Archivos de la categoría ‘Fanzines post 2002’

Dos nuevos fanzines para descargar, cortesía de Zinerama.

El primero es el N°1 de Óxido de Fierro, el proyecto comandado por el Marinero Turco, editado bajo el sello “El Imperio Editorial”. La revista, que podría englobarse dentro de la categoría de los pro-zines, data de 1997 y –si bien la mayor parte está dedicada a la historia de “Billy The Kid”, que los seguidores del Marinero habrán podido redescubrir en el libro de De Ponent- también contó con la colaboración de Max Cachimba y Carlos Bulzomi.

Descargar: Óxido de Fierro N°1.

Oxido de Fierro Nº1. 01

 

“La Última Mierda del Mundo”, si bien tiene algún tiempo, es la creación más reciente de Diego Amengual (o Die Go Go), que algunos recordarán como un viejo colaborador de la “Catzole”. Retoma para esta ocasión a Mario & Tontín, dos personajes que se pasearon hacia fines de los ’90 por las páginas de la mítica publicación, con la misma mirada paródica de aquel entonces y un trazo desprovisto de señales de la herrumbre del tiempo.

Descargar: La Última Mierda del Mundo.

La Última Mierda del Mundo Nº1. 01

Bueno, ¡que no solo de entrevistas vive el hombre! Y como el próximo finde se viene la decimotercera edición de Dibujados, nos toca enfocarnos en las novedades que van a estar disponibles en el evento de mayor trascendencia en la Historieta Independiente Argentina. ¡Vamos a los bifes!, dijo el carnicero.

Epileptic Fred, no solo es parte de la organización de Dibujados, sino también unos de los comandantes de Panxa Comics, en donde últimamente se ha revelado como un encuadernador obsesivo, sacando una colección de ediciones diminutas en formato inferior al A8 -7,4 x 5,2 cm-, bajo el nombre de Libros de Juguete. Parte de esa colección son los títulos Ploc, de FSF; Andar, de Darío Oliva; a los que ahora se agregan Sin título, de Eme NoregnaExplosión, de Martín Lietti; y Don Bosco Mon Amour, de Ayelén Ripster -con ilustraciones de Noelia Gómez-.  Digamos que esta es una colección por demás de interesante no solo por el tamaño y lo artesanal -cada libro está cosido y encuadernado a mano-, sino por los contenidos seleccionados.

Panxa Comics, además, lanza Cíclico, un nuevo libro del Gory, que explora lo circular de los ritmos vitales. Lo que me llama la atención es que el trabajo esta editado a todo color. Lo poco que vi, me intrigó, así que le pongo una ficha. No sé si, Mundo Gory, estará también disponible en el evento, pero es otro libro recomendable. Por si fuera poco -y como casi siempre- Daniela Ruggeri va a tener disponibles miríada de fanzines chiquititos de temática variada. Dani acostumbra a explorar lo cotidiano -eso que está ahí y por lo general no vemos- desde un ángulo diferente, volviendo novedosa la rutina de todos los días.

Desde la República Socialista de Florencio Varela, llega Fátima Fuentes, una mangaka de producción cuantiosa. Para esta ocasión, las novedades que trae son varias. Primero, está el quinto número de Paka Paka, la epopeya fantástica de los niños guardianes de la realidad. Digamos que de todas las obras de Fátima es la que a mí me resulta más original, porque  tiene un universo bien planteado, con muchos personajes que interactúan entre sí logrando una obra coral, donde la aventura está siempre presente. Por supuesto, Paka Paka es una obra en desarrollo, de la misma manera que Fátima es una historietista en crecimiento, pero la verdad es que causa impresión como la historia y su autora mejoran número a número.

Pero eso no es todo, también están las recopilaciones de En Verano y Pueblo Maldito, dos historias que Fátima serializó hace poco y que ahora están disponibles de manera integral. En Verano es una de Zombies, que recorre las convenciones del género, pero que tiene algunas variantes que la hacen interesante, por ejemplo, cómo los personajes interaccionan entre sí y cómo las víctimas están conscientes de su trasformación en muertos vivientes. Pueblo maldito, por su parte, es un compilado de historias autoconclusivas que exploran el terror y lo fantástico en un paraje que recuerda de alguna manera al conurbano bonaerense. El contenido es un poco desparejo, pero las historias que destacan, lo hacen muy bien.

Ubicado en la costera nación de Mar del Plata, pero de visita en Buenos Aires para el evento, el amigo Kundo Krunch se trae una nueva producción bajo el brazo. Descenso, es un thriller psicológico -una de suspenso, bah-, editado por el sello Faro Negro,  en donde dos personas que viajan en auto entre Buenos Aires y Villa Gessel ven encadenarse una serie de sucesos extraños hasta su inesperado desenlace. Por lo general, Kundo, cual hombre orquesta, suele hacer guión, arte y tapas en sus historias, pero esta vez formó equipo creativo con Amagi en el guión y con Lou en la tapa, para contar esta historia de 26 páginas. Además, Kundo va a tener disponibles sus otras producciones, los dos números de Prototipo 05, y el primer número de Ciudad Mugre Border’s, en donde nuestro amigo muestra su predilección por la ciencia ficción posapocalíptica.

Representando al feudo tandilense, llega la longeva Líder Negativo, el fanzine coordinado por el ascendente Alfredo Retamar. El último número es el 9 y, con 72 páginas, es el más voluminoso de los que se editaron hasta ahora. Como siempre, la antología reúne un numeroso y singular grupo de autores donde el nivel de dibujo es sólido y los guiones cumplen. Al staff permanente -los hermanos Núñez, Grela y Barsi-, se suman nuevos colaboradores. Además, también está Líder Negativo Challenge, que reúne 14 historietas de una página de duración de autores de Tandil, Olavarría, Buenos Aires, Mar del Plata y ¡Chipre! La revista se produjo para el EPAH3, de febrero pasado, y ahora llega al Dibujados.

Volviendo a la jungla de cemento, tenemos a Martín Giménez, factótum de NN Comics, que esta vez viene con dos novedades. Por un lado, tenemos la nueva versión de Panóptico, un unitario protagonizado por Luc The Barbarian. Si bien, la historia estaba disponible al público desde el año pasado, Giménez reescribió y redibujó algunas secuencias, además de agregar páginas, logrando un producto más redondo. Por otro lado, está Rad The V-Raider, una historia ‘a la Marvel Comics’, con no pocas influencias de el ‘Surfista Plateado’, y que a mí me hizo acordar a esta canción y a esta. Hablando ya más en serio, con excepción del efecto 3D en las letras del título, la historia y el dibujo están bien y muestran un crecimiento artístico más que interesante, y a mí -como propuesta- me atrajo. El final abierto promete una continuación de la historia, algo que me gustaría ver.

Nos quedamos casi en familia, para visitar a los muchachos de Vendetta Ediciones, que esta vez se traen la edición en papel de la revista digital El Antro. De alguna manera Vendetta es un desprendimiento porteño de UMC -la editorial avocada a los superhéroes argentinos-, o sea, los miembros de UMC que viven en Buenos Aires y alrededores decidieron seguir haciendo historietas en su tiempo libre y pergeñaron algunas historietas de buena factura, las que recopilaron en El Antro. Para hacerla corta, tanto los guiones de V Von E, Leo Figueroa y Gus Pereyra, como los dibujos de Juan Pablo Massa, Emiliano Urich y Gustavo Jiménez, tienen la calidad suficiente como para poner la propuesta en primera plana. Es casi una compra obligada, y ojo que ya está en preparación el segundo número.

Recorriendo los caminos del manga, nuestra primera parada son los territorios de Editorial Módena, el emprendimiento de siempre inquieto Fernando Biz. Este año, la editorial se viene con todo, y tiene en carpeta un montón de lanzamientos que están por venir, primero, la conclusión de Bienvenidos a República Gada en su quinto tomo -una cifra no menor en estos tiempos ‘indies’- como siempre escrito y dibujado por Biz; segundo, el tercer tomo de Sinestesia, de la talentosa Teora Bravo, que por la calidad de la historia y lo impactante de los dibujos debería ser -hoy por hoy- una posta ineludible para todo lector de la buena historieta; y tercero, Bonded Scars, la historia de una banda de rock, hecha por la dupla Noelia Sequeira y Pablo Rey -y que tuvo su origen en el fanzine Ameku-. Mientras esperamos todo esto, tenemos a Daily Life of Sefora, del español A. C. Puig. Por lo poco que pude ver, la historia hace gala de un humor absurdo y exagerado, pero efectivo al llevar las situaciones al extremo. Estoy seguro que entre los lectores de Editorial Módena esta serie va a funcionar más que bien.

Le toca el turno a Lea Caballero, quien comanda los destinos de Purple Books, una de las editoriales más pujantes de estos tiempos. Empecemos por el fanzine, Lea trae para el Dibujados a Kezia 3.0 -que según escuché se pronuncia ‘quesaia’-, la tercera y última parte de esta epopeya en clave manga ciberpunk, en donde la protagonista se enfrenta a los ‘perfectos’. El fanzine autoeditado está impreso a 2 colores, el dibujo impacta y la historia entretiene. No se puede pedir más. Seguimos con la publicación independiente, el primer tomo de Yo Nen, que tuvo su presentación en público no hace mucho tiempo atrás que y va a estar disponible en el evento. No hace falta hablar mucho de Yo Nen, todo el mundo del ambiente sabe más o menos que se trata de una historia de peleas con personajes bien carismáticos, pero sí hay que aclarar que para esta edición se re-trabajaron todas las páginas. La edición es más que prolija y leerte casi 100 páginas de corrido da gusto.

Cortamos el listado de novedades, para detenernos en la impactante ‘splash page’ de Kezia.

Hago párrafo aparte para hablar de un fenómeno que me sorprende para bien y que habla de cómo se está transformando el medio independiente. Me refiero a la edición de Panteras, de los celebérrimos Mazzitelli y Alcatena, por parte de Purple Books. Durante el último año, ya hemos visto otros ejemplos, como la edición de Sereno, de Luciano Vecchio, por parte de Gutter Glitter, o de Knightmare, de Balcarce y Jok, por parte de Fog of War -y que pronto sumará a Crazy Jack, de Amézaga y Meriggi-. Si ya en años pasados veíamos la proliferación de ediciones a color, que ahora los artistas profesionales elijan sacar nuevos trabajos con editores independientes, muestra cómo los proyectos de autoedición están virando hacia emprendimientos cada vez más comerciales. Veremos dónde termina la movida, pero seguro  todo esto nos habla de un crecimiento lento pero sin pausa del medio en general. No es algo menor… …Volviendo a Panteras, esta es la descripción de la historia: “Panteras es la combinación perfecta de poder, venganza, intriga y conspiraciones. Es una historia inmersa en el África negra, en donde Nabadru, el joven hijo de un poderoso hechicero, decide vengar a su familia y enfrentarse a la organización secreta conocida como ‘Las Garras de la Pantera’. Mazzitelli y Alcatena nos cuentan una fábula acerca de la caída y el ascenso de uno mismo, sobre la redención y el amor, en donde el destino nos irá guiando página tras página mientras recorremos la maravillosa selva africana hacia un inesperado desenlace.” Un libro indispensable para los lectores de historieta.

En el fuero federal, Rabdomantes Ediciones, el sello del amigo rosarino César Libardi, en un ‘joint venture’ con la cordobesa Atmósfera Editorial, de Damián Connelly, han co-editado Psicocandy, un delirio de ciencia ficción ciberpunk con mucha violencia y sexo explícito, escrito por el mismísimo Connelly y dibujado por Nicolás Brondo. Con respecto al guión, si bien repite recursos de trabajos anteriores -como contar la parte por el todo o desorganizar la línea temporal del relato- está entre la mejor producción de Connelly. En cuanto al dibujo, Brondo es un dotado al que le gustan los excesos, sus lectores ya lo conocen. El final de la historia deja abierta la puerta -de manera directa- a una continuación, que -por lo poco que pude ver en las redes- promete y mucho.

Casi al final del recorrido tenemos a Emilio Utrera, un artista y autoeditor que desde 2011 en adelante, cuando apareció con Barras, no para de dar sobradas muestras de su talento. Emilio viene con sus dos últimos hijos, P4triotas y La toma. Vamos por partes, P4triotas parte de la premisa de bajar la idea del ‘supersoldado’ a la realidad cotidiana, contando la historia de 4 superhéroes importados a la Argentina por el gobierno de turno que enfrentan una amenaza atómica. La violencia, el humor negro, la crítica política y social, se mezclan con las costumbres argentinas del día a día, para hacer de P4triotas un combo particular y potente, qué merece ser leído. Después, está La toma, la obra que apareció editada por primera vez en el número 113 de la extinta Fierro. La obra, ahora, fue re-editada por su autor, con nueva tapa e interiores en blanco y negro. La historia de tintes autobiográficos, cuenta cómo los trabajadores de una imprenta se organizan ante el intento de vaciamiento de la empresa por parte de los dueños. Humor, costumbrismo, luchas sociales, idiosincrasia argentina, demás está decir que La toma es un trabajo impresionante, de esos que en unos años va a aparecer entre las grandes obras de la Historieta Argentina.

Por último, ¡el autobombo! Quien esto escribe se convertió hace poco en editor de una antología de nombre Hora Tres. Un grueso volumen de 200 páginas -con tapa de Franco Viglino-. que reúne trabajos de varios autores, algunos de ellos de reconocida trayectoria -como Alfredo Grassi, Jorge Morhain, Gianni Dalfiume, Ernesto Melo, Laura Gulino y Edu Molina-, a los que se suman talentos de hoy -como Renzo Podestá, NN, Hernán Castellano y Fernando Brancaccio-. La revista-libro también incluye una larga autobiografía escrita en primera persona por José Muñoz -autor de Alak Sinner, Sophie, En el bar y Carlos Gardel-, además de algunas notas de investigación sobre la Historieta Argentina, escritas por Ricardo De Luca. También, hay ilustraciones de grandes artistas y amigos como Martha Barnes, Paula Andrade, Fátima Fuentes, Lea CaballeroKundo Krunch y más. Todo en un formato enorme y a un precio irrisorio. De alguna manera Hora Tres es hija de Zinerama, ya en ella también participa el fundador del blog, Roberto Barreiro. Para terminar, queda decir que en Dibujados vamos a compartir stand  con Emilio Utrera, algo que nos llena de orgullo.

Bueno, eso es todo, estén atentos porque antes que la semana termine el ‘bambino’ Schiavinato va a despacharse con otra nota de recomendaciones para el Dibujados. Recuerden asistir bien munidos de moneda corriente de curso legal, tanto para comprar historietas como para tomar una cerveza con amigos, ¿qué mejor plan para un fin de semana? ¡Nos vemos ahí!

Lucía Brutta, historietista, serigrafísta, editora y melómana.

Lucía Brutta es, tal vez, una de las mejores representantes -dentro del campo de la Historieta Argentina- del espíritu  del fanzine como expresión contracultural. Dueña de un sentido del humor ácido y absurdo, sus historietas navegan entre la crítica social y la parodia. Editora de infinidad de fanzines, sus últimos trabajos, New Mafalda, Un millón de bandas malas, y sus colaboraciones en Zapping, la ubican en un momento artístico por demás de interesante.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo dibujaste tu primera historia

“Nací en Barranqueras, Chaco, en diciembre del 86. Tengo 30 años, pero todavía no me acostumbro. Mi primera historieta la hice en el 2008, para un fanzine llamado Ameba que editábamos junto con algunos amigos pintores. No sabía nada de nada.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas? En tu trabajo se nota cierta jugueteo con el pensamiento anarcopunk mezclado con un sentido del humor absurdo y, a veces, escatológico. ¿Qué cosas te interesa contar y por qué?

 

New Mafalda, Marketin’ no cross y Serigrafía para tontos, ejemplos de la producción de Lucía Brutta.

“Fui a clases en la Escuela de Historieta Eugenio Zoppi en Morón, con Cristian Mallea y Ángel Mosquito. Estuve alrededor de un año en el 2010. De historieta me gusta todo lo que llaman Cómic Underground, en un principio Robert Crumb y luego otros ya un poco más jóvenes, como Peter Bagge, Julie Doucet, Charles Burns y casi cualquier autor que pudiera salir en las revistas que editó Crumb, como Zap o Weirdo, y también en otras revistas, como El Víbora.

Todos esos autores hacen humor. Yo intento ser graciosa, pero también me gusta mostrar las miserias humanas, que no necesariamente tienen que ver con lo escatológico. Lo de la influencia anarko punk supongo que es porque voy a ver bandas, pero no es necesariamente ese pensamiento, sino de todas las culturas que se cultivan a partir de los diferentes estilos musicales y que van acompañados por un mensaje. Me gusta la música, la investigo, colecciono vinilos, y es donde me muevo cuando salgo y lo que me acompaña todo el día.”

Ya fue, primer capítulo de Un millón de bandas malas, que fuera publicado en la antología Informe.

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

Informe Historieta Argentina del Siglo XXI, una antología curada por José Sainz y editada por la Editorial Municipal de Rosario.

“El primero fue uno que editaba con mis amigos a los 15 años, se llamaba Sr. Alelí y hacía las tapas con collage. Hicimos 20 números. Después siguió Ameba, como dije antes, también con amigos. A partir de que empecé a dibujar historietas, hice el zine Caca, donde ponía cualquier cómic que iba haciendo mientras aprendía a dibujar y narrar.

Después, con algunos colegas editamos la revista Qué Hammmmmbre!, donde la idea principal era hacer un fanzine mejor editado con el formato de tira, como los libritos de Mafalda o las revistas de Paturuzú, donde hubiesen historietas anecdóticas. Además hicimos muchos otros fanzines sin sentido con nombres como Xilocacaína, Contra la pared, Descontrol, Me cago en Dios, Juancito y el lobo, Ideas Alienígenas, El travesti Julieta, La monoteta. Ahora, tengo Zapping, donde solo somos 4 historietistas. En el 2015, participé del libro Informe Historieta Argentina del siglo XXI, con el primer capítulo de Un Millón de Bandas Malas, llamado Ya fue, y colaboro hace unos años con el fanzine La Ponzoña, que es editado por Pablo Horacio Garibaldi -(a) Pablo Ponzoña-, donde publica sus increíbles collages que por lo general incluyen muchas calaveras y parodias sangrientas de publicidades.”

Rock Estar, segundo capítulo de Un millón de bandas malas, a la espera de recompilarse en libro.

Vos fuiste una de las organizadoras del ciclo Venga a Dibujar, que en su momento congregó a una cantidad importante de artistas y tuvo relevancia en el ambiente de la historieta ¿Cómo nació el ciclo, en qué consistían y cuánto duró? ¿Cómo eran esas tertulias? Un fanzine muy relacionado con el ciclo fue Qué Hammmbre!, ¿se generaron además otro fanzines a partir del Venga a Dibujar?, ¿cuáles?

Algunos de los afichas con que se promocionaba el ciclo Venga a Dibujar.

“Siempre pensé que se aprende más de los colegas que de los profesores, entonces se me ocurrió juntarme una vez por semana con gente que hace lo mismo para obligarme a dibujar con periodicidad. La convocatoria era abierta, podía ir quien quisiera, primero lo hicimos con 2 amigos en mi departamento diminuto, y luego nos mudamos a un centro cultural llamado La Vecindad donde podíamos alojar a toda la gente interesada. Hacíamos fanzines de historieta -tipo cadáver exquisito-, que después fotocopiábamos. Más adelante llegamos a sacar Qué Hammmmbre!, donde éramos como 10 dibujantes como Nana Cuevas Otonelli, Lucía Borjas, Martín Lietti, Juan Pablo Valdecantos, Germán Cufré, Sylvia Gómez, Razz, Juan Panno, entre otros”

Uno de tus fanzines más conocidos fue Caca, que tuvo al menos 7 números, más varios suplementos. ¿Cómo surge el fanzine y por qué la elección de un nombre escatológico? En algún momento llegaste a incluir juguetes que se regalaban con los fanzines, algo que continuás haciendo hasta el día de hoy, ¿de dónde surgió la idea?

Caca es mi proceso de aprender a dibujar historietas, así fue que nació. Compilaba todo lo que hacía en el fanzine, de hecho el slogan es ‘Historietas en proceso’. El nombre no tiene muchas vueltas, fue una decisión casi inconsciente, no tiene una explicación profunda. Lo de los juguetes se lo robé a una amiga con la que feriaba en la FLIA, Antonella Adreoletti, ella le ponía papel picado a los pines y cosas que vendía, se las ingeniaba mucho con el ‘packaging’. Aprendí mucho de ella también. Ahora estaba poniendo mi colección de fotos carnet de personas desconocidas que me encuentro, pero ya se me terminaron 😦 .”

Los siete números del fanzine Caca y el Suplemento Garca.

Zapping, editado con tapas alternativas, jugando con los colores de las tintas usadas.

Junto a Razz, Lietti y Valdecantos formaste el Estudio Mafia. Con ellos editás Zapping, tal vez el mejor fanzine de estos tiempos, con tapas serigrafiadas y los interiores a dos colores, trabajados con una máquina Riso. ¿Cuándo formaron el grupo? ¿Cómo hacen el fanzine, qué aporta cada uno? ¿Cómo lo pueden conseguir los lectores?

“Razz, Juan y Martín son amigos que conocí en el Venga a Dibujar, nos mudamos juntos y editamos fanzines de historieta. Lo de la serigrafía es cosa mía, tengo el taller en la terraza de la casa donde vivimos, doy clases y hago trabajos a pedido. La tapa impresa en serigrafía es mi aporte a Zapping, además de las historietas. Muchas gracias por eso del ‘mejor fanzine de estos tiempos’, le pusimos mucha garra y la idea es que vaya mejorando.

Formamos el grupo cuando nos mudamos juntos en el 2014. Martín trajo la máquina Riso a casa y juntos compramos insumos para dibujar e imprimir. Tenemos la incorporación reciente de Daniela Magnelli y Federico Di Pila al grupo, además de una nueva máquina. Estamos en un proyecto ambicioso de sacar Capisci, que ya no es un fanzine sino un libro. ¡Estén atentos a las novedades!

Realiti, de Lucía Brutta, editado por Ernán Ciriani dentro de la colección Burlesquitas.

Zapping se lee en los dos sentidos, en el último número, un lado es de los 90’s y el otro de los 60’s. Aportamos ocho páginas cada uno. Lo imprimimos en la Riso, donde pasamos cada hoja dos veces por la impresora para hacer un color por vez, es muy artesanal. Las tapas y las retiraciones están impresas en serigrafía a dos colores, por lo que tiene un total de cuatro estampas. Se consigue en algunas comiquerías -como Punc, Espacio Moebius y Rayo Rojo, entre otras- y también lo llevamos a ferias. Pueden chequear la información en nuestra página de Facebook.”

Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta y el fanzine? Y también, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en este terreno?

“La verdad es que no tengo mucha idea del panorama. En la última reunión de Mafia me enteré de varias ferias este año de las cuales vamos a participar. Mi plan para el 2017 es sacar un libro, se va a llamar Un Millón de Bandas Malas, tiene 6 capítulos autoconclusivos. Espero poder sacarlo lo antes posible. Igual pueden ir leyendo casi todos los capítulos en tumblr

Daniel Perrotta, un inquieto guionista, dibujante y editor.

Daniel Perrotta, también conocido como Gigerama, y que en un principio firmó como Daniel Rojas, es uno de los actores más interesantes en la Nueva Historieta Argentina. Guionista y dibujante, Daniel suele trabajar tanto en solitario sobre sus propias obras, como también en colaboración con otros artistas. Partícipe de algunos de los fanzines más interesantes de los últimos 12 años -como Terror y Ciencia Ficción, Hotel de las Ideas, y Espinazo-, su obra  muestra un especial gusto por lo fantástico y lo mitológico, mezclada con la exploración de la condición humana y una fuerte militancia dentro del colectivo LGTBI. Por talento y producción, es una de las postas ineludibles dentro de la escena independiente actual.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“Bueno, tengo 32 años, los cumplí el 4 de febrero. La primera historieta la dibujé los 13. El otro día la encontré, se trataba sobre un protagonista que separaba su cuerpo en varias personalidades, el enojado, el triste, el gracioso, el femenino, etc. Es loco, porque esa historia ingenua tiene cosas que todavía me resuenan.”

Margen de Error, aparecido en 2004, el primer fanzine de Perrotta, cuando aún se encontraba muy influenciado la estética manga.

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“Te cuento primero de mi formación académica. Soy maestro de dibujo por la escuela Rogelio Yrurtia; profesor por el Beato Angélico; y ahora estudio Psicología en la UBA. Si me preguntás por qué Psicología, te diría que tengo una hipótesis. Creo que un autor es más interesante cuando no se cierra solo a su circuito. Experimenta. Experimentar es salir del perímetro. Los autores que más me gustan son los que trabajan un lenguaje mirado con ojos intrusos. Te doy un ejemplo. El director, David Cronenberg, un hombre de ciencia. El tipo no estudió cine, estudió Biología, y se nota esa mirada corporal sobre sus personajes. Por otro lado estudié con varias personas. En narración aprendí mucho de Salvador Sanz, en guión con Diego Agrimbau. Igual considero muy valiosas las devoluciones de mis amigos sobre mi trabajo.

Por último, es difícil hablar de influencias. Es como definir tu identidad, resaltás aspectos, pero en ese procedimiento escondés otros. Supongo que la pregunta me pide que hable sobre aquellas obras que me hubieran gustado que fueran hechas por mí. En cine, La Jetté de Chris Marker. Es un artefacto brillante, tiene el género de la ciencia ficción, pero también la forma vanguardista en que está contada, con esos fotogramas en blanco y negro. En historieta podría decir miles, pero creo que el impacto de leer cuando era chico tanto Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, como Black Hole, de Charles Burns, y más tarde hacerles relecturas y seguir encontrando nuevos elementos; o Los Combates Cotidianos, de Emmanuel Larcenet, son importantes. Hace poco leí Una historia, de Gianni Pacinotti -(a) Gipi-, me conmovió mucho.

Es muy lindo cuando una obra te sorprende, porque uno ya perdió la inocencia de leer algo sin buscarle los mecanismos a las historias, los trucos. Me acuerdo cuando salió el primer capítulo de El Inivisor de Salvador Sanz, tenía 15 años, leí esa historia de 2 páginas y me impresionó muchísimo. Tenía todos los elementos que me gustan de una historia, fantasía y sexualidad. Tuve la misma sensación con El Hombre Primordial, de Mauro Mantella y Germán Erramouspe. Son dos obras que considero fundamentales.”

Números 7 y 8 del fanzine Difícil que el Chancho Chifle, surgido del Taller de Historieta que Salvador Sanz coordinó en el Centro Cultural Julián Centeya durante casi una década, y en los que Perrotta participó.

Desfigurada, una historia paralela al Desfigurado, de Salvador Sanz, con guión y dibujos de Perrotta, aparecida en el número 8 de Difícil que el Chancho Chifle.

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

Fenómenos, un desprendimiento de Terror y Ciencia Ficción, apareció en 2006, y fue otro de los fanzines en la producción de Perrotta.

“Cuando iba al secundario empecé a producir páginas para mi primer fanzine, Margen de Error. Era algo amateur, con mucha influencia del manga Seinen de ciencia ficción –Katsuhiro Ōtomo y Tsutomu Nihei-. Era la época de la moda Ivrea de mangas. A los 13 años quedé fascinado por Hans Rudolf ‘H.R.’ Giger, es más, en esa época me hacía llamar Gigerama -era algo así como el engendro de Giger-. Leía muchas novelas de ciencia ficción. Mis favoritos eran Philip K. Dick y James Graham ‘J. G.’ Ballard. En el profesorado conocí a Santiago Mansilla -(a) Santman- y a Emmanuel Enríquez, con ellos formamos Terror y Ciencia Ficción. Hicimos un montón de historietas y muchas nunca se publicaron porque eran a color, o por otros motivos.

Más tarde, los tres fuimos a estudiar guión con Diego Agrimbau. En el curso conocimos a un grupo de compañeros guionistas con ganas de empezar a publicar. Les propuse armar revistas y autopublicarnos, así nació el Hotel de las ideas. Hoy tengo más inquietudes por posicionarme en un tipo de historieta política.”

Terror y Ciencia Ficción, tuvo dos épocas, sus primeros 2 números aparecieron en 2006, mientras que los últimos 2, aparecieron en 2010 y 2012.

Los Gula apareció en el número 2 de Terror y Ciencia Ficción, y formaba parte de una historia más grande que Perrotta desarrolló a lo largo de varios fanzines, con distintos estilos de dibujo.

Perrotta formó parte del curso de guión dirigido por Diego Agrimbau, a partir del cual surgió el fanzine Hotel de las Ideas. Luego de 5 números, el colectivo artístico inició la transición hacia un emprendimiento comercial.

Creer o Reventar, una antología temática autoeditada en 2011, marca el inicio del Hotel de las Ideas como un emprendimiento de carácter comercial. El dibujo de tapa le pertenece a Perrotta.

Tu estilo de dibujo varió muchísimo a lo largo de los años, en tus primeros trabajos, en la época de Margen de error, mostrabas claras influencias del manga; años más tarde, en tu participación en fanzines como Fenómenos y Terror y Ciencia Ficción, tuviste una época muy marcada por la estética de Salvador Sanz; por fin, desde el Hotel de las Ideas en adelante empezás a mostrar una evolución hacia una síntesis más plástica con elementos del cartoon. ¿Este viaje plástico se dio naturalmente o forma parte de una búsqueda consciente? ¿Te llevás bien con tus trabajos más tempranos? ¿Qué cosas te interesa contar en tus historias?

“Los cambios de estilos y materiales son parte de una búsqueda. Tengo una postura más deleuziana. Hay un devenir, un movimiento nómade como autor. Trato de no estancarme en una identidad. Es muy cierto lo que decís, tengo una producción muy variada y me encanta. Me interesa narrar historias de lo marginal. Lo que esté siempre en el borde de lo humano.”

Además tenés una actividad como guionista. De hecho, con Emmanuel Enríquez formas una de las duplas creativas más duraderas del medio independiente, con él hiciste no solo historias cortas, sino también una novela gráfica a color, Lo subterráneo, y tienen una más en camino, Mapudungun. ¿En general, cómo es trabajar en dupla? ¿Y con Emmanuel en particular? ¿De qué tratan Lo Subterráneo y Mapudungun?

Lo Subterráneo, de Perrotta y Enriquez, junto a Contatiempos, de Érica Villar, marcan el ingreso del Hotel de las Ideas en el terreno de la distribución comercial.

Lo Subterráneo habla sobre la tensión entre opuestos -como hombre y mujer-, con tintes sobrenaturales. El título hace referencia a dos textos de freudianos fundamentales: Lo Inconsciente y Lo Siniestro. En Lo Subterráneo traté de agrupar varios conceptos psicoanalíticos. Para el psicoanálisis hay una idea topográfica donde lo que está en la superficie es lo consciente, y lo que está por debajo representa a todo lo reprimido -lo inconsciente-. Eso se ve claro en las casas de Estados Unidos, donde se guarda en los sótanos todo aquello que no se usa pero se quiere mantener como recuerdo -objetos de la infancia, por ejemplo-. Ellos juegan bastante en el género terror con el elemento del sótano, como si se tratara del lugar siniestro de la casa. Ubiqué mi historia en Capital Federal, e imaginé que si en la superficie está todo lo socialmente aceptado, todo lo masculino con sus edificios fálicos, su sol luminoso -el sol es un símbolo masculino/apolíneo de la razón-, y su civilización moderna; por otro lado, está lo subterráneo, lo reprimido, lo femenino/dionisíaco, la oscuridad/luna/lunática, lo instintivo, la cultura primitiva. Me pregunté qué pasaría si todas las mujeres de Capital, hartas de la opresión machista, destruyeran con su pulsión sexual –Trieb– toda la ciudad, y de esa energía destructiva emergiera así algo distinto. Tengo la idea de hacer una segunda parte, llamada Lunática, donde todo es oscuridad. Si Lo Subterráneo pasa entre Flores y Caballito, la historia va a correrse hacia adentro del Zoológico de Buenos aires, en Palermo. Va a ser un interpretación de un texto de Freud llamado, Tótem y Tabú, que habla sobre la horda primitiva.

Las primeras 10 páginas de Lo Subterráneo, la historia fue publicada por primera vez de manera online en el blog Cuadritos, de Andrés Valenzuela.

Mapudungun, con guion de Perrotta y dibujos del siempre talentoso Enriquez.

Con Emmanuel, también hicimos una adaptación a historieta de 48 páginas a color de Hamlet, publicada por Aguilar. Trabajamos armónicamente en equipo. Es un dibujante que traduce el espacio como pocos. Tenemos varias historias por hacer.

Trabajar en equipo es algo que me gusta mucho. Cuando colaboro con alguien esa persona le agrega su personalidad al trabajo. Me siento muy cómodo siendo solo guionista o solo dibujante, aunque también creo que hay historietas muy personales, y ahí uno debería ser autor integral.

Mapudungun es la historia de Nahuel, un mestizo mitad mapuche, mitad winca -blanco-. La leyenda del diluvio mapuche se vincula con el protagonista. Habla de un mito de origen. Tenemos pensado hacer una tercera historia sobre culturas antiguas. Lo subterráneo ocurre en el centro, Mapudungun trancurre en el Sur, y la próxima va a estar ubicada en el norte de la Argentina.”

Además de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, tus trabajos siempre tienen un eje en las relaciones interpersonales y afectivas, donde por lo general también tratás temas cercanos a la militancia LGBT. ¿Qué cosas te interesa contar? Y también, ¿cómo ves al medio de la historieta, al que siempre se lo tildó de machista, con respecto a este tipo de temáticas?

Secuencia de El lenguaje de las palomas, con guion de Farías y dibujos de Perrotta.

“Como decía antes, me interesa el borde de lo humano. Eso hay que extrapolarlo a nuestra sociedad. Hay un modelo de humano, es hombre, blanco, heterosexual, cuerdo, universitario, clase media y, agregaría acá, porteño. Todo lo que se vaya alejando de eso pierde grados de humanidad. ‘Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros’, escribió George Orwell en el final de Rebelión en la Granja. Entonces estemos del lado de la minoría, contemos sus historias.

Todos sabemos que la historieta todavía tiene machitos anacrónicos. Los escuchamos hablar sobre las mujeres, gays y trans, lo que hay que hacer es fugar de ahí. Por suerte cada vez quedan menos. Lxs nuevxs autores traen frescura al ambiente. La historieta es un lenguaje muy rico, está en nosotros agenciar diversidades en los personajes.”

Por último, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en el terreno de la historieta?

“Este año estoy armando un libro de perfiles de homosexuales argentinos. Varios basados en activistas. Además, tengo un proyecto de temática gay con Facundo Soto de guionista. Por otro lado, estamos armando con Emmanuel y Santman un grupo de historias distópicas. Con cierta impronta en el estilo de la serie Black Mirror, pero buscando un verdadero contenido político -que, creo, la serie no lo tiene, o sea no es un 1984, por nombrar alguna obra de ciencia ficción realmente política-.”

Leo Figueroa, uno de los nuevos actores en la escena de la historieta.

Leonardo Figueroa, es otro de los nuevos guionistas en la cada vez más pujante escena independiente de la historia argentina. Desde su aparición en 2012, ha sabido dar más de un personaje interesante cimentado en argumentos sólidos. Hoy, integra los colectivos Babel Diversidad Editorial, Vendetta Ediciones y UMC Comics, además de promocionar la historieta argentina desde su librería especializada, Hocus Pocus. Lo que se dice un jugador de toda la cancha.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“Nací a los 16 días del mes de noviembre de 1970. Mi primera historieta, de ‘forma profesional’ por llamarla de algún modo fue tardía, para el 2012 más o menos, NN junto con Martín Giménez. Anteriormente hice muchas, de estilo humorístico, cuando era adolescente pero, más bien, eran para divertir a mis amigos -casi siempre ellos eran los protagonistas-. Algún día debería reciclarlas.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas? ¿Qué géneros te interesa trabajar y qué historias te gusta contar?

NN, con guiones de Figueroa y dibujos de Giménez . Más tarde, el personaje daría pie a Giménez -ya en solitario- para el desarrollo de PETS, un universo superheroico autóctono.

“Estudié Letras en la UBA. En Historieta hice un curso en la EAH -Escuela Argentina de Historieta- y otro en el Centro Cultural Ricardo Rojas, también tuve oportunidad de asistir a las clases y charlas que da Eugenio Zappietro -(a) Ray Collins-.

Influencias literarias tengo muchas, así como también del palo de la historieta. Pero no solo eso, también estoy influenciado por las series de TV y el cine -calculo que a la gran mayoría de esta época le pasara también-. He leído de todo, de cualquier género, pero obviamente me gusta la ciencia ficción, el horror, lo fantástico. Fui un gran lector de fantasía épica también, me gusta mucho, pero no para aplicarla a una historieta -de hecho, estoy escribiendo una novela de fantasía-. En cuanto a autores te podría nombrar a Julio Verne, Howard Philip Lovecraft, Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Stephen King, Clive Barker, Anne Rice, también, los capos del policial negro… Y en cómics, voy a caer en lo obvio pero mis influencias vienen de tipos como Grant Morrison, Neil Gaiman, Chris Claremont y Alan Moore. También, me gustaba mucho Alan Grant. Del ámbito local, Robin Wood, Ray Collins, Carlos Sampayo, Ricardo Barreiro

Darkcat, otro superhéroe argentino, de la mano de Figueroa, Urich y Goldstain.

En cuanto a los géneros, me gusta probar de todo, en UMC hago superhéroes; en Lobizón hago una mezcla de todo, horror, policial, superhéroes; tengo un par de guioncitos de terror que pronto verán la luz; escribí un policial para 14 Muertos de V von E y Juan Pablo Massa, aun inédito. También, he escrito ciencia ficción, no tengo un nicho definido. A mí, principalmente, me gusta contar historias que entretengan, no es mi prioridad bajar líneas o hacer moralina. Lo primero es una historia que entretenga, si en el medio puedo deslizar algún mensaje lo hago, pero no es la prioridad. Donde más cómodo me siento, de todas formas, es en la historieta de género.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

Una secuencia de Darkcat, a todo color.

“Yo entré a esto de ‘viejo’, no participé de fanzines, salvo alguno que hicimos con mi primo -muy buen dibujante pero que no se dedica a esto-, que quedó ahí en la nada. Lo hacíamos más para divertirnos entre nosotros que con ánimos de publicarlo. Mi trayectoria es breve: Arranqué con NN, luego tuvieron confianza en mí los chicos de UMC para hacer los guiones de Darkcat -y a partir de los números 3 me encargo también de Sol de Plata y X-, y por fin, formamos Vendetta Ediciones con otros dibujantes y guionistas que nos conocimos en UMC, donde publicamos Lobizón y El Antro -una revista digital que para la primera edición de este año de Dibujados sale en papel- y Aquí Viene Vendetta.”

En 2013 participaste del primer número de NN, y luego desapareciste un buen tiempo hasta aparecer de nuevo con Lobizón. ¿Cómo fue trabajar con Martín Giménez? Y también, ¿cómo surgió Lobizón?

Lobizón, la creación de Figueroa y Urich, que sorprende por el buen desarrollo argumental, la calidad de los diálogos y lo potente del dibujo.

“Sí, el lapso entre NN y Lobizón fui abducido por extraterrestres pero no puedo contar detalles… Hablando en serio, mis obligaciones laborales y personales de aquel tiempo no me dejaban mucho tiempo para poder dedicarle a la historieta, así que tuve que hacer un impasse. Laburar con Martín Giménez es genial, porque es un motor de ideas y es un tipo que tira para adelante siempre. No para -aunque eso puede ser perjudicial para tu salud mental, ja, ja-. Lo conocí en el curso de la EAH y ahora somos muy grandes amigos.

En cuanto a Lobizón, básicamente soy fanático de los licántropos y tenía ganas de contar una historia de hombre lobo pero no tan a estilo yankie sino metiéndole cosas de acá. Y nuestros hombres lobos son los lobizones. De modo que, partiendo de la leyenda local arranqué la historia, desvirtuando un poco el concepto del mito para que tuviera coherencia en lo que quería hacer. Al principio por ahí, la historia tiraba más para el lado del horror, pero a medida que la fui revisando y corrigiendo terminó en esta ensalada que mezcla varios géneros: el terror, el policial, lo fantástico.”

Hoy estás involucrado con Vendetta Ediciones que publicó una muy interesante antología homónima en papel y otra en soporte digital, El Antro. ¿Cómo surgió el grupo y quiénes lo integran? ¿Cuáles son las historias que traen las revistas?

El Antro y Aquí viene Vendetta, las dos primeras publicaciones de Vendetta Ediciones.

“Vendetta está conformado por Evelyn von Eckenbrecher -V von E-, Gus Pereyra, Juan Pablo Massa, Emiliano Urich y un servidor. Los dos primeros guionistas, al igual que yo, los otros dos dibujantes. Nos conocimos trabajando para UMC y pegamos buena onda, tenemos gustos similares en cuanto a historieta y, hablando, un poco en broma un poco en serio surgió la idea de formar la editorial para sacar nuestro material y en un futuro, tal vez, editar a otros y nos mandamos. Aquí viene Vendetta es como una presentación en sociedad de los integrantes, presentando historietas de cada uno que, en un futuro saldrán en librito de forma independiente. Está el capítulo 0 de Lobizón, dibujado por Urich -su dibujante oficial-, la presentación de Bola Ocho de V von E y Juan Pablo Massa, una historieta de acción en el mundo del catch; Ángeles Descarriados, de Gustavo Pereyra, Gustavo Jimenez y Logan Nuñez: chicos de un colegio, perteneciente cada uno a una tribu urbana diferente que deben juntarse y armar una banda de música para una competencia inter-escolar; y Normal Man de Emiliano Urich, un personaje que pertenece al universo de Claroscuro, un superhéroe gay en clave de comedia que publicamos en El Antro.

Una secuencia de Barathrum, de Figueroa y Massa.

En El Antro, justamente, está Claroscuro; Barathrum, una de ciencia ficción steampunk, y terror ambientada en la Primera Guerra Mundial, con guiones míos y dibujos de Juan Pablo Massa. También está La Cruz de Oro, de Gustavo Pereyra y Gustavo Jimenez, un wenstern con zombies y magia negra. Además hay entrevistas, en el caso del número uno, a Emilio Balcarce y un cuento breve de V von E.”

Además, vos tenés HocusPocus, una librería que tiene una sección especializada en Historieta Independiente Argentina. Estando del otro lado del mostrador, como ves al lector de historietas actual, ¿está enterado en lo que se edita? ¿Responde a las recomendaciones acerca de qué leer? Hay ediciones que ‘venden bien’, por decirlo de alguna manera?

“Es todo un tema. La verdad que la historieta argentina, fuera de lo que es un lector especializado, se vende a cuenta gotas. Los pibes vienen a comprar Deadpool y si les recomendás algo argento te miran y te dicen: ‘Puede ser que más adelante les dé una oportunidad’. Algo curioso que noté es que, a la hora de revisar las bateas, las que contienen material nacional las puentean casi como si fueran invisibles. Uno se toma el trabajo de indicarles que en esas bateas que se saltearon hay buen material, a veces resulta, muchas veces no. De todas formas, hay gente que viene específicamente a buscar historieta argenta. Por otro lado, es mi pensamiento que si uno hace con el material de acá, lo mismo que pasa con el material yankie: se los mostrás bien delante de la jeta, tenés presencia de publicaciones nacionales, seguís incorporando títulos, a la larga la gente termina comprando, porque lo ve, llega a saber que existe. Por más que no se vendan, a las publicaciones nacionales no las escondo en un rincón, trato de mantenerlas en las primeras bateas, lo exhibo en los estantes, que se vea bien la tapa, las voy rotando en la vidriera. En cuanto a los ‘bestsellers’ está pareja la cosa, destacan los clásicos obviamente, cosas como El Eternauta, Dago, Sudor Sudaca, Ciudad… Sanz vende bien. Y el resto, digamos de lo que es edición independiente, está parejo. Lo que sí, estoy en San Telmo y hay bastante turista. La gran mayoría del comic nacional se lo vendo a extranjeros: chilenos, españoles, colombianos.”

Capítulo presentación de Lobizón, es de destacar la habilidad de Urich para manejar los escorzos y el dinamismo de la puesta en página.

Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta? ¿Le augurás un buen futuro? ¿Por qué? Y también, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en este terreno?

“El panorama es raro. Por un lado, parece ser que este año se multiplicaron los eventos a nivel país, chicos y grandes. Eso está genial. Por otro lado también ves que la gente sigue editando y sacando cosas, y la calidad cada vez es mejor. Pero en término de ventas no sé como vendrá. El año pasado fue ajustado, y todo hace pensar que este año lo será más. Por la iniciativa de la gente, editores y autores independientes, creería que hay un futuro auspicioso. El gran signo de pregunta es cómo trascender más allá del lector habitual.

Los planes para este año son: sacar en papel El Antro para la primera Dibujados; luego sale Lobizón 2 y me encantaría sacar para la CBB el número tres que cierra el primer arco. Se viene El Antro 2 digital y algún título más en cuanto a Vendetta. Por otro lado estoy preparando una serie de historias cortas de terror, ojalá pueda sacarlas este año y estoy armando un proyecto, que será un libro, basando en el Martín Fierro pero llevado a un futuro decadente. Luego, con el amigo Martín Giménez, estamos embarcados en el crossover entre Luc -su personaje de PETS- y Lobizón con la colaboración de varios grandes dibujantes. Y por supuesto, sigo con los guiones para UMC.”

Hoy, nos enfocamos en dos fanzines bien distintos uno de otro.

Muertos Vivos, es el primer fanzine que en 2011 editó Martín Giménez, en el que recopilaba trabajos autoconclusivos que había realizado con guionistas extranjeros o que había presentado a diversos concursos, de allí que una de las historietas sea la remake del capítulo inicial de Mort Cinder.  El primer número se editó en formato cuartilla (cercano al oficio doblado al medio), para luego cambiar al A5, en el segundo número. El número 1, que ponemos a disposición, tiene un nivel de dibujo de bueno a muy bueno, destacando por sobre todo la compleja puesta en página de la versión del clásico de Oesterheld y Breccia.

Este es el link de descarga.

 

 

Chick on Comics es una agrupación de mujeres historietistas que, surgida en la Argentina, hoy también tiene integrantes provenientes de Holanda y Nueva Zelanda. Entre sus integrantes, destacan la colombiana de ‘Virus Tropical‘, Powerpaola; la diseñadora, docente y siempre ‘tripera‘, María Delia Lozupone,  las legendarias ‘Océano y Charquito‘, Clara Lagos y Caro Moadeb, y la ‘pelusa‘ por la que suspiran muchos comiqueros, Sole Otero. El Fanzine a la Carta fue parte de la exposición que la agrupación hizo en la Fundación Proa. Participaron un total de 151 artistas que aportaron una página muda con reflexiones acerca del ‘arte’. La versión impresa del fanzine, era seleccionada por el lector y era una resultante de la selección y armado de 5 pliegos impresos (entre 37 disponibles) y 1 cubierta (entre 3 disponibles). La edición digital, consiste en el pdf completo con todos los trabajos de las participantes.

Este es el link de descarga.

Paula Andrade lleva casi 15 años haciendo historietas, hoy, junto a Lu Quintana, maneja el destino editorial de Gutter Glitter.

Sin proponérselo, Paula Andrade terminó por convertirse en la pionera de una nueva generación de autoras que arribaron a la historieta para explorar sus posibilidades, escribiendo y dibujando historietas de género con una fuerte impronta personal. Desde la primigenia Gomorra hasta la actual Amnistía, su obra recorre el imaginario fantástico y mitológico.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“4 de Enero, 35 años. La primera historieta la hice alrededor de los 12 o 13 años, en la época de la serie animada de X-Men en los 90. La serie era de superhéroes y, como casi todos mis trabajos, se trataba de alguna escena donde la gente charlaba de todos los problemas que tenían entre ellos y de batallas pasadas. Creo que había una fiesta también. Habían muchísimas fiestas en los cómics de los 90.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“¡El linaje artístico! A veces nos portamos como clanes con el tema ‘maestros’, algo probablemente heredado de la pintura. Mis primeros estudios fueron con Fernando Centurión -de los 15 a los 19 o 20, cuando que me dijo que era hora de dejar el nido-. Mi ‘posgrado’ fue el curso de Quique Alcatena -cuya obra conocí gracias a Fernando-, al que tengo la fortuna de considerar amigo y mentor.

Tal vez la obra más esquiva de Paula, por lo inhallable y lo atípico del formato, es Sedna, basada en la mitología Inuit.

Influencias, acá es donde empiezo a ser una historietista bastarda, vienen de todos lados y siempre se agregan más. Voy a tratar de mantenerme en las influencias permanentes: Masami Kurumada y Shingo Araki, porque Saint Seiya es la vida misma. Quique Alcatena, por supuesto. Kazuma Kaneko, por stylish y mitológico, siguiendo con el manga, Hiroaki Samura, Hirohiko Araki, Q Hayashida, Naoki Urasawa, Hagio Mōto y Jo Chen. Saliendo del manga, los pintores del renacimiento -¡figura humana por doquier!-, arte religioso, diseño japonés y finés, y muchas cosas más. También, los videojuegos, me encantan muchísimos diseñadores de arte de videojuegos. Trato de aprender de todo lo que de alguna forma me llama la atención. A nivel literario, Robert Graves, Bernard Cornwell, China Miéville y John Banville.”

¿Tu irrupción en el panorama de la historieta independiente fue con Gomorra, cuando integrabas el Midgar Studio? Gomorra tuvo una recepción inusitada por parte del público, en un momento muy difícil para el medio, ¿Cómo fue la experiencia y de qué trataba la historia?

Entre 2003 y 2005, se dio el recorrido editorial del Studio Midgar. Los tres números de Gomorra, fueron uno de los grandes hitos del fanzine en el nuevo milenio, post derumbe económico de la argentina.

“En ese momento era, de alguna forma, nueva en ‘el medio’. Empecé a participar en eventos al mismo tiempo que empecé a producir material, así que el contacto fue en paralelo. Me es imposible analizar la situación del medio en ese momento, o cuán difícil era comparada con otros momentos anteriores a los que desconozco -más allá de las dificultades relacionadas con el momento socio-político y económico del país-. ¿Podemos acaso hablar de un ‘momento difícil para el medio’? Es un país difícil, eso trasciende a la historieta -y la afecta-.

Dentro de mi experiencia, no fue un momento difícil a nivel de mis primeros proyectos editoriales. Gomorra fue parte de todo un zeitgeist que tal vez ‘el medio’, en ese momento, negaba. Era la explosión del manga. Empezaban a haber eventos relacionados con anime y manga, gestionados por fans, que ampliaban la oferta de eventos vinculados con la narración gráfica. Empezaba a posicionarse internet a pleno como medio de comunicación y difusión. Había un gran número de nuevos lectores cuyos intereses se salían del circuito del cómic europeo y norteamericano y las narrativas que ambos mantenían, y una búsqueda de identidad estéticamente diversa en los grupos de adolescentes.

Gomorra tuvo además tres ediciones en prosa, que exploraban distintos aspectos de su universo narrativo. Sadomasochism fue escrito e ilustrado por Paula.

Gomorra fue parte de la camada de fanzines que venía de ese caldero creativo, y su difusión fue por esos canales, por los eventos de anime y manga -y por internet, a la que ya utilizaba con anterioridad- como herramienta para compartir mis trabajos e intereses. La historia en un principio era una hidra de conceptos, bajo una estética gótica compartida y un universo expandido virtual. Para mí fue un experimento en priorizar la trama por sobre los estilos de dibujo -de ahí que fuese una misma historia y tuviese varios dibujantes-. Era un experimento por todas partes, con un total de un poco más de 3.000 copias entre sus tres números prácticamente agotados, para los involucrados fue un primer paso en esto de editar, y me dejó un grupo de lectores que aún acompañan mi crecimiento y exploración creativa, algo por lo que los aprecio muchísimo.

La experiencia fue hermosa, demandante, mucho más grande de lo que hubiese esperado -incluyendo mucho trabajo, más del esperado-. El ‘cómo’ se aprendió en el camino, y claramente desterró cualquier posibilidad de miedos o dudas a autoeditar. Contar historias, para mí, empieza con la idea y termina cuando está disponible para un posible lector. Es un proceso complejo, difícil y bello, que implica muchísimo tiempo, a lo que puede ser que esa primera experiencia, ese tremendo monstruo de aprendizaje en el DIY editorial que fue Gomorra, me haya vuelto adicta.”

Después de Midgar, formaste parte de Moirae, donde sacaste Berwick y participaste en algunas obras conjuntas, como Freakshow y Scared of girls. De nuevo, ¿cómo fue la experiencia? ¿Cuánto duró y -porque de alguna manera pertenece a Gomorra- en qué parte de ese universo ubicás a Berwick?

Scared of Girls y Berwick, las dos primeras pulbicaciones del grupo Moirae.

Moirae fue breve pero feliz. Me había alejado del medio por razones personales, y lo extrañaba muchísimo, así que fue el momento del regreso. También fue un cambio del grupo de trabajo, como del ambiente, menos efervescente y más consolidado -el desencanto de la madurez, ja-. Y otra vez, fue medio un experimento. Freakshow me sigue pareciendo un fanzine re-lindo, a nivel concepto. Todo lo que armamos para Moirae tiene lindos conceptos. En el equipo todas teníamos un par de años produciendo fanzines encima, y me parece que estábamos en búsquedas personales de ver a dónde queríamos llevar lo que hacemos, y a nuestras propias vidas. Moirae sirvió de bisagra.

Berwick, es la historia de una aprendiz de mago, en pocas páginas Paula plantea una historia rica en posibilidades.

En sus páginas se asomó Berwick, que pasa en una ciudad –Misthaven-, en el mismo continente donde pasó a estar ubicada GomorraIleto-. A diferencia de ésta última, en lugar de estar plagada de grandes fuerzas, está llena de fantasmas y fenómenos sobrenaturales menores, dando lugar a conflictos más ‘cotidianos’ en comparación. En el primer número de Monsterland, incluso, una de las primeras escenas se desarrolla en la ciudad donde habita Berwick y compañía. De alguna forma muchas de mis historias se fueron, con los años, mudando al mismo continente. Permite poner el foco en los personajes.”

Encontraste tu hogar creativo en Gutter Glitter, el sello que conducís con Lucila Quintana. Pocas veces se vio tanta sincronía de trabajo entre dos socios ¿Cómo nació y cómo es tu experiencia de trabajo con Lucila? ¿En qué sirvió editar la antología Psychopomp para construir su plataforma editorial? También, con Oveja Negra recopilaste muchos de tus trabajos desde 2008 en adelante, ¿qué significa para vos tu primer libro en solitario?

Freakshow, una producción en conjunto de Moirae, conjuga la ilustración y la narrativa, donde los integrantes de un circo de fenómenos se describen en primera persona.

“La versión breve es que estaba editorialmente sin hogar, Lu quería hacer cuadernos con mis ilustraciones, y vimos que los costos para hacer un libro eran similares, y nos gusta más hacer libros. También quería tener un rincón que fuese más firme que los proyectos colectivos anteriores. Gutter es una editorial, no es un colectivo de artistas. Esa fue la forma en que encaramos esto desde el día uno.

Aprendí mucho de los proyectos anteriores, y uno de los mayores aprendizajes fue que trabajar en equipo es difícil, más aún cuando el concepto de lo que se está haciendo es diferente para los involucrados; y es uno de los primeros factores que pueden terminar hundiendo un proyecto. Es de esperar -y algo a disfrutar como proceso de crecimiento-, cuando se empieza, el ‘¡somos todos artistas, hagamos un libro!’. Pero cuando los proyectos empiezan a volverse más complejos y demandantes, es necesario que el equipo esté dispuesto a tomar el peso de esa demanda. Es necesario un grado de consciencia, autogestionar no se termina cuando las páginas de historieta están dibujadas. El paso de ‘proyecto entre artistas’ a ‘tenemos una editorial’ es posible, pero implica otra forma de trabajar y pensar las cosas. Los factores a considerar -el tipo de trabajo- entre crear una obra y editar libros, son muy diferentes. Disfruto hacer ambas cosas, pero no creo que sea algo particularmente necesario para un autor. Es lo lindo del mundo creativo, cada uno elige desde dónde y cómo lo encara, y una de las ventajas que tiene el ambiente local de la historieta, es que se puede hacer lo que se quiera y como se quiera. El espacio para la experimentación es inmenso.

Brauronian, un fanzine, de gran impacto visual, con varios artistas invitados.

Sí creo que es una pregunta válida -y que un autor tendría que considerar en el momento de pensar un proyecto a mediano plazo-, ‘¿Voy a querer atender stands mínimo un fin de semana por mes? ¿Voy a querer pensar en la difusión y distribución de este libro? ¿Ver cómo hacerlo llegar a los autores? ¿Voy a querer tener que manejar todos los aspectos editoriales?’. Es un compromiso. Siempre está la opción de enviar la obra a un editor y no tener que manejar esos temas, de no desearlo. Autoeditar no te hace más o menos historietista.

Sobre la sinastría en el equipo… Lo genial de trabajar con Lu es que nos apoyamos mutuamente en nuestros proyectos, ya sean las novelas, las historietas o lo que se nos ocurra, dándonos libertad plena para concretarlos, sumado a que a ambas nos gusta lo que hace la otra, y que nuestras personalidades se complementan bastante bien. Agregaría que ambas nos aburrimos con facilidad, y siempre hay algo que hacer y aprender al tener una editorial. Cada proyecto es un experimento con nuevas dificultades. Para gente que repite todo el tiempo ‘¡tengan cuidado a la hora de armar su equipo de trabajo!’, somos una ternura de amistad.

Las tres páginas iniciales de Brauronian, una historia basada en el culto ctónico al oso pardo.

Psychopomp fue el primer proyecto que sacamos como editorial. Con Brauronian, un fanzine que había sacado antes, pude convocar a otros artistas cuyo trabajo adoro. Cuando dijeron que sí, mi corazón estaba a mil. Psychopomp fue llevar eso a un nivel más alto, y además en el formato que a nosotras nos gusta. Ambas somos lectoras, ante todo. Queríamos cuentos, queríamos ilustraciones, queríamos historietas, todo en un mismo libro, con la temática como unión. Nos gustan las historias, cómo están contadas, que sean en prosa o historieta, nos es secundario.

Como primer proyecto, fue con el que aprendimos cómo armar libros y desarrollamos habilidades de editoras. Además, como autora, me di el enorme gusto de poder publicar junto a autores con los que jamás hubiera imaginado que iba a estar compartiendo libro, y poder conocer a otros a través de las convocatorias. Los cuatro tomos de Psychopomp terminaron siendo, sin planearlo, un pantallazo muy interesante de los autores que hay en el ambiente de la historieta local, hoy.

Las 4 ediciones de la antología Psychopomp, cada una dedicada a una temática diferente; la primera, a la fantasía; la segunda, al erotismo; la tercera, al western; y el cuarto, a la mafia.

Psychopomp posicionó a Gutter como una editorial que saca cosas levemente atípicas para un público levemente atípico. Me gusta ese rincón, siempre me gustó estar en el lugar de outsider. Pero para nosotras, Gutter es mucho más simple: sacamos los libros que queremos leer. Por otro lado, la línea editorial no la marcó Psychopomp -salvo por su primer número-, pero sí Monsterland y Anuraidh, nuestras novelas. Nos gusta el género urbano sobrenatural, y con Gutter tenemos un arenero desde donde explorarlo. De alguna forma, eso decantó en algún momento para decidir que la editorial entera se iba a focalizar en ese género.

Melissai, publicada en el segundo tomo de Psychopomp, explora el erotismo en conjunto con conceptos como el sacrificio, la ofrenda y la transmutación, el resultado es, por lo menos, inquietante.

Que tuviese un libro en solitario era algo que me venían reclamando hace rato. Así que Oveja Negra compila toda una etapa. Ahí está. A nivel personal, fue más significativo Mythos, porque me expuso de una manera que no había hecho antes, compartiendo pensamientos sobre cómo vivencio la expresión artística. Es más privado. Las historias que aparecen en Oveja Negra, son más como una conversación con amigos de toda la vida, además de ser una buena manera de que el material acumulado en fanzines y publicaciones separadas no se perdiese y acercarlo a los lectores en un único libro, que estemos al día y partir juntos al siguiente objetivo. Oveja Negra no es un experimento nuevo, pero sí es un recopilatorio de todos los experimentos hechos hasta la fecha.

Hoy colaborás con Tótem, haciendo Amnistía. ¿Cómo te uniste a la iniciativa online y de qué trata la historia?

Dogtown, publicada en el tercer tomo de Psychopomp, es una de las obras más lúdicas de Paula, con buenos diálogos y acción trepidante.

“Quique me invitó. ¡No era una opción decir que no! ¡El equipo de Tótem está lleno de autores que me gustan! Aunque le estuve dando vueltas a cómo iba a participar, porque fuera de que me gustan los X-Men y los leía durante los 90, no soy una gran consumidora del género de superhéroes. El último número de cómic de superhéroes que compré debe tener más de 15 años. Así que me llevó un tiempo desarrollar una trama donde dijese ‘¡esto es algo que me gustaría leer!’. Eso es lo lindo de Tótem, son historietas de superhéroes, pero por sobre todo, son las historietas de superhéroes de sus autores.

Amnistía es una historia de amistad, muy apoyada en los diálogos. Están los conflictos sociopolíticos, están los poderes, los trajes y los codenames; los clichés, por supuesto. Pero es la amistad la que predomina, por sobre la venganza y el sacrificio, los otros dos temas que tiñen a Amnistía. Los personajes son todos moralmente ambiguos, y no es una historieta de grandes batallas, pero sí de por qué esas batallas se pelean.”

La portada y las 5 páginas iniciales de Amnistía, la serie de Paula para Tótem Comics, donde comparte equipo con Quique Alcatena, Fernando Calvi, Luciano Vecchio, Lea Caballero Fiorella Santana y Patricio Olivier.

Llevás un censo de mujeres historietistas y sos una activista en el medio. ¿Cuáles son los requisitos para formar parte del censo y por qué? Y también, ¿cómo ves a la mujer en el medio de la historieta, qué se ganó, y qué es lo que aún falta?

Oveja Negra -una antología que reúne la mayor parte de la producción de Paula, desde Moirae hasta hoy- y Mythos -un Artbook que muestra la ductilidad de Paula tanto con el color, como con el blanco y negro-.

“La única razón por la cual soy una activista en el medio -considero ser más vocal con mis opiniones que activista per sé-, es que me cansé de escuchar que no había mujeres en la historieta como manera de justificar la falta de presencia de ellas en los eventos, medios de difusión y antologías, cuando:

1. Soy una.

2. Conozco a varias más.

3. Edité a unas cuantas otras, sin tener que esforzarme para encontrarlas.

Entonces busqué listados de historietistas argentinos, y esto coincidió con una charla que estaba preparando para la Feria del Libro. Y fuera de que la información estaba al día a nivel de autores varones, no incluía a casi ninguna de las autoras que sé que existen, porque les hablé, vi sus libros, y están hechas de carne y hueso -ellas, sus libros están hechos de papel-. Así que armé un censo para tener datos relativamente actualizados. El único requisito ‘formal’ es tener una obra editada en alguna publicación con ISBN o ISSN -el DNI del mundo editorial y que funciona también como medallita autoral reconocible para el afuera-. La frase ‘no hay mujeres en la historieta’ niega a autoras, lectoras y, por sobre todo, libros publicados por autoras mujeres. La no visibilidad desde los canales de difusión, es también la no visibilidad del material publicado y de las autoras detrás de ese material. Por este tipo de cuestiones me interesó armar el censo, el ambiente ‘formal’ de la historieta local, nuestra proto-industria, se falla a sí misma cuando niega a aquellos que la conforman.

Amsterdan, un fanzine impreso en Holanda, de bajísima tirada -30 ejemplares-, y que plantea una historieta de base autobiográfica mezclada con el mito y la leyenda.

El propósito del censo no es saber cuántas mujeres hacen comics por interés. Eso implicaría hacer un censo de varones bajo el mismo parámetro, para poder tener la posibilidad de hacer un comparativo. Pero el ISBN y el sitio de la AAEH -que lista a muchas de las publicaciones nacionales y a sus autores-, permiten tener datos desde los cuáles se puede armar un comparativo entre ambos géneros, y que sirva a otros de punto de partida para expandir o profundizar la investigación.

El resultado del censo, dio números que a nivel comparativo son bajos -alrededor del 10% de los autores con material publicado son mujeres-, pero al mismo tiempo, ese 10% -superan las 50- es tanto mayor que la nulidad que presentaban los pocos espacios de información disponibles, más que suficientes para demostrar que la frase de ‘no hay mujeres en la historieta nacional’ es ridícula. Y son números muy esperanzadores, cuando la participación y el crecimiento de autoras nuevas año a año son mayores.

Es un tema complejo, relacionado con un machismo que trasciende al campo de la historieta, aunque en ella haya encontrado territorio fértil por décadas. No puedo negar que hubo años donde en eventos era la única autora en un stand fuera del área de fanzines. Mucha gente se refirió a Gutter como ‘la editorial de las chicas’, sin ninguna mala voluntad. Éramos, simplemente, las chicas que estaban presentes en ese lugar. Es fácil pensar que ‘no hay mujeres en la historieta’, si en los lugares de difusión ‘formal’, como podría ser un evento, o una revista de información, o un punto de venta, no estamos presentes.

Primeras 7 páginas de Ámsterdam, con textos en inglés.

Tampoco puedo negar que hace rato que eso no pasa, que cada vez somos más participando. El año pasado la Feria del Libro incluyó el tema en su programa. Este año se organizó Chicks on Comics, y también otro censo con otros parámetros. Año tras año, cada vez son menos los eventos que no tienen ninguna autora invitada. Lo veo vinculado a los tiempos, y también a que cada vez somos más, estamos más activas en el ambiente, y dispuestas a demandar las mismas oportunidades y señalar los vicios heredados.

Por otro lado, hay que entender que mucho de lo que hoy mueve al ambiente de la historieta nacional, en todos sus niveles, es autogestivo o gestionado por autores-editores. Muy pocas cosas pasan si alguien se queda esperando que un desconocido mágicamente aparezca y resuelva, y esto va más allá de cuestiones de género. Las puertas siempre están, pero hay que abrirlas. En muchos casos hay que hacerlas, también. Es un ambiente con espacios en construcción pero sin estructuras formadas. Me gusta ver que cada vez somos más las mujeres construyendo en esos espacios.

Últimas 6 páginas de Ámsterdam, en formato apaisado y con gran trabajo en los fondos.

Lo que se gana con la visibilidad creciente desde los espacios de difusión y la participación activa en el ambiente -no sólo para reivindicar a las autoras mujeres, que seguiríamos existiendo independientemente de la negación discursiva-, es que finalmente se vea que la historieta es un ambiente diverso a nivel autoral. No un club de varones, y menos aún uno de varones con posturas similares que se juntan a vanagloriar un machismo desenfrenado, esparciendo y aplaudiendo un discurso único. Con esa visibilidad, también se consigue riqueza de obras, de todos los tonos y temáticas, con autores que abordan lo creativo desde diferentes lugares. Múltiples voces y estilos, que hacen que el ambiente esté cada vez más humano. En eso sí, tal vez, me considero una activista.

Primera aventura de Berwick, publicada en Scared of girls y que, junto a Sedna, no forma parte del recopilatorio Oveja Negra.

Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta? ¿Le augurás un buen futuro? ¿Por qué? Y también, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en el terreno de la historieta?

La historieta tendrá el futuro que entre todos los que participamos hoy, entre autores, editores y lectores, le construyamos. Está en nuestras manos la forma que tome. Y mis planes son, siempre, sacar más libros. Experimentar cosas nuevas. Hacer más proyectos, para poder ver qué pasa al hacerlo, y compartirlos con los lectores, para los cuáles, y por los cuáles, todo esto se hace y es posible. La gratitud es infinita, son casi quince años de ‘tengo ganas de hacer esto’ y poder hacerlo. El medio de la historieta-‘el ambiente’- me interesa, pero lo que realmente me importa es eso. Quince años de compartir historias, acompañada por la confianza de aquellos que caminan conmigo mientras las leen. Que sean más años. Que sea siempre.