzines de mediados de la década del noventa. Porque sus editores (Sanz, Javier Rovella y Julio Azamor) no solo fueron tipos generosos en la ayuda a los otros fanzineros, sino que siempre tuvieron muy claro su postura de defensa de la independencia creativa y editorial del fanzine con una coherencia que pocos han tenido.

 

RAN

¿Cuántos números fueron?: Dieciseis

¿Entre que años?: en 1993 y 1999?

¿Cómo era?: Una revista de información dedicada en forma exclusiva al manga y el anime… la primera en Argentina, con un tono absolutamente chacotero y jodon.

¿Y por qué es tan importante, ah?: Precisamente por ser la primera en tratar de manera completa el fenómeno del manga y el anime, cuando apenas comenzaba a irrumpir en le mundo. Y su estilo coloquial y sarcástico es un borrador de lo que será despues el estilo de la revista informativa Lazer.

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HGO

¿Cuántos números fueron?: Siete

¿Entre que años?: Entre 1987 y 1990

¿Cómo era?: Una revista antológica de historias “clásicas” -no por nada su nombre son las siglas de héctor Germán Oesterheld- donde publicaron tipos de gan talento como Mario mIlocco, Namger Zepol, Mariano D’Angelo, Mendonça, Dash, Adrián Dome, etc.

¿Y por qué estan importante, ah?: Además de la calidad, por ser el primer emprendimiento editorial de Pablo Muñoz.

 

TRAKATE!

¿Cuántos números fueron?: Seis

¿Entre qué años?: 1988 y 1991

¿Cómo era?: Un fanzine hecho en Campana, provincia de Bueos Aires, que mezclaa a partes iguales le humor gráfico y la historieta seria, dando como resultado una revista con una personalidad propia (y no solo un mero rejunte de hisotrietas, como pasa seguido con muchos fanzines).

¿Y por que era tan importante, ah?: Porque es una de las experiencias de fanzines más interesantes hechas en el interior.

 

TREN

¿Cuántos números fueron?: Al menos cuatro

¿Entre qué años?: 1989 y 1990

¿Cómo era?: Una revista made in Rosario, típico de los fanzines de finales del final de la primera oleada fanzinera. Es decir bien producido y con una mezcla de autores que ya empezaban a profesionalizarse (Bianfá, Rubén Giorgis y Patricia Rodelli) con amateurs de verdadero valor (De Biase, Biggs, Izquierdo, etc.).

¿Y por qué era tan importante, ah?: Por ser una buena muestra de lo que podía hacer la hisotrieta rosarina.

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HISTORIETAS AL FILO

¿Cuántos números fueron?: Al menos cuatro.

¿Entre qué años?: 1987 y 1991

¿Cómo era?: Una revista cordobesa impresa y con tapa a dos colores, con una estética de corte oscuro y experimental, similar a lo que se publicaba en le suplemento Oxido de la revista Fierro.

¿Y por qué era tan importante, ah?: Por ser la revista más interesante nacida enlso años ochenta en la icudad d Córdoba.

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FALSA MODESTIA

¿Cuántos números fueron? : Ocho

¿Entre qué años?: 1996 y 1999

¿Cómo era?: hecho en Mar del Plata casi integramente por Gustavo Sala, con una estructura caótica , poblada de chistes y totalmente surreal. Igual que sus historias.

¿Y por que era tan importante, ah?: Por Gustavo Sala, uno de los mas dotados humoristas de los años noventa. Falsa Modestia vendia cantidades en cuanto lugar se ponía. Y eso ocurría porque el humor absurdo de Sala convertía a Falsa Modestia en un producto imprescindible para cualquier lector, no solo el fanzinero.

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OCEANO Y CHARQUITO

¿Cuántos números fueron?: Siete

¿Entre qué años?: 1996 y 2001

¿Cómo era?: Un pequeño fanzine con todo el estilo “artesanal” y “antiprofesional” que, para muchos, es el estilo más original del diseño del fanzine. Carolina Moadeb y Clara lagos compilaban en sus páginas un sinnúmero de textos, dibujos e historietas que le daba un sello absolutamente personal al fanzine

¿Y por qué era tan importante, ah?: Por un lado por su originalidad y su estilo propio y único. Por otro por ser uno de los pocos fanzines de historietas hecho exclusivamente por mujeres.

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MORON SUBURBIO

¿Cuántos números fueron?: Dos

¿Entre que años?: 1997 y 1999

¿Cómo era?: Una revista cuidadosamente editada e impresa, con varias historias ambientadas en un extraño Oeste del gran Buenos Aires hiperviolento, repleto de ghettos yugoslavos, policias corruptos, iglesias ortodoxas en medio del desierto e inspectores de la DGI que se alquilan pro las páginas amarillas.

¿Y por qué es tan importante, ah?: Porque es el fanzine que dio a concer el universo particular de Angel Mosquito, un autor tan talentoso como personal. Su trazo expresionista y sus historias particulares conforman un universo interesantísimo que, por suerte, ha seguido creciendo con la profesionalización de su revista de la mano de la editorial cooperativa La Productora.

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ELVISMAN

¿Cuántos números fueron?: Seis

¿Entre qué años?: 1997 y 1999

¿Cómo era?: Una revista en formato comic book , contando la historia de un futuro dominado por un superhéroe que controla la sociedad de manera tiránica y su principal oponente: Elvis Presley reencarnado.

¿Y por qué es tan importante, ah?: Porque la historia de Diego Cortés y Luis Ferreyra es una de las mas atrapantes y entretenidas de los últimos años. Especialmente valioso es el maravilloso dibujo de Ferreyra , que no por nada hoy es un dibujante profesional.

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BONJOUR

¿Cuántos números fueron?. Uno

¿En qué año?: 2001

¿Cómo era?: Una pequeña revistita muy cuidadamente editada, donde el humorista Liniers publicó varios de sus trabajos.

¿Y por qué es tan importante, ah?: Por ser otra muestra de un dibujante profesional (para el momento que este fanzine salió , Liniers ya publicaba en el suplemento No del diario Página/12) dedicándose a autoeditarse. Y con un resultado brillante, por cierto.

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ATIZA

¿Cuántos número fueron?: Dos

¿En que año?: 1997

¿Cómo era?: Una revista de antología sin una impresión espectacular pero con unos contenidos a nivel de autores completamente espectacular. Historietistas profesionales como Fernando Calvi, Enrique Alcatena, Eduardo Mazzitelli y Gustavo Schimpp, junto algunos de los mejores fanzineros del momento como Javier Rovella, Salvador Sanz y Lucas Varela le daban a las revista un nivel imprescindible.

¿Y por qué tan importante, ah?: Aparte de la calidad de sus autores, por ser un verdadero prozine al tener una alta proporción de de autores profesionales haciéndolo.

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¡Especial…!

¿Cuántos números fueron?: Tres

¿Entre qué años?: 1996 y 1997

¿Cómo era?: Una pequeña revista compuesta íntegramente por trabajos del dibujante Pablo Zweig (algunas con guión de Mario Rulloni). Cada revista tenía historias relacionadas a un tema en particular ( “…Años 50”, “…Misterio”, y “…Tango”).

¿Y por qué tan importante, ah?: Porque Zweig -uno de los mejores cultores locales del estilo “línea clara”- nos da unas historietas de gran calidad y encima, con un diseño simple pero efectivo en esta revistita.

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Hacia el hondo bajo fondo

¿Cuántos números eran?: Uno solo

¿En qué año?: 2001

¿Cómo era?: Una gruesa novela gráfica editada por su autor, Federico Baert

¿Y por qué tan importante, ah?: Por ser una de las pocas (sino la única) novela gráfica pensada de esa manera hecha dentro del circuito fanzinero argentino. Y porque su historia de un hombre cínico y desesperanzado pero que se encuentra con que debe enfrentar a su pasado es una pequeña obra maestra, llena de poesía y madura reflexión.

 

Maldita Garcha

¿Cuántos números eran?: Seis

¿Entre qué años?: 1991 y 1994

¿Cómo era?: Lo primero que llamaba la atención era su tamaño: Maldita Garcha entraba en la palma de la mano. Dentro de ella, se encontraban a autores mas o menos conocidos como Podetti, Fayó, el Niño Rodriguez, Dani the O, Pablo y Diego Parés, etc.

¿Y por qué era tan importante, ah?: Por la curiosidad del tamaño. Por la calidad de los que dibujaban dentro. Por haber tenido una cierta publicidad en medios n su momento. Porque estuvo en un momento raro de la historia del fanzine, cuando estaba por ocurrir el recambio generacional de los fanzineros.

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CARLITOS

¿Cuántos números fueron?: Siete

¿Entre qué años?. 1987 y 1990

¿Cómo era?: Una pequeña rvista de humor bien underground con la peculiaridad que cada número variaba levemente su nombre. Así, su primer número era “Carlitos”, el segundo, “Carlini”, el tercero “Litocar”, etc.

¿Y porque era tan importante, ah?: Por ser una revista ocn un humor extraño , irónico y absurdo realmente muy divertida.

 

COMIQUEANDO

¿Cuántos números fueron?: Once

¿Entre qué años?: 1986 y 1987

¿Cómo era? Un fanzine sobre historieta que privilegiaba la información por sobre la investigación.

¿Y porque  era tan importante, ah?: Por un lado, por haber estado adelantada a su tiempo, al hablar continuamente del mercado de comic book yanqui (que pocos años despues sería super importante para la nueva generación de lectores de los años noventa). Por otro, porque ahí se dio a conocer gente que a posteriori tendría su peso específico en el desarrollo de la historieta argentina, tales como Andrés Accorsi (que traduciría los comics de superhéroes de Perfil, volvería a editar por varios años una versión profesional de Comiqueando), Rafael de la Iglesia, Toni Torres y José Antonio Lopez y Axel Kustchevatzky .

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EL TRIPERO

¿Cuántos números fueron?: Ocho

¿Entre qué años? 1994 y 2001

¿Cómo era?: Un fanzine editado cuidadosamente, que se originó entre los antiguos alumnos de Alberto Breccia.

¿Y por qué era tan importante, ah?: Esta revista siempre tuvo una concepción muy clara de qué quería ser: un fanzine con materiales experimentales y algo oscuros, destinada a un público lector que quería algo más atípico. Y ese producto tan definido ayudó muchisimo a perfilarlo.

 

Faltan muchos , estamos de acuerdo. Quedaron fanzines meritorios fuera de lal ista. Probablemente sea necesario un segundo artículo. =)

 

 

Buitre: el origen

Publicado: marzo 18, 2013 de rbarreiro en Generación AHI, Historia, Origenes Secretos
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#3-Contratapa

Siguiendo con nuestra serie de historias sobre los orígenes de los fanzines argentinos, tenemos a Luis Guaragna, codirector de la revista Buitre junto a Martín Larreategui, contándonos como surgió se desarrolló y desapareció esta revista, a caballo  entre el fanzine y la publicación profesional, que fue parte central de la segunda oleada fanzinera argenta (lo que yo llamo  la “generación A.H.I.”) . Pero mejor me callo y dejo a Luis con sus propias palabras. De entrada, gracias por compartir estos recuerdos:

#-3--página-20-21Guaragna

Buitre fue una publicación de Trifasik Group. Editorial conformada por Martin Larreategui, Luis Guaragna y Abel Saidman (este último luego del número 01 abandonaría el proyecto). La idea original era que en cada número alternadamente uno de los editores realizaría el guion/tapa y la parte grafica del interior se dividiría entre todos.

Para el 2, quedando a cargo Martin Larreategui y yo, decidimos seguir con la mecánica de alternar guiones, previa planificación y desarrollo de las ideas. Siempre tratando de respetar la bimensualidad. Veníamos con cierto envión ya que habíamos participado con éxito en el Historietazo 97 (una convención de fanzines a la que concurrió mucha gente ). El número uno había sido publicado con papel de gramaje muy alto de ilustración lo que, unido al ambiente dark del personaje, muy en boga en esa época por el éxito de la peli El Cuervo, había llamado la atención del público.

#-2---Portada-poster-Basile

Ya con el número 2 en la calle, (que conto con un poster de Marcelo Basile) y por el incremento de los costos, (en el 97 ya se venía tambaleando, agónica, la década neoliberal y las nubes de la gran crisis estaban asomando) para solventar la periodicidad decidimos dividir el que tenía que ser el número 3 en dos “especiales”, imprimiéndolos al mismo tiempo

La periodicidad no era tampoco un capricho. Desde el numero 2 rabajábamos con un distribuidor en Kioscos de revistas. (Y creo que también en alguna cadena de librerías de Capital, pero no recuerdo) El mismo distribuidor nos presionaba para que respetemos la periodicidad u olvidemos el negocio. Por eso, es un poco difícil considerar Buitre exclusivamente como un fanzine, era uno hibrido, si se quiere.

#-2--página-13Larreategui #-2--página-12Larreategui

 

Para el número tres ya teníamos una base de alrededor de 200 lectores en quioscos, los que nos motivó a pegar un salto y, además del ininterrumpido uso de papel ilustración en todas las anteriores ediciones, decidimos agregar color en la mitad de los pliegos. Esto implicaba el uso de película (acetato transparente *)

Fue el comienzo de un arco de dos números que introduciría el personaje Resurrecto, la némesis definitiva de Buitre. (Historia que quedo inconclusa ya que nunca hubo numero 4)

#3-Retiracion-de-contratapa

Ese fue el último número, claro: se venía la noche económica en el país y los costes se estaban transformando en algo prohibitivo para la calidad con la que salíamos. Y antes de terminar publicando en fotocopias decidimos cerrar el emprendimiento. Nos fuimos a la grande: con un poster doble central el gigantesco Jorge Zaffino, que en ese entonces hacía tiempo que no publicaba en el país (diez años) y creo que esa fue su última obra publicada.

#-3--Poster-Zaffino

El personaje de Resurrecto es el mismo que desarrolle y “reinicie” luego en la edición de La Productora.

Otra caracteristica del numero 3 es que ya habia salido con el sello del AHI incluido en la contratapa. En esa epoca la organizacion estaba en plena formacion y las reuniones en el CTA de av Independencia eran un hervidero de ideas y, porque no tambien, corrientes internas, como todo grupo que se precie en Argentina. de el evento surgido a partir del AHI (Historieta bajo Tierra) surgieron grandes debates que he registrado en video como parte de la organizacion y que en algun momento seran remasterizados.

#-3--página-13Larreategui #-3--página-16Guaragna

Creo que una de las características de Buitre, fue que nunca quisimos ser alternativos. Lo que teníamos claro era que queríamos ofrecer un producto comercial de aventura. De nivel profesional (dentro de nuestras posibilidades, claro) Lo que nos exigió tanto en el aspecto técnico como artístico con diversos resultados.

Como dato curioso, para la época del número 3 (1998) escribí, dirigí y produje junto a Diego Funes y Mariano Malanga una trilogía de cortometrajes de 10-15 minutos cada uno, donde incluí personajes , plots y otros elementos del guion que había escrito para el numero 3. Actualmente estoy tratando de remasterizarlos y tal vez, con suerte la podre poner online en un futuro próximo.

 

* En esa época los fanzines en su inmensa mayoría utilizaban láminas de papel vegetal que transparentaba, pero no a alta calidad, por lo cual era una constante que las tramas muy finas salieran empastadas y la línea en general no poseía la calidad de utilizar películas. Nosotros habíamos utilizado esa técnica en números anteriores de Buitre.

Diego Arandojo, editor de Lafarium Cuartiquis (y guionista de algunas historias de Morón Suburbio entre otras cosas) envía un resumen del origen y desarrollo hasta hoy de su fanzine. Mejor me callo y que lo cuente él:

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Lafarium Cuartiquis surge en el año 1997, como respuesta a una explícita ausencia de publicaciones relacionadas con lo gótico, lo oscuro lo hermético.

Sus impulsores son Diego Arandojo y Maximiliano Ramos. El primero dibujante (bajo el seudónimo de Dearand) y escritor; y el segundo poeta, escritor y periodista.

Lafarium Cuartiquis (“habitación sin espacio ni tiempo, habitada por Jonos, custodio de la nulidad”), comenzó a recorrer los círculos literarios porteños en formato de fanzine. Allí se conjugaban diversas tendencias literarias, rayanas a lo experimental, a la poesía libre, aunque manteniendo un lineamiento oscurantista.

A causa de los vaivenes económicos de aquel entonces, Lafarium deja de publicarse, hasta mayo de 2002, cuando renace de sus cenizas. Con una estética renovada, de avanzada, se incorpora a internet, expandiendo sus posibilidades.

Durante esa etapa cuenta con colaboradores de España, México, Chile y Argentina, además de contar con la participación y apoyo de autores de la talla de Juan-Jacobo Bajarlía.

Como reza el manifiesta lafariano:

Ser un lafariano significa estar en desacuerdo con las normativas existenciales vigentes.

Pensar no siempre conlleva el existir. Tampoco ser humano significa serlo.

Vivir en el perpetuo dolor y regresar al pasado, a un oscuro territorio de lodo venenoso donde existen los que han perdido el rumbo.

La nación de Lafarium está lejos, en otros mapas que se han quemado adrede. Pero con la fuerza del Cuartiquis (la piedra angular del arcano) podremos –al menos en sueños– razonar sobre la realidad.

Por tanto, cualquiera sea tu edad, credo, nacionalidad o moral, puedes participar de este movimiento literario cuya virtud es estar donde tú estás. Sin exigirte más que tu sangre vertida en el papel.

En el año 2004, Lafarium vuelve a detener su producción, con más de 20 números digitales realizados.

Será recién hacia 2011 cuando, gracias el apoyo de Fernando Efe Pi, director de la editorial UnH Ediciones Lafarium Cuartiquis resucite. Esta vez como renovada revista digital abocada al arte en todas sus manifestaciones, manteniendo la publicación de un cómic por número, y una variada cantidad de ensayos y relatos literarios.

Link de la revista actual

La entrada en el diccionario de fanzines está aquí

 

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Este texto salió editado en el número 24 de la revista cubana Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta , un emprendimiento brillante que ojala se pudiera conseguir fácilmente (un día les cuento lo dificil que fue conseguir quince números gracias a una pariente de mi mujer que residía allí). 

El artículo resume en lo esencial como creo que fue el desarrollo de los fanzines de historieta en Argentina. Un desarrollo mas largo lo tienen en mi libro Historia de los fanzines de Historieta en Argentina.  Creo que el artículo funciona perfectamente ocmo un resumen introductorio que sirve de marco para este sitio y todo análisis y/o discusión sobre el fenómeno. Desde ya que espero opiniones divergentes, críticas y correcciones a las ideas que aparecen aquí: esta historia no se ha mitificado todavía y ya bastantes mitos tiene la historiografía de la historieta argenta como para agregar uno más. Espero que les sirva:

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Tras casi treinta años de presencia constante en la historieta argentina, que no se intente historizar a los fanzines de comics es algo imperdonable para cualquier estudioso de la cultura popular y especialmente del Noveno Arte que se precie. En todo este tiempo, en las páginas de estar revistas no profesionales (en tanto que no se cobra por el trabajo), distribuidas fuera del circuito comercial, de tiradas ínfimas y producción irregular han aparecido personajes de éxito popular, autores de talento y reconocimiento (aunque no siempre en la historieta) y algunos de los editores involucrados en el panorama de la historieta actual de Argentina. Por eso, se hace menester intentar hacer un breve panorama que esboce títulos, tendencias, autores y períodos.

Obviamente la tarea es muy compleja por la propia naturaleza del corpus estudiado. El fanzine es visto como algo efímero incluso por los coleccionistas, muchas veces carece de fecha de impresión o algún tipo de registro editorial. Su aparición esporádica hace que habitualmente fechar cada número sea una tarea ímproba. Su escasa distribución hace que la gran mayoría sean fenómenos locales, adscritos a una ciudad (esto ha mejorado en el tiempo pero igual sigue siendo complejo). Finalmente hay un menosprecio cultural por parte de muchos participantes de la subcultura del ocmic, que los ven meramente como productos de segunda categoría, hecha por gente uqe no es capaz de hacer material de calidad profesional, cuando mucho considerándolos de manera condescendiente como el primer paso para la verdadera creación. Por todo esto, la conservación de estas revistas (sumadas a las bajas tiradas) hacen sumamente difícil tener muchas veces el material completo de los fanzines publicados y por ende, se complica el rastreo y trabajo sobre ese material. De hecho, este trabjao no hubiera isdo posible sin el aporte en us momento de coleccionistas que consideran que los fanzines son tambien formas válidas de historieta y por ello han guardado los fanzines recolectados de una u otra manera años atrás. A ellos mis más sincero agradecimiento.

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1 – Los primeros fanzines de historieta argentinos.

En diciembre de 1979, aparecía en la ciudad de Buenos Aires el primer fanzine sobre historieta hecho en Argentina: ¡Crash! Editada pro el Círculo de Artes Visuales de Argneitna y dirigida por le dibujante Leandro Sesarego, su reducida tirada (hecha en fotoduplicación, sistema que recién empezaba a popularizarse y que se convertiría en proceso crucial para la profusión de los fanzines) y su limitada distribución hacen que claramente éste pueda ser considerado el primer fanzine argneitno dedicado totalmente al mundo del comic.

Tanto ¡Crash! como su contemporáneo Top! (publicado a partir de 1982 por Luis Rosales) eran fanzines dedicados al estudio de la historieta y no a la producción de material original. Sin embargo, su enfoque de estudio resultaba muy diferente del realizado hasta el momento por otros estudios argentinos sobre la historieta (por ejemplo en la revista LD que se publicase durante 3 números en 1968). Frente al modelo predominante en los años sesentas y setentas de analizar al comic en clave estructuralista, a fin de descubrir en ellos los mensajes subyacentes y analizar efectos comunicacionales posibles de su lectura, los artículos en estos fanzines apuntaban hacia la reconstrucción histórica de las historietas, el análisis de series, autores y géneros en su momento histórico. Frente al punto de vista semiótico de gente como Oscar Massotta, Ariel Dorfman , Oscar Steimberg, se oponía la mirada del archivista, del que quería saber cómo y cuándo habían aparecido las historietas para, a partir de ahí determinar el por qué (y no poner ese por qué a priori como hacía LD, lo que podía llevar a conclusiones erróneas al obviar toda la dimensión histórica de producción y consumo en los análisis). Además en le caso de Top! Se hacía patente una revaloración muy fuerte de la historieta argentina en tanto elemento clave de una cultura popular negada y reprimida por el gobierno militar de entonces y que comenzaba justamente a retomar el discurso cultural en medio del esperado retorno a la democracia. Retorno que influiría en la primera explosión de los fanzines, como veremos a continuación.

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2 – La Generación del 86

En setiembre de 1984, la aparición de la revista Fierro desencadenaría un cambio cultural en la forma de entender la historieta para mucha gente. Desde sus comienzos, la revista apuntó a renovar la historieta nacional, apuntando a un público adulto que en esos años de vuelta a la democracia quería nuevas formas y nuevos contenidos tras los años de la sequía cultural que trajo la dictadura militar. La gente estaba ansiosa de leer cosas nuevas… y también de participar.

Eso lo descubrieron los editores de la revista cuando lanzaron en su segundo número el concurso Fierro busca dos manos. La idea era elegir un guionista y un dibujante nuevo para publicar en la revista. La repuesta sobrepasó todas las expectativas: centenares de jóvenes autores mandaron sus historietas, muchas de ellas de gran claridad. Fierro respondería inventando un suplemento destinado a jóvenes autores llamado Oxido. Pero incluso esto no era suficiente para cubrir el clamor de toda esta gente, ansiosa de explotar creativamente en los comics.

Y se encontraron para poder hacerlo la difusión del sistema de fotoduplicación, que comenzaba a popularizarse en esa década. La fotoduplicación permitía reproducir en una calidad aceptable dibujos e ilustraciones, algo necesario obviamente en un fanzine de historietas.

Estos tres elementos (la efervescencia cultural tras la vuelta de la democracia argentina, la aparición de la revista Fierro y su acercamiento a buscar jóvenes autores y la difusión de la fotocopia) ayudaron a desencadenar durante la segunda mitad de los años ochenta una verdadera avalancha de fanzines, que algunos han llamado la Generación del 86, porque fue en ese año donde se alcanzó el punto álgido en cantidad de publicaciones.

Podríamos establecer entre los fanzines de esos años una clasificación en tres subgrupos, determinados en torno a sus contenidos (si bien esto no era algo rígido). En primer lugar teníamos los fanzines sobre historieta, herederos de Crash¡ y Top!, que apuntaban a informar e investigar sobre la historieta. Revistas como Comiqueando, Akfak y Fandom cubrieron este espacio.

El segundo subgrupo correspondía a las revistas cuya estructura gráfica y formal era similar al de las revistas de historieta comerciales publicadas en esos años. Fanzines como O No, Poco Loco, Surmenage, Panqueque, Under Comix, HGO, Tren, etc. publicaban un material de corte mayoritariamente narrativo, usando géneros y estilos similares a los de las revistas comerciales de esos años (“Fierro”, “Skorpio”, “Zona 84”, “Cimoc”, etc). Muchos de quienes publicaban en ellas intentaban entrar en las revistas profesionales (y de hecho hubo quienes lo lograron).

El tercer subgrupo lo componían aquellos fanzines que apuntaban a estéticas más experimentales. Su espejo eran los comix underground americanos de la década del sesenta y setenta y revistas europeas de estética vanguardista como “El Víbora”, “Cairo”, “Fluide Glacial”, “Frigidaire”, etc, revistas que apuntaban a ser revulsivas tanto en forma como en fondo en los comics. Tras esa idea, revistas como Squonk!, el Cerdo Pancho, Maldita Garcha, “Araca, Cala, Jaca”, “Carlitos”, etc. se abrieron un espacio como proveedoras de historietas raras, extrañas, de un humor absurdo y de estilos poco convencionales.

A fines de los ochentas, el movimiento fanzinero venía consolidándose en calidad (si bien reduciendo el número de sus publicaciones) y prestigio. El evento Buenos Aires No Duerme de 1988 (posiblemente le mejor exponente de lo que fue la movida argentina de la década del ochenta) fue el lugar de mayor y mejor exposición del fenómeno cultural. Varios de los autores de fanzines comenzaban a aparecer en publicaciones profesionales, que les daban cabida más y más. Incluso algunos fanzineros comenzaban proyectos editoriales más profesionales (como la fallida revista Reo, dirigida por dos números por Marcelo Ciccone, anteriormente editor del fanzine Surmenage). En un fanzine cuyo único número salió en 1990 llamado Arkham, aparecía la primera historia de un personaje imprescindible para hablar de la historieta argentina de la década siguiente: Cazador.

Y en medio de la euforia, llegó la hiperinflación. Los precios se dispararon y la actividad económica sufrió tremendamente. Y por supuesto esto importó en un producto de importancia (al menos desde le punto de vista del consumidor) como el fanzine.

Curiosamente, sin embargo, el shock no fue tan profundo y hasta 1991 seguirían haciéndose fanzines con una cierta presencia, especialmente en el interior de Argentina. La hiperinflación había sido un golpe muy fuerte, pero no letal. Otros factores, sin embargo, hicieron que para 1993, los fanzines casi desaparecieran del mapa historietístico argentino.

El primer factor fue consecuencia del cambio socio político que vino de la mano del gobierno de Carlos Menem. Su apuesta a la apertura del mercado de bienes y servicios y la consecuente rebajas de aranceles de importación, mas un dólar bajo, permitió la entrada a Argentina de revistas de historietas extranjeras a bajo costo y con calidades de impresión muy superiores al producto local. Esto afectó las ventas de las revistas locales, tanto profesionales como fanzines. ¿Para qué pagar tres pesos por un material local si por esa plata se conseguían productos extranjeros de calidad de impresión mayor?

Otro factor fue el agotamiento comercial de la revista de antología que imperó en los años ochenta. Su público o abandonó por completo el comic o bien prefirió pasarse a la compra de álbumes recopilatorios donde aparecían las historias completas. El público lector de Fierro (que había sido la base del público lector de los fanzines) se había marcvhado y todavía no había un reemplazo.

Por estos factores, para 1993 la Generación del 86 había abandonado los fanzines. Algunos se convirtieron en profesionales (artistas o editores) del género. Otros buscaron trabajo en la ilustración o la publicidad. Otros sencillamente se alejaron pro completo de los fanzines.

¿Había muerto el fanzine de historietas? No, porque otros factores aparecían y anunciaban la creación de una segunda generación fanzinera.

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3 – Los chicos AHÍ

En 1994 aparece el primer número del fanzine que sería la cabezada playa del desembarco de la segunda oleada fanzinera argentina: la revista Catzole! Su andadura marcó el inicio de la aparición de un nuevo grupo de autores decididos a editar pro su cuenta sus comics. Pero el contexto en que estos aparecerían había cambiado y, por ende, también sus respuestas ante éstos como faneditores.

En primer lugar, la apertura económica del gobierno de Carlos Menem había traído (como dijéramos más arriba) la progresiva desaparición de las revistas comerciales de historietas hechas en Argentina, sometidas a una competencia imposible en términos de impresión con el material llegado del extranjero. La revista Fierro cerró en 1993, la editorial Record cerró en 1996 tras una larga agonía y hasta la poderosa editorial Columba (que hasta la década del ochenta tenía grandes tiradas) fue lentamente sucumbiendo ante la nueva realidad (sumada a erróneos manejos editoriales) que se imponía. Los muchos profesionales del comic argentino terminaron así por migrar definitivamente en lo laboral (y a veces incluso físicamente) para trabajar en el extranjero de manera casi exclusiva (u optar por la salida total de la producción historietística). Las posibilidades de crecimiento profesional de nuevos autores estaba (a diferencia de los años ochenta, donde era posible profesionalizarse a partir del fanzine) vedada. El fanzine ya no era un paso previo e inicial en el crecimiento profesional, era LA UNICA POSIBILIDAD de publicar. Y los nuevos autores lo entendieron claramente, siendo muy cuidadosos con sus revistas (al punto de no aceptar propuestas para “profesionalizar” su material que no les permitieran controlar los derechos de esos personajes).

La única excepción exitosa de autores relativamente nuevos en esta década la conformaron dos antiguos fanzineros con un personaje aparecido en 1990 en el fanzine Arkham. Jorge Lucas y Sergio Ramirez (más los aportes de Ariel Olivetti y Sergio y Renato Cascioli) recuperaron al personaje Cazador para reconvertirlo en le protagonista de un comic book de un humor brutal, satírico y de “mal gusto” que fascinó al público adolescente de esos años. La mirada salvaje a personajes públicos del período y a personajes de la cultura popular argentina e internacional y un humor escatológico y poco sutil, le dio a cazador el status de ícono de los años noventa y les garantizó cierto éxito a sus autores. Pero fue un oasis de nuevos autores en el desierto de la historieta nacional de esos años.

Otro de los cambios llegó de la mano del reemplazo del modelo de la antología de autores por el comic book con una única historia y generalmente de superhéroes. Los comic books editados por editorial Perfil a principios de los años noventa (y que eran traducidos y comentados por antiguos fanzineros, que habían editado en 1986 el fanzine Comiqueando) fueron la lectura a partir de la cual muchos de los fanzineros empezaron a leer historieta. Y por ende, con la aparición de los nuevos fanzines, el género de los superhéroes (que en los años anteriores solo aparecía casi de manera exclusiva como parodia) se convirtió en parte importante de las ofertas fanzineras de esos años. Y, frente a la proliferación de historias cortas sin personaje fijo de los fanzines de la Generación del 86, los nuevos fanzines tenían la preponderancia de uno o varios personajes con historias que continuaban (o pretendían continuar) número a número.

Un factor permitió consolidar el sistema de distribución de las revistas. La aparición de la “comiquería” o tienda especializada en comics. Copiadas del modelo norteamericano y amparadas por los bajos costos de la importación de material extranjero, las comiquerías crecieron en las principales ciudades de Argentina, ofreciendo diversidad de material a los aficionados a la historieta. Como muchos de esos aficionados conformaban una buena parte de la base de sustentación de los fanzines desde siempre, las comiquerías le dieron a los faneditores el espacio (mínimo, debemos reconocer, pero igualmente importante) para que sus revistas fueran vistas y compradas por quien estuviese interesado. Frente a la errática distribución de los fanzines de la generación anterior, los nuevos fanzineros tenían un cierto circuito “ad hoc” donde mostrar sus productos, lo que redundaba en mayor facilidad para encontrarlos y, por ende en mayor visibilidad.

En la edición también hubo adelantos que los nuevos autores aprovecharían. Así como la fotoduplicación fue un elemento que ayudó a la aparición de nuevos fanzines en los años ochenta, la masificación en los noventas de las computadoras personales permitió a los faneditores diseñar de manera más “profesional” sus revistas, dándoles muchas veces un acabado que no deslucía (y que incluso avergonzaba) a revistas comerciales (incluso usando la fotoduplicación como método de impresión). Esto permitía que curiosos (que nunca hubieran comprado “esos pasquinitos mal diseñados en fotocopia”) se interesaran en darle una ojeada a estos nuevos productos.

Finalmente, otro factor a tener en cuenta fue que muchos de los participantes de los fanzines de los años ochentas habían mutado para esos años en participantes del mundillo historietístico profesional. Como autores, editores o dueños de comiquerías, estas personas dieron espacio en mayor o menor medida a los nuevos faneditores para exhibir sus revistas, difundir sus apariciones (a destacar en ese ámbito la labor de la revista Comiqueando, mutación del fanzine del mismo nombre que de 1994 al 2001 le dio espacio a publicar la aparición de material fanzinero, con direcciones inclusive), darle espacio en convenciones de comics y hasta tratar de hacer posible profesionalizar de alguna manera a los autores más destacados dentro de este movimiento.

Todos estos factores explican la aparición de un sinnúmero de nuevos fanzines entre 1994 y el 2001. Revistas  como Catzole, Moshpit Posse, Kamikaze, Elvisman, El Tripero, Falsa Modestia, Océano y Charquito, Kapop, Atiza, Moron Suburbio, Nikol Shangai, TurboPeludos, por nombrar solo algunos. Entre ellos se generó un amplio espectro de dibujantes y guionistas, muchos ellos de la suficiente calidad para haberse profesionalizado, de existir un mercado nacional de revistas de historietas profesionales en esos años. Y eso se reflejó en sus ventas, llegando alguno de ellos (Catzole y Falsa Modestia por citar solo a dos) a vender arriba del millar de ejemplares, una cantidad impresionante para revistas con distribución tan limitada.

Con el aumento de los fanzines publicados, los faneditores empezaron a generar (igual que en la generación anterior) vínculos y redes informales. Pero en 1998 estos mismos faneditores fueron un paso más allá al conformar una asociación formal para unir a los editores de fanzines. Así se generó la Asociación de Historietistas Independientes (A.H.I.), entidad que llegó a agrupar a casi ochenta fanzines. Si bien se habían intentado años atrás generar organizaciones similares (como el Círculo de la Historieta y el grupo Los Cuadronautas), esta fue la primera vez en que un grupo importante de faneditores trabajaron de manera conjunta en una organización de estas características.

El AHÍ organizó una biblioteca de lectores, organizó eventos, ayudó a explicar cómo hacer una revista a quienes querían producir una, envió a un representante a una convención de comics en México DF y fomentar en general la relación entre los autores y faneditores entre sí y con el público. Desgraciadamente, se generó internamente una separación entre aquellos faneditores que querían que el A.H.I. se mantuviera como una suerte de confederación de personas independientes y aquellos que preferían organizar el trabajo de maneras más uniformes, con formatos similares y estructuras más acordes a una editorial que a un conjunto de éstas. Eso, sumado a los roces personales terminó por eliminar a fines de 1999 (o sea a apenas un año de la conformación formal de la Asociación) al experimento.

Tras la desaparición del AHÍ, la profusión de fanzines continuó hasta que la crisis general del sistema económico implantado por Menem a finales del 2001 determinó el forzoso parate de muchos de estos fanzines.

Aquí detenemos nuestra mirada sobre los fanzines. Si bien, luego de la recuperación económica argentina, han aparecido nuevos fanzines, este autor no puede evaluar cómo se han desarrollado por una cuestión de índole personal. Es de suponerse, sin embargo, que el auge de la Internet y la posibilidad de hacer páginas en la Web con imágenes de manera relativamente sencilla (lo que además permite una distribución mucho más amplia de los contenidos que cualquier fanzine puede soñar) ha traído una caída del fanzine impreso a favor de estos nuevos formatos electrónicos. Pero es claro que el espíritu del fanzine, ese que dice que cualquiera puede hacer su propia historieta y lograr que otros se interesen por ella, está presente en estos nuevos formatos.

El fanzine no solo ya ha nacido para quedarse: forma parte integral de la cultura del comic en Argentina así como en el resto del mundo.

Roberto Barreiro

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El fanzine O NO fue uno de los fanzines más importantes surgidos de la primera oleada de fanzines argentinos (que Andrés Accorsi llamó acertadamente “La generación del ’86” por empezar a adquirir fuerza en 1986). Su director, Waquero, me envió un breve texto sobre el origen y desarrollo de su fanzine, donde rescata espeicalmente el fondo efervescente en lo cultural (plena Primavera Alfonsinista) que sirvió de trasfondo y base para la aparición de los fanzines. Es un gran documento para comenzar a postear sobre los fanzines.

Con la llegada de la democracia llegó el comic nacional. No la Historieta -que nunca se fue-, pero el comic pasó a ser el nombre por definición callejera del trabajo “ander” y nuevamente es decir, a la historieta que nacía de la cabeza de las nuevas potencias del 80.

Costaba acostumbrarse al cambio, recuerdo venir en un “bondy” y escuchar en la radio que la gente pedía a gritos la censura de un programa de TV por la aparición de una actriz desnuda.

– Si no te gusta cambia de canal – Exclamó el periodista a los gritos dejando azorado a todo el pasaje del colectivo.

Claro. No sabíamos vivir en democracia, nos habían inculcado el “Algo habrán hecho” y era más fácil prohibir que convivir.

Pero todas aquellas personas que se quejaban del majestuoso cuerpo de Maria Noel tuvieron que re – adaptarse y el comic tuvo mucho que ver con esa adaptación.

Enseñó a convivir.

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La magnífica Maria Noel en los 80.

 Cientos de revistas comenzaron a convivir en sana sociedad en la cultura nacional. Representaban  grupos de música, estilos de vida, lo que se te ocurriera, y las que incluso no significaban nada.

Y todas tenían en común la historieta.

Por supuesto reinaba cierta anarquía hasta que apareció nuestro dios evangelizador, la revista “Fierro”. Esta maravilla de la cultura argentina reunía un espectro similar a las revistas importadas de la calle Corrientes (Metal Hurlant, Heavy Metal, Boomerang, etc.) Que por un lado tenían mucha más experiencia y  acometían con dibujos y guiones experimentales, pero por otro lado esas revistas eran onerosas y de circuito limitado.

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Revista “Fierro”

Y lentamente comenzó a separar las aguas y a calmar el caos.

Con el concurso de “Fierro busca dos manos” una gama nueva y de superlativa calidad vieron la popularidad.

Sin embargo muchos no participaron de dicho concurso pero si sirvió el ejemplo de llamada de la “Fierro”.

En el correo de Lectores un llamamiento a crear una revista nos reunió en un bar de la Av. De Mayo, hoy ya inexistente.

Luego de muchos sábados de asistencia perfecta y promesas vanas (hasta era divertido ver con que cosa nueva saldría el convocante para darnos ánimos falsos) comencé a cansarme y le comenté a alguno de los integrantes mi deseo de hacer una revista. La respuesta fue aceptada con miedos pero algunos de los integrantes en particular mi primo Mariano D’angelo me ofrecieron su ayuda incondicional y tras una lucha de nombres la designamos “O NO”

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Mariano D’Angelo

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Algunas páginas de la “O NO”

La variedad temática era el cometido de la revista. No quería hacer historietas clásicas o de vanguardia únicamente. En ese momento la Argentina vivía TODO un cambio cultural y sentía la necesidad de que mostráramos, al menos en parte o como pudiésemos, ese cambio.

Notas, comentarios, eventos, en si la revista generaba no solo la huella del arte si no que concebía formatos nuevos, incluso resucitando viejos como el caso de la fotonovela.

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Fotonovelas en la “O NO”

En los años que la revista estuvo en la calle vivió todo lo que una editorial desea. Exposiciones, charlas, colaboraciones de personalidades famosas, y premios. Sin embargo no podíamos escapar a la realidad económica del país y los aumentos constantes y los planes primaveras provocaron un prematuro invierno en la redacción.

Gracias Waquero por la colaboración. Esperemos que este oslo sea le primero de muchos faneditores que ocmpartan sus memorias aqui.