Archivos de la categoría ‘Fanzines post 2002’

¿Qué onda?

Desde que hace una década Fernando Biz concibió esta historia que parodia/homenajea a los mangas de chicas de secundaria, lo hemos visto evolucionar a paso tranquilo pero imparable, no sólo como autor integral, sino también como editor. Aquel primer número, editado muy valientemente por Ediciones Noviembre (y Llanto de Mudo) en tiempos de la transición de mando entre Ricardo De Luca y Brian Janchez, daría paso -rechazo a editar el número 3 mediante-, al nacimiento de Editorial Módena, otra jugada valiente, esta vez de manos del propio Biz, que primero armó el espacio para poder seguir con su historieta, y luego empezó a crecer como editor, jugándosela por otros como antes lo hicieron con él, hasta llegar a la actualidad, en la que lleva su laburo allende las fronteras y edita mangas de más allá del océano.

Lo que era un pibe tratando de que no se acabe la historia de Estrella Lorena Tifosi di Ferrari (fana enfermo de la Fórmula 1 y la escudería de Maranello, Biz había logrado poco éxito con su manga sobre carreras de autos, y no dejó pasar la chance de dejar claro su fanatismo a la hora de cambiar de género) en el número 2, se convirtió en un editor prácticamente full time de historietas propias y ajenas, nacionales (Los de 9º, Sinestesia, No sigas el Camino Amarillo) y extranjeras (Daily Life of Sefora). Los chicos crecen. ¿No?

Aaaah… El amor…

¿De qué se trata?

A diferencia de una de las posibles referencias de este manga, Sakura Card Captor, aquí la amiga secretamente enamorada de la protagonista no tiene ningún disimulo en tirar señales, en celar a Estrella y procurar espantarle los novios, aunque sí es cierto que no se le declara, lo que dificulta mucho las cosas porque Estrella no es muy avispada para estas cosas.

Tal es el descaro de Sol, la Tomoyo de esta historia, que amenazó de muerte a Yamil Ikardi, el último insensato que se le animó a Estrella, con tal convicción que el pibe elude a la protagonista como si fuera el flaco de Death Note con ganas de anotar en la libreta al primero que vea.

La situación se puso tan tensa que Estrella rompió su amistad con Sol, cosa complicada, se verá, porque:

  1. Siguen siendo compañeras de colegio.
  2. Estrella sigue queriendo a su amiga.

Aaaaah… La violencia…

Lo que van a ver en este tomo final de la serie es cómo se resuelve este conflicto, un secret origins de la amistad de Sol y Estrella, una puntita de lo que será el Spin Off “Ananké’s Side” y el final de la historia, donde se revelan las siguientes preguntas:

  1. ¿Volverán a amigarse las chicas?
  2. ¿Saldrá Yamil del ostracismo autoimpuesto?
  3. ¿Se avivará Estrella de que su amiga es más torta que Ellen Degeneres y Martina Navratilova combinadas?
  4. ¿Dará a luz la Tía de Estrella alguna vez?
  5. ¿Se hará cargo el Profe de su prole, aunque más no sea de sostener al bebé en brazos si la Tía necesita que lo haga?
  6. ¿Volveremos a ver al Profe entrando en grúa por la ventana del cuarto de Estrella cuando ella esté en tetas?
  7. ¿Se animará de una buena vez Sol a comerle el pico a su amiga?

Veremos.

¿Quién debera comprar Bienvenidos a República Gada – Empezando de Cero?

¿Cómo te vas a ir sin pagar? ¿No ves que labura como una loca?

Otakus y ajenos al mundillo nipón por igual pueden disfrutar de este episodio final. No obstante, la única restricción de base que tiene este tomo es haber leído todo lo previo, sea en su forma original (los tomos de Noviembre seguidos de los de Módena) o en las versiones remasterizadas de los tomos de Noviembre, editados por Módena.

Biz recibió una oferta de afuera para esta serie, y está trabajando en poner las historietas originales a tono con todo lo que 10 años de laburo en esta historia le enseñaron a la hora de dibujar, por lo que aunque hubo un final para Sol, Estrella y los demás miembros de la familia Tifosi di Ferrari, Bienvenidos a República Gada seguirá generando novedades, además del ya mencionado spin off “Ananké’s Side”, que explora la subtrama de Ananké con Taduro y ese otro chico con el que anda, desde la perspectiva de la propia Ananké.

Ya lo habíamos mencionado antes: es un buen manga para entrar si venís de afuera, como yo. Divertido aún sin entender los guiños de manga, animé y fichines. Ojalá Fernando encuentre nuevas cosas para contar que resulten tan agradables como fue el viaje por la vida de Estrella, y que siga brillando. Al cabo, si esta banda te gustó ¿cómo no le vas a pedir un Biz?

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‘El que mucho abarca…’. Guro de Diego Simone.

Apretar se decía a chapar o transar en la época de mis viejos. Son las 3 AM y sigo intentando bajar el cheesecake que me comí hace un rato. Me traje más en un tupper. Hice trampa y leí el prólogo, seguro que el del prólogo es un amigo. Supongo que todos los que escriben los prólogos son amigos. Habla de bandas de música industrial, le pegó el cheesecake . ¿Vos decís que los personajes escuchan NIN o Ministry? Pf.

Guro roza lo dark como un pibe virgen de quince años en Réquiem, que escuchó dos temas de Korn en MTV y se delineó en el bondi para que no lo vea su vieja. Se me vino a la mente una frase mágica de Almost Famous: “And then it just becomes an industry of cool”.

Los personajes malos son feos y deformes. Los buenos son hot, son cool, son bisexuales, súper open y fuman. Son increíblemente simétricos (¡hasta los pelos de concha son simétricos!). Son todo lo que el nerd adolescente lleno de granos quiere ser, lo que nos venden todo el tiempo.

Ya hice reviews de algún autobiográfico, y comenté que entendía el fin catártico del mismo. Leyendo Guro me pregunto, ¿qué necesidad había? De lo explícito, lo estereotípico, lo increíblemente monotemático. ¿Es proyección y catarsis de un tipo que no puede hablar con minas en la vida real? ¿Es una elección consciente? Quizá sólo pintó.

‘La clave de la felicidad es la desobediencia’, dice un personaje. Es el mismo pibe de antes, que ahora escuchó un tema de White Zombie y flasheó. La pizza, los gatitos, tomarte un trago adentro de un coco en la playa, hacer cucharita, hacerte una chaqueta, todo eso es más parecido a la clave de la felicidad.

Dando vuelta el panqueque: el estilo me encanta, me compra. Se me hace muy yankee, casi pochoclero, pero no me molesta en absoluto. Hay mucha referencia pop, el cuadro de Attack Of The 50 Foot Woman es un buen guiño, los pelos y sombras tipo Lichtenstein van bien. La distribución de los cuadros en las páginas me parece súper original, aunque algunos sean un pijazo (otro guiño) de leer.

El concepto que quiere contar, el universo creado y los bichitos que nos fagocitan la energía están buenos.
Hay una peli, Evolution, en la que (¡SPOILER!) matan al bicho con Head And Shoulders. Ésto se sintió un poco igual, y un shampoo tenía más onda.

La reseña original: acá.

En las categorías más extrañas del fanzine se ubica una rara avis -por lo dificultoso de su hallazgo- caracterizada por su encuadernación, se trata del ¡fanzine anillado! No hay muchos ejemplos de esta clase pues su aparición es esporádica y responde a un sinfín de motivos. En el pasado ya lejano estaba mucho más ligado a posibilidades económicas y de disponibilidad concretas; mientras que en estos tiempos de impresión a demanda, responde más a las ganas de experimentar y divertirse que tenga el autor. A continuación dos ejemplos, uno novísimo y otro con 16 años sobre sus espaldas.

50 Quadernos, nace de la mano de Jorge Fantoni, un histórico absoluto del under argentino y, también, un autor cargado de talento y cultor del bajo perfil. En esta aventura editora, lo acompaña su socio de siempre, Daniel Ortiz. La dupla participó en una miríada de fanzines fundacionales, desde la O No, pasando por Chapa-Chapa y Parásito e, incluso, como parte estable de Lápiz Japonés. A ellos, se suman gente cómo Daniel Pancu, Gustavo Von Chuyo, Diego Arandojo, Emiliano Raspante, Horacio Petre, Ernán Cirianni y Camila Torre Notari. El fanzine explora desde el humor una crítica voraz a las redes sociales y el uso de la Internet. El nivel de la publicación es excelente, con autores que experimentan el lenguaje narrativo  con habilidad. Entre los trabajos que destacan están, Por eso pago Internet, de Cirianni, por la desfatachez desmedida de su humor, Satanic Yoga, por lo idisiosincrático de la propuesta, las dos tiras de Torre Notari, por la efectividad de los remates, y Un mundo quieto, de Fantoni, porque vuelve a mostrar al autor en su mejor estado, manejando un humor agudo, poético y cínico a la vez, y con un arte impecable. La tapa esta hecha en serigrafía sobre cartones recortados provenientes de cajas de bebidas y comestibles. Un edición por completo artesanal e hipnótica, en formato cercano al A4. Solo se hicieron 50 copias.

Sin título alguno que la identifique, la obra realizada por Frank Vega, bien podría llevar por nombre Zapping. La obra recorre los ejes comunes en los que otros trabajos de Vega -como Pititi en Mortadelas Salvajes, por ejemplo- pivotan: el humor absurdo y cínico, la realidad distorsionada, la parodia, la crítica a la sociedad contemporánea y la recreación de los usos y costumbres de las clases trabajadoras. En este caso, la historia se dispara a modo de un cambio compulsivo de canales de televisión, que tienen como hilo conductor a un personaje particular, cuya cabeza y torso tienen forma de televisor y que solo atina a decir Poketubitelemón, como forma de pre-anunciar el cambio de escena. Ese recorrido lisérgico, muestra la mirada particular que tiene el autor sobre el mundo de la publicidad y la comunicación en los medios masivos, además de la sociedad que los consume, tamizado a través del absurdo, el sinsentido y el humor sin límites. Entre otras, destaca la escena donde el Poketubitelemón y el Perro Pablo visitan a un ‘Batman‘ traficante de chorizos que tiene por cliente a ‘Pikoro Daimakú‘, a su vez enfrentado a ‘The Ray‘, con acción trepidante y un dibujo fuera de toda escala. La obra -de 100 páginas- data aproximadamente de 2002, y se publicó en fotocopias simple faz, anillada y con tapas en acrílico transparente. Hasta el día de hoy permanece inédita de manera comercial.

‘Los Vampiros Ninjas’. RIP Van Hellsing de Enrique Barreiro, Hernán Ferrúa y Enrique Santana.

Un poco Buffy. Tenemos un personaje misterioso, hot, vampiro y bueno, que pelea contra otros vampiros (Angel, season 1) y un robot con humanidad (Adam, season 4, la peor temporada y el peor plot). De todos modos, RIP no parece tener habilidades sobrenaturales como Buffy, sino plata, y en parte heredada, como Batman.  ¿Para cuándo un héroe pobre (o de clase media, ponele), que no se pueda comprar la pistolita cool o el cinturón de gadgets y boludeces? Ahí sí sería interesante ver cómo se rompe el orto para solucionar las cosas.

Arranca diciendo que sucede en 2037. No sé bien para qué hicieron eso. Podría haber (¡o hay!) vampiros y werewolfs en la actualidad. No hay más diferencias de paso del tiempo, así que sólo me queda asumir que usaron el futurismo para justificar lo sobrenatural. Medio al pedo, pero no molesta tampoco.

Como libro es entretenido y pochoclero. A mi gusto encuentra un poco rápido las pistas y resuelve muy fácil los contratiempos. Los comandos no pudieron, pero RIP en dos viñetas encuentra el patrón para rastrear al robot? Son tan inútiles como la Iniciativa en Buffy (y al parecer volvemos a Buffy, qué groso que es Joss Whedon). ¿Y por qué el protagonista puede recuperar al robot pero los militares no? Si usa un arma específica que ni la fabrica él mismo, sino que la compra. ¿No la podían comprar los comandos directamente?

Es un equivalente al cine hollywoodense de acción o sci-fi. Tiene misiones ‘ultrasecretas’, militares, robots, vampiros, licántropos, tetas y explosiones. Viene en tres arcos argumentales: el del robot humano, el de los vampiros, y el de los vampiros vs. licántropos. El tercer arco venía siendo mi favorito hasta que aparecieron los ‘vampiros ninja’. Me hizo acordar mucho a ese video de Youtube del ‘ninja púrpura‘ (si no lo vieron, háganlo, no tiene desperdicio).

Me encanta el laburo de textura, los contraluces están muy lindos y se nota que el dibujante sabe que le salen bien, no los usa demasiado por humilde supongo. El blanco y negro le sienta bien, como la muerte.

En el plot del primer arco, lo de la infidelidad y el cerebro me pareció algo rebuscado. Es un paso más allá de Cris Morena, un poco mucho. Y otra cosa: ¿Scar es el jefe de los licántropos? ¿El tío del Rey León? ¿Es como una secuela oscura y futurista de Disney? Ojalá que sí.

La reseña original: Acá.

A unas semanas del último Dibujados, sigue la tarea de revisar novedades que circulan por los cada vez más extendidos circuitos de la Historieta Independiente Argentina. En estos tiempos iconoclastas es buen remedio sumergirse en las propuestas que llaman la atención por su calidad. ¡Apurala, Litoooooo!

Entre Pinamar y Valeria del Mar se encuentra Ostende, localidad donde reside Muriel Frega, una artista de puro talento y gran capacidad autogestiva, que no para de generar proyectos interesantes. Entre su nueva producción está la publicación de Amores en danza, en donde ilustra los textos de Javier Barrera.  El libro mezcla en relato gráfico en historietas en algunos capítulos y la prosa exclusiva en otros, dando una mixtura peculiar. La obra cuenta la historia de la familia Jara a través de sus miembros mujeres. Milagros Jara es iniciada en el arte de la danza por su madre el día de su cumpleaños número 6. En las paredes el estudio de baile están colgados los objetos que pertenecieron a sus antepasados, y cada uno de ellos tiene una historia detrás, algunas felices, otras dolorosas. La narración de Barrera es episódica, destacando los momentos necesarios para llevar el hilo conductor de de la obra. El dibujo de Muriel es plástico, haciendo indivisible el texto del dibujo, con una puesta en página compleja y siempre cambiante. La tapa tiene tintas metalizadas -el scan de la derecha no le hace honores-, y los interiores son a todo color. ¡Hay que estar atentos porque solo se hicieron 100 ejemplares!

Después de un largo parate, en donde los muchachos de Panxa se reestructuraron y siguieron editando a buen ritmo libros, revistas y fanzines para todos los gustos, volvió a aparecer un clásico de esta época: la Panxarama número 9, cambiada y renovada, pero con el mismo espíritu de siempre. Lo primero que destaca es el formato, dejando atrás el 14 x 20 cm., o sea el A5 refilado, para saltar al A4, lo que permite que la revista luzca los dibujos que porta. Otra de las característica es que el staff de esta edición está integrado por hombres y mujeres en partes iguales, pero mejor que eso es que el nivel de todos es de bueno a muy bueno. Destacan los aportes de Epileptic Fred con Sin Fin, de Daniela Ruggeri con La pileta de Menen(dez), de Max Vadalá ilustrando el cuento de Godofredo Fink titulado Una casa de Paso, y de Verónica García con Síncopa. Además brillan las contribuciones de Gory con Noche en la Tierra, una especie de zapping del apocalipsis muy efectivo, Ramona II con El encuentro, con un nivel de dibujo tremendo y una historia muda, figurativa y profunda, y Constanza Oroza con Pérdido, una narración poderosa de arte superlativo. En resumen, el mejor número de Panxarama por lejos.

Sádico es la versión extendida y corregida de la homónima publicación lanzada el año pasado. Enmarcada de lleno en la corriente Grim’n’gritty, muy popular en el cómic americano de los 80 y 90, con exponentes como The Punisher, Lobo y el Suicide Squad , la historia se centra en el personaje de tapa, un anti-héroe dispuesto a tomar la justicia por mano propia -ser juez y verdugo- para dictaminar sentencia sobre los criminales que mata sin el más mínimo remordimiento e, incluso, disfrutando del acto, de allí su nombre. Su antípoda es El Momia, un súper-héroe, que respeta la vida, pero que al verse superado por la operación criminal que intenta desbaratar, recurre a Sádico para que lo ayude en su cruzada. El guion de Fernández y Palazzesi explora el enfrentamiento entre las visiones opuestas de los vigilantes, para encontrar las zonas grises donde ambos fallan, mientras exponen cuestiones de relevancia social y criminal. El dibujo de Jesús Soria está en nivel de excelencia, con buenos planos y encuadres, además de un buen manejo de la anatomía y los gestos. La impresión láser garantiza masas plenas, puesto además de tener tapas color, los interiores están a dos tintas. Si bien la cuestión de la justicia particular -omnipresente en las historietas influenciadas por la corriente más comercial del cómic americano- fue zanjada desde la creación del estado de derecho, destaca la calidad con que los autores exploran la polémica.

Cierra este escueto recorrido, La Llave, la serie de 7 tomos -o sea 7 revistas- escrita, dibujada y editada por Ramiro Gerez Murguia, el factótum detrás del sello Mandale Tinta. De producción cuantiosa, sostenida y veloz, el dibujo de Ramiro -en plena formación- todavía tiene mucho campo para mejorar, pero aún así destaca en él una habilidad inusitada para la dinámica del movimiento y las escenas de acción, algo que le permite contar sus historias plagadas de elementos fantásticos y humor cotidiano. En La llave, tres desconocidos obtienen poderes insólitos que no solo los llevaran a trabar amistad sino que también a unirse en contra del malvado Uskomaton. Las revistas están bien editadas, aunque sería excelente agregar una rotulación digital en el futuro. Acción pura, buenos personajes, una trama divertida y una serie larga que empieza y termina, pocas veces ha pasado tanto en las haras del fanzine.

Por hoy ya está bien, pronto se vienen más reseñas! Hasta la historieta siempre!

‘Mala Praxis’. Modus Operandi de Carina Maguregui y Muriel Frega.

¡Mi dealer de libros lo hizo de nuevo! Primera novela gráfica que reseño hecha por un mashup de chicas, uno que sí funciona, como Bowie y Queen haciendo Under Pressure, o como el Mendicrim con dulce de leche. El tema es original, excepcional, triste y necesario. Ojalá fuese de lectura obligatoria para todo aquel que trate con pacientes, o con personas, o con seres vivos ya que estamos.

Estéticamente, es de los que más me gustaron al momento. Es muy limpio, muy simple, pero para nada plano. La paleta de colores es todo lo que está bien, cómo va mutando al negro cuando la historia lo necesita, es increíble.

La edición está impecable, e irónicamente la lleva a cabo Mala Praxis Ediciones (luego de chusmear su catálogo, puedo decir que no todos los libros hacen honor a su nombre).

La elección del léxico me choca un poco. Tiene frases muy complejas, que de alguna manera excluyen al lector. Al igual que la letra hecha digitalmente, no ayuda a conectar. Me hubiese gustado que el texto fuese a mano, generando un toque más de intimidad.

No logré empatizar con el personaje, pero sí con la causa. Lo onírico se entremezcla, la trama se hace densa, y pienso que, mientras, hay mucha gente haciendo quizzes que te dicen qué tipo de ensalada sos. Modus Operandi demuestra que las chicas no sólo están para historias de amor, y que no hace falta poner superhéroes para demostrarlo.

La reseña original: acá.

O cuando Szama Ediciones saca un libro (y encima lo hace con una edición flawless por donde se la mire ❤ ) que me hubiera encantado publicar en Gutter. Sigh. Siempre están the ones that get away.

Venía con ganas de escribir un par de reviews de los libros que me pueden, y después de una (auto)invitación a Zinerama, empiezo esta racha con uno de esos, los que se escaparon de las garras rara vez afiladas de Gutter-poochie:

Guro, de Don Diego Simone, editado por Don Szama de Szama Ediciones en el año 2016.

Háganse un favor, consigan el libro y pongan Bauhaus de fondo. O algo alemán. Yo soy más de Bauhaus.

Hay dos autores de la 80′s line/generación de plutón en libra de los que soy ultra fangirl, uno es Simone y el otro es Brondo (la próxima review es sobre Chica Alien, en cuanto encuentre mi copia en el caos de mi depto, para hacer una seguidilla de látex y pasar de éramos tan goth a éramos tan punk). Con Guro, Simone delivers su magia oscura en cantidades.

Ojo, disfruto muchísimo sus historias en La Liga del Mal, y su uso del color, pero me parece que es en la obra integral y solitaria donde los autores descarrilan y se entregan plenamente a hacer lo que se les canta en gana, dejando sus venas creativas a flor de piel. Acá están a expuestas y con tintas negras plenas tan brillantes como el látex que representan (amo al papel obra, pero en este libro fue una genial decisión editorial ir a interiores más shiny.)

Las referencias corren con la misma velocidad que los arroyos de orina con los que Espectra, el personaje de tapa, marca el camino. Música, tantra, películas, mangakas de ero(guro), ocultismo, los guiños son interminables y siempre acompañando a la historia: una oda a la unión ritualística de placer carnal liberador, referenciado por el término tántrico Maithuna. ❤

Además de tener una historia digna de su propia OST para acompañar a este choque entre los Puros y su accionar “porque pueden” y “porque desean más, siempre más”, con sus parásitos cargados de limitaciones; y los Guros entregados a una liberación carnal; y en el medio las personas y su albedrío (y responsabilidad sobre el mismo) como campo de juego, hay ciertos puntos que me parecen re interesantes como notas autorales:

  • Una historieta argentina de hace unas décadas hubiera puesto a Israel en el rol de Juliana a costa de muchísimo de lo que hace genial a este libro. Un acierto buenísimo de parte de Simone, que muestra que para hacer personajes creíbles y ricos en contenido no hay que atarse a preconceptos; y que ser un autor varón no es excusa para no hacer personajes femeninos complejos y completos.
  • Para ser un libro con todos, tooooodos, los tonos de grotesco, la visión de sexualidad ultra fluida con la que juega termina siendo bellísima, y el dibujo acompaña como en una buena obra eroguro, lleno de una sensualidad fría, cruel en momentos, pero siempre visualmente hermosa. Muchísimas páginas podrían ser posters sin perder su rol primario como herramienta narrativa.
  • Si recién están empezando a incursionar en historieta nacional, este libro es un must-have. Si hace mucho que consumen historieta nacional, estoy asumiendo que ya lo tienen.
  • ¿Mencioné que necesita una OST propia? Si Simone es el DJ de una fiesta, quiero ir.

Para más info y dónde conseguirlo, pueden revisar el sitio de Szama Ediciones.