Archivos para julio, 2013

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Una nueva entrada tomada del número 4 del Picasesos, el fanzine de crítica sobre historietas que dirigía en el 2001 Federico Reggiani. Y esta entrada golpea cerca de casa, ya que es una entrevista con servidor y Lucas Varela, los que en esos años hacíamos el fanzine Kapop. Recuerdo que la respondí vía e.mail y que fui el responsable principal de las respuestas. Lucas dio su aprobacion previa de las respuestas, pero ahí el que habla primordialmente soy yo. Sería interesante ver que piensa de esta entrevista hoy mi ex coeditor

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Desde ya, ver hoy  el talento que cada día sigue desplegando Lucas me enorgullece. Y descubrir que hoy por hoy hay gente que llama a Kapop un fanzine de culto , tambien, para qué mentir. La verdad valió la pena hacer esto. desde ya, un demorado agradecimiento a todos y cada uno de los que participaron en el proyecto, incluyendo especialmente a nuestro Dios particular, Dani the O (que seguro sigue protegiéndonos desde allá arriba).

Bueno, a por la entrevista…

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El primer número de Kapop, editado por Roberto Barreiro y Lucas Varela (guionista y dibujante de la mayoría de las historietas) salió en junio de 1998: desde esos años, en cualquier mesa de fanzines e historietas autoeditadas, Kapop llama la atención. No sólo por el tamaño, sino por el cuidado del diseño y la enorme calidad del contenido. No es casual que, pronto a salir el número 6, sea uno de los tres o cuatro “best sellers” del ambiente, una de esas revistas que son un “fanzine” por insuficiencias del mercado y por que no hay otra palabra a mano.

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Picasesos: Kapop me produce un efecto extraño en la relación entre la revista y las historietas que contiene. Mientras el “marco” aparece como irónico y distanciado (en los textos, en lo hiperdiseñado de su estética), las historietas se ofrecen para leer en sentido “recto”, no como parodia sino como sencillo uso de los géneros que toman. A partir de esto, dos preguntas: ¿Hay una propuesta de “volver a las fuentes” en las historietas que deciden contar? Si es así, ¿hasta dónde se contamina eso con el marco de la revista?

Roberto Barreiro y Lucas Varela: Aclaración primera: todas las reflexiones que siguen son a posteriori del trabajo de producción de la revista. No tenemos un plan maestro, hacemos lo que nos sale. No hay una búsqueda establecida del efecto de distanciamiento que vos ves: salió así. De hecho ni siquiera estamos muy seguros de compartir esta idea sobre el distanciamiento.
No es tanto volver a las fuentes sino más que nada aprender en las fuentes. Estamos aprendiendo el lenguaje de la historieta y, así como cuando empezás a escribir, usás la estructura básica sujeto/verbo/predicado en tus textos para luego hacer construcciones más complejas, nosotros empezamos con estructuras más lineales (que no significa menos difíciles) en nuestras historias. Seguramente el marco de la revista ha ayudado a que gente que no se acercaría a algo tan poco “moderno”, tan poco “culto” como nuestras historietas se pueda sentir más cómoda para disfrutarlas sin que le agarre el complejo de culpa elitista del intelectual argentino medio.

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P: ¿Qué tipo de lector suponen —o saben que tienen— para la revista?

RB y LV: Ni idea sobre el público. Suponemos que debe ser gente que le gusta la historieta como lenguaje, que le gusta la variedad de estilos y géneros y que le gusta principalmente la historieta como vehículo narrativo más que plástico.
P: ¿Pensaron para las historietas otro destino (“profesional”) al margen de Kapop?
RB y LV: No había un destino profesional a priori de las historietas de Kapop. Queríamos más que nada ver qué tan bien podíamos hacer historietas. Parece que en cierto nivel la cosa funciona, porque todo el mundo nos tira flores. Ahora sí estamos pensando en opciones comerciales para nuestras historietas, pero eso es más allá de que hagamos la Kapop que sigue porque nos gusta.

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P: ¿Cómo nace Kapop? ¿Cómo nace la idea de hacerlo, y qué expectativas… sé que ”comercial” suena tonto, digamos “de repercusión” tenía o tienen para Kapop? En particular, cómo la ven en el marco de la “edición independiente” argentina.

RB y LV: No teníamos expectativas. Eramos dos tipos que teníamos trabajos realizados que a la gente que los había leído les parecían buenos y que no tenían donde sacarlos a la luz. La verdad tuvimos mucha suerte. ¿Cómo la vemos dentro de la edición independiente? Digamos que nos gusta imaginar que la Kapop se pueda convertir en algo así como la Witzend (1) local: un lugar donde historietistas buenos publiquen cosas que hacen por amor a la historieta sin presiones editoriales (ni siquiera para nosotros que somos los editores, ¿estamos?)

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P. Creo que preguntar qué historietas (y en general, qué consumos culturales) les interesan nos llevaría a una lista enorme, así que pregunto: ¿Qué historietas y demás les resultaron “productivas”, o influyentes en Kapop?

RB y LV: En el caso de los Segelin, la influencia es la línea clara europea, con toques de Bone y del Popeye de Segar como aderezo. Con el Doctor Oscuro la estética de los pulps y de los seriales (y algo de las Batman Adventures en la estilización). En la estructuración de la revista ciertas cosas de la Fierro y la Cairo, principalmente porque eran dos revistas que eran más que una compilación de páginas de historieta. Si algún día no saliera algo de Varela o Barreiro en la Kapop, la revista no resentiría su identidad necesariamente, mientras mantenga la estructura que ya tiene y su estilo.

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P: ¿Cómo ven la historieta argentina hoy y de aquí en más, y cómo ves el futuro de Kapop y vuestro futuro como productores en ese marco?
RB y LV: Buena pregunta. Faltaría una buena respuesta…

(1) Witzend fue un “prozine” (revista realizada por profesionales pero que circula fuera del circuito comercial habitual, como los fanzines) aparecido en 1966 en EEUU, creado por Wallace Wood. Allí publicaron autores como Steve Ditko, Al Williamsom y Berni Wrightson.

o no 1

Si, andamos medios lentos… Las complicaciones cotidianas no me están dando mucho margen para dedicarnos al sitio. No porque no se quiera, sino por esa cosa llamada vida.

Pero bueno para compensar, hoy les dejo uno de, a mi gusto, mejores fanzines de la década de 1980: el número O No. Antes ya tuvimos un poco el génesis de esta revista contada por su propio editor, Waquero. Hoy (y con el previo beneplácito de éste) dejo este primer número al completo para poder descargar.

Para mi gusto, este número tiene un lato porcentaje de material que vale la pena descubrir. Desde una historieta- parodia al Corto Maltes de Trillo ySaborido, pasanod por las colaboraciones de Daiel Ortiz, Fantoni, Mariano D’Angelo, Ariel Ulangero, etc. El material tiene un nivel altísimo. Hay más números y en algún momento las escanearé. Por el momento confórmense con esto.

Asi que nada, bajenla y disfrútenla.

 

Descargar O No 1

 

 

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Tenemos nueva entrevista levantada del Picasesos nº4 del año 2001. Esta vez respondían Enrique Alcatena y Gustavo Schimpp, miembros del conglomerado de autores profesionales que sacó durante los noventas la revista Hacha , que demostraba que no todos los tipos que publicaban afuera querían estar en el exilio profesional que imponía el uno a uno. (y que me dió a mí, en lo personal, una gran alegría cuando mi primera colaboración con Lucas Varela salió en su número 5). Pero  veamos que decían en esos años…

 

Hacha “desentona” entre el resto de los reporteados en este Picasesos. Una revista autoeditada por profesionales (en las firmas del último número, Mazzitelli, Alcatena, García Durán, Lalia, Schimpp) que no tienen a la autoedición como única opción para hacer historietas. Una revista que da cuenta, entonces, de una decisión y de un deseo de estos profesionales por reencontrar ese público que alguna vez alimentó una industria en Argentina. Y que da cuenta además de un gusto por la historieta que no suele ser habitual entre quienes tienen a la historieta como su trabajo diario.

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Picasesos: ¿Cómo nace Hacha? En particular, me interesa saber cuáles eran las preocupaciones que llevaron a formar la Asociación de Creativos de la Historieta Argentina (de paso, ¿tuvo continuidad la ACHA?) y qué llevó a profesionales con canales de publicación más o menos sólidos en el exterior a preocuparse por publicar en Argentina tras el cierre de Skorpio.

 Enrique Alcatena: Hacha nace como respuesta al colapso de las editoriales históricas de historietas en la Argentina.

Fue quizá, ante todo, una empresa algo quijotesca, que no la desmerece en absoluto, pero que explica el relativo alcance y los magros resultados que tuvo. El hecho de que muchos de los profesionales que optaron por esta modesta pero entrañable patriada tuvieran trabajo en el exterior tiene que ver con la necesidad real -que va mucho más allá de lo estrictamente comercial o profesional- que tiene el artista de contactarse con SU  público a través de su obra. No tener ese mínimo ida y vuelta entre autor y lector connacionales produce un vacío que el trabajar para públicos foráneos no puede nunca colmar. Del Acha sólo quedó la revista Hacha, que apenas convocó a un puñado de autores, si bien la idea inicial era hacer de ella la publicación en la que todo aquel que quisiera pudiese mostrar su obra. La indiferencia, la desconfianza, el desencanto que trabajar gratis presupone, hicieron que la mayoría abandonara el proyecto.

Gustavo Schimpp: Recuerdo que todo comenzó justamente con el inminente cierre de Skorpio. Convengamos en que Skorpio no publicaba material hecho para Argentina, pero era (además de Columba) una manera de tener una presencia nacional.

Fue impresionante ver un salón colmado de dibujantes y guionistas tratando de idear sistemas. De quienes creyeron que podría ser un proyecto viable, nació ACHA. El resto, quizás creyendo que unos pocos formarían una cooperativa para dar trabajo al resto o porque no estaban dispuestos a sacrificar horas tablero para sacar semejante proyecto adelante, decidió alejarse dejando tan solo cuatro miniproyectos que integrarían el gran proyecto.

Originalmente la idea era lograr publicar cuatro revistas con esas historias: de a una revista por mes alternando el contenido (una mezcla de comic book antológico medio extraña), pero con cuatro argumentos presentados resultaba poco. Así se decidió la revista de antología tal como era tradicional para Skorpio y lo es para Columba.

El resultado: HACHA. Y ACHA, en alguna forma, tiene continuidad hasta hoy puesto que ACHA es la responsable de HACHA. Y aunque seamos cuatro gatos locos, tratamos de pelearla con los medios que tenemos.

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P:. En el número 1 de Hacha, el editorial empieza diciendo: “Proponemos una historieta hecha por sus propios creadores. (.) Sucede con demasiada frecuencia que el autor encuentre reservas críticas y condicionamientos en las normalmente rígidas ‘políticas editoriales’ que parecen apuntar siempre a una ‘uniformidad’ de resultados”. ¿Cuáles eran esos condicionamientos? Y, ¿qué ventajas (y desventajas) encontraron en “saltear” la figura de un editor?

EA: Lo único que, a mi entender, buscaba ese editorial (demasiado altisonante, quizás) era subrayar el hecho de que la revista era hecha, editada y dirigida por los propios creadores, sin la figura tradicional del “editor” como  directriz, filtro o condicionante. Por otra parte, creo que todos hubiéramos preferido tener un editor que se encargara de todos esos aspectos, que al menos en lo personal, considero que tienen poco que ver  con  lo puramente artístico y creativo. En mi experiencia, no hay condicionamiento rígido o política editorial que sea escollo insalvable: por supuesto que existen las líneas editoriales, pero eso es normal, y todo profesional los tiene en cuenta al presentar su proyecto.

La deserción y/o derrumbe de los editores históricos no nos dejó otro remedio que arreglárnosla por nuestra cuenta. Al principio contamos con Pavón, que se encargó exclusivamente de la impresión y distribución (es decir, nosotros le entregábamos la revista totalmente armada, y él se encargaba del resto) pero  los resultados no fueron satisfactorios, y decidimos seguir por la nuestra. a los tumbos. La única ventaja  que encontré, y encuentro, en saltear al editor  es el haber  consolidado una “mística” de compromiso  y cooperación con mis colegas en aras de una forma de expresión que me resulta fascinante.

 GS:: Generalmente un editor marca una línea editorial que el artista no comprende, o porque a veces le suena caprichosa (tanto como el empecinamiento del artista en que un mínimo cambio arruinará su obra).

Sabemos que trabajar para otras editoriales significa asumir sus reglas dado que para ellos es un simple negocio.

En cambio ACHA era un planteo romántico: permitir que una manera de hacer historieta (la historieta argentina tradicional, que no siempre debe suceder en este país) siguiera con vida. Muchos hablan de un agotamiento del mercado, pero personalmente creo que lo que agotó es una formula necesaria para publicar en el exterior (concretamente: Italia, que es donde se consume historieta hecha integramente por argentinos). Coincido con Quique en que quizás suena un tanto pretencioso, puesto que deberíamos haberlo demostrado mas en los hechos que en las palabras; pero no tuvimos suerte en darle la continuidad necesaria y a eso se sumaron algunas deserciones.

En cuanto a la figura del editor… como ya dije un editor es ese personaje oscuro que jode para marcar una línea editorial y creo que en HACHA no hubo una línea editorial y nos costó encontrarla. Solo espero que aún no sea tarde y que podamos dar un poco mas de pelea con lo que hemos aprendido. Las ventajas… justamente el aprendizaje de cuestiones que nada tienen que ver con el proceso creativo de la historieta. De pronto tuvimos que aprender sobre películas, imprentas y sistemas de distribución. Aunque bien preferiríamos tener a alguien que se encargara de ello, con el consecuente riesgo que se transforme en un editor (suena raro, pero es medio paradójico desde mi punto de vista).

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P: ¿Cómo ven a Hacha hoy? Qué expectativas tienen para la revista, como ven un “prozine” como Hacha en un ambiente de “fanzines”. Y, en relación con esto, ¿cómo ven autores profesionales que la historieta en Argentina se haya convertido casi exclusivamente en terreno de autoeditores?

EA: La única expectativa, creo yo, que tenemos respecto al Hacha, que ha devenido en “prozine”, es la de seguir en la brecha. Sería más cómodo para todos los implicados en este proyecto de dedicarnos  a los trabajos más o menos redituables que nos ayudan a pagar las cuentas, pero no todo en la vida es comodidad. Muchas veces es cuestión de mantener la llama ardiendo, con la esperanza de que algún día vuelva a ser una fogata; si se deja apagar la llama, costará mucho más encender la fogata de cero.

En cuanto a la autoedición, el único (pero enorme) riesgo que le encuentro es el de la excesiva autoindulgencia. Muchos de los autores que hoy editan su fanzine no hubieran podido trabajar como dibujantes o guionistas en las  viejas editoriales. A nadie se le puede negar el derecho a la  autoexpresión, pero el artista tiene el deber – para consigo y para con su obra- de la autocrítica y la paciencia. Aparte de esto, es una empresa tan noble como cualquier otra. Pero esperemos que vuelva a ver editores que apuesten por la historieta, y  que estos jóvenes artistas que hoy no tienen otro remedio que autoeditarse (con el gasto, las dificultades, y las pérdidas de valioso tiempo que podrían estar dedicando  a la tarea creativa), reciban un pago por su esfuerzo y talento.

 GS: Hoy HACHA esta decidida a publicar, sea el sistema que sea, material desconocido y/o nuevo de autores nacionales que trabajan para el exterior. Tampoco estamos con las puertas cerradas, al contrario: estamos pensando en abrir el espectro con el condicionante de compartir este romanticismo de trabajar (en principio) solo para difundir el material. Y creo que es este punto el que nos iguala al fanzine, nada más. Bueno, lo de autores/autoeditores no tiene secreto: es la única alternativa segura. No existen editores de historieta. Si hay editores a los que se puede llegar a tentar con algún que otro proyecto, pero ninguno lo suficientemente comprometido para poner su grano de arena en reflotar la industria. Es demasiada inversión para una posible ganancia a largo plazo. Por eso está hecha por quienes solo arriesgan su esfuerzo, su talento y no tanto su capital (al menos arriesgan un mínimo que se recupera bastante pronto o lo arriesga sin que represente una pérdida importante). Creo que si la situación se logra sostener, es probable que alguno acierte en el camino a seguir y despierte al monstruo dormido. ¿Quien sabe?