Archivos para agosto, 2013

Recuerdos de un lector de fanzines

Publicado: agosto 27, 2013 de Julián Blas Oubiña Castro en Generación AHI
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A las dos personas que contribuimos a este blog, Roberto, en la gran mayoría de los contenidos, y yo, con un aporte menor y esporádico, no sólo nos congrega el amor por los fanzines, esas revistas que uno tiene que saber dónde están y quién las hace para poder conseguirlas, sino, también, la confluencia en un espacio común en un momento determinado.

Entre 1998 y 1999, se desarrolló un movimiento con epicentro en Buenos Aires, pero que se extendió a todo el país, con fuerte presencia en Rosario, Córdoba, San Juan y más; fue la Asociación de Historietistas Independientes, más conocida por su sigla: AHI.

Tumultuoso, caótico y breve como una explosión, “el AHI” alojó y encausó las ansias de escribir y dibujar historietas de muchos principiantes artistas (y no tanto), así, su característica fue la diversidad. Aquello se conoció como la “primavera de los fanzines“, tal cual lo define Roberto en su libro “Historia de los fanzines en la Argentina“.

En plena ebullición, la asociación llegó a realizar su propio evento anual que, con el nombre de “Historieta bajo tierra“, tuvo varias ediciones. En esos encuentros, nóveles autores se encontraban con (también) nóveles lectores.

Allí, comenzamos a cruzarnos.

Roberto hacía Kapop, junto a Lucas Varela, el mejor fanzine junto con “la Catzole“; y en la edición del ’99 había montado un “Museo del Fanzine“, un nombre algo pretencioso para una mesa que sostenía una montaña de incunables de otras épocas, como Crash, O no y Poco loco, todo un tesoro.

Yo, en tanto, fui para conseguir más números de Catzole que, capitaneada por Azamor, Rovella y Sanz, era mejor publicación del momento. El propio Salvador Sanz me había vendido dos números que me habían deslumbrado, 15 días antes, mientras esperaba para entrar a una proyección en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Recuerdo el olor a toner del salón de CTA… Por suerte, pude hacerme de dos ejemplares de Catzole que me faltaban, el número 2 de Kapop (el número 1, estaba agotado), el número 5 de Kamikaze de Sebastián Ramseg, Morón suburbio de Ángel Mosquito,  el Anual de Camulus y varias cosas más.

Lo mejor fue que no había gente tratándote de venderte algo, sino que había pibes haciendo lo que les gustaba, historieta. Pibes apenas más grandes que yo, todos “juntados” bajo la común denominación del AHI… Todo eso me pareció increíble…

Después… me enteré que la interna del AHI, era feroz, supongo que era el fuego de la sangre joven… y la cosa se desarmó.

A grandes rasgos, 4 grupos que sobrevivieron la diáspora: La secta, que agrupaba a la Catzole, Kamikaze, La quimera y Alas; La productora, con revistas de producción propia como Grajal, Road comic y Morón Suburbio; y sin ser colectivos de producción o agrupaciones, las revistas Kapop y Camulus.

De esos cuatros grupos de creadores, eventualmente surgieron los últimos profesionales de renombre de la Historieta Argentina… Por ahí andan: Salvador Sanz contando las peripecias de Ángela de la Morte,  J.J. Rovella con su Dante Elefante en Billiken y su Zebita en el diario MUY, Ramseg haciendo Gaturro, Agrimbau con su Burbuja de Bertold y El gran lienzo, Jok con su Funeral e insistiendo siempre, junto a Pablo García y Jorge Blanco, con Camulus, y la lista sigue (gracias a Dios) abundante…

Si algo conservó esta gente , es siempre ese primer espíritu del AHI, el saludable: “Si no está, hacelo vos”.

Un día quise recuperar el loguito, siempre me había gustado… Al día de hoy, no sé quien lo creo… Revisé todos mis fanzines en busca de esa información, pero no está… Puesto manos a la obra, gracias a un scanner Cannon y varias horas de Photoshop, pude recuperar la mano saliendo de la alcantarilla; Jok y Pablo García me dieron algunas muestras con la tipografía bien conservada; Mica Karamán, integrante de Kirk!, hizo el resto de la magia para reconstruir algo que ya no está pero que persiste…

AHI

A aquellos que no esperaron y lo hicieron.

oceano y charquito 1

 

A finales de los noventas, en ese circuito fanzinero tan con olor a vestuario de entretiempo de partido de fobal, caían dos señoritas llamadas Carolina Moadeb Y Clara Lagos con un fanzine que era tan inclasificable como fascinante.  Definir a Oceáno y Charquito todavía hoy me sigue resultando una tarea imposible de realizar. Humor, autobiografía, vuelo poético, volada pura y dura… y aún así sigo sin poder definirlo. Y estaban ambas en cada evento con los números que sacaban regularmente.

Hoy por hoy andan ya mas grandes pero siguen al pie del cañon haciendo historietas, Carolina Moadeb mutó en Caro Chinanksi y tiene tira diaria en Tiempo Argentino y Clara Lagos  publicando en muchos lados.  Incluso hace apenas 3 años está el libro recopilatorio del fanzine (que DEBERIAN COMPRAR YA SI PUEDEN, ¿ESTA CLARO?) . Para que sepan de lo que se perdieron

Era lógico que un fanzine tan bueno merecía que fuera conseguible para todos. Así que les dejo la versión digital del número 1 para que lo puedan ver. Obviamente, con permiso de ambas editoras (!Muchas gracias!). Si les gusta, vayan y comprense el libro, ¿estamos?

BAJEN OCEANO Y CHARQUITO 1 HACIENDO CLIC ACA