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Oriundo de Rosario, pero emigrado a San Juan a los 20 años, Damián López se convertiría en un activista -casi un talibán, podríamos decir- de la literatura local. Multidisciplinario, 12242889_10208155295747010_1038782973_o-e1447291117586Damián escribe poesía (La otra cara de la almohada, 2007), historieta (El regreso de los Patriotas, con dibujos de Jorge Rodríguez, 2016) y ensayos, apartado en el cual destaca su libro “¡Cámbiale, Marge! Posmodernidad, Capitalismo y Literatura en The Simpsons” editado en 2015 por la Universidad Nacional de San Juan en base a la tesis con que se recibió como Licenciado en Letras. Trabaja en la editorial de la mencionada UNSJ desde 2010, pero ya en 2007 fundaba su editorial El Andamio, con la que difunde obras de diversos autores y estilos, incluyendo lo que en este sitio nos interesa: Historietas. Además es organizador de la Mansa Feria (una feria del libro independiente local) y edita el blog sobre literatura Revista Champa.

Contanos brevemente (si es posible) sobre tus comienzos en la literatura: cuándo empezaste a escribir, a qué aspirabas cuando iniciaste.

“Por triste y ridículo que suene, estoy convencido de que no hubiera empezado a escribir si no hubiera sido obeso: siempre tuve ganas de llamar la atención, y las palabras me salían más fácil que las acrobacias. Así pasé de las narraciones “excelentemuybiendiez” de la escuela a los poemas de amor no aptos para diabéticos de la adolescencia. Por suerte, se me pasó, no la obesidad (sigo trabajando en eso) pero sí esa concepción exhibicionista y básica de la literatura. Creo que el “inicio” tuvo que ver con otras cosas: asistir a un taller literario (que coordinaba Adriana Luna, mi esposa), empezar la carrera de Letras, leer desde otro lado, asumir un oficio… Y aspirar, creo que sigo aspirando a lo mismo: escribir bien, tener una obra que respalde mis ideas (así como creo que mis ideas respaldan mis textos) lograr que los textos me lleven, por su propia calidad, a espacios donde compartir con gente que respeto, dentro y fuera de la provincia.”

¿Qué te llevó a crear tu propia editorial?

“Los costos. En 2007 (con 2 años de casados y un niño pequeño) publicar por una editorial industrial era un sueño económicamente imposible. Adriana tenía su primer libro casi casi listo y yo estabp1020456a en eso, así que se nos ocurrió intentar por las vías de la artesanalidad. En San Juan había en ese tiempo dos personas muy importantes que editaban de esa forma: Victor Nobre y José Campus. Los dos nos ayudaron mucho, compartiendo sus saberes, sus técnicas. Después de publicar nuestros libros, a mí me quedó un gusto por el trabajo manual, por la inmediatez (en un momento tenés un montón de papeles y al rato hay un libro). El trabajo docente, el trabajo intelectual en general, tienen esa cuestión de que tal vez nunca veas los frutos de lo que hacés, de lo que querés brindar. El trabajo manual es distinto, y además es automático: es un descanso para el cerebro. Así editamos a muchos amigos, y hoy contamos con 30 títulos en el catálogo.”

Contanos el modo de producción y difusión de El Andamio.

“Cada libro se produce individualmente, a mano. Las páginas las imprimo en casa, en una impresora láser valiente y comprometida con la causa. Las tapas son de cartón corrugado intervenido (¡gracias, lenguaje pomposo de las artes plásticas!) con tela. Las ilustractapon2iones y otros elementos de tapa los imprimo en una imprenta amiga. Como todo se hace a mano (y las ganancias son escasísimas, cuando no nulas) el stock de libros siempre es muy bajo: se produce bajo demanda.

Respecto de la difusión, trabajo casi exclusivamente en redes sociales y ferias. Como hace rato que decidí no vivir de la editorial, la producción y la venta son pocos, pero como contrapartida tengo la oportunidad de publicar exactamente lo que quiero, sin sentir presiones económicas.”

¿Cuál es tu relación con la historieta? ¿Qué conocés del medio? ¿Qué te impulsó a editar y escribir historietas?

“Mi relación con la historieta es, más que nada, una colección de nombres puntuales: Quino, Fontanarrosa, Astérix, y mucho después, Alan Moore, Solano, Breccia, Oesterheld. De casi todos, reconozco que me atrae más el lenguaje que la imagen (los nombres de los personajes de Astérix, ¡por favor!) pero una vez que aprendí a ver la imagen como un lenguaje (lo que intenta hacer la semiótica) pude disfrutar mucho también de ese otro campo que me era desconocido.

Del medio conozco poco, aunque me siento muy cercano a todo aquel que quiere producir y recibe la indiferencia de sus coterráneos, junto con la lucha contra los avatares económicos. También reconop1020325-2zco muchos de los vicios propios de la literatura: copiar formas ajenas, caer en ciertos lugares comunes… cosas que, en algún punto, son inherentes al arte en general. También estuve vinculado algunos años en Rosario al mundo del comic pero a través de la ñoñez compartida: yo jugaba “Señor de los Anillos” (y soy fanático de Tolkien) y se hacía un festival (“Leyendas”, que después devino en la “Crack Bang Boom”) donde nos juntábamos todos.

Como mi preocupación principal en mi propia escritura y en la construcción del catálogo de elandamio es la palabra (su trabajo, su transgresión, su ingenio) decidí editar historieta cuando encontré en San Juan dos propuestas que encaraban el lenguaje de esa forma. Por supuesto que la propuesta visual también me agrada, pero reconozco que me entraron primero por la palabra. Tanto “Orégano” como “El Psicopollo” reúnen ciertas características que busco en toda obra de arte: honestidad, ingenio, seriedad de trabajo, conocimiento, oficio, algo qué decir.

Respecto de escribir historieta, la primera (y casi única) motivación fue trabajar con Rodríguez. No sé qué tanto valor tendrá el guión, pero haber sido una excusa para que Rodríguez dibuje ya significa para mí un logro impresionante.”

El regreso de los Patriotas ¿Fue pensado como historieta desde el minuto cero o primero concebiste la historia y luego decidiste el medio?

“Historieta desde el minuto cero. Es más, nunca la hubiera pensado si Rodríguez no me hubiera ofrecido la posibilidad. Es decir, yo no tenía la idea de hacer una historia de seis próceres que se piantan del Inframundo antes de saber que iba a ser un guión de historieta. Creo que eso influyó: no soy patapita-solartidario de que una imagen vale más que mil palabras, pero estoy consciente de que la imagen de Juana Azurduy en calza de cuero tiene mucho más peso que la frase “Juana Azurduy tenía una calza de cuero”. Además, narrativamente es mejor: lo que en la historieta es inevitable (mostrar los personajes vestidos) en la escritura puede sonar artificioso.

El carácter fantástico también tiene mucho que ver con lo “historietístico”: sabía que no iba a tener restricciones respecto del delirio que me podía provocar la historia.

Y por último, mi desconocimiento casi total del formato guión también me condicionó la producción: lo que yo hice no es estrictamente un guión, más bien un diálogo con algunas acotaciones específicas. Toda la impronta visual, los encuadres, el ritmo, todo pertenece a Rodríguez.”

 

¿Hay algún plan de incursionar nuevamente en historieta (ya sea como guionista o como editor)?

“Como editor, siempre estoy abierto a alguna propuesta que valga la pena, desde mi punto de vista, que es el que estructura el catálogo. No me interesa cerrarme a ningún formato, aunque reconozco mis limitaciones materiales si quiero seguir con el mismo método de producción.

Como guionista, tengo algunas ideas en torno al mismo universo de “El Regreso…”: algunas historias laterales, una precuela… Veremos. Todo depende de cuán convencido esté de que la historia es válida de ser contada y los tiempos de Rodríguez, que tiene muchos proyectos y (por suerte) está siendo cada vez más demandado. Creo que esa es otra alegría para mí: que el proyecto haya servido, aunque sea un poquito, para que más gente conozca y reconozca el talento inmenso de Jorge como dibujante y especialista de uniformes y armas.”

¿Qué planes hay para futuro de El Andamio, a líneas generales?

“Como todo proyecto autogestivo, elandamio convive con el fantasma de su propia extinción. Editar libros artesanalmente es un trabajo demandante y se requiere una cierta constancia que mis otros trabajos (los que garantizan el sostenimiento económico de mi familia) no me permiten. También es cierto que San Juan, como mercado, no es lo suficientemente grande como para que un proyecto editorial se sostenga: hay que buscar permanentemente otros espacios, y a mí ese nomadismo me cuesta bastante. Y finalmente, a veces uno tiene ganas de que sus textos circulen por otros lados, entonces la “autoedición” se combina con otros proyectos, como llegar a ciertas editoriales en ciertos lugares. Elandamio entonces, sigue asociado a una necesidad personal, a un divertimento, y no a un horizonte económico o laboral. Esto es terrible para los autores, ya que lo que puedo ofrecerles es muy poco, pero es la realidad que puedo afrontar y la (única) forma en la que la editorial podría perdurar en el tiempo.”

Esta entrevista se publicó originalmente en el blog Culus Mundi en abril de 2011. Dos años más tarde las viñetas del Psicopollo se verían recopiladas en papel por El Andamio.

¿Qué oscuros motivos impulsan a un estudiante de psicología a dibujar humor?
Los mismos motivos q impulsan a cualquiera, solamente q yo, al tener un poco más de idea de psicología, soy aun más degenerado y perverso que usted, don Zambrano.
En realidad, empecé a subir mis dibujos para q los vieran todos mis compañeros, y no solamente los q se sientan a mi lado. Lo más parecido al exhibicionismo.

¿Dibujas sólo por pasar el rato o buscas algún tipo de repercusión?
Busco q la gente se ría, y que, a veces, piense algunas de las cosas en las que yo pierdo el tiempo… Sería algo así como: “Vengan, pierdan el tiempo en lo mismo que yo lo pierdo”. 

No busco ser sumamente conocido, pero, si así fuera, no me molestaría para nada… Sobre todo si ese “ser conocido” me posibilita comprarme un auto 🙂

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¿Por qué animales de granja?
No lo sé, pero el nacimiento del psicopollo coincide medianamente con la fecha en q me puse de novio con Jesi, futura esposa de Hausen y propietaria de una casa en Pocito, en la cual abundan animales de granja (Curiosamente, no tiene pollos).
El animal de granja tiene cierta inocencia y cierta tranquilidad cuasi inerte, que me caracterizan a mí y a muchos sanjuaninos, supongo que eso despertó mi simpatía por pollos y chanchos.

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¿Qué se siente ser el primer dibujante que hace chistes protagonizados por una milanesa?
Me siento como un psicólogo-cocinero frustrado. Una milanesa no puede hacer terapia.
La milanesa debe ser una comida sumamente conflictuada, ¿A quién le gustaría parecerse a un mapa sin división política? Es por eso que la milanesa que dibujo siempre está un poco triste… Entiéndanla, pobrecita.

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¿Desde que dibujas el psicopollo, has tenido que volverte vegetariano?
No me he vuelto vegetariano, pero como alitas de pollo con mucha culpa, y luego me confieso ante un sacerdote.

¿Si un ave de corral se erigiera como dictador, cual sería su primer decreto?
Seguramente prohibiría todas las comidas que incluyen huevos; y como “buen” dictador, prohibiría que los periodistas deportivos se expresen con frases tales como “A Riquelme le faltan huevos”, o “River está frito”. Los pollos son muy sensibles.

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¿Slip o boxer? Argumente.
Con Slip yo sleep mejor.

¿Tinelli o fort?
Esta pregunta la tomo de la siguiente manera: ¿A quién preferirías matar primero, a Tinelli o a Fort?: A Fort.

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Enumere gustos, influencias y recomendaciones en cuanto a historietas, dibujitos y esas huevadas.
Confieso que soy muy ignorante con respecto a este tema, pero siempre leí y me gusta mucho Mafalda. Miguelito es mi personaje favorito.
Siempre fui, y aun lo soy, muy fanático de Dragon Ball. Se darán cuenta que siempre despiertan mi simpatía personajes que se caracterizan por su inocencia y buen humor: Gokú, Miguelito o una milanesa.
Me encanta Bob Esponja, aunque creo que Calamardo es mas malo de lo que debería ser.

¿No preferirías haberte metido a medicina para que el día de mañana te digan “doctor Hausen”?
¿SI SOY PSICÓLOGO, NO ME VAN A DECIR DOCTOR?

Ya que usted responde con una pregunta, me veo obligado a responder a su vez, que yo tenía entendido que le iban a decir “licenciado” (a lo cual usted luego iba a poder replicar “gracias, muchas gracias”).

Para conocer a fondo la obra de Juan Hausen, recomiendo ver El blog del Psicopollo.