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Damián Connelly es uno de los guionistas argentinos con más producción, tanto en su propia editorial, Atmósfera, como en otros emprendimientos. Con tantos trabajos de guión y edición no es raro que terminen apareciendo reediciones de obras agotadas como la que nos ocupa en este momento.

‘Las chicas de nadie’ es una obra que engancha al lector con su argumento sórdido, los personajes bien construidos y un impecable ritmo narrativo.

La trama comienza con Emmet, un solitario profesor de secundaria, divorciado y adicto a la pornografía, que un día cualquiera viendo una película porno se encuentra con una chica atada y pidiendo auxilio a los gritos. La imagen queda grabada en la mente de Emmet y junto con una vecina bastante metiche empieza a investigar. Casi sin darse cuenta el improvisado dúo se encuentra cada vez más metido en situaciones jodidas, esas de las que no se puede estar seguro de salir en una sola pieza.

Cuando se lee la obra por primera vez puede dejar la sensación de un final inesperado por puro morbo, que le quita un poco de gusto a las páginas previas. Pero hay señales, indicios de ese desenlace a lo largo del libro que sin reducir lo shockeante sí dejan claro que no es un manotazo de ahogado del guionista.

La mayor crítica viene por el lado de los diálogos; si bien la ambientación transcurre en una pequeña ciudad en USA, resulta poco natural que todos los personajes hablen en una especie de castellano neutro como el de las películas (mal) dobladas, sobre todo cuando tienen muchos rasgos culturales muy distintos entre sí: un profesor mayor de edad, una adolescente clase media baja, mafiosos chinos, traficantes latinos… todos hablan de ‘tu’, putean con ‘mierda’ y ese tipo de expresiones que le quitan personalidad y onda a las caracterizaciones. De todos modos, no hay muchos diálogos y sí mucha narrativa visual, lo que hace muy llevadera la lectura.

El dibujo de Matías San Juan, una de las mitades de la revista ‘Doppelgänger’, es pensado justo para este tipo de historia: es sobrio y delicado, una mezcla de Dan Clowes y Lucas Varela, pero apostando más por la narrativa y la claridad del dibujo antes que por los virtuosismos gráficos. Los tonos de grises acompañan el clima, igual que todos los detalles en fondos y ambientación; tampoco se notan para nada las referencias fotográficas que figuran en los extras de esta nueva edición.

La edición es impecable para su precio y es muy bueno que esta obra haya sido reeditada para seguir siendo descubierta y disfrutada por cada vez más gente.

 

 

Luis Rosales, uno de los primeros difusores del medio.

Al contrario de la actualidad, donde el grueso de las historietas que se publican surgen del medio independiente -gracias a la actividad de los autores y autoeditores que comienzan su recorrido editando fanzines y haciendo historieta amateur hasta alcanzar, en base a la constancia, trayectoria y calidad artística-, los primeros fanzines argentinos de historieta tuvieron un eminente enfoque periodístico, avocándose sobre todo a la revisión histórica de autores, personajes, títulos y revistas. En otras palabras, los fanzines en Argentina nacieron haciendo periodismo, ese es el inicio de la crítica especializada del medio.

En ese origen se encuentran, primero, autores profesionales que también hicieron de historiadores. Desde Alfredo Grassi y su ¿Qué es la historieta? de 1968, publicado por Editorial Columba, a los omnipresentes Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno, con el a veces mal entendido Historia de la Historieta Argentina de 1980, publicado por Ediciones Record. Todo esto, sin olvidar a Leandro Sesarego, fundador del primer fanzine con conciencia de tal, Crash! en 1979. Luego están los aficionados, lectores y coleccionistas compulsivos, que deseaban comunicar, contar qué estaba pasando. De todos ellos, lo más conocidos son los célebres Andrés Accorsi, figura central de Comiqueando, y Andrés Valenzuela, periodista en Página/12.  Pero ninguno de ellos fue el primero. Ese lugar lo ocupa Luis Alberto Rosales, quien se inició en el periodismo de historietas de la mano de Sesarego, colaborando en Crash!, para luego largarse solo a partir de 1982, con Top! -en la práctica, el segundo fanzine sobre historietas que existió-.

Tanto Crash! como Top! compartieron características, formato grande, buen diseño e impresión, información exacta y detallada. Cuando Top! dejó de salir, Rosales se sumó al staff de Ediciones Record, con sus columnas Planeta Comic y Oh, el comic!, en donde compartió por varios años actividades de difusión con Alfredo Grassi -encargado de la sección El club de la historieta– y con Leonardo Wadel -con su sección Así los conozco-, y más tarde con Andrés Accorsi -que continuó la sección de Alfredo bajo el nombre, El club del comic-. Gracias a la magia de la Internet, Top! resurgió en el nuevo milenio en forma de blog. Desde allí, Rosales volvió a encargarse de difundir aquello que más le gustaba. Top-Comics fue un éxito, tanto que sobrevivió a su propio creador, fallecido el 18 de abril de 2009, y que hoy, bajo el mando del amigo Carlos Martínez, continúa su marcha.

Pero dejemos al propio Rosales, que nos cuente un poco sobre la aventura de editar un fanzine: “Cuando a principios de los 80, con Miguel Almirón Assalli, nos pusimos a crear un nuevo fanzine, a la postre, TOP!, decidimos que fuera distinto. Al menos, que tuviera una personalidad distinta a Crash!, donde nos iniciamos. Allí éramos tan felices de participar en la patriada que comandaba el recordado Leandro Sesarego. Miguel Assalli era un trabajador incansable, con las fotocromías, el diagramado y el pasado a máquina, todo muy cuidado, casi a la perfección diría. Eso hacía en Crash! y lo repitió en TOP!. Habíamos pensado ponerle a esta nueva revista un toque distinto, algo que se concretó en el suplemento El Pibe, dedicado a difundir noticias, hechos interesantes, misceláneas, anécdotas y con espacio para crónicas de interés. Casi de inmediato, se nos sumó Eduardo Weidmann, un hombre absolutamente calificado y con mucha pasión; conocedor, por supuesto, del mundo de la historieta y el humor gráfico. El staff estaba, entonces, completo pero, el producto-fanzine comenzó a sufrir problemas económicos, algo insalvable que nos llevó a la desaparición; lamentablemente, sólo pudimos editar siete números. El golpe fue durísimo para nuestros sueños. Pero, mantuvimos nuestros sueños en alto y pasados los años, iniciamos un nuevo espacio, esta vez en Internet, con el mundo de la historieta en Top-Comics que tantas satisfacciones nos está dando. Hemos sumado a esos inestimables valores como Almirón y Weidman, a Gerardo Canelo, Carlos Martínez, Mariano Chinelli, que aportan sus trabajos de calidad, obviamente. En marzo 2009 cumplimos 2 años de vida, lo que nos enorgullece porque logramos un espacio sólido y prestigioso, según nos comentan nuestros lectores y amigos. Es, someramente, lo que puedo decir sobre la historia de papel de TOP!. La actualidad nos ubica en el Top-Comics electrónico, sitio que queremos mucho y al que nos brindamos totalmente.”

Vaya este rescate, para quien hizo uno de los mejores fanzines que haya existido.

Cuenta la historia, que el primer fanzine argentino con conciencia de serlo fue: Crash! Creado por Leandro Sesarego allá por 1979, con aportes de estudiosos del medio, como el gran Luis Rosales, Norberto Van Roussel y Esteban Laruccia, y de profesionales como Gerardo Canelo, Frank Szilagy y Oswal, entre otros. Nuestro sitio tenía una deuda con respecto a las tapas de este más que mítico iniciador de toda la movida fanzinera… …hasta hoy, je!

Más Novedades Dibujadas

Publicado: mayo 16, 2017 de Sergio Schiavinato en Análisis, Autoedición, Cómic Nacional, Editoriales independientes, Eventos, Fanzines Argentinos, Informe, Nueva Historieta Argentina
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Tal como adelantó Julián en la primera nota, me toca cubrir otra tanda de novedades y lanzamientos, motivados en especial por la Feria del Libro y el Dibujados. Un punto a destacar de estas novedades es que casi todas fueron anunciadas y promocionadas con el sistema de preventas, una forma cada vez más popular de conectar al editor directamente con el lector, que permite abaratar costos de distribución además de generar un ingreso económico que ayuda a solventar la impresión. Como incentivo extra, además de adquirir el libro a menor costo, el comprador suele llevarse pequeños fanzines, dibujos dedicados y un largo etcétera de recompensas.

Empezamos el recorrido con la editorial con el nombre de la revista homónima, Maten al mensajero, que estrena dos libros de contenido original, no publicado antes en Argentina. Uno es ‘Lo Salvaje’, de Pablo Vigo, una serie de relatos cortos -en formato 19 x 24 cm.- a todo color. Son 96 páginas ideales para conocer la mente de este particular artista, una de las mitades de la siempre interesante revista ‘Doppelgänger’ -editada dos veces al año por La Pinta-. En cambio su compañero de imprenta, ‘Notas al pie’, de Nacha Vollenweider, apuesta por el blanco y negro y una sola historia de corte autobiográfico de más de 200 páginas.

Sin duda, son dos importantes incorporaciones al catalogo de la editorial que ya había arrancado el 2017 con las ediciones de ‘Los desamparados’, de Fabián Salazar, ‘Pip y Pep’de Paula Sosa Holt, y ‘El bar de la mesa tres’de Chelo Candia, todas seriadas previamente en la revista.

Loco Rabia, una de las editoriales más activas de los últimos años, arrancó el 2017 moderada en cantidad pero no en calidad. De hecho el primer lanzamiento del año, ‘Liga del Mal: La cuenta final’, fue el esperado tercer tomo de las historias realizadas para Facebook por la agrupación de Gerardo Baró, Diego Simone, Ricardo Lamonicana, Pablo Tambuscio, Patricio Plaza y Tony Ganem. Un libro de 120 páginas a todo color más que recomendable por la variedad de historias, géneros y calidad de sus autores.

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Siguiendo con la editorial capitaneada por Alejandro Farías y Marcos Vergara, para la Feria del Libro presentaron otros tres libros, más la reedición de un best seller. El primero de ellos, ‘Fábulas en viñetas’, no esconde más sorpresas que lo que dice el titulo, o sea una antología de adaptaciones de fábulas clásicas de Esopo, Samaniego, Lafontaine e Iriarte. Lo que sí sorprende es el seleccionado de autores para las 64 páginas del libro; figuran Pablo Vigo, Alejo Valdereana, Javier Rovella, Pablo ‘Roy’ Leguizamo, Leo Sandler, Hurón, Diego Greco, Rodolfo Santullo, Mari Esquivel, Guillermo Lauriente, Guillermo Hansz, Marubin, Maco, Andrés Lozano, Daniel Perrotta, Otto Zaiser, Tomás Gimbernat, Matías Di Stéfano, Marcela Leguizamón, Nahuel Sagarnaga, Cesár Carrizo, Nicolás Peruzzo, Javier Hildebrandt, Lucy Makuc, Abel Alves, Walter Koza, Federico Grunauer, Alejandro Barbesi, Mauro “El Bruno” Serafini, Truchafrita, Juan Caminador, Pablo Colaso, Julia Rodríguez, el propio Farías, Leandro Arteaga, Rodrigo Luján, Andrezzinho y Joni B.

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Otro de los estrenos de la editorial es también una antología, en este caso co-editada con el sello Mala Praxis, con las historias girando en la temática de la maternidad y de alguna forma sirviendo de secuela espiritual a ‘Pamela y otros historias’, una antología publicada por Llanto De Mudo en el 2008. Son 72 páginas en blanco y negro -en formato 16 x 23 cm.-, con otra importante rotación de artistas: Walter Koza, Muriel Frega, Gerardo Pérez, Pablo Colaso, Alejandro Farías, Leandro Arteaga, Juan Vasquez, Gravis, Mr. Lec, Gastón Flores, Matías Di Stéfano, Diego Fiorucci, Pablo Mengascini, Lucas Alarcón y Cristian Llamosas.

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Y por último, en las novedades de Loco Rabia, pero no menos destacable, se presenta el libro ‘Infocomics: Los secretos de los superhéroes’, compuesto de las láminas informativas presentadas por Norberto Baruch a lo largo de varios eventos comiqueros de los últimos años. Las infografías seleccionadas en este libro de 96 páginas -a todo color y en formato 20 x 28 cm.-, cubren todo tipo de personajes del cómic, el cine y la TV, reuniendo conceptos tan dispares como Batman y Bender de ‘Futurama’.

infocomicsCerramos el apartado de esta editorial con la mención de una nueva edición -la cuarta, nada menos- de ‘Acero Líquido’, por lejos la obra más celebre del dúo formado por Eduardo MazzitelliEnrique ‘Quique’ Alcatena. La nueva edición -de 292 páginas y en formato 17 x 23 cm.-, presenta una nueva portada, un prólogo a cargo de Diego Accorsi. Como el resto de los títulos de la colección ‘Charquito’, el libro está es editado en conjunto con el sello uruguayo Belerofonte.

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Ojo que las novedades de Quique Alcatena no terminan acá. Además de ‘Panteras’ que ya fue comentada por Julián en la nota anterior, D+I Ediciones -en edición simultanea con Europa- presenta ‘Esquilache en Xibalbá’, un libro de 100 páginas -en formato 20 x 28 cm.-, con el dantesco viaje de un conde español entre dos mundos muy relacionados con la cultura azteca. Esta obra no tiene los poéticos diálogos de Mazzitelli, pero Alcatena ya ha demostrado por sí solo que es una de las fuerzas creativas más poderosas de nuestra historieta, y sus trabajos en solitario como El libro secreto de Marco Polo y su producción en Tótem Comics -El Zíngaro y Dr. Paradox- así lo demuestran.

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La editorial Historieteca presentó en la Feria dos libros de impecable factura. ‘Byron P.D.’ es un thriller sobrenatural ambientado a fines del siglo XIX y definido por sus autores como una combinación de los misterios góticos de Poe y las historias detectivescas de Conan Doyle. El guión es de Alberto Moreno y la impresionante faz gráfica en tinta china y acuarela corre por cuenta de Rodrigo Luján, uno de los artistas jóvenes más versátiles en su estilo -demás está decir que me encanta esta posibilidad de verlo a todo color-.

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El otro lanzamiento, ‘Subcomandante Marcos’, es una obra integral de Ian Debiase basada no estrictamente en la vida, sino en la obra y filosofía del celebre guerrillero, siendo sus textos y discursos el hilo conductor de la experimental narrativa.subcomandante marcosLucas Nine, hijo del legendario Carlos Nine y con una trayectoria propia notable, ya cuenta con la edición nacional de su obra ‘Borges, Inspector de aves’, previamente publicada por Fierro, y ahora recopilada en un tomo de 160 paginas -en formato 17 x 23 cm.-, a cargo de la editorial Hotel de las Ideas. Una gran oportunidad de conocer el trabajo de Nine sin caer en los precios exorbitantes que piden otras editoriales y de paso disfrutar esta rara realidad alternativa donde Borges decidió aceptar el puesto de ‘inspector de aves y conejos’ que le ofrecieron.

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El otro lanzamiento de dicha editorial, ‘Tango cruzado’, no necesita competir en calidad autoral; nada menos que Max Aguirre y Sebastián Dufour juntando una serie de tramas que giran alrededor de Carlos Gardel y el dos por cuatro. El libro cuenta con 72 paginas en formato 17 x 23 cm.

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Y ya al toque de aparecer se encuentra una tercera novedad, nada menos que ‘Poncho Fue’, una novela gráfica de 216 páginas a todo color a cargo de Sole Otero. Me genera mucho interés esta particular radiografía de la relación de una pareja, desde los idílicos comienzos hasta que se torna una pesadilla. Otero es una autora muy hábil para esconder perturbadoras ideas detrás de su dibujo inocente y naif en apariencia.

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Otros editores que vienen con un catalogo de novedades extenso y jugoso son los que conforman el sello Prendefuego. Sin buscar darle más prioridad a unos títulos sobre otros, me parece importante destacar la versión impresa de ‘Birdman Episodio 2: Postmodernismo’, la saga de Nicolás ‘el Negro’ Viglietti y Ziul Mitomante, que con apenas tres publicaciones centrales igual se convirtió en la columna vertebral de un universo donde ya aportaron autores como Fernando Calvi y muchos más.

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De hecho otras dos novedades están ambientadas en este universo de mutantes desgraciados: ‘Niño cósmico’ de Lepka S.A. y ‘Vertigo: deshechos’ con guión de José Arizmendi y Feru Icchi.

En las novedades no relacionadas con el universo Birdman, ‘Pequeñas depres’ es la recopilación de la tira web de Diego Arandojo y Becs Becs, casi casi una combinación de ‘Calvin & Hobbes’ con ‘Lenore’. Arandojo -experto en el genero de terror- tiene otro lanzamiento dentro de Prendefuego, en este caso de narrativa en prosa, la novela corta ‘Morondanga’ con portada e ilustraciones de Gustavo Mazali.

Otra novedad del colectivo cordobés es ‘Faraday 1’, una historia de superhéroes con mucho revisionismo oscuro, escrita por Athos Pastore y dibujada por Cristian Blasco. También tenemos ‘Todo por uán dólar’ de Martín Eschoyez definida por la editorial como ‘un paseo por un universo sumamente personal’. También con una onda muy propia e introspectiva se presentan ‘Los tantos otros otros’ de Agustina Morón y ‘En tres palabras’, otra obra a cargo de Lepka S.A., aunque en este caso más definida como poesía ilustrada que como historieta propiamente dicha.

La editorial Le Noise, capitaneada por Renzo Podestá y Mariela Viglietti, promete para el resto del año obras de ambos autores -‘Necrofango’ y un titulo ‘misterioso’ de Viglietti- y con algo de suerte la esperada edición del segundo volumen de ‘El aneurisma del Chico Punk’; mientras tanto dejamos el teaser de ‘Necrofango’ para ir calentando motores.

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Otro integrante del colectivo Big Sur, Szama Ediciones, ya tiene en la calle una recopilación de historietas de Leandro ‘El Waibe’, con el sutil titulo de ‘La fuente de las cagadas’. La edición viene con prólogo de Sergio Langer y todos los lujos. Recomiendo mucho este proyecto por la calidad de este autor que con sus propias autoediciones viene ganando cada día más adictos a su dibujo crudo y su humor salvaje.

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Para el próximo Docta Comics, Szama también anuncia el primer numero de ‘Ser Super’, la obra de Fernando Calvi que ya tuvo una exitosa presentación el año pasado, pero que ahora apuesta a un formato de periodicidad regular. Y además, un proyecto de Renzo Podestá -uno más y contando-, ficcionando al dibujante estadounidense Steve Ditko como un detective privado -o quizás nada de ficción, después de todo Ditko es una de las figuras más enigmáticas y ermitañas del comic mundial-. Como sea hay que prestar mucha atención a los lanzamientos de Szama porque aunque maneja un catálogo de autores ajustado en cantidad es sin duda exquisito en calidad.

Finalmente otro miembro de Big Sur este año pegó una interesante vuelta de volante, y la Revista Términus se convirtió en Términus Libros. Su primer lanzamiento es ‘Rip Van Helsing’, contando nuevas aventuras del cazador de monstruos aparecido en varios unitarios de la antología Términus. El libro recopila de tres sagas largas -unas 160 paginas en total-, originalmente realizadas para el mercado italiano. Los autores son Enrique Barreiro, Hernán Ferrúa y Enrique Santana basados en un concepto del querido Ricardo Barreiro.

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Y acá concluye este recorrido, un somero repaso de algunas novedades que complementan las ya mencionadas por Julián, seguramente varias editoriales quedaron en el tintero e invitamos a dárnoslas a conocer. Lo importante es destacar que a pesar de los reveses económicos del país, la autoedición sigue firme peleando contra viento y marea y cada año tenemos más novedades de todo tipo y calidad. ¡¡Aguante, carajo!!

Bueno, ¡que no solo de entrevistas vive el hombre! Y como el próximo finde se viene la decimotercera edición de Dibujados, nos toca enfocarnos en las novedades que van a estar disponibles en el evento de mayor trascendencia en la Historieta Independiente Argentina. ¡Vamos a los bifes!, dijo el carnicero.

Epileptic Fred, no solo es parte de la organización de Dibujados, sino también unos de los comandantes de Panxa Comics, en donde últimamente se ha revelado como un encuadernador obsesivo, sacando una colección de ediciones diminutas en formato inferior al A8 -7,4 x 5,2 cm-, bajo el nombre de Libros de Juguete. Parte de esa colección son los títulos Ploc, de FSF; Andar, de Darío Oliva; a los que ahora se agregan Sin título, de Eme NoregnaExplosión, de Martín Lietti; y Don Bosco Mon Amour, de Ayelén Ripster -con ilustraciones de Noelia Gómez-.  Digamos que esta es una colección por demás de interesante no solo por el tamaño y lo artesanal -cada libro está cosido y encuadernado a mano-, sino por los contenidos seleccionados.

Panxa Comics, además, lanza Cíclico, un nuevo libro del Gory, que explora lo circular de los ritmos vitales. Lo que me llama la atención es que el trabajo esta editado a todo color. Lo poco que vi, me intrigó, así que le pongo una ficha. No sé si, Mundo Gory, estará también disponible en el evento, pero es otro libro recomendable. Por si fuera poco -y como casi siempre- Daniela Ruggeri va a tener disponibles miríada de fanzines chiquititos de temática variada. Dani acostumbra a explorar lo cotidiano -eso que está ahí y por lo general no vemos- desde un ángulo diferente, volviendo novedosa la rutina de todos los días.

Desde la República Socialista de Florencio Varela, llega Fátima Fuentes, una mangaka de producción cuantiosa. Para esta ocasión, las novedades que trae son varias. Primero, está el quinto número de Paka Paka, la epopeya fantástica de los niños guardianes de la realidad. Digamos que de todas las obras de Fátima es la que a mí me resulta más original, porque  tiene un universo bien planteado, con muchos personajes que interactúan entre sí logrando una obra coral, donde la aventura está siempre presente. Por supuesto, Paka Paka es una obra en desarrollo, de la misma manera que Fátima es una historietista en crecimiento, pero la verdad es que causa impresión como la historia y su autora mejoran número a número.

Pero eso no es todo, también están las recopilaciones de En Verano y Pueblo Maldito, dos historias que Fátima serializó hace poco y que ahora están disponibles de manera integral. En Verano es una de Zombies, que recorre las convenciones del género, pero que tiene algunas variantes que la hacen interesante, por ejemplo, cómo los personajes interaccionan entre sí y cómo las víctimas están conscientes de su trasformación en muertos vivientes. Pueblo maldito, por su parte, es un compilado de historias autoconclusivas que exploran el terror y lo fantástico en un paraje que recuerda de alguna manera al conurbano bonaerense. El contenido es un poco desparejo, pero las historias que destacan, lo hacen muy bien.

Ubicado en la costera nación de Mar del Plata, pero de visita en Buenos Aires para el evento, el amigo Kundo Krunch se trae una nueva producción bajo el brazo. Descenso, es un thriller psicológico -una de suspenso, bah-, editado por el sello Faro Negro,  en donde dos personas que viajan en auto entre Buenos Aires y Villa Gessel ven encadenarse una serie de sucesos extraños hasta su inesperado desenlace. Por lo general, Kundo, cual hombre orquesta, suele hacer guión, arte y tapas en sus historias, pero esta vez formó equipo creativo con Amagi en el guión y con Lou en la tapa, para contar esta historia de 26 páginas. Además, Kundo va a tener disponibles sus otras producciones, los dos números de Prototipo 05, y el primer número de Ciudad Mugre Border’s, en donde nuestro amigo muestra su predilección por la ciencia ficción posapocalíptica.

Representando al feudo tandilense, llega la longeva Líder Negativo, el fanzine coordinado por el ascendente Alfredo Retamar. El último número es el 9 y, con 72 páginas, es el más voluminoso de los que se editaron hasta ahora. Como siempre, la antología reúne un numeroso y singular grupo de autores donde el nivel de dibujo es sólido y los guiones cumplen. Al staff permanente -los hermanos Núñez, Grela y Barsi-, se suman nuevos colaboradores. Además, también está Líder Negativo Challenge, que reúne 14 historietas de una página de duración de autores de Tandil, Olavarría, Buenos Aires, Mar del Plata y ¡Chipre! La revista se produjo para el EPAH3, de febrero pasado, y ahora llega al Dibujados.

Volviendo a la jungla de cemento, tenemos a Martín Giménez, factótum de NN Comics, que esta vez viene con dos novedades. Por un lado, tenemos la nueva versión de Panóptico, un unitario protagonizado por Luc The Barbarian. Si bien, la historia estaba disponible al público desde el año pasado, Giménez reescribió y redibujó algunas secuencias, además de agregar páginas, logrando un producto más redondo. Por otro lado, está Rad The V-Raider, una historia ‘a la Marvel Comics’, con no pocas influencias de el ‘Surfista Plateado’, y que a mí me hizo acordar a esta canción y a esta. Hablando ya más en serio, con excepción del efecto 3D en las letras del título, la historia y el dibujo están bien y muestran un crecimiento artístico más que interesante, y a mí -como propuesta- me atrajo. El final abierto promete una continuación de la historia, algo que me gustaría ver.

Nos quedamos casi en familia, para visitar a los muchachos de Vendetta Ediciones, que esta vez se traen la edición en papel de la revista digital El Antro. De alguna manera Vendetta es un desprendimiento porteño de UMC -la editorial avocada a los superhéroes argentinos-, o sea, los miembros de UMC que viven en Buenos Aires y alrededores decidieron seguir haciendo historietas en su tiempo libre y pergeñaron algunas historietas de buena factura, las que recopilaron en El Antro. Para hacerla corta, tanto los guiones de V Von E, Leo Figueroa y Gus Pereyra, como los dibujos de Juan Pablo Massa, Emiliano Urich y Gustavo Jiménez, tienen la calidad suficiente como para poner la propuesta en primera plana. Es casi una compra obligada, y ojo que ya está en preparación el segundo número.

Recorriendo los caminos del manga, nuestra primera parada son los territorios de Editorial Módena, el emprendimiento de siempre inquieto Fernando Biz. Este año, la editorial se viene con todo, y tiene en carpeta un montón de lanzamientos que están por venir, primero, la conclusión de Bienvenidos a República Gada en su quinto tomo -una cifra no menor en estos tiempos ‘indies’- como siempre escrito y dibujado por Biz; segundo, el tercer tomo de Sinestesia, de la talentosa Teora Bravo, que por la calidad de la historia y lo impactante de los dibujos debería ser -hoy por hoy- una posta ineludible para todo lector de la buena historieta; y tercero, Bonded Scars, la historia de una banda de rock, hecha por la dupla Noelia Sequeira y Pablo Rey -y que tuvo su origen en el fanzine Ameku-. Mientras esperamos todo esto, tenemos a Daily Life of Sefora, del español A. C. Puig. Por lo poco que pude ver, la historia hace gala de un humor absurdo y exagerado, pero efectivo al llevar las situaciones al extremo. Estoy seguro que entre los lectores de Editorial Módena esta serie va a funcionar más que bien.

Le toca el turno a Lea Caballero, quien comanda los destinos de Purple Books, una de las editoriales más pujantes de estos tiempos. Empecemos por el fanzine, Lea trae para el Dibujados a Kezia 3.0 -que según escuché se pronuncia ‘quesaia’-, la tercera y última parte de esta epopeya en clave manga ciberpunk, en donde la protagonista se enfrenta a los ‘perfectos’. El fanzine autoeditado está impreso a 2 colores, el dibujo impacta y la historia entretiene. No se puede pedir más. Seguimos con la publicación independiente, el primer tomo de Yo Nen, que tuvo su presentación en público no hace mucho tiempo atrás que y va a estar disponible en el evento. No hace falta hablar mucho de Yo Nen, todo el mundo del ambiente sabe más o menos que se trata de una historia de peleas con personajes bien carismáticos, pero sí hay que aclarar que para esta edición se re-trabajaron todas las páginas. La edición es más que prolija y leerte casi 100 páginas de corrido da gusto.

Cortamos el listado de novedades, para detenernos en la impactante ‘splash page’ de Kezia.

Hago párrafo aparte para hablar de un fenómeno que me sorprende para bien y que habla de cómo se está transformando el medio independiente. Me refiero a la edición de Panteras, de los celebérrimos Mazzitelli y Alcatena, por parte de Purple Books. Durante el último año, ya hemos visto otros ejemplos, como la edición de Sereno, de Luciano Vecchio, por parte de Gutter Glitter, o de Knightmare, de Balcarce y Jok, por parte de Fog of War -y que pronto sumará a Crazy Jack, de Amézaga y Meriggi-. Si ya en años pasados veíamos la proliferación de ediciones a color, que ahora los artistas profesionales elijan sacar nuevos trabajos con editores independientes, muestra cómo los proyectos de autoedición están virando hacia emprendimientos cada vez más comerciales. Veremos dónde termina la movida, pero seguro  todo esto nos habla de un crecimiento lento pero sin pausa del medio en general. No es algo menor… …Volviendo a Panteras, esta es la descripción de la historia: “Panteras es la combinación perfecta de poder, venganza, intriga y conspiraciones. Es una historia inmersa en el África negra, en donde Nabadru, el joven hijo de un poderoso hechicero, decide vengar a su familia y enfrentarse a la organización secreta conocida como ‘Las Garras de la Pantera’. Mazzitelli y Alcatena nos cuentan una fábula acerca de la caída y el ascenso de uno mismo, sobre la redención y el amor, en donde el destino nos irá guiando página tras página mientras recorremos la maravillosa selva africana hacia un inesperado desenlace.” Un libro indispensable para los lectores de historieta.

En el fuero federal, Rabdomantes Ediciones, el sello del amigo rosarino César Libardi, en un ‘joint venture’ con la cordobesa Atmósfera Editorial, de Damián Connelly, han co-editado Psicocandy, un delirio de ciencia ficción ciberpunk con mucha violencia y sexo explícito, escrito por el mismísimo Connelly y dibujado por Nicolás Brondo. Con respecto al guión, si bien repite recursos de trabajos anteriores -como contar la parte por el todo o desorganizar la línea temporal del relato- está entre la mejor producción de Connelly. En cuanto al dibujo, Brondo es un dotado al que le gustan los excesos, sus lectores ya lo conocen. El final de la historia deja abierta la puerta -de manera directa- a una continuación, que -por lo poco que pude ver en las redes- promete y mucho.

Casi al final del recorrido tenemos a Emilio Utrera, un artista y autoeditor que desde 2011 en adelante, cuando apareció con Barras, no para de dar sobradas muestras de su talento. Emilio viene con sus dos últimos hijos, P4triotas y La toma. Vamos por partes, P4triotas parte de la premisa de bajar la idea del ‘supersoldado’ a la realidad cotidiana, contando la historia de 4 superhéroes importados a la Argentina por el gobierno de turno que enfrentan una amenaza atómica. La violencia, el humor negro, la crítica política y social, se mezclan con las costumbres argentinas del día a día, para hacer de P4triotas un combo particular y potente, qué merece ser leído. Después, está La toma, la obra que apareció editada por primera vez en el número 113 de la extinta Fierro. La obra, ahora, fue re-editada por su autor, con nueva tapa e interiores en blanco y negro. La historia de tintes autobiográficos, cuenta cómo los trabajadores de una imprenta se organizan ante el intento de vaciamiento de la empresa por parte de los dueños. Humor, costumbrismo, luchas sociales, idiosincrasia argentina, demás está decir que La toma es un trabajo impresionante, de esos que en unos años va a aparecer entre las grandes obras de la Historieta Argentina.

Por último, ¡el autobombo! Quien esto escribe se convertió hace poco en editor de una antología de nombre Hora Tres. Un grueso volumen de 200 páginas -con tapa de Franco Viglino-. que reúne trabajos de varios autores, algunos de ellos de reconocida trayectoria -como Alfredo Grassi, Jorge Morhain, Gianni Dalfiume, Ernesto Melo, Laura Gulino y Edu Molina-, a los que se suman talentos de hoy -como Renzo Podestá, NN, Hernán Castellano y Fernando Brancaccio-. La revista-libro también incluye una larga autobiografía escrita en primera persona por José Muñoz -autor de Alak Sinner, Sophie, En el bar y Carlos Gardel-, además de algunas notas de investigación sobre la Historieta Argentina, escritas por Ricardo De Luca. También, hay ilustraciones de grandes artistas y amigos como Martha Barnes, Paula Andrade, Fátima Fuentes, Lea CaballeroKundo Krunch y más. Todo en un formato enorme y a un precio irrisorio. De alguna manera Hora Tres es hija de Zinerama, ya en ella también participa el fundador del blog, Roberto Barreiro. Para terminar, queda decir que en Dibujados vamos a compartir stand  con Emilio Utrera, algo que nos llena de orgullo.

Bueno, eso es todo, estén atentos porque antes que la semana termine el ‘bambino’ Schiavinato va a despacharse con otra nota de recomendaciones para el Dibujados. Recuerden asistir bien munidos de moneda corriente de curso legal, tanto para comprar historietas como para tomar una cerveza con amigos, ¿qué mejor plan para un fin de semana? ¡Nos vemos ahí!

Lucía Brutta, historietista, serigrafísta, editora y melómana.

Lucía Brutta es, tal vez, una de las mejores representantes -dentro del campo de la Historieta Argentina- del espíritu  del fanzine como expresión contracultural. Dueña de un sentido del humor ácido y absurdo, sus historietas navegan entre la crítica social y la parodia. Editora de infinidad de fanzines, sus últimos trabajos, New Mafalda, Un millón de bandas malas, y sus colaboraciones en Zapping, la ubican en un momento artístico por demás de interesante.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo dibujaste tu primera historia

“Nací en Barranqueras, Chaco, en diciembre del 86. Tengo 30 años, pero todavía no me acostumbro. Mi primera historieta la hice en el 2008, para un fanzine llamado Ameba que editábamos junto con algunos amigos pintores. No sabía nada de nada.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas? En tu trabajo se nota cierta jugueteo con el pensamiento anarcopunk mezclado con un sentido del humor absurdo y, a veces, escatológico. ¿Qué cosas te interesa contar y por qué?

 

New Mafalda, Marketin’ no cross y Serigrafía para tontos, ejemplos de la producción de Lucía Brutta.

“Fui a clases en la Escuela de Historieta Eugenio Zoppi en Morón, con Cristian Mallea y Ángel Mosquito. Estuve alrededor de un año en el 2010. De historieta me gusta todo lo que llaman Cómic Underground, en un principio Robert Crumb y luego otros ya un poco más jóvenes, como Peter Bagge, Julie Doucet, Charles Burns y casi cualquier autor que pudiera salir en las revistas que editó Crumb, como Zap o Weirdo, y también en otras revistas, como El Víbora.

Todos esos autores hacen humor. Yo intento ser graciosa, pero también me gusta mostrar las miserias humanas, que no necesariamente tienen que ver con lo escatológico. Lo de la influencia anarko punk supongo que es porque voy a ver bandas, pero no es necesariamente ese pensamiento, sino de todas las culturas que se cultivan a partir de los diferentes estilos musicales y que van acompañados por un mensaje. Me gusta la música, la investigo, colecciono vinilos, y es donde me muevo cuando salgo y lo que me acompaña todo el día.”

Ya fue, primer capítulo de Un millón de bandas malas, que fuera publicado en la antología Informe.

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

Informe Historieta Argentina del Siglo XXI, una antología curada por José Sainz y editada por la Editorial Municipal de Rosario.

“El primero fue uno que editaba con mis amigos a los 15 años, se llamaba Sr. Alelí y hacía las tapas con collage. Hicimos 20 números. Después siguió Ameba, como dije antes, también con amigos. A partir de que empecé a dibujar historietas, hice el zine Caca, donde ponía cualquier cómic que iba haciendo mientras aprendía a dibujar y narrar.

Después, con algunos colegas editamos la revista Qué Hammmmmbre!, donde la idea principal era hacer un fanzine mejor editado con el formato de tira, como los libritos de Mafalda o las revistas de Paturuzú, donde hubiesen historietas anecdóticas. Además hicimos muchos otros fanzines sin sentido con nombres como Xilocacaína, Contra la pared, Descontrol, Me cago en Dios, Juancito y el lobo, Ideas Alienígenas, El travesti Julieta, La monoteta. Ahora, tengo Zapping, donde solo somos 4 historietistas. En el 2015, participé del libro Informe Historieta Argentina del siglo XXI, con el primer capítulo de Un Millón de Bandas Malas, llamado Ya fue, y colaboro hace unos años con el fanzine La Ponzoña, que es editado por Pablo Horacio Garibaldi -(a) Pablo Ponzoña-, donde publica sus increíbles collages que por lo general incluyen muchas calaveras y parodias sangrientas de publicidades.”

Rock Estar, segundo capítulo de Un millón de bandas malas, a la espera de recompilarse en libro.

Vos fuiste una de las organizadoras del ciclo Venga a Dibujar, que en su momento congregó a una cantidad importante de artistas y tuvo relevancia en el ambiente de la historieta ¿Cómo nació el ciclo, en qué consistían y cuánto duró? ¿Cómo eran esas tertulias? Un fanzine muy relacionado con el ciclo fue Qué Hammmbre!, ¿se generaron además otro fanzines a partir del Venga a Dibujar?, ¿cuáles?

Algunos de los afichas con que se promocionaba el ciclo Venga a Dibujar.

“Siempre pensé que se aprende más de los colegas que de los profesores, entonces se me ocurrió juntarme una vez por semana con gente que hace lo mismo para obligarme a dibujar con periodicidad. La convocatoria era abierta, podía ir quien quisiera, primero lo hicimos con 2 amigos en mi departamento diminuto, y luego nos mudamos a un centro cultural llamado La Vecindad donde podíamos alojar a toda la gente interesada. Hacíamos fanzines de historieta -tipo cadáver exquisito-, que después fotocopiábamos. Más adelante llegamos a sacar Qué Hammmmbre!, donde éramos como 10 dibujantes como Nana Cuevas Otonelli, Lucía Borjas, Martín Lietti, Juan Pablo Valdecantos, Germán Cufré, Sylvia Gómez, Razz, Juan Panno, entre otros”

Uno de tus fanzines más conocidos fue Caca, que tuvo al menos 7 números, más varios suplementos. ¿Cómo surge el fanzine y por qué la elección de un nombre escatológico? En algún momento llegaste a incluir juguetes que se regalaban con los fanzines, algo que continuás haciendo hasta el día de hoy, ¿de dónde surgió la idea?

Caca es mi proceso de aprender a dibujar historietas, así fue que nació. Compilaba todo lo que hacía en el fanzine, de hecho el slogan es ‘Historietas en proceso’. El nombre no tiene muchas vueltas, fue una decisión casi inconsciente, no tiene una explicación profunda. Lo de los juguetes se lo robé a una amiga con la que feriaba en la FLIA, Antonella Adreoletti, ella le ponía papel picado a los pines y cosas que vendía, se las ingeniaba mucho con el ‘packaging’. Aprendí mucho de ella también. Ahora estaba poniendo mi colección de fotos carnet de personas desconocidas que me encuentro, pero ya se me terminaron 😦 .”

Los siete números del fanzine Caca y el Suplemento Garca.

Zapping, editado con tapas alternativas, jugando con los colores de las tintas usadas.

Junto a Razz, Lietti y Valdecantos formaste el Estudio Mafia. Con ellos editás Zapping, tal vez el mejor fanzine de estos tiempos, con tapas serigrafiadas y los interiores a dos colores, trabajados con una máquina Riso. ¿Cuándo formaron el grupo? ¿Cómo hacen el fanzine, qué aporta cada uno? ¿Cómo lo pueden conseguir los lectores?

“Razz, Juan y Martín son amigos que conocí en el Venga a Dibujar, nos mudamos juntos y editamos fanzines de historieta. Lo de la serigrafía es cosa mía, tengo el taller en la terraza de la casa donde vivimos, doy clases y hago trabajos a pedido. La tapa impresa en serigrafía es mi aporte a Zapping, además de las historietas. Muchas gracias por eso del ‘mejor fanzine de estos tiempos’, le pusimos mucha garra y la idea es que vaya mejorando.

Formamos el grupo cuando nos mudamos juntos en el 2014. Martín trajo la máquina Riso a casa y juntos compramos insumos para dibujar e imprimir. Tenemos la incorporación reciente de Daniela Magnelli y Federico Di Pila al grupo, además de una nueva máquina. Estamos en un proyecto ambicioso de sacar Capisci, que ya no es un fanzine sino un libro. ¡Estén atentos a las novedades!

Realiti, de Lucía Brutta, editado por Ernán Ciriani dentro de la colección Burlesquitas.

Zapping se lee en los dos sentidos, en el último número, un lado es de los 90’s y el otro de los 60’s. Aportamos ocho páginas cada uno. Lo imprimimos en la Riso, donde pasamos cada hoja dos veces por la impresora para hacer un color por vez, es muy artesanal. Las tapas y las retiraciones están impresas en serigrafía a dos colores, por lo que tiene un total de cuatro estampas. Se consigue en algunas comiquerías -como Punc, Espacio Moebius y Rayo Rojo, entre otras- y también lo llevamos a ferias. Pueden chequear la información en nuestra página de Facebook.”

Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta y el fanzine? Y también, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en este terreno?

“La verdad es que no tengo mucha idea del panorama. En la última reunión de Mafia me enteré de varias ferias este año de las cuales vamos a participar. Mi plan para el 2017 es sacar un libro, se va a llamar Un Millón de Bandas Malas, tiene 6 capítulos autoconclusivos. Espero poder sacarlo lo antes posible. Igual pueden ir leyendo casi todos los capítulos en tumblr

Daniel Perrotta, un inquieto guionista, dibujante y editor.

Daniel Perrotta, también conocido como Gigerama, y que en un principio firmó como Daniel Rojas, es uno de los actores más interesantes en la Nueva Historieta Argentina. Guionista y dibujante, Daniel suele trabajar tanto en solitario sobre sus propias obras, como también en colaboración con otros artistas. Partícipe de algunos de los fanzines más interesantes de los últimos 12 años -como Terror y Ciencia Ficción, Hotel de las Ideas, y Espinazo-, su obra  muestra un especial gusto por lo fantástico y lo mitológico, mezclada con la exploración de la condición humana y una fuerte militancia dentro del colectivo LGTBI. Por talento y producción, es una de las postas ineludibles dentro de la escena independiente actual.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“Bueno, tengo 32 años, los cumplí el 4 de febrero. La primera historieta la dibujé los 13. El otro día la encontré, se trataba sobre un protagonista que separaba su cuerpo en varias personalidades, el enojado, el triste, el gracioso, el femenino, etc. Es loco, porque esa historia ingenua tiene cosas que todavía me resuenan.”

Margen de Error, aparecido en 2004, el primer fanzine de Perrotta, cuando aún se encontraba muy influenciado la estética manga.

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“Te cuento primero de mi formación académica. Soy maestro de dibujo por la escuela Rogelio Yrurtia; profesor por el Beato Angélico; y ahora estudio Psicología en la UBA. Si me preguntás por qué Psicología, te diría que tengo una hipótesis. Creo que un autor es más interesante cuando no se cierra solo a su circuito. Experimenta. Experimentar es salir del perímetro. Los autores que más me gustan son los que trabajan un lenguaje mirado con ojos intrusos. Te doy un ejemplo. El director, David Cronenberg, un hombre de ciencia. El tipo no estudió cine, estudió Biología, y se nota esa mirada corporal sobre sus personajes. Por otro lado estudié con varias personas. En narración aprendí mucho de Salvador Sanz, en guión con Diego Agrimbau. Igual considero muy valiosas las devoluciones de mis amigos sobre mi trabajo.

Por último, es difícil hablar de influencias. Es como definir tu identidad, resaltás aspectos, pero en ese procedimiento escondés otros. Supongo que la pregunta me pide que hable sobre aquellas obras que me hubieran gustado que fueran hechas por mí. En cine, La Jetté de Chris Marker. Es un artefacto brillante, tiene el género de la ciencia ficción, pero también la forma vanguardista en que está contada, con esos fotogramas en blanco y negro. En historieta podría decir miles, pero creo que el impacto de leer cuando era chico tanto Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, como Black Hole, de Charles Burns, y más tarde hacerles relecturas y seguir encontrando nuevos elementos; o Los Combates Cotidianos, de Emmanuel Larcenet, son importantes. Hace poco leí Una historia, de Gianni Pacinotti -(a) Gipi-, me conmovió mucho.

Es muy lindo cuando una obra te sorprende, porque uno ya perdió la inocencia de leer algo sin buscarle los mecanismos a las historias, los trucos. Me acuerdo cuando salió el primer capítulo de El Inivisor de Salvador Sanz, tenía 15 años, leí esa historia de 2 páginas y me impresionó muchísimo. Tenía todos los elementos que me gustan de una historia, fantasía y sexualidad. Tuve la misma sensación con El Hombre Primordial, de Mauro Mantella y Germán Erramouspe. Son dos obras que considero fundamentales.”

Números 7 y 8 del fanzine Difícil que el Chancho Chifle, surgido del Taller de Historieta que Salvador Sanz coordinó en el Centro Cultural Julián Centeya durante casi una década, y en los que Perrotta participó.

Desfigurada, una historia paralela al Desfigurado, de Salvador Sanz, con guión y dibujos de Perrotta, aparecida en el número 8 de Difícil que el Chancho Chifle.

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

Fenómenos, un desprendimiento de Terror y Ciencia Ficción, apareció en 2006, y fue otro de los fanzines en la producción de Perrotta.

“Cuando iba al secundario empecé a producir páginas para mi primer fanzine, Margen de Error. Era algo amateur, con mucha influencia del manga Seinen de ciencia ficción –Katsuhiro Ōtomo y Tsutomu Nihei-. Era la época de la moda Ivrea de mangas. A los 13 años quedé fascinado por Hans Rudolf ‘H.R.’ Giger, es más, en esa época me hacía llamar Gigerama -era algo así como el engendro de Giger-. Leía muchas novelas de ciencia ficción. Mis favoritos eran Philip K. Dick y James Graham ‘J. G.’ Ballard. En el profesorado conocí a Santiago Mansilla -(a) Santman- y a Emmanuel Enríquez, con ellos formamos Terror y Ciencia Ficción. Hicimos un montón de historietas y muchas nunca se publicaron porque eran a color, o por otros motivos.

Más tarde, los tres fuimos a estudiar guión con Diego Agrimbau. En el curso conocimos a un grupo de compañeros guionistas con ganas de empezar a publicar. Les propuse armar revistas y autopublicarnos, así nació el Hotel de las ideas. Hoy tengo más inquietudes por posicionarme en un tipo de historieta política.”

Terror y Ciencia Ficción, tuvo dos épocas, sus primeros 2 números aparecieron en 2006, mientras que los últimos 2, aparecieron en 2010 y 2012.

Los Gula apareció en el número 2 de Terror y Ciencia Ficción, y formaba parte de una historia más grande que Perrotta desarrolló a lo largo de varios fanzines, con distintos estilos de dibujo.

Perrotta formó parte del curso de guión dirigido por Diego Agrimbau, a partir del cual surgió el fanzine Hotel de las Ideas. Luego de 5 números, el colectivo artístico inició la transición hacia un emprendimiento comercial.

Creer o Reventar, una antología temática autoeditada en 2011, marca el inicio del Hotel de las Ideas como un emprendimiento de carácter comercial. El dibujo de tapa le pertenece a Perrotta.

Tu estilo de dibujo varió muchísimo a lo largo de los años, en tus primeros trabajos, en la época de Margen de error, mostrabas claras influencias del manga; años más tarde, en tu participación en fanzines como Fenómenos y Terror y Ciencia Ficción, tuviste una época muy marcada por la estética de Salvador Sanz; por fin, desde el Hotel de las Ideas en adelante empezás a mostrar una evolución hacia una síntesis más plástica con elementos del cartoon. ¿Este viaje plástico se dio naturalmente o forma parte de una búsqueda consciente? ¿Te llevás bien con tus trabajos más tempranos? ¿Qué cosas te interesa contar en tus historias?

“Los cambios de estilos y materiales son parte de una búsqueda. Tengo una postura más deleuziana. Hay un devenir, un movimiento nómade como autor. Trato de no estancarme en una identidad. Es muy cierto lo que decís, tengo una producción muy variada y me encanta. Me interesa narrar historias de lo marginal. Lo que esté siempre en el borde de lo humano.”

Además tenés una actividad como guionista. De hecho, con Emmanuel Enríquez formas una de las duplas creativas más duraderas del medio independiente, con él hiciste no solo historias cortas, sino también una novela gráfica a color, Lo subterráneo, y tienen una más en camino, Mapudungun. ¿En general, cómo es trabajar en dupla? ¿Y con Emmanuel en particular? ¿De qué tratan Lo Subterráneo y Mapudungun?

Lo Subterráneo, de Perrotta y Enriquez, junto a Contatiempos, de Érica Villar, marcan el ingreso del Hotel de las Ideas en el terreno de la distribución comercial.

Lo Subterráneo habla sobre la tensión entre opuestos -como hombre y mujer-, con tintes sobrenaturales. El título hace referencia a dos textos de freudianos fundamentales: Lo Inconsciente y Lo Siniestro. En Lo Subterráneo traté de agrupar varios conceptos psicoanalíticos. Para el psicoanálisis hay una idea topográfica donde lo que está en la superficie es lo consciente, y lo que está por debajo representa a todo lo reprimido -lo inconsciente-. Eso se ve claro en las casas de Estados Unidos, donde se guarda en los sótanos todo aquello que no se usa pero se quiere mantener como recuerdo -objetos de la infancia, por ejemplo-. Ellos juegan bastante en el género terror con el elemento del sótano, como si se tratara del lugar siniestro de la casa. Ubiqué mi historia en Capital Federal, e imaginé que si en la superficie está todo lo socialmente aceptado, todo lo masculino con sus edificios fálicos, su sol luminoso -el sol es un símbolo masculino/apolíneo de la razón-, y su civilización moderna; por otro lado, está lo subterráneo, lo reprimido, lo femenino/dionisíaco, la oscuridad/luna/lunática, lo instintivo, la cultura primitiva. Me pregunté qué pasaría si todas las mujeres de Capital, hartas de la opresión machista, destruyeran con su pulsión sexual –Trieb– toda la ciudad, y de esa energía destructiva emergiera así algo distinto. Tengo la idea de hacer una segunda parte, llamada Lunática, donde todo es oscuridad. Si Lo Subterráneo pasa entre Flores y Caballito, la historia va a correrse hacia adentro del Zoológico de Buenos aires, en Palermo. Va a ser un interpretación de un texto de Freud llamado, Tótem y Tabú, que habla sobre la horda primitiva.

Las primeras 10 páginas de Lo Subterráneo, la historia fue publicada por primera vez de manera online en el blog Cuadritos, de Andrés Valenzuela.

Mapudungun, con guion de Perrotta y dibujos del siempre talentoso Enriquez.

Con Emmanuel, también hicimos una adaptación a historieta de 48 páginas a color de Hamlet, publicada por Aguilar. Trabajamos armónicamente en equipo. Es un dibujante que traduce el espacio como pocos. Tenemos varias historias por hacer.

Trabajar en equipo es algo que me gusta mucho. Cuando colaboro con alguien esa persona le agrega su personalidad al trabajo. Me siento muy cómodo siendo solo guionista o solo dibujante, aunque también creo que hay historietas muy personales, y ahí uno debería ser autor integral.

Mapudungun es la historia de Nahuel, un mestizo mitad mapuche, mitad winca -blanco-. La leyenda del diluvio mapuche se vincula con el protagonista. Habla de un mito de origen. Tenemos pensado hacer una tercera historia sobre culturas antiguas. Lo subterráneo ocurre en el centro, Mapudungun trancurre en el Sur, y la próxima va a estar ubicada en el norte de la Argentina.”

Además de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, tus trabajos siempre tienen un eje en las relaciones interpersonales y afectivas, donde por lo general también tratás temas cercanos a la militancia LGBT. ¿Qué cosas te interesa contar? Y también, ¿cómo ves al medio de la historieta, al que siempre se lo tildó de machista, con respecto a este tipo de temáticas?

Secuencia de El lenguaje de las palomas, con guion de Farías y dibujos de Perrotta.

“Como decía antes, me interesa el borde de lo humano. Eso hay que extrapolarlo a nuestra sociedad. Hay un modelo de humano, es hombre, blanco, heterosexual, cuerdo, universitario, clase media y, agregaría acá, porteño. Todo lo que se vaya alejando de eso pierde grados de humanidad. ‘Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros’, escribió George Orwell en el final de Rebelión en la Granja. Entonces estemos del lado de la minoría, contemos sus historias.

Todos sabemos que la historieta todavía tiene machitos anacrónicos. Los escuchamos hablar sobre las mujeres, gays y trans, lo que hay que hacer es fugar de ahí. Por suerte cada vez quedan menos. Lxs nuevxs autores traen frescura al ambiente. La historieta es un lenguaje muy rico, está en nosotros agenciar diversidades en los personajes.”

Por último, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en el terreno de la historieta?

“Este año estoy armando un libro de perfiles de homosexuales argentinos. Varios basados en activistas. Además, tengo un proyecto de temática gay con Facundo Soto de guionista. Por otro lado, estamos armando con Emmanuel y Santman un grupo de historias distópicas. Con cierta impronta en el estilo de la serie Black Mirror, pero buscando un verdadero contenido político -que, creo, la serie no lo tiene, o sea no es un 1984, por nombrar alguna obra de ciencia ficción realmente política-.”