Archivos para abril, 2013

¡Nos reseña Cuadritos!

Publicado: abril 24, 2013 de rbarreiro en Hablan del sitio
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Cuadritos, periodismo de historieta es uno de los blogs (por no decir EL  blog) que resulta ineludible mirar a la hora de saber lo que pasa en la historieta argentina hoy día.  Andrés Valenzuela aplica todo su background periodístico para hacer un blog informado, entretenido y filoso.

 

Que Cuadritos le dedique la entrada de hoy a hablar de este blog, es un orgullo para este escriba. Que diga  “no hace falta mucha reflexión para darse cuenta la importancia de este sitio. Zinerama aspira a ser un registro invalorable sobre dos décadas fundamentales para comprender la constitución actual del campo. Sin los fanzines, otra sería la cara de la historieta argentina contemporánea (y otros sus protagonistas)” es un motivo más para sentirse que , sí, está haciendo algo valioso para comprender a cabalidad la historieta hecha en este lugar en el culo del mundo y que saca historietistas de talento con la misma facilidad que futbolistas.

Esperemos no defraudar estos halagos.

 

Desde ya, gracias, Andrés….

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En el mundillo fanzinero porteño de la década de 1980, el fanzine HGO era uno de los más reconocidos por la calidad de sus contenidos. Y Mario Milocco era uno de los dibujantes que definitivamente llamaban la atención por su trabajo meticuloso y realista. En lo personal, recuerdo que sus dibujos me impresionaban mucho porque se veía claramente que Mario estaba a años luz de la gran mayoría de los otros tipos que hacían fanzines en ese tiempo.

Las cosas de la vida y el Facebook me pusieron recientemente en contacto con Mario, ahora convertido en un talentoso artista plástico (miren acá si no me creen )  que reside en Paraná. Gentilmente, Mario decidió contar un poco su experiencia sobre el origen de este fanzine, en una memoria muy vívida de ese moento , que daba (da sospecho) cuenta de lo entusiasta que podía ser (es) hacer un fanzine.

Pero bueno, mejor me callo y que cuente Mario…

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Recuerdo una soleada tarde de domingo allá por el ochenta y tantos, cuando un corpulento muchachón y un flaquito chiquito tocaron el portero de mi dpto. en el piso 10 de la Av. Díaz Vélez y Gascón, de Almagro a la vuelta de una conocida fábrica de chocolates, de un no menos conocido y mediático personaje de estos días; y era cuando aun se abría desde arriba y todavía no existía esta paranoia de inseguridad, que nos envuelve hoy – y apareció en el palier, Cesar Vidal y un amigo, proponiéndome luego de las presentaciones claro, pero ahí nomás, como  se caracteriza Vidal –que pasan diez años sin verte- y antes que nada ya está hablando de historieta, como si hubieras interrumpido la noche anterior, porque tenías que ir a comprar el pan; proponiéndome digo, hacer una revista de historietas….

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Yo nunca había echo nada de eso, sí consumir, desde mi niñez hasta la adolescencia El Tony, D´artagnan, Paturuzú, Patoruzito, etc, etc, en fín lo que cualquier hijo de buen vecino hizo en la Argentina de esos años  y por supuesto que ahí nomás di el SÍ. Tras cartón, o cartoon,  lo que sigue es un interminable desfile de personajes de toda laya y edad por mi dos ambientes compartido con mi mujer en ese tiempo Mabel que se bancó todo, y no sólo se bancó sino puso pila al proyecto, cebó mate, discutió, corrigió, hizo aportes, cocinó –Cesar casi termina siendo hijo adoptivo nuestro-. La cosa pasaba no sólo, por dibujar o escribir, sino también por formar un grupo de trabajo con pretensiones editorialistas. Yo por mi parte, en sucesivos “casting” trataba de introducir el concepto de cooperativa, para trabajar y producir, a lo mejor con un pensamiento demasiado evolucionado o demasiado arcaico –nunca me quedó muy claro- ya que nadie entendió lo que yo quería decir y que fuese este grupo, es más recuerdo que Pablo Muñoz, Pablito, de 16 juveniles añitos, contó una vez que cuando volvió a la casa le dijo a su mamá que había estado en un lugar donde querían formar una “corporación”. ¿…….?

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Bueno, el caso es que nos pusimos a trabajar y nació HGO, menuda sigla, contenida -en cuanto a lo formal- en no menos menudo logo, el de Hora Cero, rindiendo homenaje ya sabemos a quien, Héctor German Oesterheld, que yo hasta ese momento no conocía en profundidad, pero que sin dudas nos otorgaba una carga de responsabilidad y ética de la cual al menos yo tome conciencia sólo tiempo después.

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Adrían Domé, Laura Arce, Gi-brec, Claudio Espinosa, Marcela Garocelli, Mendonca, Pablo Muñoz, …todos bajo la dirección de Cesar “Jovito” Vidal, comenzamos esta aventurilla fanzinera, que nos llevó a hacer varios números e inclusive presentación en Librería Ghandi (cuando estaba en Riobamba, creo, casi Corrientes) con asistencia al evento como invitada de honor, la Señora de Oesterheld; luego también vinieron algunas exposiciones, Centro Cultural Recoleta, Teatro San Martín, etc, etc… y alguna en la provincia de Bs As.

Bueno para no ocupar tanto espacio en otra entrega contaré más pero creo que esto resume más o menos la génesis de HGO….

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Seguimos con las entrevistas realizadas en el cuarto número del fanzine El Picasesos en su número especial de Historieta Independiente Argentina, esta vez con la entrevista a Guillermo Grillo (guionista y, junto a  Edu Molina, factotums detrás de Animal Urbano  , uno de los más longevos y resistentes personajes de historieta de la Argentina de los noventas. El personaje sobrevivió a cuatro editores,  lo quen o es menor (bueno , se entiende por la calidad del producto final). Tanto Molina como Grillo siguen colaborando ocn proyectos hoy día. Seguramente , ya aparecerá otra historia de Animal Urbano.

(Una acotación: sí, lo se, Animal Urbano calza poco con el concepto de fanzine , e incluso con el de revista independiente en buena parte de su carrera editorial. Pero prefiero errar sumando que poniéndome estricto en el tema) 

Bueno, ahora a la entrevista (desde ya, gracias a Federico Reggiani por la autorización a oclgar este texto) …

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 Como su personaje, la revista Animal Urbano nació más de una vez. En 1993, en 4 números editados por Furor; en 1997, con editorial Imaginador y 12 números; y en 1999, cuándo sale el primero de los 9 números editados hasta el momento por sus autores bajo el sello Animal Comics. La revista tiene desde el principio el sello de los dibujos de Eduardo Molina (lo que hizo que “naciera madura” en el aspecto gráfico: el artista romántico Molina tiene uno de los estilos más sólidos de su generación) y sumó una definitiva madurez en los guiones a partir del número 2 de Furor, en que se incorporó Guillermo Grillo, ahora devenido editor y hombre orquesta.

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Picasesos: El caso de Animal Urbano (en adelante AU) es bastante anómalo entre la escena de autoeditores, porque comenzó a publicarse con un editor. ¿Qué diferencias notan entre ambas experiencias? En particular, quisiera saber si notan consecuencias estéticas.
Guillermo Grillo: Son dos experiencias muy distintas. En cualquier caso siempre tuvimos libertad creativa total, pero tener la seguridad de que la revista va a seguir saliendo, firmar un contrato por doce números y cobrar un pequeño sueldo es mucho más relajado que la autoedición, donde uno arriesga todo, lo creativo y lo económico.
La consecuencia estética más importante es la que nos dio la experiencia de trabajo. Creo que se ve claramente una evolución de las historias de AU desde “Desalojo” hasta “Bendito Policía”. Cuando nos largamos a autoeditar ya conocíamos el personaje, ya nos habíamos sacado las ganas de imitar a nuestro autor favorito (al menos yo, Edu ya había desarrollado un estilo definido)y ya teníamos un mundo y un tono propio para las historias. En general ocurre lo contrario en la autoedición, y probablemente las dificultades económicas no den tiempo de madurar a un proyecto nuevo. Gracias a la participacion del editor nosotros tuvimos ese tiempo.
Por otro lado la ventaja concreta de la autoedición es el control total del proceso de producción, trabajando con una editorial muchas veces nos encontrábamos con diferencias de criterio en cuanto a diseño, calidad del papel, distribición, etc. y por supuesto que el criterio vencedor era el de ellos.
P: Teniendo en cuenta que nadie les impone una línea editorial pero que corren con los riesgos comerciales, ¿qué condicionamientos “externos” pesan sobre la elección del o los géneros en que se inscribe AU, de las historias que cuentan y de los modos de contarlas? ¿Piensan en ciertos lectores, por ejemplo?
GG: He oído a artistas de la generación de nuestros mayores decir que al desaparecer el editor el artista no tiene devolución sobre su material. Creo que ahora la devolución es mucho más directa gracias a la proliferación del correo electrónico que permite que los lectores se comuniquen de forma fácil y barata con el autor. Ha habido cartas de nuestros lectores que me han hecho replantearme algunas cosas. Por ejemplo recuerdo un lector que me decía que algunos números le resultaban vacíos, y que sólo parecían una pelea larga. Hay varios números así (“Violencia en el escrache”, por ejemplo) y si bien a mí me divierte hacer a veces historias de violencia pura, me hizo sentir bien y me interesó que el público (o al menos parte) me dijera que disfruta más de las historias complejas con personajes con problemas internos, como “Fuerte Apache”. Me di cuenta de que nuestro público es muy exigente y creo que acepté el desafío: a partir de Motín las historias de AU están fuertemente basadas en personajes secundarios con contradicciones y la participación de Animal (un personaje bastante simple) es siempre central pero pequeña.
Ahora, si por condicionamiento externo hablamos de un tema comercial, creo que en un producto así lo importante es que la historia valga la pena, para conservar los pocos lectores que hay. Con la tirada que tenemos (pequeña), con la publicidad que tenemos (nula) nada de lo que hagamos va a llamar la atención de otros lectores, así que lo mejor es darles a los seguidores material de calidad y tratar de no repetir las fórmulas, que es el problema de toda la ficción de género y la razón por la cual se abandona al pasar la adolescencia.

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P: AU mezcla de un modo bastante extraño los superhéroes—un género basado en la construcción de mitos, en la exaltación del héroe individual y en una fuerte distancia con el realismo—con formas de naturalismo—en el habla de los personajes, en la descripción del mundo de la villa o de los delincuentes—con la de narración de luchas anónimas o colectivas y con cierta denuncia política. ¿Cómo crees que se mezclan ambas cosas, y como crees que pueden percibirlo lectores que pertenezcan a una u otra tradición? (Pienso obviamente en el episodio de”Golpe de Estado”, pero también en “el enemigo plural y difuso” de “Los niños primero”, en la manifestación de “Violencia en el escrache” y en la red de solidaridad entre los villeros que suele aparecer como fondo de las historias).
GG: Esa mezcla es la esencia de AU. Es lo que lo hace tener cierta originalidad y define su personalidad. En realidad se parte de lo que yo llamo “La ecuación Oesterheld” que sería tomar un género de aventuras, como el de la invasión extraterrestre, y adaptarlo a nuestro país de manera profunda. Una vez entendido esto la mezcla no resulta extraña.
Por otro lado la ficción de superhéroes fue tomando distancia del realismo con los años, pero en principio era algo cercano al género fantástico, donde un elemento especial rompe las reglas lógicas del mundo real. En los primeros comics de superhéroes ese elemento es el detective y sus habilidades, pero todo el resto del mundo responde a una lógica realista. Con el tiempo y la conformación de los dichosos “universos” se pasó gradualmente a lo “maravilloso”, presentando un mundo ficcional diferente al nuestro donde todo puede pasar y las leyes de la física desaparecen. Para AU nosotros tomamos el modelo “fantástico” y mantenemos el asombro y la sorpresa de los personajes que se topan con el monstruo, eso es lo que permite mantener un registro realista, aunque a veces lo viramos decididamente hacia el grotesco.
En cuanto al efecto en los lectores del tema social, creo que satisface mucho a un cierto lector, una persona con inquietudes de esa índole pero que disfruta de los comics. La presencia fantástica de AU permite arrojar otra luz sobre injusticias que pasan todos los días en nuestro país y soñar con una justicia bruta pero oportuna.
En cambio creo que al los lectores extremos, tanto a los fanáticos de los superhéroes norteamericanos, como a sus detractores o amantes del cómic de autor, los incomodan cosas diferentes. El primero puede creer que debajo de esa aventura se está vendiendo un régimen de izquierda y el segundo no logra pasar del prejuicio (tal vez no tan pre) que le generan los comics con tipos musculosos. Los superhéroes parecen ser la divisoria de aguas en cuanto a los gustos en historieta y nosotros estamos parados justo en el medio.

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P: ¿Cuánto marca la elección de las historias el uso de algunas tradiciones formales de la historieta de superhéroes, como la espectacularidad y variedad del armado de página y el predominio de la acción física?
GG: Bastante. En general contemplan esos aspectos, siempre hay aunque sea un momento de violencia. El único número que tiene dos historias de otra índole es “Raccontos”, donde hay tres relatos, uno guiado por la violencia pero con un complemento reflexivo y otros dos donde no hay casi acción física. El resultado fue bueno y siento que nos abre un poco las posibilidades.

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P: ¿Cómo pensás la relación de tus historietas con el cine, tu actividad paralela?
GG: Cuando comencé funcionó como una válvula de escape. En los guiones de historieta podía poner un despliegue de producción infinito, mientras que en el cine las posibilidades de contar algo son inversamente proporcionales a la complejidad de la acción. Por eso en cine uno trata hacer historias de dos personas hablando en un interior, de hecho un corto mío es exactamente así. De esta forma en la historieta me liberaba y tuvo casi una función lúdica. Pero poco a poco empecé entender mejor la narrativa de la historieta (en este aspecto Edu Molina me enseñó mucho con su trabajo) y a buscar recursos propios del medio, tratando de dejar de hacer “cine quieto”. Creo que esta diferencia se empieza a notar en “Golpe de estado” por ejemplo en la parte de la represión: cuando los manifestantes se instalan el la plaza la página está saturada de texto escrito, a veces repetitivo o innecesario, pero cuando se lanza el ataque son todas viñetas pequeñas sin texto ni onomatopeyas. Esto produce un cambio en el ritmo de la lectura, da la impresión de que todo se acelera vertiginosamente. Ese tipo de recursos son meramente historietísticos.
P: Las preguntas obligatorias: ¿Qué historietas, y ya que estamos, qué cine te interesan, y cuáles de esas historietas y ese cine te parece que están presentes en AU? (Pensando que no siempre lo que uno consume y admira como lector es lo que uno usa como productor).
GG: Crecí leyendo superhéroes, y la obra de Miller en Daredevil y Batman fue lo que me hizo reencontrarme con ellos después de la separación de la adolescencia. Creo que si no hubieran existido esos comics, Animal Urbano tampoco existiría.
La otra influencia clara es (como dije) Oesterheld, que marcó un camino que pudimos seguir de nuestra propia manera.
Por otro lado mi gusto en cine es más variado que en historieta y mi grado de consumo es mayor. Podría hablar maravillas tanto de Hitchcock como de Kean Loach, como de Leonardo Fabio, y creo que un poco de todo eso aparece suelto en AU, al menos como fuente para la invención.

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P: ¿Cómo ves la historieta argentina hoy y de aquí en más, y cómo ves el futuro de AU en ese marco? (Se aceptan referencias a la Asociación de Bancos de la República Argentina y demás enemigos plurales y difusos).
GG: No puedo decir que veo muy bien el presente o el futuro de la historieta argentina. Seamos sinceros, no hay producción industrial, no hay reconocimiento social, no hay nada. Es como si no existiera y es algo que puede pasar en cualquier momento. ¿Hasta cuando seguiremos editando AU a expensas de nuestros bolsillos? Te confieso que cada vez que voy al distribuidor me deprimo seriamente y pienso en terminar. Me queda el as en la manga de los tomos recopilatorios que pienso colocar en librerías hacia el 2002, pero no mucho más que eso. Hemos caído en la lógica perversa del ajuste y el achique. Cuando la revista cambió de formato perdió lectores. Cuando se abarató con menos colores en la tapa perdió lectores. Y sin embargo no tenemos otra opción que seguir recortando o bajar la cortina. Ahora volvemos al blanco y negro interior y estamos pensando en una tapa también blanco y negro, pero sabemos que eso nos hará perder lectores. Nos consuela que para el tipo que la lee, por el contrario, la revista es cada vez mejor.

 

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Martín Larreátegui, co creador y editor de Buitre junto a Luis Guaragna, decidió sumar su visión de lo que fue crear esa revista, con el siguiente texto (que vino fenomenal para revisar la entrada de dicha revista) Muchas gracias y vamos al texto:

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“Buitre” fue una publicación independiente aparecida en 1997 y publicada por Trifasik Group, sello conformado por los tres autores originales, Luis Guaragna, Martín Larreategui y Abel Saidman (aunque éste último dejó el proyecto tras el primer número).

Desde un principio, tanto la publicación como el personaje fueron concebidos como una creación colectiva, en la que los autores discutirían previamente las ideas para luego asumir las diversas tareas en forma rotativa. Así, un autor escribiría el guión de un número, para que otro autor continuara el hilo argumental en el número siguiente. También la parte gráfica se asignó en forma rotativa, dividiendo las páginas del guión de manera de que cada número fuera ilustrado por varios autores, cada uno en su propio estilo, sin otra limitación que mantener la continuidad de los personajes y de la historia. Se incluyeron ilustraciones interiores y posters centrales donde autores invitados dieron su visión del personaje, siendo los más destacados Jorge Zaffino (nro 3) y Marcelo Basile (nro 2).

Aparecieron cinco números, primero de venta exclusiva en comiquerías y librerías especializadas, y luego con distribución en kioscos de la capital (a partir del número 2). Aunque lo más encumbrado de la prensa especializada se empecinó en ignorarla, la revista logró cierta difusión gracias a la asistencia de sus autores a eventos y a su presencia en los kioscos, donde llegó a cosechar un puñado de fieles seguidores, que fluctuaba en un piso de alrededor de doscientos por número. Por desgracia los costos de impresión y de producción (películas, papel ilustración, etc), junto con el porcentaje del precio de tapa correspondiente al distribuidor, volvieron inviable el proyecto y terminaron por forzar su cancelación, tras cinco números en la calle. El detalle de los números publicados es el siguiente:

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NÚMERO 1:
Mayo de 1997, 24 páginas, tapa a dos colores, interior blanco y negro
Guión: Abel Saidman
Dibujo: Martín Larreategui, Luis Guaragna, Abel Saidman
Tapa: Martín Larreategui, Abel Saidman
NÚMERO 2:
Septiembre 1997, 28 páginas, tapa a dos colores, interior blanco y negro
Guión: Martín Larreategui
Dibujo: Martín Larreategui, Luis Guaragna, Abel Saidman
Tapa: Martín Larreategui
Poster central de Marcelo Basile

BUITRE ESPECIAL 1:
Marzo 1998, 12 páginas, tapa a dos colores, interior blanco y negro
Guión: Luis Guaragna
Dibujo: Luis Guaragna, Martín Larreategui
Tapa: Luis Guaragna

BUITRE ESPECIAL 2:
Abril 1998, 12 páginas, tapa a dos colores, interior blanco y negro
Guión: Martín Larreategui
Dibujo: Martín Larreategui, Luis Guaragna
Tapa: Martín Larreategui

NÚMERO 3:
Noviembre 1998, 28 páginas, tapa a color, interior en blanco y negro y color (páginas 2, 3, 6, 10, 14 y 23)
Guión: Luis Guaragna
Dibujo: Luis Guaragna, Martín Larreategui
Tapa: Luis Guaragna, Martín Larreategui
Poster central de Jorge Zaffino