Carina Altonaga, una artista con talento y capacidad de trabajo.

Si bien Carina Altonaga tiene varios años de trayectoria tras de sí, un paréntesis de varios años hace que hoy se la percibe como una más de las nuevas autoras que en los últimos años han surgido con fuerza, dispuestas a contar historias de género pero con un toque personal y autoral distintivo. Dueña de un talento innato para el dibujo, es capaz de trabajar tanto en solitario, sobre sus propias historias, como en colaboración.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo dibujaste tu primera historia.

“Nací el 9 de Febrero del 76, tengo 41 años. Siempre me gustó dibujar, de chica dibujaba mis cuentos, que de a poco se convirtieron en historietas. Estudié varios años en Bellas Artes, aunque fui una estudiante complicada, ya que en las clases de dibujo me aburría muchísimo y nunca tenía los trabajos que pedían, quería aprender a hacer historietas, que es mucho más que dibujar, es poder contar historias, agregarle movimiento a mis dibujos.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas? ¿Qué géneros te interesa trabajar y qué historias te gusta contar?

Número uno de Papel Pesado, editado por Fabián García en 1994, donde apareció la historieta Bajo el Signo del Mal, el primer trabajo de Carina.

“A los 16 años, mientras cursaba diseño gráfico en la EMBA de Quilmes, conocí a Oscar Capristo, que daba historieta, aprendí muchísimo siendo su ayudante. Él me enseñó a amar esta profesión en sus clases, en una época muy distinta en lo que se refiere a la elaboración. Era un trabajo arduo, no existían los programas de diseño. Generalmente hacía mis propias historias, si bien había hecho algunas pruebas con guiones pero no quería trabajar así, era muy cabeza dura.

La primera historieta que llegó a mis manos fue a los ocho años, Vampirella, y después la Creepy y The Crow, creo que fue lo que más me influenció al comienzo, no sólo por lo gráfico sino también en los temas que me interesaba trabajar. Siempre compré libros de historietas por los dibujos, por los dibujantes que me gustaban, de ahí que el realismo es el estilo gráfico que más me gusta. Durante años trabajé sólo blanco y negro, y de la forma tradicional, mucho rotring, pincel y tinta china, el color me demandaba mucho tiempo, así que iba alternando con grises.

Creo que los temas en la historieta argentina nos mantenían a las mujeres en general, ya sea lectoras y dibujantes un poco apartadas, ahora veo que se abrió más el juego: son más las chicas que hacen historietas, no sólo ilustradoras. En mi caso, elegí hacer género de terror, porque fue lo que siempre me atrajo, crecí en un hogar donde se contaban muchas de esas historias, es lo que más consumo y de lo que me gusta escribir.”

Las ocho páginas de Bajo el signo del mal, con guión y dibujos de Carina Altonaga.

Uno de tus trabajos más viejos fue para el fanzine Papel Pesado, de Fabián García ¿Fue ese el primer fanzine del que participaste? ¿Cómo fue aquella participación en Papel Pesado? Después hay un bache bastante grande hasta que aparecés en el blog de La Duendes, ¿Cómo te uniste al colectivo y cómo es la dinámica de trabajo con ellos? También, ¿qué trabajos presentaste en el blog?

Malvinas y Crónicas del Hombre Frío, dos publicaciones de La Duendes, en donde Carina colaboró de la mano del guionista Pablo Barbieri.

“Sí, el primer fanzine fue Papel Pesado, a principios de los noventas, ahí colaboré por primera vez en una revista. Algunas urgencias económicas hicieron que abandonara el camino de la historieta y probara trabajando de otras cosas, aunque a la larga fue peor porque tampoco podía dejar de dibujar horas y horas por día, aunque fuera para mí.

En ese momento, no existían las redes como hoy, por lo tanto, presentar tus trabajos y generar continuidad no era fácil. Con los años fui haciendo mucho material, pero no lo intentaba publicar, cuando apareció Internet me fui conectando poco a poco y haciendo mi blog para incluir mis trabajos, mandando a algunos blogs de cómics también, como La Duendes. Ahí me subían una página completa por semana, o alguna ilustración, y pude incluir cosas que nunca había presentado, algunas historias de terror que transcurrían en distintas épocas en Buenos Aires, sobre la fiebre amarilla, de vampiros y esas cosas.

Fue una excelente propuesta, y conocí mucha gente, entre ellos a Pablo Barbieri. Con él hicimos un par de trabajos de pocas páginas en La Duendes. Nos llevamos muy bien trabajando juntos, yo le pido un tema y en seguida nos ponemos a trabajar. También al mismo tiempo, se publicó un trabajo con Damián Connelly, Severina, una novela de terror gótico-erótico, el tema era el amor y el canibalismo, también me gustó mucho hacerla.”

Judith, con guion y dibujos de Carina Altonaga, una de las historietas publicadas en el blog de La Duendes.

A través de La Duendes, formaste dupla artística con Pablo Barbieri, con quien, después de algunas historias cortas, hiciste una obra de envergadura, por su extensión -96 páginas- y su temática, El petiso orejudo. ¿Cómo surgió la idea? ¿Cuánto tiempo les llevó terminarla? ¿Cómo manejaste la ambientación histórica? Y también, ¿qué repercusión tuvo en los lectores?

El petiso orejudo, de la dupla Barbieri – Altonaga, publicado por Loco Rabia en 2016, una de las obras más interesantes de los últimos años.

“El proyecto me lo acercó Pablo. Venía investigando el tema hace años, y juntó un sin número de datos totalmente inéditos hasta hoy. También así llegó a derribar muchas versiones falsas o exageradas sobre la vida de este personaje. Pablo prefiere hacer historietas de contenido biográfico, de documentación, así que por trabajos previos pensó que teníamos que hacerla juntos. Sin embargo, yo tenía mis dudas de hacerla en un principio, no por situarse en principios de siglo 20, ya que las historias de época son mis preferidas, sino el problema para mí estaba en la forma de contar gráficamente hechos tan aberrantes con niños, así que intenté dar un enfoque distinto. Sabía que era imposible evitar imágenes fuertes, después de todo, es un personaje de culto, y como tal, sus seguidores estarían buscando el detalle, lo que siempre habían leído, entonces el límite entre lo morboso y lo documental era muy delgado.

De referencia, usé fotos de archivo y hasta los informes forenses de los peritos psiquiatras que intervinieron. Tuvimos que recurrir a la imaginación y al contexto para armar algunos personajes secundarios, pero en el caso de los fondos si bien se utiliza cualquier foto de esa época de referencia, en su mayoría, usé fotos de los expedientes reales , y hasta alguna se encuentra entre las páginas del libro, esas primeras fotos que forman parte de nuestra historia de la criminalística, los comienzos en el sistema de identificación de Vucetich y la criminología utilizando los estudios antropométricos -las medidas del cuerpo-, para determinar la predisposición a un crimen de una persona. La novela completa llevó tres años en total, con algunos contratiempos.

Una página de El petiso Orejudo.

En principio, la hicimos en Blanco, negro, y grises, pero después me animé a pasar a color algunos capítulos para presentar en distintas editoriales. Por mi parte, fue la primera vez que hice un trabajo tan extenso, mis guiones siempre andaban en las 40 o 50 páginas. Apenas salió publicada fue muy bien recibida por los lectores, no solo por los comiqueros, sino por gente fan de este personaje. Hasta en la feria del libro se nos acercó una descendiente del petiso –Cayetano Santos Godino-, y nos hizo una linda devolución una vez que la leyó con la familia, cosas de ese estilo nos pasaban muy seguido, fue muy loco.”

Con Pablo, ahora hiciste Al Otro Lado, donde incorporaste color a tu obra. ¿De qué se trata la historia? ¿Hay posibilidades de publicarlo en nuestro país?

Al otro lado es también una novela gráfica, volvemos a usar el formato porque nos sentimos con mayor libertad a la hora de armar varios personajes con historias más complejas que se entrecruzan, también volviendo al terror, donde Pablo plantea la influencia de las brujas en distintas culturas y épocas. Tiene un poco de todo, aventura, erotismo y ficción, me dio la posibilidad de poder hacer varias ambientaciones y jugarme del todo por el color y el dibujo digital. Tomé clases con un amigo colorista, buscando mi propio estilo, y un trabajo integral entre la línea y el color. Son cosas que siempre había querido hacer desde lo gráfico, y la historia te va llevando a distintos escenarios, en el medio también fueron surgiendo personajes que podrían tener continuidad en el futuro. Me trajo mi primera experiencia internacional ya que uno de sus capítulos de publicó el pasado 28 de marzo en la emblemática revista española Cthulhu, que ofrece una puerta al mercado europeo; esperamos que se llegue a publicar acá, aunque supongo que es un poco difícil por la falta de editoriales con capacidad de financiación ya que esta producción es en color y los costos son otros.”

Gualicho, una de las historias que integran Al otro lado, la nueva producción de la dupla Barbieri – Altonaga, todavía inédita en nuestro país.

Vos tenés varias historietas donde te hacés cargo tanto del guión como del dibujo, ¿cómo te sentís más cómoda, trabajando en solitario o con un guionista? ¿Qué desafíos tienen ambas formas de trabajar?

“Desde siempre, mi meta fue escribir mis propios guiones, abarcar los temas que me gustan, pero también tiene sus pormenores, a veces te repetís, o evitás dibujar lo que no te hace sentir tan seguro, y simplemente tenés tus cuelgues, momentos donde no se te ocurre nada. Trabajar con un guionista presenta otros retos, te obliga a hacer cosas nuevas, y es un trabajo en equipo, por lo tanto debe existir una química para trabajar, entenderse en lo gráfico y la historia que quieren contar, enriquece tu trabajo y se aprende mucho de la visión del otro. Hoy me siento cómoda trabajando de las dos formas, pero sí busco siempre historias relacionadas al género de terror o misterio.”

Además de historietista, sos madre y esposa, ¿cómo manejás tus tiempos entre lo que te gusta hacer con las responsabilidades? Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta? ¿Le augurás un buen futuro? ¿Por qué? Y también, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en este terreno?

Detalle de otros de las historias que incluye Al otro lado, donde se puede apreciar el buen uso del color de Carina.

“Realmente no es fácil esta profesión para las mujeres supongo, por las horas que demanda sentada en un tablero. Tengo otro trabajo y no me queda mucho tiempo, mis hijos son muy chicos y demandan mucha atención. Improviso bastante en mi casa, seguramente no es lugar más ordenado del mundo, pero también me ven dibujar en distintos horarios y saben que es mi trabajo, no necesito que se vayan a la cama para concentrarme, cocino y dibujo al mismo tiempo, hago las tareas con ellos mientras estoy terminando una tapa, estoy acostumbrada a eso, a no esperar la ocasión y el momento de inspiración, sino que todo sea parte de la rutina. Mi marido se dedica más a la plástica, a la pintura y escultura, así que fue él el que más me incentivó a que presente mis laburos y siempre me acompañó en esto.

Hoy veo el escenario un tanto complicado para la historieta, por los recientes cierres de editoriales y revistas para publicar y por los costos para hacerlo de manera independiente. Lo ideal sería volver a los kioscos de revistas, mucha gente no tiene acceso a ella porque no frecuenta convenciones o comiquerías, son lugares demasiado especializados, dejan a la historieta sólo para entendidos, cuando siempre fue parte de nuestra cultura. Sumado a las nuevas tendencias políticas de recorte en recursos para el arte y la cultura popular, me imagino que el panorama se va a volver más crítico aún, menos lugares para publicar y convenciones donde dar a conocer nuestro trabajo. No quiero sonar pesimista pero se va achicando el círculo y terminan siendo muy pocos los que puedan vivir de este hermoso oficio acá, y sólo algunos los que logren publicar en el exterior como en el pasado. Creo que veníamos desandando ese camino, es una lástima. Tal vez haya que ir dejando el papel y volcarse a otros formatos. Este año estamos terminando algunos proyectos con Pablo, alguna novela con guión propio también, esteremos presentando el material en varios lugares. Mucho para hacer.”

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