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TAPA‘Devil Got My Woman’ (o como abrevia incluso la portada del libro, ‘DGMW’) es una famosa canción del músico Skip James y también una historieta de Damián Connelly y Berliac donde el propio James tiene una fuerte presencia.

Es la historia de Henry Rowland, un periodista de New York que llega a la ciudad de Bentonia en 1963 para tratar de encontrar a Skip James, desaparecido de la vida pública años atrás. El escenario es fundamental en la trama así que repito: es Mississippi en los sesenta y Rowland es un periodista blanco husmeando en una ciudad con mayoría de población de color. Cada interacción, cada dialogo sugiere una incomodidad y tensión racial que se puede cortar como manteca y más cuando Rowland estrecha ciertos vínculos, en especial con Marion, una joven con muchos secretos (como el resto de los personajes)

‘DGMW’ a primera vista tiene un ritmo parsimonioso, distendido, con viñetas mudas y secuencias oníricas que parecen inexplicables; pero de repente todo se une en una historia de suspenso con toques sobrenaturales donde cada momento previo que parecía inconexo aportó un elemento de desarrollo.

Los diálogos en voz neutra que son marca registrada de Connelly (como en ‘Las chicas de nadie’) esta vez no distorsionan la experiencia de lectura (aunque en un libro con tanto énfasis en la ambientación leer ‘Nueva York’ en vez de ‘New York’ genera un quiebre mínimo de atención) y el dibujo de Berliac esta afiladísimo para hacernos sentir en esos pantanos, vías de tren y cabañas venidas a menos. Los rostros de los personajes tienen poca expresión pero en ningún momento se descuida el clima de opresión, extrañamiento y misterio que es la verdadera estrella del tomo. A destacar que todas las viñetas están solapadas sin ‘calles’ entre ellas, lo que le permite al artista aprovechar el tamaño promedio de la edición (los infames 14×20 cm. tan tradicionales como guachos para el lucimiento gráfico) y mejorar el fluir narrativo.

Aunque ‘DGMW’ en algún momento deja de lado el misterio del músico (o no, porque siempre hay pequeñas insinuaciones) para convertirse en otra historia y tiene un desenlace chocante, es una buena demostración del compromiso de guionista y dibujante por contar una atrapante mezcla entre hechos reales y fantasía, de esa que nos llena la mente y el corazón como un buen tema de blues.

 

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‘A tu rojo ruta’ es un palíndromo, una frase que se lee igual en ambos sentidos. También es el título elegido por Mariano Taibo para esta obra desarrollada para una empresa de contenidos para celulares, de ahí su formato apaisado. En una primera lectura llama la atención el título porque es un comic con una trama central que tiene comienzo, desarrollo y desenlace y que se lee de forma tradicional. Hilando fino se ven las razones: la narrativa salta en el tiempo en casi todas las páginas, la impresión es a dos tonos de tinta (roja y azul) haciendo especial énfasis en los detalles colorados y las rutas son un escenario central en todo momento.

a-tu-rojo-ruta_01La trama central sigue a Federico, un ingeniero de la ciudad que se desplaza al sitio de construcción de un gasoducto remoto y aislado, desconociendo que la obra es una tapadera para un montón de situaciones turbias que se relacionan con una tragedia personal. Situaciones que involucran alteres del Gauchito Gil, prostitución, drogas, tráfico y hasta sacrificios humanos.

Las escenas de violencia no solo son jodidas por lo que muestran sino por lo que sugieren en data y veracidad, un realismo morboso que hace más perturbador todo. Esa credibilidad se pierde en algunas páginas cuando el asunto se pone místico y se atan cabos sueltos por pura Deux Ex Machina pero Taibo pega el volantazo a tiempo (vieron, otra referencia pistera!) para volver a la historia policial espesa y amarga.

El autor mueve el foco de la narración sobre cada uno de los trabajadores del gasoducto para mostrar que todos tienen un pasado jodido que de alguna manera los arrastró hasta ese lugar y circunstancias. Al comienzo tanto flashback resulta confuso pero como se mantiene un uso constante del recurso y se dosifica la información en lo necesario, es fácil agarrarle la mano.

El dibujo presenta bien los cambios temporales, le saca el jugo a la impresión de dos tonos y para escenas abiertas, donde se luce el escenario rural, el formato horizontal juega a favor; resulta un poco confuso cuando dos personajes se parecen (el ‘Correntino’ y el mayor de los hermanos Ibarra, por ejemplo) pero igual es un notable trabajo visual con muchos hallazgos.

‘A tu rojo ruta’ es un libro punzante, que no busca el amiguismo pochoclero con el lector sino hacer mella, provocar y dejar pensando con uno de los comics mas jodidos y sangrientos de la historieta nacional reciente. No es poco.

PERRO_TAPA_bajaLos personajes de Renzo Podestá suelen estar contra el sistema; incluso aunque no se definan como anarquistas de alma, son los que pelean contra lo establecido, lo aceptado y lo que marcan las normas; Nolasco Guerra y su banda, el taxidermista, il Kadaver, incluso su versión de Steve Ditko… todos son más felices viviendo en las grietas donde no llegan las luces, los medios y las reglas. Pero en ‘Perro’ Podestá mueve la lupa inquisitiva a toda la sociedad. Porque el mundo de ‘Perro’, habitado por animales antropomórficos (¿o humanos con rasgos bestiales?), Iglesia y Estado son uno y lo mismo, dominando todo con una idea de libertad sexual y perversión regida por las altas esferas del poder.

El protagonista es un sicario anónimo, solitario, motivado por la muerte misma para mantener algo de balance en este mundo. La serie de situaciones que atraviesa, cada una más jodida y pesada que la anterior, son hilvanadas por el autor con un dominio total de la narrativa y el ritmo. Y cuando estamos hablando de un comic mudo, sin diálogos, ese factor es indispensable.

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Al comienzo el antropomorfismo parece que sobra, que no aporta nada, pero con el correr de las páginas toma una relevancia importante; porque ‘Perro’ deja claro que no hay que bajar la cabeza, no hay que aceptar lo que va contra los principios personales, porque si hacemos eso nos convertimos en un animal amaestrado, uno que lo recompensen o lo pateen, lo alimenten o lo manden a dormir en la intemperie, igual se queda siempre manso y sin morder.

El dibujo de Podestá alcanza un pico altísimo en su carrera: el contraste, los diseños de personajes, los juegos de iluminación arman un todo poderoso y visceral.

Sin duda ‘Perro’ es un comic que no debería pasar desapercibido por nadie, tanto por calidad como por su alcance, un shock que entra por los ojos pero que impacta directo en la cabeza.

20155902_890151344466781_2154226251069186459_nJuan es un tipo apesadumbrado por su vida diaria: odia su trabajo, a su jefa, no se lleva bien con su padre, no tiene novia. En el correr de las páginas de ‘Extraño’ pequeñas secuencias de ese estilo, de una o dos páginas cada una, van mutando de algo anecdótico en una historia sólida, fuerte, con momentos emotivos donde el autor Fran Fantino juega con la linealidad temporal o moviendo el foco a otros personajes. Un tipo de obra que podía haberse publicado en la primera etapa del famoso sitio Historietas Reales pero en realidad salió en la web de Atmósfera.

¿Eso es todo? Siento que me olvido algo… ah, si… ¿mencione que Juan tiene una caja y un ojo gigante por cabeza y que se comunica solo con pictogramas (emojis, bah)? Y lo mejor de todo, ningún otro personaje reconoce o parece importarle esto, lo que hace pensar que es la forma en que Juan se percibe a sí mismo, un recurso copado aunque se parezca a lo que hace Inio Asano en ‘Oyasumi Punpun’.

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La versatilidad de Fantino para obtener expresividad de un personaje tan tosco es apabullante: Juan se alegra, desespera, llora, sufre, se enamora y  sin que hagan falta palabras para entender lo que le pasa. Hay varios momentos donde Fantino elige recurrir a las metáforas (por ejemplo para mostrar la llegada de un nuevo personaje al elenco) pero ninguna funciona tan bien como “la caja” de Juan: se derrite, deforma, cambia de color… un montón de jueguitos que le dan un sabor extra a una trama que no es aburrida pero que con un planteo más formal y típico no llamaría la atención.

Saliendo de Juan, toda la línea de dibujo y tinta es clara, prolija, muy agradable a la vista, con la narrativa ajustada a seis viñetas por página en la mayoría del libro. Al leer ‘Extraño’ queda claro que Fran Fantino es un autor habilidoso y con una variedad de recursos para aprovechar cualquier tipo de historia, incluso las que parecen chiquitas y cotidianas.

‘La pasión’, obra de Diego Cortés y Leo Sandler publicada en el 2012 por Llanto de Mudo, es un tomo que más que leerlo hay que sentirlo. El ritmo narrativo que manejan los autores es intenso, enfocado y maneja la tensión hasta que todo estalla de una manera orgánica y creíble. Hay largas secuencias mudas, viajes en autos, miradas cruzadas y de reojo; cuando surge el diálogo es filoso, crudo y cala profundo… de a poco y sin apuro los autores van revelando lo necesario sobre el protagonista, su trabajo, el entorno y lo que tiene que hacer, una tarea que lo cambiara para siempre.

La trama es simple, tanto que es complicado entrar en detalles sin arruinar sorpresas o momentos claves. Lo importante es saber que Mira, el protagonista, tiene un trabajo que cumplir con sus socios y no es una tarea agradable; es una rutina que se da a entender que la hicieron varias veces, tanto, que debería salir normal, pero no, esta vez todo será distinto.

Lo que sí se puede contar es que ‘La pasión’ hace funcionar su título a muchos niveles: esta la pasión por lo que gusta y por lo que se hace, que no siempre es lo mismo. A Mira no le gusta su trabajo pero siente que no le queda otra; en cambio, a su compañero Runfe le encanta y lo disfruta, quizás por eso se lleva los mejores diálogos y es el personaje más agradable a pesar de la persona terrible que es.

Y también esta la otra Pasión, la de P mayúscula, la del calvario y el sacrificio de Cristo. De esa también habla mucho el libro, pero más en metáfora y sin una bajada de línea agresiva ni embolante.

El dibujo de Sandler es un poco crudo en comparación al gran nivel que tiene hoy en día: abusa de las manchas negras en los rostros, dependiendo el ángulo algunos personajes se confunden. Pero la narrativa es impecable y los fanáticos de Eduardo Risso seguro van a disfrutar el arte.

Ojala algún día haya reediciones de la obra de Cortés, un guionista y editor con una escritura potente, gran narrador de sentimientos y que nos dejó demasiado pronto.

Cecilia Desiata, también conocida como Gala, no es un nuevo talento de la escena independiente, pues ya lleva varios años haciendo historietas. Sin embargo, su producción espaciada colaboró para que su talento pase inadvertido para el grueso del público. En su arte hay dos vertientes que destacan, primero una facilidad para construir historias complejas en pocas páginas, con guiones que trabajan más de un eje a la vez, explorando a menudo el erotismo, la falsa moral y la violencia, en clave de thriller policial. Mientras que en el dibujo, se puede apreciar un esfuerzo de documentación fotográfica que luego es re-elaborado en clave plástica, otorgando a su arte un fuerte anclaje en la realidad, sin perder la figuración  narrativa. Como curiosidad, hay que destacar que a menudo Desiata se dibuja a sí misma como personaje de sus historias, llevando la interrelación ficción-personaje un paso más allá.

Entre sus trabajos, podemos contar Híbrido, el fanzine surgido del taller de historietas que a principios de la década dirigía Quique Alcatena; además de Jugando, amor, un triller policial violento y de ribetes eróticos; también, Al oído, una inconclusa novela gráfica, que Desiata escribió para su marido, Víctor Serra; y por fin, Hasta el cielo, un fanzine de realización reciente, por completo a color, y que explora el erotismo y el sexo explícito a través de una historia policial. Es debido a esta última publicación que ponemos su trabajo de relieve. Primero porque es una buena historia, bien escrita y bien dibujada, algo que no abunda tanto como debiese. Y también, porque en estos tiempos de violencia de género y de moralina resurgida en clave de corrección política, que alguien pueda asumirse en sus gustos y aficiones, las muestre de forma natural y, por sobretodo, sin  perder el arte, es algo que hay que celebrar.

PORTADA

Portada del libro

‘Capisci?’ es una antología editada e impresa por el Estudio Mafia (integrado por Lucía Brutta, Juan Pablo Valdecantos, Martín Lietti, Razz, Fede Di Pila, Ernán Cirianni, Daniela Magnelli y Nacho Flores) que reúne en total a 71 artistas de toda Latinoamérica. Fue presentada en Viñetas Sueltas donde además hubo una muestra de originales.

¿En qué se diferencia esta antología de otras como ‘El Volcán’, también de reciente lanzamiento? En que desde su propia producción ‘Capisci?’ celebra su concepción artesanal e independiente.

La tirada completa de 320 ejemplares numerados fue realizada en la imprenta Riso del grupo, o sea mediante risografía. ¿Y eso con qué se come? Es un proceso donde cada página es pasada por un tambor con tinta tantas veces como colores se requieran. En el caso de ‘Capisci?’ se usaron los colores rojo, azul y negro. El resultado final es un festival de los sentidos para el lector. Visualmente por momentos parece que son tres libros superpuestos, a veces sincronizados, a veces desfasados, donde cada color parece a punto de saltar hacia afuera. La risografía permite jugar y desarrollar cada capa de color como una entidad propia, con su propia densidad e inclinación, que recién se convierte en parte de un todo visual en la hoja impresa. Tener un ejemplar de ‘Capisci?’ en las manos se siente poderoso, con mucho peso, con páginas que al tocarlas sentís que estas acariciando un terciopelo y no un papel. Vista, tacto, memoria y hasta olfato se ponen de acuerdo para hacer de la lectura del tomo algo único.

AUTORES

Índice de autores

¿Hay un hilo común entre las historias, una temática o una idea general? La mayoría de los autores trabajaron con la palabra ‘capisci’ (entendiste) como disparador o la hacen aparecer en algún momento, en particular relacionado con la mafia, pero la verdad que todos resaltan más la forma que el contenido. Entre los que desarrollaron tramas con algún tipo de argumento hay que destacar a Otto Zaiser, Di PilaCharly Five, Ariel López V., el colombiano Nomás (con una historia maravillosa de 7 páginas casi sin dialogo), Brutta, Camila Notari, Cirianni, Pablo Guaymasi, la dupla Martín Ferrari / Alejo Vigliani, una historia de Valdecantos que además de estar excelentemente dibujada pone los nervios de punta, Sole Otero (con una versión de ‘Top Cat’ mafiosa y en joda) y Flores con una historia perversa de dibujo inocente y amigable.

Aunque el resto no recurra a estilos narrativos clásicos o tradicionales (y hay muchos autores con ilustraciones de página completa más que con historieta propiamente dicha) no desentonan para nada en una antología que ante todo celebra la libertad creativa, el vale todo, que se opone con fuerza a los prejuicios, a las formas preestablecidas, al “así deben hacerse las historietas” y que sobre todas las cosas celebra la experimentación, un enorme ‘¡VIVA EL UNDER, CARAJO!’

Ficha en Zinerama con lista completa de autores