El largo camino de ‘Belzarek’

75593836_3102771103086199_4932254942812438528_oEra el año 1996, la Tierra estaba caliente y yo, un pendejo de secundaria, estaba como loco con la revista HACHA. Veamos el contexto que percibía en ese momento: el material de Editorial Columba no lograba atraerme, ‘Cazador’ era divertida sino leía tres números seguidos y la revista ‘Skorpio’ acababa de cerrar. De los pocos dibujantes argentinos que conocía en ese momento, tres publicaban en una nueva antología donde eran los dueños del material y encima tenían series buenísimas. Siendo sinceros, la de Leo Manco con nombre de radio (KHz 203.3) nunca la termine de entender… ¡pero que buenos dibujos! Y las otras dos que me enloquecían eran ‘Esquizoopolis’, de Eduardo MazzitelliQuique Alcatena  y ‘El inquisidor’, de Walter Slavich –  Horacio Lalia (o sea dos de las duplas más consolidadas de ‘Skorpio’). También estaba ‘Villa Caraza Blues’,  pero con todo al respeto al difunto Luis García Durán que hoy lo adoró, en esa época no era lo mío. Pero a fin de cuentas, ¡¿cómo no cebarme con esa propuesta?!

31La cuestión de este prólogo es que en HACHA #4, como ven en la página del costado, un demonio llamado Belzarek manda al Inquisidor al “freezer”… en esa época no entendía que cambiaba el guionista, que ahora un tal Gustavo Schimpp iba a realizar una nueva serie junto a Lalia con Belzarek de protagonista, etc…. lo que si sabía es que quería ver ya mismo de que se trataba el asunto y… nunca llegó. Resumiendo, la historia se publicó en Francia en lugar de Argentina, en lujosos álbumes a todo color y se pinchó otra vez, ahora por quilombos de la editorial francesa Michel Albin. Recién ahora, 23 años después de la idea original, podemos leer ‘Belzarek’ completo gracias a una edición del propio Schimpp.

Resulta que Belzarek es el tercero de doce demonios todo terreno que controlan el infierno bajo el mandato del omnipresente Lucifer. Hay cierto quilombo de conspiraciones y engaños (obvio, ¡son demonios!) y herido de gravedad, Belzarek tiene que fusionarse con un humano, Chretien de Beziers. El chiste es que Chretien es un monje benedictino en plena época de la Inquisición europea, llevando al colmo la dualidad que se establece entre los dos personajes.

Si Bruce Banner sufría cada vez que Hulk surgía y aplastaba un tractor, ni se imaginan por lo que tiene que pasar Chretien cada vez que le suelta la correa a Belzarek. Con esa base y otra línea narrativa donde vamos viendo que ocurre con la conspiración demoniaca se construyen dos tercios del relato. Para la última parte Schimpp patea el tablero y empieza un auténtico Juego de Tronos infernal. De hecho toda la acción transcurre en el Purgatorio y el Infierno y todavía queda una vuelta de tuerca copada para el desenlace.

Hay detalles que hacen ruido como la ausencia de nombre para dos personajes importantes en la trama u otros apenas presentados y que toman un peso importante hacia el desenlace; lo que se valora es un guion que va creciendo en complejidad y que hasta se da el lujo de tirar puntas que resuelve páginas después, jugando con la atención del lector.  Y como encima muestra los chanchullos y negociados de poder detrás de la Inquisición, mejor aún.

El trabajo de Lalia es de lo mejor que vi del maestro hasta ahora. No hay ni un solo dibujo sintetizado, es todo puro detallismo en las ropas, los edificios, los rostros y un diseño de demonios increíbles. Hay momentos que directamente quitan el aliento, como los muchos paisajes y fortalezas infernales o el uso de tonos de grises. Algunas secuencias tienen el eterno problema lalaistico de desafiar el orden de lectura por medio de los tamaños de las viñetas pero pasa en lo mínimo. La mayor pena es no tener una edición en formato de álbum europeo para disfrutar más todo el virtuosismo puesto acá, pero por otro lado la ausencia del color no se nota en lo más mínimo.

Tenía bajas expectativas con este libro antes de leerlo, sobre todo porque no soy el pibe de hace veinte años y las historias contadas en fetas episódicas y unitarias ya no me copan, pero ‘Belzarek’ cumple lo que promete: un Lalia prendido fuego y un guion sólido que justifica el reemplazo del pobre Inquisidor. A los fans de la onda Skorpio les va a encantar y tiene varios méritos para llegar hasta lectores modernos e inconformistas.

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