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El-Escapista-TAPA-ALTA‘El escapista’ es una obra que fue seriada en el sitio web de LocoRabia y después publicada en libro pero por estética, temática y formato hace pensar en algo salido de la legendaria ‘Skorpio’. Después de todo la presencia de Horacio Lalia en los lápices remite a ‘Nekrodamus’ y sus múltiples adaptaciones de cuentos de Poe y Lovecraft. Pero Lalia también se ha lucido en otros géneros como el policial (‘Inspector Bull’, con guiones de Carlos Albiac, por ejemplo) y Rodolfo Santullo aprovecha esa versatilidad con esta mezcla de drama carcelario y terror gótico.

¿Quién es el penado 1814, ese que apenas puesto un pie en la cárcel ya apodan “el Nariz”? El “Canario” está seguro que el Nariz es un especialista en escapes contratado para sacar a una persona en especial y quiere asegurarse de prenderse a la fuga. Esto dispara una trama de sospechas, seguimientos, espionaje y chantajes que capitulo tras capitulo aumenta en personajes y situaciones. Encima en el presidio empiezan a suceder situaciones muy escabrosas: muertes inexplicables, prisioneros que caen en coma o enloquecen… y una mancha en el techo que parece tener vida propia.

El guion de Santullo entrelaza con habilidad la historia realista con la fantástica para que no se molesten entre sí aunque para el desenlace la primera ocupa más espacio. Eso no quita que en el transcurso de las páginas tuvimos un montón de secuencias de terror que Lalia maneja con una maestría absoluta. Hay páginas en que el orden y el tamaño de las viñetas entorpece un poco la lectura pero es un placer ver un dibujante con tanta trayectoria que sigue manteniendo semejante calidad en los trazos, el balance de blanco y negro y el diseño de personajes…y criaturas, por supuesto.

‘El escapista’ como mezcla de géneros demuestra una vez más la habilidad de Santullo para estos experimentos y es una gran adicción a la ilustre carrera de Lalia.

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‘La pasión’, obra de Diego Cortés y Leo Sandler publicada en el 2012 por Llanto de Mudo, es un tomo que más que leerlo hay que sentirlo. El ritmo narrativo que manejan los autores es intenso, enfocado y maneja la tensión hasta que todo estalla de una manera orgánica y creíble. Hay largas secuencias mudas, viajes en autos, miradas cruzadas y de reojo; cuando surge el diálogo es filoso, crudo y cala profundo… de a poco y sin apuro los autores van revelando lo necesario sobre el protagonista, su trabajo, el entorno y lo que tiene que hacer, una tarea que lo cambiara para siempre.

La trama es simple, tanto que es complicado entrar en detalles sin arruinar sorpresas o momentos claves. Lo importante es saber que Mira, el protagonista, tiene un trabajo que cumplir con sus socios y no es una tarea agradable; es una rutina que se da a entender que la hicieron varias veces, tanto, que debería salir normal, pero no, esta vez todo será distinto.

Lo que sí se puede contar es que ‘La pasión’ hace funcionar su título a muchos niveles: esta la pasión por lo que gusta y por lo que se hace, que no siempre es lo mismo. A Mira no le gusta su trabajo pero siente que no le queda otra; en cambio, a su compañero Runfe le encanta y lo disfruta, quizás por eso se lleva los mejores diálogos y es el personaje más agradable a pesar de la persona terrible que es.

Y también esta la otra Pasión, la de P mayúscula, la del calvario y el sacrificio de Cristo. De esa también habla mucho el libro, pero más en metáfora y sin una bajada de línea agresiva ni embolante.

El dibujo de Sandler es un poco crudo en comparación al gran nivel que tiene hoy en día: abusa de las manchas negras en los rostros, dependiendo el ángulo algunos personajes se confunden. Pero la narrativa es impecable y los fanáticos de Eduardo Risso seguro van a disfrutar el arte.

Ojala algún día haya reediciones de la obra de Cortés, un guionista y editor con una escritura potente, gran narrador de sentimientos y que nos dejó demasiado pronto.

PORTADA

Portada del libro

‘Capisci?’ es una antología editada e impresa por el Estudio Mafia (integrado por Lucía Brutta, Juan Pablo Valdecantos, Martín Lietti, Razz, Fede Di Pila, Ernán Cirianni, Daniela Magnelli y Nacho Flores) que reúne en total a 71 artistas de toda Latinoamérica. Fue presentada en Viñetas Sueltas donde además hubo una muestra de originales.

¿En qué se diferencia esta antología de otras como ‘El Volcán’, también de reciente lanzamiento? En que desde su propia producción ‘Capisci?’ celebra su concepción artesanal e independiente.

La tirada completa de 320 ejemplares numerados fue realizada en la imprenta Riso del grupo, o sea mediante risografía. ¿Y eso con qué se come? Es un proceso donde cada página es pasada por un tambor con tinta tantas veces como colores se requieran. En el caso de ‘Capisci?’ se usaron los colores rojo, azul y negro. El resultado final es un festival de los sentidos para el lector. Visualmente por momentos parece que son tres libros superpuestos, a veces sincronizados, a veces desfasados, donde cada color parece a punto de saltar hacia afuera. La risografía permite jugar y desarrollar cada capa de color como una entidad propia, con su propia densidad e inclinación, que recién se convierte en parte de un todo visual en la hoja impresa. Tener un ejemplar de ‘Capisci?’ en las manos se siente poderoso, con mucho peso, con páginas que al tocarlas sentís que estas acariciando un terciopelo y no un papel. Vista, tacto, memoria y hasta olfato se ponen de acuerdo para hacer de la lectura del tomo algo único.

AUTORES

Índice de autores

¿Hay un hilo común entre las historias, una temática o una idea general? La mayoría de los autores trabajaron con la palabra ‘capisci’ (entendiste) como disparador o la hacen aparecer en algún momento, en particular relacionado con la mafia, pero la verdad que todos resaltan más la forma que el contenido. Entre los que desarrollaron tramas con algún tipo de argumento hay que destacar a Otto Zaiser, Di PilaCharly Five, Ariel López V., el colombiano Nomás (con una historia maravillosa de 7 páginas casi sin dialogo), Brutta, Camila Notari, Cirianni, Pablo Guaymasi, la dupla Martín Ferrari / Alejo Vigliani, una historia de Valdecantos que además de estar excelentemente dibujada pone los nervios de punta, Sole Otero (con una versión de ‘Top Cat’ mafiosa y en joda) y Flores con una historia perversa de dibujo inocente y amigable.

Aunque el resto no recurra a estilos narrativos clásicos o tradicionales (y hay muchos autores con ilustraciones de página completa más que con historieta propiamente dicha) no desentonan para nada en una antología que ante todo celebra la libertad creativa, el vale todo, que se opone con fuerza a los prejuicios, a las formas preestablecidas, al “así deben hacerse las historietas” y que sobre todas las cosas celebra la experimentación, un enorme ‘¡VIVA EL UNDER, CARAJO!’

Ficha en Zinerama con lista completa de autores

 

Si hay una editorial que aprovechó al máximo la temática de las mutaciones, sin dudas es Marvel Comics: la franquicia ‘X-Men’ es una de las más conocidas en todo el mundo, generan millones en merchandising y dibujantes estrellas convirtieron a los ‘mutantes odiados y temidos’ en facheros y musculosos. En conclusión, ser mutante en Marvel no es tan malo. Pero se puede dar el reverso, ser un mutante en la serie ‘Birdman’, creación de Ziul Mitomante desarrollada con Nicolás Viglietti, donde la misma idea es filtrada por el colador del humor negro y la sátira social.

Si a los X-Men los dibujaba Jim Lee, el trazo (y color) de Mitomante está más cerca de la animación cruda y visceral de cartoons para adultos como ‘Bojack Horseman’. Y si Marvel edita 20 títulos con mutantes por mes, el colectivo Prendefuego mantiene con pasión un micro universo de dos revistas y tres spin-offs, todos editados con amor, calidad y bajo costo para tener más llegada, incluso con distribución gratuita en la página web de los autores.

¿De que tratan los dos capítulos de ‘Birdman’ editados hasta el momento? Un determinado día aparece una grieta en el cielo y un montón de personas con mala suerte se despiertan con deformaciones y poderes. Pero no poderes copados como volar o tirar rayos por los ojos, eso le toca a unos pocos que son reclutados por el gobierno; al resto se les asignan apodos ofensivos, degradantes tareas como oficio’ y encima los obligan a presentarse en clases de apoyo motivacional.

Viglietti y Mitomante balancean el humor negro, la lastima y la ternura para encariñarnos con los personajes más allá del grotesco visual, remarcando la marginalización de la sociedad ‘normal’, porque en ‘Birdman’ es mejor ser pobre que mutante.

Algo que le queda corto a los dos capítulos es el espacio: en 24 páginas recién cubrieron la presentación de personajes y un escenario importante (la sala de apoyo grupal), mientras que otras tramas como los recuerdos de Birdman (el ‘afortunado’ protagonista con cabeza de pollo) o los experimentos militares quedan con menos espacio, juntando de a poco secuencias que los hagan relevantes.

Como mencione antes, la revista principal de ‘Birdman’ ya dio lugar a spin-offs donde autores invitados desarrollan personajes mencionados en la serie central o creaciones propias pero en el mismo entorno y marco presentado en ‘Birdman’. Lo mejor de estos cuatro ‘Birdman presenta:’ es que además de empezar y terminar en una sola publicación, tienen estilos y puntos de vistas muy distintos a la serie central.

‘El enorme pequeño Juan’ de Fernando Calvi es otro tributo a la inocencia y potencial de los superhéroes que al autor tanto le gusta hacer (para muestra solo hay que ver la línea ‘Ser Súper’ editada por Szama Ediciones o el material subido en Tótem Comics cada semana). Calvi produce un desfile de guiños, colores estridentes, captions sin borde, reflexiones filosóficas y una nena que le encantan los superhéroes, porque pensar que es cosa de varones es de nuestros abuelos. También es la única revista relacionada con ‘Birdman’ que muestra en más detalle el ‘fenómeno’ espacial que provocó las mutaciones.

‘Vértigo (deshechos)’ es de dos autores que vale la pena seguir en futuros proyectos: José Arizmendi y Feru Icchi. Que el protagonista haya recibido una habilidad que hace que nadie pueda acercársele a menos de dos metros solo remarca lo desagradable que era desde antes: fascista, machista y con apenas una ligera fibra moral para investigar un caso que involucra corrupción policíaca ‘porque no es que se les fue la mano con algún negro’. La historia es breve, dura y contundente mientras que el dibujo es claro y muy prolijo, con colores planos resaltando ciertos aspectos (el amarillo, por ejemplo, para las náuseas que provoca el protagonista; desconozco si hubo alguna intención política en ello). De yapa aparece el mutante con el nombre más guacho que podía recibir.

‘Niño Cósmico’ de Nicolás Lepka es el spin-off más espiritual y metafísico. Hay una frase muy conocida de que cada persona es un mundo; el niño protagonista puede confirmar que cada persona es un cosmos completo, lleno de estrellas que resplandecen con la fina línea gráfica de Lepka, autor con un estilo particular y reconocible.

El último ‘Birdman presenta’ hasta la fecha, ‘Food Porn’ de Juan Bertazzi y Hernán González, rompe con cualquier conexión a los clásicos superhéroes incluso desde su presentación gráfica. El argumento es satírico, ácido, violento y lo mejor logrado: recién en la última página cierra cual es el poder mutante del protagonista. El dibujo de González aunque es crudo y sencillo, aprovecha por completo el uso de texturas y distintos encuadres, logrando un efecto visual similar al de los cuadros de Roy Lichtenstein.

Como se puede ver el potencial creativo al que da lugar ‘Birdman’ es enorme y todavía se puede explorar mucho más.

 

 

 

¿Qué sucede cuando la Iglesia se convierte en un todo e interfiere con el Estado? ¿Qué sucede cuando las voluntades individuales son manipuladas con la excusa del libre albedrío y la libertad sexual? En el mundo que plantea Perro –el nuevo magnum opus de Renzo Podestá, publicado por Szama Ediciones-, se vende y compra un Cristo sadomasoquista que ampara todo tipo de perversión para mantener el mismo status quo de siempre: los que están arriba viven a costa de los que están abajo y el pez gordo se come al flaco. La frase es literal porque los personajes son gordos, flacos, altos y petisos pero todos tienen cabeza de peces, gatos, pájaros y, por supuesto, perros. A la vista son diferentes pero en el interior, en la pulsión de vida (o muerte, como en el caso del protagonista) que los motiva, son demasiado iguales a nosotros, con la diferencia que en el cómic el animal interior está a flor de piel y no tapado por ese disfraz llamado ‘humanidad’.

Perro es directa, shockeante, con simbolismos pero sin ambigüedades, tan sincera que ni precisa diálogos. La narrativa es clara y controlada a todo pulso: más dilatada encontratapa_A los momentos tranquilos, más enérgica y efectiva en las muchas secuencias de acción. En ningún momento el lector queda perdido o desconcertado con lo que sucede y el mérito es doble cuando todo transcurre en un mundo con particularidades tan ajenas al nuestro y a la vez tan similares.

El único personaje con un desbalance es el protagonista: un asesino no ‘a sueldo’ sino ‘a conciencia’, tratando de limpiar este mundo amoral de la peor escoria. El resto son predadores o presas, todos muy cómodos en su rol. Pero atención que el sicario también responde a un mandato, a un ente superior. ¿Es su imaginación o es la muerte misma quién le da sus misiones? Al final es igual que los otros, bajando la cabeza y siguiendo órdenes, hasta que llega a un punto de quiebre, cuando la motivación se vuelve personal. Y con esa ruptura aumenta la violencia, la acción y la catarsis, el pensar ‘basta de tanto abuso, loco, ahora a romper todo’.

Perro es una obra para analizar en su totalidad y más allá de sus componentes; se disfruta por el buen hacer de Podestá, un tipo cada vez más pulido en este tipo de obras que quedan dando vueltas y vueltas en la cabeza (como El aneurisma del Chico Punk o la reciente ‘Warpaint), pero también deja mal, con una gran incertidumbre sobre lo que nos rodea, lo que decimos, pensamos y sobre todo, creemos. Como tienen que hacer las obras perdurables.

 

Hay elementos en las historias de aventuras que varían de una a otra: el héroe, el villano, el entorno, la época. Pero hay un elemento que siempre está presente desde los mitos griegos en adelante: la búsqueda. Sea destruir un anillo o siguiendo un mapa del tesoro, siempre hay un disparador que enciende la necesidad por encontrar algo, aunque a veces ni el propio protagonista entiende bien lo que busca. Por ejemplo, al enano Urgh le importa un comino encontrar “la corona de huesos”. Pero para su medio hermano, Dragón, la corona lo es todo. No por nada es la tarea que les encomendó su finado padre.

Como un dragón y un enano son medio hermanos es como mínimo curioso y en este tomo no se dan muchas explicaciones al respeto; lo que importa es la que la dupla (o trio, porque olvide el detalle que Dragón tiene dos cabezas, con personalidades en conflicto constante) tiene química y genera varias situaciones cómicas, potenciadas por los personajes que el autor Andrés Nicolás Allocco (con el seudónimo  griego – ¡qué casualidad!- “Telémaco”) agrega a lo largo de las 256 páginas. En los tiempos medievales donde viven Urgh y Dragón hay hechiceros precoces, goblins que juegan a los dados y una comunidad de vecinos chusmas pero simpáticos (una especie de vecindad del Chavo del 8 haciendo cosplay de D&D)

La primera mitad del libro está dedicada a la presentación de personajes y divaga un poco en largos monólogos (si, Ulfrus hablando con su cuervo o Dragón discutiendo consigo mismo los considero soliloquios) pero cuando empiezan las interacciones la narrativa se torna más dinámica y la segunda mitad se devora de un tirón. Resulta que por una razón ligada a los poderes de Dragón los personajes se pueden trasladar  a cualquier época y así la acción se desplaza hasta África a fines del siglo XIX. O sea que Allocco tiene un abanico enorme de posibilidades para jugar con sucesos reales (en este caso el ataque de leones conocido como “los devoradores de hombres de Tsavo”) y meter personalidades como Billy The Kid.

En el segundo tramo también aumenta la violencia, porque ‘Urgh’ esta apuntada a niños y adolescentes pero no se pone tacaña con los momentos de sangre y muerte.

Telémaco tiene planeadas varias entregas de la saga así que es lógico que queden puntas y plots abiertos; lo que hace ruido son situaciones naturalizadas por la trama y que requerían alguna explicación adicional, en especial la razón de los goblins para buscar a Urgh. Sacando esos detalles (que no descartó que sean cubiertos en los próximos libros) “La corona…” es una historia que se vale por sí misma, con mucha coherencia y cuidado para ir presentando la información a lo largo de todo el libro, con lo que hay detalles que son retomados y explicados hasta las últimas páginas.

El dibujo es un tema aparte; se merece todas las loas y elogios por el manejo de las expresiones, el cuidado en los fondos y diseño de personajes, lo funcional que es con el estilo de guion…. Y pierde un poco cuando se piensa en lo inspirado que esta por Jeff Smith. Allocco es un talento nato y desarrolló todo el libro con dibujo vectorial, lo que solo aumenta mi asombro, pero me gustaría que ‘Urgh’ siga creciendo, buscando su estilo definitivo y que deje de ser un primo lejano de ‘Bone’, que es la sensación que da al leerlo.

‘Urgh y la corona de huesos’ es un libro recomendado para lectores de todas las edades, con una serie increíble de personajes y con mucho potencial para merecer toda la atención.

La antología Términus se publicó con periodicidad trimestral desde el año 2012 hasta el 2016. Durante doce números abarcó un interesante elenco de artistas nacionales e internacionales con o sin trayectoria profesional. El enfoque apunta a historias autoconclusivas o de pocos episodios, con énfasis en los géneros de acción, ciencia ficción, policial y terror.

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Términus 01, portada de Maximiliano Bartomucci y Germán Peralta

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Terminus 02

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Términus 03, portada de Damian Couceiro

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Términus 04, portada de Germán Peralta

Algo que queda muy claro con solo hojear los primeros cuatro tomos es que el nivel gráfico es impactante; en donde se notan las fallas es cuando se presenta una muy buena idea pero no alcanza la cantidad de páginas para ser desarrollada a pleno, un problema común de casi todas las antologías con un elenco plural de autores.

Por ejemplo Las puertas abiertas (Términus 02) de Sebastián Cabrol es un relato de casas embrujadas que arranca de forma típica, con una familia a punto de mudarse al hogar, ¿dulce? hogar… y termina con una vuelta de tuerca en las ultimas viñetas que te dejan loco, querés ver como sigue, 40 páginas más de eso, o al menos otra historia que retome los personajes. Y no, queda ahí.

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Las puertas abiertas, Sebastián Cabrol

Otro segmento que daba para más desarrollo es La Nana (Términus 03) de Marianela Martín y Juan Pablo Vaccaro, un crudo relato de terror sobrenatural, con una carga dramática fuerte, que mezcla ficción con hechos bélicos reales. Interesante pero breve.

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La Nana, Martin / Vaccaro

Ya que lo mencione me voy a detener una líneas en Vaccaro, un dibujante que desconocía y que me impresionó con los distintos estilos gráficos que maneja en cada historia. Por ejemplo, en Parto (Términus 01) usa un estilo foto realista, similar a las portadas de Rodolfo Migliari, para un relato de naves espaciales y cucarachas gigantes. La historia no me pareció interesante pero funciona para el lucimiento gráfico. En cambio en la ya mencionada La nana o La traducción (Términus 02, guión de Gastón Flores), un buen relato policial, se aprecia mejor la habilidad para la narrativa y la apuesta por las masas negras para los efectos de iluminación, algo que hace de Vaccaro un dibujante a tener en cuenta.

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Parto, Juan Pablo Vaccaro

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La traducción, Flores / Vaccaro

Otro dibujante que no conocía es Roberto Viacava, de estilo realista, prolijo y detallado; narra con gran soltura la parte visual de Caro (Términus 04) mientras que los captions y voces en off en un tiempo desfasado (todo escrito por Hernán Carreras) completan y cierran el total de la obra; buena forma de presentar el duelo entre dos hombres enfrentados por las razones equivocadas.

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Caro, Carreras / Viacava

Gastón Nicolás Flores en 20 dólares (Términus 03) se manda un policial sucio y jodido,  digno del más puro genero noir, con unos dibujos de Lisandro Estherren ideales para este tipo de trama con ambiente tan sórdido. Otro policial de Flores es Seda roja (Términus 01), con femme fatale incluida y todo; en esta ocasión el dibujo de Santiago Madile no me llamó la atención pero hay que aclarar que en la impresión se perdieron los detalles de color rojo que tenían las páginas originales.

Dos sagas que se continúan en los primeros tres números (con fichas de personajes en la Términus 04) y comparten el guionista (Ariel Grichener) son Chess Masters (con dibujos de Juan Manuel Frigeri) y El Individuo H (dibujada por Germán Peralta). La primera me pareció un cúmulo de lugares, situaciones y personajes comunes, pensada para la acción sin demasiado contexto ni desarrollo. Un grupo de mercenarios son convocados a una misión especial por una organización que desconocen. El trabajo de Frigeri por otro lado me resultó un poco estático, más enfocado en las poses, los pin-ups y la espectacularidad visual que en la narrativa.

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Chessmasters, Ariel Grichener / Juan Friggeri

En cambio, El individuo H me generó más interés. También cae en un montón de estereotipos en los personajes (y si, también hay un grupo de mercenarios/soldados) pero el guión tiene un elemento sobrenatural relacionado con la religión muy atractivo. Y sin dudas el ancho de basto de esta saga es el dibujo de Peralta, excelente en narrativa y manejo de los contrastes y los grises, dando cuenta de todo su aprendizaje junto a Eduardo Risso; no por nada hoy en día es uno de los dibujantes nacionales con más trabajo en empresas como Marvel Comics.

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El individuo H, Ariel Grichener / Germán Peralta

Otra serie que está en todos los números es Cuentos costeros, escrita por Luciana Maruca. Se trata de historias unitarias ambientadas en ciudades cerca de la costa, sea Montevideo en la actualidad o Normandía en la Segunda Guerra Mundial, todo vale. Son relatos breves,  redonditos, con vueltas de tuercas bien pensadas en los remates y un dibujo de Germán Curti que cambia mucho en cada entrega. Muy recomendable.

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Cuentos costeros, Germán Curti / Luciana Maruca

Diagnóstico incierto de Maxi Bartomucci (dos capítulos, Términus 01/02) es una historia de terror de principios del Siglo XX, con todos los formalismos clásicos de la literatura de esa época (por ejemplo: dos personajes dialogando sobre un suceso ya acontecido, en este caso lo que ellos consideran un ataque de un enfermo mental y que termina siendo mucho más). El dibujo acompaña con un tono ideal, con detalles que me recordaron a Marcelo Frusín y Eduardo Barreto.

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Diagnóstico incierto, Maxi Bartomucci

Otra saga de dos capítulos es Un caso pragmático, de Maximiliano Cabral y Sebastián “Sala” Zalazar (Términus 03 y 04). Es un misterio de cuarto cerrado con la variante de que todos los personajes son homenajes al género de “hombres misteriosos”, precedentes directos de los superhéroes. Diálogos graciosos y un dibujo que recuerda el estilo de las series animadas de Bruce Timm, pero con más violencia.

En Términus 03 aparece por primera vez en Argentina Rip Van Helsing, un personaje pensado por el legendario Ricardo Barreiro y desarrollado por el equipo de Enrique Barreiro, Hernán Ferrúa y Enrique Santana para una editorial europea. Santana es un dibujante muy interesante y hábil para las escenas de acción que presenta cada capítulo, con pocos diálogos, así que la machaca contra vampiros, fantasmas y demás yerbas malas sobrenaturales está garantizada. Recientemente Términus (como editorial) recopiló un libro con sagas más extensas del mismo personaje.

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Rip Van Helsing de Barreiro, Ferrúa y Santana

Fernando Baldó, el autor de Hostil y abyecto (además de varias obras con Diego Agrimbau) presenta en Términus 04 El Ocaso, una historia de tribus, tradiciones y combates. Más que la historia quiero destacar el trabajo con grises y el detallismo en las expresiones, marcas registradas de Baldó.

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El Ocaso, Fernando Baldó

Otro artista con muchas obras publicadas, Dante Ginevra, en la Términus 01 mete una historia de ciencia ficción de solo tres páginas pensada justo para esa extensión, con un dibujo brillante.

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El número 32, Dante Ginevra

Y por último (pero no menos importante) me quedó Bruno Chiroleu con cuatro historias tensas, muy inquietantes, que se meten mucho en la psicología de los protagonistas. La cuarta en particular (Blas, capítulo uno) es la que más me gustó en dibujo, argumento y me pareció que es la que mejor aprovecha el uso de las tramas de grises, un poco excesivas en las anteriores. Además Blas engancha mucho con la pregunta filosófica de si modificar el recuerdo de un mal acto también corrige el destino del alma

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Blas, Bruno Chiroleu

Mi balance de estos primeros números de Términus es positivo, sobre todo por apostar con calidad y buenos autores al formato antología, criticado hoy en día pero fundamental durante décadas para la historieta nacional y europea.