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Pablo García, un creativo todo terreno contra viento y marea.

Cuando en 1979, Leandro Sesarego editó Crash! —el primer fanzine de la Historieta Argentina—, no imaginaba que aquello era la punta de lanza de un movimiento que, aunque tímido al principio, se volvió una fuerza irrefrenable que superó todos los vaivenes económicos y culturales de nuestro país, hasta erigirse en uno de los principales componentes de la cultura del cómic en Argentina. Este ciclo que comienza, titulado Memoria del Malón, busca recabar el testimonio directo de algunos de los actores más interesantes que pasaron por la autoedición, el fanzine y su hijo directo, la edición independiente.

Pablo García —para los amigos, Pablete— es padre, esposo, creativo publicitario, escritor, guionista, editor, fanzinero y creador en 1998 —junto a Jorge Blanco— de Camulus, una de los grandes personajes surgidos en el ámbito de la autoedición de historietas. A casi 20 de su aparición pública en las arenas del fanzine, nos cuenta cómo es publicar y mantenerse vivo.

El tiempo pasa (o de cómo me pasé más de 20 años perdiendo guita).

Pablo García y Jorge Blanco durante Fantabaires 98, una de las primeras presentaciones públicas de Camulus como parte de la Asociación de Historietistas Independientes (AHI).

— Dale, Pablete, contá cómo se conocieron Jorge y vos. —Ese era el pedido de nuestros amigos en cada convención de cómics, comilona o tertulia de turno.

— ¿Otra vez? ¿En serio?

Y no era mala onda pero desde 1997, la de Jorge Blanco y la mía, era la anécdota diferente. Hoy podríamos alardear de que nos conocimos en Facebook, por ejemplo, pero para esa fecha, ni siquiera teníamos internet en casa y, para ser francos, no sería la anécdota que viene a continuación.

Esto comenzó más o menos así.

Corría el año ´97 y no hacía más que trabajar como un condenado en la agencia de publicidad de turno. En los ratos libres leía alguna historieta o un libro o me ponía a escribir algún esbozo de guión. Siempre estaba latente el querer publicar un cómic, algo mío y de nadie más, pero claro, ¿quién iba a hacerme los dibujitos? Cuando me daba cuenta de eso, la estantería se me caía encima por no tener en claro hacia dónde correr.

Mi cuñado en ese entonces, Gustavo, era el peluquero del barrio. Un sábado, después de tomar unos mates, me senté en el sillón para que hiciera su magia en mi cabeza. Todos los cortes de pelo que probé y con los que sigo innovando, se los debo a él.

—Che, tengo un amigo, que dibuja esas boludeces que te gustan a vos, ¿no querés que te lo presente? —Sin anestesia me increpó para que conociera a su amigo mientras la maquinita de cortar el pelo me zumbaba en el oído.

-S-sí. —Mi respuesta había sido tibia pero es que, si bien no conocía personalmente a su amigo, sus dibujos hiperrealistas colgaban de las paredes de la peluquería. Para ser franco, no era esa la idea de ‘las boludeces que a mí me gustaban’. El retrato que más grabado me quedó fue el de Freddie Mercury con las bananas en la cabeza sacado del video de Innuendo.

Para la semana siguiente, mi cuñado había hecho el contacto y me daba el teléfono de este ilustrador desconocido para mí. A pesar de que tenía en mi haber 5 años en publicidad, mi cabeza no poseía la suficiente apertura como para entender o asimilar determinadas cosas, menos aún, un estilo de dibujo como ese.

Por ejemplo, la música. Solo metal y darkie, el resto que lo incineren. O respecto a la historieta, aquellos guionistas y dibujantes que fueran de mi agrado o que simplemente considerase de primer nivel por afinidad y por cuestiones estéticas. Aún no estaba para cosas más experimentales o fuera del canon del cómic de superhéroes de la época. Con ese panorama, mi cita a ciegas iba mal encaminada. Pero el problema era yo.

Lo llamé a Jorge Blanco y quedamos en vernos en marzo porque estaba, valija en mano, rumbo a sus vacaciones en la costa. Respiré aliviado, tenía un mes por delante para inventarme una excusa creíble que me dejase bien parado si el día que nos conociéramos sucedía lo inevitable: que el estilo de dibujo no me gustara.

Llegó marzo. Hice el llamado de rigor y quedamos en vernos el sábado siguiente en su casa. Junté mis manuscritos y algunos dibujos que había hecho, metí todo en mi bolso y me fui para Wilde.

El icónico stand de la AHI durante el Fantabaires 98, donde pueden visualizarse los fanzines más importantes de la época, Camulus entre ellos.

Mientras caminaba hacia la casa de Jorge mi cabeza repetía:

—Que me gusten, que me gusten, que me gusten…  —Era el mantra que resonaba en mi cabeza desde que bajé del 98 a cinco cuadras de su casa. Estaba muy cagado. Había pasado el mes y no tenía ninguna excusa creíble.

Jorge me recibió amablemente, nos tomamos unos mates y nos pusimos a charlar sobre cómo salvar al mundo con viñetas y bocadillos de diálogo. Era el precalentamiento para lo que venía y el momento donde el mate me podría quedar atravesado en el duodeno.

—Pará, voy a buscar mis dibujos. Los tengo arriba. —Me dijo y se fue dando zancadas escaleras arriba. Lo notaba entusiasmado pero yo estaba en un momento delicado, ventralmente complicado.

—Que me gusten, que me gusten, que me gusten. —No paraba de repetirlo una y otra vez como si del nivel de dibujo de Jorge dependiera mi vida.

Puso las hojas sobre la mesa y empezó a mostrarme trabajos sueltos y algunas páginas terminadas sobre sus propios personajes e historias. Eso sí que fue amor a primera vista y aún hoy, con este relato inconcluso, seguimos trabajando juntos.

Habíamos dispuesto juntarnos todos los sábados de 10 a 15 hs. Esto tenía que ser un trabajo y debíamos tomarlo con la seriedad correspondiente. A partir de ese momento, mi habitación chorizo y atiborrada de libros y revistas pasó a ser búnker de EFX Studio alternativamente con la casa de Jorge.

A ambos nos gustaba la fantasía heroica o el cómic épico; el caso emblemático de este género es Conan, el bárbaro. Y así fue que nos dispusimos a hacer Sogoth, nuestro Conan, una historia plagada de magia oscura, cabezas en picas a la vera del camino y un par de monstruos de miedo. Creo que Sogoth fue nuestro tubo de ensayo y después de meter mano en tres números decidimos no publicarlo. La verdad, no recuerdo por qué tomamos esa decisión. Quizás estuvo ligada a que era un personaje que, tranquilamente, podía ser emparentado con Conan o Kull y no estaba bueno. De ahí saltamos a Camulus. Con un libro sobre mitología y sabiduría celta en mano, decidimos buscar un nombre entre las páginas del libro. Debo reconocer que no era el más feliz en cuanto a sonoridad: Camulus/cúmulus, todo lo mismo. Sin embargo, lo que representaba ese dios era lo que creíamos que el personaje debía ser. ¿Qué otro enfermo le iba a poner Camulus a un personaje?

Empezando por el número 0, Camulus tuvo un recorrido inicial de 10 ediciones. El personaje en ese entonces, tenía influencias directas del cómic americano, en especial de los X-men, muy de moda en ese momento. Aquí, los primeros 5 números de la revista, que en los locales especializados era exhibida en un escaparate diseñado y confeccionado de manera exclusiva.

¿Dónde radicaba el diferencial de Camulus?

Simple. Yo era productor gráfico publicitario, la idea del fanzine era ideal pero yo entendía que podíamos hacer una diferencia desde la presentación. Camulus se imprimía en offset y en un papel que me produce envidia hoy en día ya que no podríamos pagarlo. La imprenta era una máquina en un galpón pero imprimía muy bien y barato, al menos para los parámetros de 1998. Frente a las otras publicaciones, destacaba pero era más por nuestra obsecuencia de tener algo copado antes que por buscar competencia con las otras ediciones.

Jorge Blanco y JOK, más la ayuda de Dany Rodríguez, fueron los responsables de la parte gráfica del personaje. En las fotos de Fantabaires 98, aparecen: Jorge Blanco, Dante Ginevra, JOK, Ángel Mosquito, Javier Rovella y Dany Rodríguez.

No recuerdo exactamente cómo llegamos a la AHI, es Jorge el memorioso de esas cosas. Pero tengo presente las reuniones de los sábados en la CTA de Av. Independencia. Recuerdo que un día le pregunté a Jorge qué hacíamos en esas reuniones en las que, a veces, había discusiones que en ese momento, para mí, carecían de sentido. Era un pendejo y quería ir a eventos a vender revistas, el estatuto o si el presidente era Will Eisner o John Romita, me daba igual. Debo decir que más allá de mi desapego personal respecto de las cuestiones burocráticas, era un lugar donde yo me ponía del moño viendo gente entrar con publicaciones bajo el brazo y, más allá de estar o no de acuerdo con posturas e ideas, alucinaba con el laburo del resto de los artistas. Muchos de ellos siguen en mi rincón de fanzines que se engrosa con cada visita a algún evento. La experiencia era necesaria y no puedo echar culpas o criticar cuando estuve más afuera que adentro pero me pareció útil y beneficioso poder escuchar razones, posibles soluciones de la boca de otras personas. No me pidas madurez con 21 años. Hoy, si se diera una situación similar, creo que contaría con las herramientas para exponer mis puntos de vista y escuchar y analizar los del resto con más calma.

Ya en 1999 se nos coló un tal Jok, de nombre Diego, dibujante y guionista. JokLa Metáfora, Camulus, Carne Argentina, Perfecto, 40 Cajones, Control de Plagas, etc., y también miembro del staff de La Productora— hacía de todo, dibujaba, entintaba, rotulaba, escribía —con un estilo que, en lo personal, disfruto mucho—. Completito el chico. A él y a la troupe de lo que conforma hoy La Productora, los conocimos en las reuniones de la AHI. Muchos de ellos tuvieron participación en la primera historia épica de Camulus como dios de la guerra, un anual y un replanteo en la historia que me dejó, al menos por un tiempo, excluido de la escritura y reviendo cómo hacerlo de la forma más profesional posible —porque yo no estudié con nadie del medio—.

En el medio de todo esto, Jorge y Jok preparan Cedric, un personaje que armaron juntos y donde me involucré solo en el diseño y armado de la revista. Me parecía una buena apuesta editorial y tres números más eran pagables y al mismo tiempo nos servía para salir con otra producción a la calle.

Los 3 números de Cedric, El Cazademonios, una historia donde mito y religion se mezclan por partes iguales, a cargo de JOK y Jorge Blanco.

Volviendo al Anual, ahí participaron bestias —animales de la tinta— y considero, más allá de que editorialmente muchos lo consideraron una aberración, que es una pequeña pieza de arte de 32 páginas. La portada la hizo Dante Ginevra y los interiores estuvieron a cargo de Dany Rodríguez, Jorge Blanco, Jok, Martín Larreategui, Cristian Mallea, Luis Guaragna y José Mazzone, al guión lo co-escribimos con Jok.

Creo que todo se terminó dando más por onda y luego por cierto ‘cariño’ con el personaje, algo extraño que sigue dando aún hoy con muchos artistas que nos regalan su arte en un dibujo o colaboran con nosotros aun cuando Camulus tiene más presencia online que en papel. Por alguna razón extraña, Camulus es lo que nos mantiene unidos.

Ultimos 5 números de la primera etapa del personaje, la cual concluyó con un número anual, donde se exploraban las raices mitológicas de su origen y se relacionaba con otro personaje del grupo, Cedric El Cazademonios. El calor creativo del grupo conformado por García, Blanco y JOK, venía en ascenso desde hacía tiempo, y la apuesta argumental y artística que habían hecho en el número 8 quedaba superada por el Anual, en donde varios de los mejores talentos del under de fin del milenio se ponían al servicio de un guión complejo y dinámico.

Con el Anual nos replanteamos muchas cosas respecto de la historia, el personaje y su mundo y el rumbo a tomar con la publicación. Jok tuvo mucho que ver en eso. Quizás fue él quien vio que el trasfondo de su nombre y la cultura que arrastraba detrás de sí, era mucho más rica que un vengador celestial pasado de anabólicos. Y no es que el nombre cayó del cielo, había salido de un libro sobre celtas. Tan lejos no estábamos de lo que es hoy, pero alguien tenía que abrirnos los ojos.

Así decidimos salir con Camulus versión formato A5 y con un tridente creativo a cargo de la revista de manera definitiva. Nos autogestionamos durante un año más, 6 números con salida bimestral. En los quioscos logramos ventas interesantes de casi 1.000 ejemplares por bimestre (había oscilaciones a la baja pero el promedio fue ese). También fue una época donde convivimos con otras publicaciones con las que nos ayudábamos intercambiando publicidad para lograr llegar a otros públicos sin importar si el otro tenía 10 lectores o 500. Estábamos todos en el mismo barco. Seguimos colaborando junto a Jok y Jorge, Y luego volvimos a sumar a Dany Rodriguez. Pero para aquellos que no saben, el número 5 en el que Camulus se enfrentaba a los dioses vikingos, lo dibujó íntegro Rubén Meriggi —y nosotros babeamos un poco, para qué mentir.

La segunda etapa del personaje constó de 6 números, distribuidos en el circuito comercial de kioscos y negocios especializados. Ahora Camulus, es el guardián de un panteón de dioses en decadencia que luchan por sobrevivir. Jorge Blanco y Jok se turnan en el arte, mientras que el número 5 estuvo dibujado por Rubén Meriggi.

Lo inevitable

El Gigante Romano y Camulus Especial 15 Años -que incluye las historias Muerte de Sal, Locura y El fin de los gigantes Formoré-, fanzines en el nuevo milenio.

Se vino la maroma ecomómica en forma de corralito, el 2001 y toda la malaria que dejó de arrastre luego de una década complicada para muchos. Nos quedamos sin laburo, yo sin casa y con dos pasajes a España, Jorge con las valijas para emigrar definitivamente a la costa. Camulus se quedó en cajas junto a una pila enorme de historias y dibujos sin ver la luz y con nosotros teniendo que arreglar los quilombos económicos de nuestras familias antes siquiera pensar cómo seguir con la historieta, si es que esa posibilidad existía.

Camulus siguió online, se publicó El gigante Romano, una antología con historias cortas, también El fin formoré, de 48 páginas a modo de festejo por los 15 años de la bestia celta y había quedado trunca la novela gráfica El dios fugitivo, que se hiciera a color para Magma. Tardamos un poquito desde 2007 hasta hoy pero hace un mes quedó terminada con las últimas 15 páginas a cargo de Darío Brabo y color de Jorge Blanco, mientras que Jok le sumó retoques y mejoras a sus dibujos e hizo una nueva portada. También se re-trabajó el color en algunas escenas. El guion lo seguimos manejando junto a Fran Cascallares.

Camulus en la portada de Magma.

Tuvimos una etapa interesante a partir de 2012, donde Adrián Paglini nos dio el espacio para publicar Camulus en su Antología de Héroes Argentinos, a través del sello Universo Retro, y trabajar junto a Jok y Fran en una historia de Carlitos, el personaje de Sebastián Rizzo.

Con Jorge seguimos trabajando con la mira puesta en el papel. Material para hacer hay para varios años y luego de El dios fugitivo creo que es hora de que se arme alto quilombo, pero ya no depende de la buena voluntad de todos nosotros sino de la posibilidad de armar un libro decente para los que quieran leerlo. Es un tema económico. No quiero pedirle colaboración a nadie si no tengo la chance de entrar a imprenta y hacer algo que le dé sentido al laburo de quienes confían en nosotros. Pero nunca está dicha la última palabra…

Sobre la autoedición

Bueno, ya vieron, entré por la ventana. De chico —9 años— me encantaba ‘armar’ libritos con cuentos que escribía en la Olivetti de mi abuelo. Con el tiempo descubrí que esas ficciones con superhéroes de mi infancia eran nada más y nada menos que llamamos fan fiction.

La autoedición me parece una disciplina totalmente necesaria. Aquello que va por fuera del canon es lo que, a mi entender, genera un valor agregado irrenunciable. La autoedición es lo que representa para cada uno: búsqueda, furia, descargo, sueños, arte. Tal vez, una vía de escape para canalizar sueños, inquietudes, depresiones, angustias, dolor, humor; lo que el ser humano lleva consigo por ser lo que es: un ser humano. Para mí es todo eso y es un viaje lleno de emociones en todo su espectro.

Si hoy tuviese que explicar por qué sigo vinculado a un laburo que no deja dinero, fácil: por amor. Viví, desde que recuerdo, enamorado de este arte. Pero la historieta no me dejó los bolsillos vacíos: me llenó de experiencias, de amigos, me permitió colaborar con otra gente y conocer a aquellos autores que leía cuando era un nene.

Si la búsqueda es económica, creo que equivocamos el camino. Si es por la gloria, mejor salir en culo en el programa de Rial. Si tenés algo para decir, descargalo en una hoja, plegala, ponele un nombre o dibujo en la portada y disfrutá el viaje.

Lo bueno de este arte es que podés llevarlo hacia el rubro que quieras y que te permite compartir con alguien más eso que tenés adentro. El fanzine, la autoedición, es algo muy personal aun cuando se haga en grupo. Es un flor de laburo, pero cuando lo ves terminado…

Hoy la autoedición  es más necesaria que nunca. Nuestro mundo es un hervidero de gente que necesita cosas que no sabe para qué mierda sirven y que, cuando las tienen, les producen un efecto químico en el cerebro parecido a la felicidad que dura 5, 4, 3, 2, 1 ¡Puf! Vivimos rodeados de selfies y de apuro por mostrarnos bien en nuestros perfiles sociales aunque la estemos pasando mal. Todo es efímero, todo es ya y todo es como dicen Facebook, Twitter e Instagram. Podemos sumarle a lo anterior a la vieja y golpeada guardia, como son los diarios y revistas, la radio y la TV. Internet no es democrática, ni libre. Nuestros movimientos son monitoreados para perfilarnos como consumidores potenciales, como ciudadanos, con nombre y apellido al que fueron asignados tarjetas de crédito, un recibo de sueldo, un plan de prepaga, etc., etc. Vivo —todavía— de la publicidad. En serio, nada es gratis.

¿Qué tiene que ver el culo con el olmo? Mucho. Como nos seguimos quedando con lo superficial y con ‘lo que dicen’; al no preguntarnos nada más y al no indagar más en profundidad, solo nos queda conformarnos con lo que hay, con ese recorte de la realidad. Por eso el fanzine —y acá abro el paño para todos los rubros del mismo— es una parte esencial de la historia que no sucede en los medios. Es la contribución de primera mano de un contenido que llega a pocos pero que deja algo. Contracultura, subcultura, resistencia, llamalo como más te guste. Esto está fuera del mainstream a veces, más en el under de lo que me gustaría pero creo que ahí es donde todo toma sentido. Porque muchos creen que el ser independientes es ser inocentes, no entender cómo son ciertas cosas. Quizás deba dejar Camulus y empezar un fanzine punk.

Producción fanzinera

Autores en plena época del Historieta Bajo Tierra, Pablo García, Jorge Blanco, Carlos Aon, Dante Ginevra, Ángel Mosquito y Martín Larreategui.

Antes de ser autor, fui y soy fan. No un ñoño incorregible pero definitivamente, soy tu fan. Si hay algo que en los últimos años amé coleccionar fueron fanzines. Me gustan los fanzines personales sin importar la temática, me atraen los musicales, pero en el último tiempo fui comprando reediciones en formato libro de fanzines punk. Tengo guardado material de la primera época de la AHI y otras tantas publicaciones que vinieron después, en muchos casos, con un nivel de edición superior. Creo que el punto —la esencia misma— está en el contenido y en el espíritu de la publicación, no en los materiales de la edición física. Los que guardo con cariño especial son Catzole, Pluma Negra, Morón Suburbio, Gato Negro, El Buitre, La Metáfora, Animal Urbano y de los más actuales la Panxarama. Pero tengo mil cosas más y todas con su encanto particular.

Siendo director de arte, mi búsqueda es muy visual: me encantan los formatos raros, las ediciones especiales, las encuadernaciones fuera de lo habitual. Más allá del gusto personal, todas esas publicaciones que aún guardo son material de consulta para mí —me encantaría hacer un libro sobre el tema, pero necesito tiempo y, por lo que estuve averiguando, todos los relojes tienen 24 hs., supongo que será un defecto de fábrica mío, no el del reloj—.

Ese libro es algo kármico a esta altura de mi vida. Estoy siempre trabajando entre mi hobby –las historietas y los fanzines– y mi profesión –la publicidad y la comunicación–. Estos dos mundos se chocan: mientras uno es de características cooperativistas, el otro se mira el ombligo. Los fanzines proliferan en papel mientras los gurúes del 2.0 vienen diciendo hace 15 años que el papel está muerto. Yo veo cada vez más publicaciones, mejor calidad en su producción, formatos tradicionales o no, siempre en papel y que no se conectan al WiFi. En un mundo de siomes con la nariz pegada al teléfono sin mirar el camino, donde es más fácil sacarse una foto en bolas y mandarla por Whatsapp que pedir perdón o permiso… mi abuelo decía: –Mientras más conozco a la gente más quiero a mi perro. Por otro lado, los fanzines son un sistema de expresión que corre por canales alternativos, con multiplicidad de voces y mensajes, muchos de ellos muy personales y profundos. Si te interesa que no te den cucharadas de moco en la boca, movete y andá a buscar algo diferente. Después está todo el entramado de los derechos y la propiedad intelectual, algo que en mí es una lucha interna entre lo que debo defender profesionalmente y lo que creo que debería ser.

En el año 2004 entro en Ogilvy, una agencia de publicidad multinacional como director de arte senior. Habitualmente se labura en duplas: redactor + director de arte. Esta agencia —en particular esa división—, no tenía duplas fijas así que me tocaba con uno u otro y nos acostumbrábamos a trabajar con gente distinta con diferentes formas de pensar y de crear.

Early Prototype Nakoma, financiado por Intel, y Edición Ilimitada, una antología autoeditada, muestran el amplio abanico creativo de la dupla García-Cascallares.

FranciscoFranCascallares era un redactor con grandes aspiraciones —y potencial— de ser escritor. El edificio donde estaba emplazada la agencia era un antiguo banco y tenía en el subsuelo una bóveda. La puerta metálica gigante quedaba trabada para que no se cerrara y tomamos por asalto ese lugar ya que estábamos alejados del ruido y de la gente. Las charlas con Fran eran interminables y el tiempo dedicado al trabajo era a las corridas, quince minutos antes de tener que presentar ideas al director creativo. Como la cosa funcionaba a la perfección, decidimos que lo mejor era charlar de lo que nos importaba y dejar el laburo para el último round.

En el 2005, Fran renuncia y no entiendo qué iba a hacer yo sin él —La seguimos afuera y nos vemos, charlamos, ¿dale?

Equipos de Camulus, Stories Everywhere y amigos: Pablo García, Fran Cascallares, Jorge Blanco, JOK y Max Aguirre.

Y la verdad es que pensé que iba a quedar ahí, yo encerrado en la bóveda y él por su cuenta. Al final nos encontramos, comenzamos a escribir y juntos hicimos nuestro primer viaje a la Necomicón de 2007, con el frío necochense dándonos cachetazos. Surgió la necesidad, luego de ese evento, de armar una campaña para Intel y a Fran no se le ocurrió mejor idea que venderles un manga, dado que teníamos que laburar con procesadores para gamers. Así salió una idea fabulosa de la melena de Fran: Early Prototype Nakoma. Este manga ilustrado por Sebastián Noya se produjo en una primera entrega de 24 páginas en papel y una segunda edición de otras 24 páginas online. Esto nos llevó de la mano al stand propio de Intel en una expo en la calle Sarmiento donde se entregaba de manera gratuita a los participantes. Quedó ahí, sin terminar de publicarse y si me preguntás, haría un reboot —están de moda, ¿no?— y armaría un lindo libro. La historia está bárbara y lo merece.

Fran se metió de lleno con Camulus cuando surgió la idea de El dios fugitivo, pero ya había incursionado en la autoedición por primera vez con una antología de comics que se llamó Edición Ilimitada. Hoy estamos con una novela gráfica oscurita que verá la luz en el 2018 y que está en manos de Pablo Burman. Estamos muy contentos con todo el proceso.

Los dos números de GumGum, minifanzines en formato A6, mezclando narrativa, historietas y collage. En otras palabras, experimentación total.

Otro proyecto fue GumGum que surgió dentro de la agencia que mencioné antes. Una revista colaborativa a todo culo. Yo estaba quemado en el trabajo, escapándome para atender clientes y armar mi propio garito sumado a una revista que era un divague de laburo. Sebastián Zawerucha —alias Chuwi—, diseñador e ilustrador —el día que se decida a ilustrar la va a romper—, había hecho ese logo retro hermoso y no quería perderlo. GumGum terminó siendo un fanzine con la misma lógica de aquella revista pero con menos pretensiones, en formato mínimo y en blanco y negro. Salieron solo dos números pero están planteados tres más. Como siempre, el tema principal es el tiempo. Cada revista tiene un tema, la primera fue Popurrí —o sea, hagan lo que quieran— y la segunda, Mostros. Que el nombre indique algo no implica que los artistas deban seguirlo a ultranza, a veces, el concepto es más fuerte que la palabra en sí.

Los eventos

Me encantaría viajar y dedicarles más tiempo. Me encantaría poder escaparme 4 días a Rosario o a San Luis para conocer otros eventos y otra gente. Se me dificultó siempre por el trabajo, y hoy, con una familia, no se simplificó mucho el tema.

Tengo debilidad por los eventos hechos a pulmón, mientras más indie, mejor. Creo que el que viene marchando parejo y bien es Dibujados y mi deseo es que pueda seguir así y creciendo año a año. Son buena gente y lo que hacen es espectacular.

Pablo García, en una de las tantas ediciones de Dibujados.

A la historieta la veo bien. Si pretendemos que esto sea EE.UU., pifiamos. Hoy te encontrás con editoriales que editan comics de todo tipo; editores independientes que editan trabajos de tipos consagrados hace años; pequeñas editoriales que rescatan material editado que estaba en el olvido; fanzines de todo tipo y color que, a pesar de que la economía no ayuda, parecen salir de entre las baldosas. Está lleno de editores y publicaciones independientes, de ideas que se renuevan. Desde mi punto de vista, la salud de la historieta no se mide por lo que pasa en las librerías sino por lo que pasa en la base de la pirámide. El día que no haya fanzines para comprar, autores y editoriales nuevas para descubrir, ese día estaremos hablando de otro diagnóstico.

Futurología no voy a hacer pero creo que, si lo que comentaba en el párrafo anterior está sucediendo, no tenemos que preocuparnos porque vamos a seguir teniendo referentes en un mundillo que no deja dinero y que se mueve más con pasión y sudor que con cualquier otro estimulante.

Si tenés algo para contar, contalo. Querés dibujar pero no lo hacés bien, dibujá igual y contame lo que te pasa. Sos poeta y te cuesta mostrarle a tu familia o amigos lo que escribís, mejor publicalo y que lo lean extraños. Se te van los miedos en 5 minutos cuando alguien se acerca y te pregunta si ‘eso’ lo publicaste vos.

—Me gustó mucho.

Ahí se acaba el mundo y comienza otra aventura.

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Siguiendo la costumbre de tres por vez, vamos con los fanzines de fin de mes.

Arrancamos con la revista Rosarina, “La Parda”, de diciembre de 1989.

Nuestro Oráculo fanzinero apela a sus recuerdos y nos informa que La parda, se hizo como una sociedad de hecho, con subvención de la Municipalidad de Rosario por lo que su publicación estuvo determinada por el dinero que aportaba el estado. Contó con 5 números, incluyendo el número 0, que es el que hoy compartimos; sus tapas en sepia fueron obras de Maus. La revista se convirtió en un muestrario de la movida rosarina de los finales de los 80 y principios de los 90. Muchos de esos autores se habían hecho conocidos por acceder al subtemento oxido de Fierro (Max Cachimba y Maus, los dos más conocidos) y estuvieron apadrinados por El Tomi. La lista cuenta con otros nombres destacados como Breccia, Taborda, Claudio Ramirez, Dupleich, Edu Molina y Germán López, y con otros menos conocidos pero no por ello despreciables como L.U.N. Hornner o Jorge Barrios, todos bastante profesionales.

Descargar: “La Parda N° 0”

La Parda Nº0. 01

Seguimos con Pulp, El Grillo! fanzine destacado de su época
En palabras de Camila Torre Notari en una entrevista a este sitio:

“Lo editábamos con Pilar Corrales. Hacer Pulp, el Grillo, era lo más divertido que nos podía pasar. Primero juntábamos algo de material, convocábamos a amigos y conocidos a que nos manden sus dibujos, cómics, cuentos, poesías, pensamientos, ¡lo que quisieran! Entonces nos juntábamos y nos quedábamos hasta las 7 de la mañana escaneando, imprimiendo, cortando y pegando.

Lo vendíamos a nuestros amigos al principio y después lo empezamos a llevar a ferias y a dejar en comiquerías. A la gente le divertía un montón, muchos nos pedían por favor que publiquemos su trabajo en el siguiente número. Y sobre todo, cuando apareció La Matinée de Pulp, el grillo, la gente esperaba con ansias a que salga el próximo número para poder ir a la reunión.”

Descargar: “Pulp, El Grillo! N° 7”

Pulp, El Grillo Nº7. 01

Y nos despedimos con la cereza del postre, el primer número de “Yuntamule” la obra de la señorita Naná Cuevas Otonelli. Autora oriunda de 25 de Mayo, anduvo por estos lares y editó bajo esta cabecera 4 bellos fanzines entre 2012 y 2016 -si no me equivoco-. Narración secuencial con ribetes artísticos, rastros oníricos y poéticos, interés y búsqueda estética; “Yuntamule” es todo eso, por ello se convirtió en uno de esos zines que buscaba en cada evento independiente. Aparentemente ha vuelto al ruedo -el último número se presentó en “Punc” hacia finales de 2016- luego de mucho tiempo de silencio (tres años, para ser exactos)-. Esperemos más obra de esta gran historietista del medio.

Descargar: “Yuntamule N°1”

Yuntamule Nº1. 01

En esta oportunidad, presentamos tres fanzines de tres décadas distintas.

Chapa-Chapa

La cronología nos lleva a empezar por el más antiguo de los tres, “Chapa Chapa” gema inconseguible, aportada por el Oráculo fanzinero, el señor Julián Blas. En sus propias palabras “Editada en 1989 por Daniel Ortiz y Jorge Fantoni, la dupla que luego editaría la revista independiente Parásito y serían miembros estables de la revista-libro El lápiz Japonés. Con humor ácido y absurdo, la publicación ponía de manifiesto cómo la hiperinflación destruía las posibilidades de editar fanzines y revistas. De ahí que el fanzine tan solo fuese una hoja oficio doblada al medio.” Una propuesta cuyo análisis puede exceder las escasas carillas que conforman el fanzine, extendiéndose a la práctica fanzinera en general -la gratuidad, la factura artesanal, el contenido, la emergencia-.

Descargar: “Chapa Chapa”.

Tirapia N°1. 01

Javier J. Rovella es sin duda, uno de los grandes autores surgidos del under de los noventa. Muchos de sus personajes son -hoy por hoy- célebres para los lectores de historieta (y un verdadero hallazgo para quienes no lo son), dada la  fuerza del lenguaje visual de sus tiras, sumado a la  mirada sensible, a veces satírica, de la realidad y a la capacidad para jugar con el lenguaje propio de la narración secuencial, que agrega un componente lúdico a parte de su obra. Publicada en pleno auge de la “Catzole”, esta “Tirapia” es una muestra sucinta pero representativa de este maestro de las viñetas. Un dato pintoresco es que, hasta donde tengo entendido, estas páginas incluyen la primera aparición de “Zebita”.

Descargar: “Tirapia”.

01

Este fazine tiene una particularidad que sólo puede darse en el mundillo de la autopublicación y que lo hace fascinante, más allá de su valor intrínseco: es para mí un verdadero misterio. Ni nombre, ni fecha, ni autor se indican, por lo que me vi obligado a bautizarlo de algún modo para poder referenciarlo. “Mary and Her Little Lamb” es una historieta realizada íntegramente a través de la técnica del collage, recurso muy poco visto en el mundo de las viñetas. Así, podemos aprovechar y mencionar la obra de Max Ernst “Una Semana de Bondad o Los Siete Elementos Capitales”, o en el terreno que nos ocupa, las experiencias de Josep M. Beá en la Revista Rambla o – ya en nuestros días- el mencionado Gato, del zine “La Ponzoña”. Más allá de establecer una genealogía arbitraria, recortada por gustos personales, creo que estas páginas tienen un brillo propio. A la dificultad de generar narrativa a partir de imágenes pre-establecidas -que dan lugar a nuevas puestas en escena- resuelta con gran oficio, se suma un texto con ribetes poéticos. El resultado es de gran interés por su particularidad, aunque no apto para lectores acostumbrados a material más tradicional.  Aquel que pueda sumar información sobre esta joya, no dude en hacerlo.

Descargar: “Mary and Her Little Lamb”.

Unas semanas atrás tuvimos la grata sorpresa que Federico Baert su uniese al grupo de Zinerama en Facebook. Aprovechando tal ocasión, hacemos un sucinto repaso del panorama de la historieta en San Nicolás de los Arroyos, luego del puntapié inicial que significó la aparición del fanzine periodístico Top! en 1982, de la mano de Luis Rosales.

Luego de que Top! cerrara su periplo en 1984 tras 7 ediciones, Rosales se unió al staff de Ediciones Record, donde continuó su tarea de divulgación del medio durante varios años, con su columna Planeta Comic. Más adelante, Rosales -que tenía buenas dotes de dibujante- formaría parte de un corto proyecto denominado Humorieta, en donde cruzó su camino con otros dos historietistas, Federico Baert y Marcos Vergara. El proyecto tuvo corta duración pero cuando terminó, Baert y Vergara -con la adición de Javier ‘Caio’ di Lorenzo– decidieron sacar una nueva publicación ‘subte’. Así, en 1991 -y hasta 1995-, aparecieron de la cual se publicaron cuatro números anuales . La revista era presentaba en bares de la ciudad, organizando fiestas en las que se convocaba a grupos de música, artistas plásticos, poetas y actores, con presentaciones en donde varios de los números teatrales eran escritos por el trío, que también actuaba, declamaba poesía y hasta hacía coreografías en los shows.

Luego de esa experiencia, en junio de 1995, Baert y Di Lorenzo, lanzan una revista bimestral  de nombre Santos Pecadores. La publicación iría agregando más artistas hasta alcanzar su número final, el 10. A partir de allí, cada autor continuó con sus proyectos individuales. Es aquí donde la obra de Baert se multiplica, así -entre 1996 y el 2000-, lanza títulos como Héroe de la nada, La lluvia del adiós, General Cazabrujas, El Circulo de los Sin Vida y, en especial, su obra más destacada, Hacia el Hondo Bajo Fondo.

A partir de 1999, el grupo encara la realización del evento Aquelarre Encuentro de Historietistas Independientes en San Nicolás, el cual tuvo 10 ediciones anuales. En las palabras de los organizadores: ‘En el primero fuimos unos pocos, entre los que ya se contaban los compañeros rosarinos. Año tras año se fueron sumando más grupos de otras ciudades, como La Productora –de Buenos Aires-, MZ –de Pergamino-, Belerofonte –de Uruguay-, UNHIL -de Tucumán-, Llanto de mudo -de Córdoba-,  y muchos más. Aquelarre se convirtió en un punto más en el circuito anual de eventos de historietistas independientes’.

Desde el 2005, Baert, Vergara y Di Lorenzo vuelven a unirse para producir nuevas publicaciones con el proyecto La Historieta a la Escuela que busca poner a los alumnos de San Nicolás en contacto con esta forma narrativa. Como parte de esa experiencia, se editan los 3 números de la revista infantil Jaime Pop. El trío también, se sumó al blog Historietas Reales con colaboraciones que se extienden hasta el día de hoy, allí, Marcos Vergara -con guión de Rodolfo Santullo–  hizo Cena Con Amigos, mientras Federico Baert realizó La danza de los condenados, entre otras obras. Hacia 2007, Marcos Vergara se une con Alejandro Farías para formar la editorial Loco Rabia, a través de la cual publican libros, tanto de su propia autoría, como de otros otros autores, para convertirse en una las las principales editoras de historieta de la actualidad. Es bajo este sello que hacia 2009, el Grupo Aquelarre hace su debut en las arenas de lo comercial con Los Mutantes Bukowski, además, Loco Rabia también editó las versiones en papel de Cena Con AmigosLa danza de los condenados; además de Bajo Presupuesto, de Javier Di Lorenzo; y la reciente Causas Perdidas de Baert, Aón y Lee. Actualmente, Baert se encuentra preparando una remake a todo color de Hacia el Hondo Bajo Fondo, esta vez ya no en solitario, sino en conjunto con Carlos Aón.

Mucho del material nombrado está disponible en la red o en las librerías especializadas, pero lo que estaba perdido eran algunas de las tapas que muestra la galería de abajo, y es que algunos fanzines llevan más de 20 años de editados…

A partir de este viernes 4 de Agosto de 2017, el fin de semana tendrá como característica peculiar la sucesión de eventos relacionados con la historieta. Sin dar demasiadas vueltas, vamos a recorrer la distintas que se presentan por orden cronológico.

Mañana viernes, a partir de las 19 horas, en el Centro Cultural Ricardo Rojas -Avenida Corrientes 2038-, tenemos la apertura de la muestra Fragmentos de una Historia de la Microedición. La muestra está curada por los editores Alejandro Bidegaray -editor de Musaraña Libros– y Alejandro Schmied -editor de Tren en movimiento Ediciones-,  y mucho de lo expuesto allí -en lo que refiere a la historieta independiente- surgió de nuestro trabajo en Zinerama, algo que nos llena de satisfacción.

La muestra se describe como: ‘Fragmentos que cuentan una historia de lo pequeño, de lo local, lo efímero. El boca en boca, el mano en mano. La puesta en cuerpo de una comunicación urgente. Las escenas, los ambientes, los guetos, los rincones, los márgenes, las fugas. Una historia de la información y la cultura subterránea. Auténticos chispazos de luz personal en la oscuridad de la información hegemónica… …Lo pequeño, lo ignoto, pero también lo indómito, lo salvaje. La información directa, y por eso, casi siempre, la más verdadera. Recorriendo estas tapas de fanzines, publicaciones ocasionales y microediciones, intentamos también acercarnos a la Gran Historia de la cultura alternativa de las últimas cuatro décadas en Buenos Aires y su periferia.’

Pasado mañana, el sábado, entre las 14 y las 20 horas, tendrá lugar la  Feria del Comic Independiente 2017, como parte de la Experiencia Da Vinci, un evento multimedial organizado por el instituto homónimo -Avenida Corrientes 2037/49-. El evento tendrá a varios de los principales protagonistas de la actual escena independiente de la historieta, además de demostraciones en vivo, con artistas dibujando y firmando ejemplares, un taller abierto de historietas en el Patio y una mesa de Ex-Alumnos del Curso de Formación Profesional que el instituto imparte.

La Feria del Comic Independiente 2017 forma parte de un mega-evento para artistas independientes, con workshops y conferencias que cubren muchas áreas de la gráfica como publicidad, internet, animación e ilustración. La entrada es gratuita, pero hay que inscribirse en el siguiente link.

Por fin, el domingo 6, entre las 14 y las 21 horas, está el Proyecto kebondi: Encuentro de narradores gráficos y guionistas, el evento organizado por el grupo de artistas nucleados bajo el blog homónimo.  El lugar del evento en en el Gran Buenos Aires, de manera más precisa, en Hurlingham, en el Territorio Cultural ‘La cortada’ -General Simón Bolívar 1251-, y si bien es un poco lejos, se puede llegar tanto por colectivo como por tren.  La lista de artistas que participan es más que interesante, en donde se destacan: Brian Janchez, Camila Torre Notari, Darío Bravo, Emiliano Urich, Fernando Biz, Teora Bravo, Franco Viglino, JOK, Juan Caminador, Kokin Kokambar, Leonardo Figueroa, Cristian Mallea, Martín Gimenez, Martín Lietti y Ricardo De Luca, entres otros. También con el apoyo de la Escuela de dibujo Eugenio Zoppi, están programadas actividades, charlas y talleres.

Bueno, este fin de semana la Historieta Independiente está de parabienes! Solo es cuestión de acercarce, ver, tocar, animarse, la historieta -y sobretodo nuestra historieta-, siempre fue un viaje de idea. Pagá boleto y subí! Nos vemos!

Entre Junio y Julio de 2012 tuvo lugar en Moebius Liceo, una exposición de originales del dibujante Juan Sáenz Valiente, realizados con tinta china en pequeño formato. Como catálogo circuló un bello fanzine -es sabido la debilidad del autor de “La Sudestada” por este formato- que es el primero que hoy nos ocupa.

Más allá de la Richieri. 01

Descargar: Más allá de la Richieri.

 

Un ejemplo de la potencialidad del fanzine como medio es “Salchichón Primavera”, una de las primeras revistas de las generación del 86.  Este dato no es menor, cuando se confronta con la calidad de sus páginas. Hay una búsqueda plástica, un interés estético que envidiaría cualquier revista con ínfulas artísticas o aspiraciones de experimentación, pero cronológicamente, muy próxima al surgimiento de la autopublicación en Argentina. Una propuesta audaz no siempre tenida en cuenta cuando se narra la historia del medio independiente, pero claramente precursora de proyectos posteriores (a mi criterio, de lo que sería “El Lápiz Japonés”) y muy actual por donde se la mire. El siguiente scan pertenece a una edición facsimilar publicada en el marco de la muestra organizada por el Museo Reina Sofía y la Red de Conceptualismos “Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años 80 latinoamericanos” en 2013. Absolutamente recomendable.

Salchichón Primavera. Nº4. 01

Descarga: Salchichón Primavera N°4.

 

A lo largo de distintas entrada hemos recorrido el devenir del movimiento independiente de historietas en Argentina durante la década del 80, poniendo especial acento en las publicaciones de información sobre el medio, Crash!, Top!, Akfak, Fandom, Comiqueando y Comic Magazine. Y dejando un poco de lado los autores y editores que se enfocaron a realizar historietas.

Lo que sigue a continuación es un breve recorrido por algunas publicaciones de aquellos años, que de alguna u otra manera marcaron la temperatura creativa de ese entonces. Por supuesto, este recorrido es parcial e incompleto -se quedan afuera revistas como Plástico, Kaput y O no, por ejemplo-, pero es un buen punto de partida para recuperar una memoria de lo que fue. Y es que al fin de cuentas, el presente de nuestra historieta proviene de acá.

Allá vamos, hacia el rejunte de números sueltos.