Archivos de la categoría ‘Generación AHI’

Dos nuevos fanzines para descargar, cortesía de Zinerama.

El primero es el N°1 de Óxido de Fierro, el proyecto comandado por el Marinero Turco, editado bajo el sello “El Imperio Editorial”. La revista, que podría englobarse dentro de la categoría de los pro-zines, data de 1997 y –si bien la mayor parte está dedicada a la historia de “Billy The Kid”, que los seguidores del Marinero habrán podido redescubrir en el libro de De Ponent- también contó con la colaboración de Max Cachimba y Carlos Bulzomi.

Descargar: Óxido de Fierro N°1.

Oxido de Fierro Nº1. 01

 

“La Última Mierda del Mundo”, si bien tiene algún tiempo, es la creación más reciente de Diego Amengual (o Die Go Go), que algunos recordarán como un viejo colaborador de la “Catzole”. Retoma para esta ocasión a Mario & Tontín, dos personajes que se pasearon hacia fines de los ’90 por las páginas de la mítica publicación, con la misma mirada paródica de aquel entonces y un trazo desprovisto de señales de la herrumbre del tiempo.

Descargar: La Última Mierda del Mundo.

La Última Mierda del Mundo Nº1. 01

Dos de las cabeceras más significativas de las llamadas primera y segunda primavera de los fanzines son, sin lugar a duda, las protagonistas de esta nueva entrada.

Surmenage Nº5. 29.jpg

El orden cronológico nos lleva a ofrecer -primeramente- el número 5 de “Surmenage” de Octubre de 1986. Para el interesado en una sucinta reseña sobre este representativo fanzine de su época, recomiendo seguir el enlace a la entrada dedicada al mismo, en donde están disponibles algunos números más. Al que ya lo conoce, no le queda más que seguir el link siguiente.

Descargar: Surmenage Nº5.

Catzole 2000. 01

Un fanzine que no necesita presentación es “Catzole”, el proyecto noventoso llevado adelante por Julio Azamor, Salvador Sanz y Javier Rovella. La particularidad de “Catzole 2000” es que los tres autores -sobre una idea de Sanz- hecharon mano al  apartado gráfico, logrando un interesantísimo resultado que hasta donde sé,  no volvió a repetirse. Ideal para quienes disfrutábamos con las portadas de la Catzole clásica, con el agregado del color como nota destacada por lo expresivo y audaz del tratamiento.

Descargar: Catzole 2000 Nº1.

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César y parte de su catálogo.

César Libardi no solo es guionista, sino que, al igual que todos aquellos que se dedicaron a la historieta en los 90, también es autoeditor. Y así como fue uno de los motores detrás de la AHI Rosario, hoy lleva las riendas de Rabdomantes Ediciones, una de las nuevas editoriales de la escena independiente argentina, con la que lleva a cabo un doble trabajo, tanto de fomento de la historieta, en especial desde Quimera, una antología que reúne a muchos y muy buenos artistas, como de rescate, reeditando y poniendo en valor las grandes obras que la Historieta Subte supo conseguir.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo hiciste tu primera historia

“Nací el 5 de mayo del 79 y tengo 37 años. No soy de dibujar, soy más del palo del guion. Mi abuela me enseñó a leer y a los cuatro años ya leía historietas. Por esa misma época, recuerdo que venían unas hojitas, que tenían unos stickers transferibles con diferentes motivos: el espacio, el fondo marino, un paisaje de western, etc. Estaba enloquecido armando historias con esas hojitas, juntaba varias y las pegaba tipo pergamino, luego las desplegaba y armaba aventuras. De ese acercamiento lúdico surgieron mis primeros relatos.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

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Números 1 y 8 -primero y último- de Dopple Charasca, el fanzine con el que César se inició en la autoedición.

“La formación que tengo es autodidacta, lecturas y amistades del mundo de la historieta. Soy de leer un poco de todo, siempre tengo una pilita de libros en la mesa de luz. Ciencia ficción, policiales, historias de guerra, terror, teoría y narrativa actual. También material de Internet, aunque la lectura digital me resulta fugaz; en cambio, lo que leo en papel lo recuerdo de manera viva.

Respecto a las influencias cambian con el tiempo, actualmente diría que Roberto Bolaño, Osvaldo Soriano, Alan Moore, Warren Ellis, Grant Morrison y Philip K. Dick.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste? ¿Y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

“Empecé con Dopple Charasca en 1996. Lo hacíamos a dúo con Román Vignolo y un grupo de amigos que colaboraban con notas y dibujos. Teníamos una 486 y una impresora Epson 800, entonces imprimíamos, recortábamos y pegábamos las imágenes. El armado de la maqueta era artesanal y luego iba a la fotocopiadora. Al poco tiempo surgió la AHI y gran parte de lo que hice fue dentro de ese colectivo.”

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CF – 80, otro de los fanzines editados por César, luego de Dopple Charasca.

Esta pregunta da para largo, pero es necesaria. ¿Qué recuerdos tenés del AHI Rosario y cómo era la dinámica de trabajo del grupo? ¿Tenés idea de cuántos fanzines lanzaron en todos esos años? También, ¿qué recordás del evento Leyendas?

“La semilla de la AHI Rosario surgió dentro del Encuentro de Revistas Independientes, un evento que organizó Ernesto Torres en la facultad de Comunicación de Rosario, sería invierno de 97. El me llama para participar, y ahí conozco a gran parte de los que luego serían los incondicionales de la ‘AHI Ros’.

Ese mismo año, en el Fantabaires, se forma la AHI Nacional y los que estábamos presentes armamos la sede rosario. Nos reuníamos en la Biblioteca y Archivo Histórico Social ‘Alberto Ghiraldo’ todos los sábados a la tarde. Había una absoluta horizontalidad y la toma de decisiones se hacía por consenso. Varias de las cuestiones que se discutían: creación, impresión, difusión y distribución del material eran tópicos recurrentes. También se armaban talleres internos donde se compartían aprendizajes y experiencias.

De 1997 al 2013 deben haber surgido unos 60 fanzines bajo el sello de la AHI Rosario. Siendo la etapa más prolífica la de 1999 al 2008. Y esto no es casual y me lleva a la otra parte de la pregunta, el evento que -en conjunto con Milenario Comics y la Municipalidad de Rosario- llevamos adelante durante 10 años: Leyendas.

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Rosario Nocturno, tal vez el trabajo más relevante de César como guionista.

Leyendas surgió de una reunión que tuvimos con Ernesto Torres, Alejandro Radeff y Walter Koza. La idea era tener en Rosario un evento de historietas que representara y aglutinara a los talentos de la región. Además desde un primer momento se pensó en sumar a los clubes de ciencia ficción, los jugadores de rol y los grupos de cosplay. Todos grupos que estaban bastante huérfanos y mal vistos por esos años, por lo menos, esa era la sensación imperante.

Llevamos la idea a Chiqui González que en ese momento fue quien nos abrió la puerta del CEC, luego del visto bueno tuvimos fecha y armamos la convocatoria. Al ser varios nos organizamos en comisiones: Prensa y difusión, Traslado y alojamiento, Invitados, Stands y seguridad. Me sorprende, con el paso de los años, ver que logramos funcionar como un verdadero grupo de trabajo sobre el evento.

Además, todos nos poníamos a preparar material en nuestros fanzines para llevar al evento. La AHI no surgió en Leyendas, pero se cohesiono como grupo y se articuló alrededor del evento por los siguientes 10 años. Luego del último Leyendas, la AHI Rosario no saco ningún material nuevo. Participamos en la CBB los tres primeros años y se pensaban proyectos para editar pero no llegaban a concretarse. Es dentro de este contexto que empieza a rondarme la idea de armar un nuevo proyecto.”

¿Cómo nace Rabdomantes y con qué propósito? ¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora? ¿Qué recepción tuvo Quimera?

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Quimera N° 1, la primera publicación de Rabdomantes Ediciones.

“En principio Rabdomantes nace con la idea de traccionar creativamente a todos los que seguíamos estando en la AHI. De esa idea primigenia, la editorial se abre a publicar material de autores de todo el país. Actualmente Nicolás Zuliani, OsoZeth y José Ballester son parte del grupo de trabajo de la editorial. Es una experiencia de aprendizaje continuo, y uno está permanentemente pensando en estrategias para poder llevar más material al papel. Además, tengo la posibilidad de conocer e incluso entablar amistad con artistas que personalmente admiro mucho. Es en gran parte una tarea pulsional, no concebiría editar historietas a desgano.

En este momento, Rabdomantes forma parte de Asedio, que es un colectivo formado por Fog of War y Ouroboros Ediciones. Somos tres editoriales rosarinas que nos agrupamos para afrontar la difusión, la distribución y la presencia en eventos de nuestro material de mejor manera.

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Números 2, 3 y 4 de Quimera, siempre con tapas impactantes.

Quimera es una antología de autores e historias que funciona como plataforma de difusión. La respuesta de los lectores en la medida que fuimos abriendo el juego a otros autores fue de menor a mayor. Hay mucho prueba y error en Quimera, siempre busco mejorar o al menos hacer errores diferentes en cada número que sale.”

Desde Rabdomantes llevás a cabo una tarea de rescate sobre aquellas obras que desde el medio independiente que dejaron una marca en los lectores: Cándido, de J. J. Rovella; (Bang)kok, Orgamastrón, de Julio Azamor; de Renzo Podestá; o Los Hermanos Segelin, de Roberto Barreiro y Lucas Varela, están entre ellas. ¿Cómo surgió la iniciativa? ¿Cómo percibís a los autores al enfrentarse a trabajos de hace 20 años, y también, cuál es la respuesta del público?

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Bang(kok) y Cándido, parte de la colección Reencuentro.

“La colección Reencuentro busca rescatar ese material, que durante mediados de los 90 y principios del 2000, demostró que la historieta no se iba a dejar llevar puesta, a pesar de la desaparición de las grandes editoriales y la ola de material importado que ingresaba al país. Todos autores que actualmente están trabajando de forma profesional, y que ya en esas tempranas obras empezaban a mostrar gran talento. A mí, particularmente, me inspiraron a leer más material de autores locales. Por suerte todos miran con cariño esos primeros trabajos, eso no impide que algunos autores han realizado retoques mínimos e incluso agregado material inédito a las recopilaciones, sumándole un valor extra.”

¿Cuáles son los planes de Rabdomantes para el 2017?

“En este primer trimestre sacamos Quimera #5, que ya está en preventa.

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Quimera N° 5, con ilustración de Salvador Sanz.

También, El Sueño es Eterno, dibujado por el Gordo Mario, un librito blanco y negro, de tintes oníricos pesadillescos.

Para abril la primera tanda de libros de Ojo Eléctrico publicados en conjunto con Atmósfera Editorial.

Psicocandy cortesía de Brondo/Connelly

Kirk Vulcano del doblete Belgradi/Connelly

Paint it Black de la dupla Cannessa/Barbera

Hacia mitad de año, se viene El Hombre Primordial, con guiones de Mauro Mantella y dibujos de Germán Erramouspe. El material fue publicado originalmente en Bastión y todavía no tenía tomo recopilatorio. La historia es un combo explosivo: Superhéroes + religión + Nietzche + posmodernidad.

Después, llegando septiembre está MUTE Vol.2, con ese monstruo del dibujo que es Gabriel Luque y el titán Damián Connelly en el guión. Y hay más libros en pista, que iremos revelando durante el año.”

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Venía hace mucho sin postear aquí. Han pasado varias cosas, positivas. Una de ellas la aparición vía Rabdomantes Ediciones de Los Hermanos Segelin , la recopilación de la historieta de aventuras que Lucas Varela y servidor hicimos años ha para nuestro fanzine Kapop. Aparentemente se ha vendido bien y si aceptan mi pequeño autobombo, pues vayan y cómprenlo. La tapa es la que encabeza esta nota.

Además los próximo sábado 12 y domingo 13, voy invitado a la San Luis Comic Con, donde, aparte de hablar de este librito, voy a hacer una charla sobre la historia de los fanzines de historieta argentinos para todos aquellos que quieran escucharme decir zaranjadas. Sospecho que alguno de los que sigue este blog puede estar interesado.

Hay otro proyecto relacionado con este sitio, un texto hecho a cuatro manos entre Julián Oubiña y este servidor, que debería estar saliendo pronto y que, esperamos sea el texto definitivo sobre el tema, al menos por un tiempo. Espérenlo pronto.

Pero, para superar esta sequía de posteo, lo compenso subiendo nada menos que 17 fanzines y revistas indies argentinas salidas tiempo atrás y que merecen compartirse. Vayamos por orden más o menos cronológico:

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Empezamos con el número 4 (el único que alguna vez encontré) de Squonk. Y una pena no haber hallado mas números porque este es una delicia, con dibujantes muy personales y un par de historietas simplemente brillantes. De lo mejorcito del fanzinerismo ochentero. ¿Alguien tiene algún ejemplar de los otros números?

Descarga Squonk 4

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Seguimos con El Cerebro Mágico, un proyecto de número único hecho por El Niño Rodríguez , cuando todavía era una joven promesa. Hecho íntegramente por él, editado muy cuidadosamente a color y lleno de iconografías que siguen hoy por hoy funcionando actuales, era necesario que se viera este trabajo

Descargar el cerebro mágico

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Guyana tuvo por lo menos 3 números a principios dela década de 1990. Era una revista gratuita y en su momento ya había subido el número 3 (si van a la entrada de la fanzinopedia arriba del sitio correspondiente a este fanzine, lo pueden descargar). Nunca supe mucho de sus autores, pero es una pena porque realmente estaba muy bien hecho. Aquí les dejo el otro número que tengo, el segundo. Si alguien tiene el número uno , me avisa

Descargar Guyana 2

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Estos tres números de RAN (la primera revista dedicada al mangay al anime en Argenitna) ya lo habíamos subido en esta nota, pero es mejor no dejarlos pasar. Es muy interesante ver la evolución de sus creadores, profesionalizándose número a número.

Descarga Ran 4

Descarga Ran 7

Descarga Ran 16

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La revista Grotowski nació a finales de milenio de la mano de tipos como Federico pazos, y se ganaría su fama como una revista muy interesante en esos años. Les dejo acá su número o.

Descargar Grotowski 0

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La Secta Edición tuvo -en plenos coletazos de la gran crisis argenta del 2001 y después- un elenco de lujo para salir gratuitamente durante 9 números. Les dejo el 2 y el 3

Descarga La secta edición 2

Descarga La secta edición 3

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Jodigoh es de los fanzines nacidos en este siglo. Ahí les deje el numero 1

Descarga Jodigoh 1

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Termino con dos revistas independientes que están un poco fuera de ser específicamente fanzine pero, qué jorobar, pongámoslas igual. Mitofauno tuvo 4 números y tenía una estética muy de sus años. Ahí dejo los 4.

Descarga Mitofauno 1

Descarga Mitofauno 2

Descarga Mitofauno 3

Descarga Mitofauno 4

 

Finalmente El ojo Blindado duro tres números e iba de un justiciero enmascarado. Ahí dejo los 3 ejemplares.

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Descarga El Ojo Blindado 1

Descarga El ojo Blindado 2

Descarga El ojo Blindado 3

Faltan cosas para subir (Pablo Zambrano, teneme paciencia!) pero espero que con esto los haya satisfecho de sus ansias fanzineras por un rato.

Nos vemos

Sí, sé que venimos en deuda con nuestros seguidores, porque hace rato que no subimos material nuevo a la página. Digamos que hay varias cosas que lo han detenido, entre ellas (no exclusivamente) la irremediable vagancia que nos agarra. Lo lamentamos. A veces no hay como superar eso.

Pero lo queremos compensar trayéndoles en descarga nada menos que tres fanzines clásicos para su deleite. En versiones completas, donde lo único que no podemos hacer es engraparlos.

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Todos ustedes, para quienes leer un comic antiguo está generalmente a solo un Google de distancia, no sep uedne hacer la idea de lo que era a mediados de la década de 1980 leer historieta clásica. Por suerte había tipos como fernando Rubin que hacían faniznes como Fandom, donde se mezclaban nostas de autores e historietas clásicas con reimpresiones de ese material, fotocopiado para que pudiéramos tener una idea de lo que nos perdíamos al no tener acceso a autores como (por poner a los que aparecían aquí) Steve Ditko, K-Hito, Jeff Jones o Ventura y Nieto. Por cierto, en un número posterior de este fanzine debutaría escribiendo Andrés Accorsi.

Descargar Fandom 3

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Un poco posterior es el primer (y único número) de Efecto Zombie, un gran fanzine de terror que hizo Mariano D’Angelo, un experto en dibujar climas enfermos y mórbidos (como van a poder ver aquí). Además está el incombustible Fabián García, una fabulosa historieta de Ralveroni, un reprint de una historieta de terror de Basil Wolverton  y muchas notas sobre el género. Una delicia que me parece ser rescatado.

Descargar Efecto Zombie 1

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Y ya a mediados de los noventas, tenemos aquí el segundo número de Aspid , uno de los grandes fanzines cordobeses de ese período. Dirigida por Fernando Amor y Sergio Mas, Aspid fue por esos años unas de las revistas claves de la historieta argentina y semillero indispensable de muchos autores que salieron desde neotnces desde la Ciudad Docta. Aquí dejaos el número 2 , con tapa de Ariel Olivetti  e historietas y notas de Ivan Lomsacov, Leon Gonzalez, Mas, Amor, Abel Samez, etc.

Descargar Aspid 2

Bueno espero que esto les guste. Prometemos pronto más material.

 

Un podcast interesante sobre fanzines

Publicado: octubre 28, 2015 de rbarreiro en Generación AHI
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AHI

Acabo de encontrar este podcast de Nerdom donde Diego Agrimbau, Hernán Carreras, Roberto Viacava, Edu Bazan y (como invitado) Andres Lozano hablan largo y tendido sobre los fanzines de los ´90, las internas del AHI y el panorama de hacer fanzines en esos años. Para mí, fue un flash ese período. Recomiendo que vayan a oirlo. Solo tienen que seguir el link. Disfrútenlo.

 

Diego Arandojo es periodista, escritor y dramaturgo, pero también, uno de los guionistas más interesantes de la actual Historieta Argentina. Además, bajo el pseudónimo de Dearand, es dibujante. Su fanzine, Lafarium Cuartiquis -uno de los primeros en aparecer en la ya lejana Primavera de los fanzines de 1997-, es hoy una plataforma multimedia, con la que Arandojo sigue generando contenidos, muchos de ellos relacionados a su primer amor, la historieta. De cuáles fueron sus orígenes y qué recorrido lo trajo hasta hoy, es esta entrevista.

¿En qué momento empezás a interesarte por el mundo de la historieta?

edicion-1Desde niño. Dibujaba y a la vez escribía. De hecho el primer recuerdo que tengo es creando personajes e historias, que inicialmente volqué a cuentos y luego al dibujo. Pero fue recién cuando ingresé a la Escuela Garaycochea de Buenos Aires, hacia el año 1992, cuando adquirí una técnica, digamos, que le diera forma a mis garabatos. Cursé inicialmente humorismo con los maestros Ibáñez y Garaycochea y, posteriormente, con Oswal, historieta durante varios años. En paralelo siempre fui un activo lector de este género, gracias a que mi padre poseía un kiosco de diarios y revistas. Todavía las grandes revistas de historieta -y casas editoriales- existían: todas las de Columba, Skorpio, Puertitas, etc. Sin contar las maravillosas en formato horizontal como: Lupín, Patoruzú, Capicúa, Afanancio, Don Nicola y las editadas por Jorge Toro, Gattín, Fitito, etc.

¿Cómo surge y qué significa Lafarium Cuartiquis? ¿Cómo fue esa primera experiencia y cómo se reinventó en lo qué es ahora?

En 1997, junto con mi amigo periodista Maximiliano Ramos, teníamos ganas de editar un fanzine que pudiera dar espacio al género gótico, en todas sus manifestaciones, tanto en literatura, como en plástica o historieta. La razón era porque no hallábamos una revista local que saciara nuestros gustos específicos, por fuera de las publicaciones españolas importadas como Fangoria o Star Log que llegaban a los kioscos del centro de Buenos Aires. Pero que estaban más orientadas a las películas o series de televisión.

Ya veníamos hacía unos años atrás probando con otros formatos, pero finalmente me salió la frase “Lafarium Cuartiquis”, de uno de mis cuentos. Su significado era “Habitación sin tiempo ni espacio”. Una especie de lugar de tiempo abolido, pero que sin embargo tiene existencia material y está gobernado por un ente llamado Jonos. A partir de aquel año comenzamos a editar Lafarium Cuartiquis en formato fanzine. Entre sus colaboradores había amigos del curso de historieta de Oswal, entre ellos, LecLuciano Cruzado-, Jok Diego Coglitore-, Ángel Mosquito Mariano Pogoriles-, VladJuan Cruz Rodríguez– y FabFabián Arnaldi-, para mencionar algunos.

Teníamos formado un lindo grupo, con el cual compartíamos el sueño de publicar y vivir de la historieta. De hecho, al salir los sábados de las clases de Oswal, nos metíamos en un café próximo a almorzar, y pasábamos horas allí. Ese lugar fue bautizado como “Bar Lafarium”. Todavía tengo charlas grabadas en cassette de aquellos sábados.

De esta época inicial de Lafarium Cuartiquis rescato un número especial que fue una adaptación que hicimos del Apocalipsis de San Juan al formato de historieta, también con aportes de textos de Ramos. La historieta fue colectiva y dibujada por Jok, Lec, Juan Cruz, Mosquito, etc. Quedó bastante bien, dentro de nuestras posibilidades estilísticas de aquel entonces.

Tras terminar mis estudios con Oswal, Lafarium Cuartiquis pasó a ser una revista digital, hacia el año 2000. En esta nueva etapa como webzine -en la dirección actual www.lafarium.com.ar– tuvo la particularidad de ser la primera revista de este género, en Argentina, en formato totalmente horizontal. Tenía mucho diseño y cuidado en la selección de textos. Se agregaron muchos más autores, de distintos puntos de América y de España también.

laf-20-02Hacia el año 2004, Lafarium Cuartiquis entró en un impasse, dejando publicados 23 números. En 2006, gracias al impulso de los colaboradores Gladys Cepeda y Diego Ollero, se realizó una versión en papel, de carácter monográfico, dedicado a “Las Sociedades Secretas”. Para aquel entonces, solamente yo dirigía  la revista, con el aporte de textos e ilustraciones de distintos colaboradores del grupo original.

Pero no fue hasta el año 2011, cuando gracias al impulso del periodista Fernando Piciana, Lafarium Cuartiquis volvió a salir a través del sello editorial UnH Ediciones, nuevamente en formato digital. Se realizaron seis números monográficos y cinco especiales, entre ellos una entrevista que le realicé a Edward Packard, creador del concepto de los libros Elige tu propia aventura; y otra a Makoto Uchida, creador de emblemáticos videojuegos como Golden Axe y Altered Beast, entre otros.

Hacia 2014, y de acuerdo a un cambio editorial de UnH Ediciones, decidí recuperar el control total de Lafarium Cuartiquis. La regresé a su formato horizontal original, en el cual predomina el uso del blanco como si fuera negro, “Luz en la oscuridad”, uno de los pilares de la publicación.

Esta nueva etapa también dio nacimiento al sello editorial Oráculo Ediciones, el cual impulso actualmente con mucha dedicación y cariño. Ya llevamos tres libros editados en papel: Lafarium -que recupera textos publicados y otros inéditos de la revista-, La Casa Hiperbólica -de Claudio García Fanlo-, y Déjame en paz -un poemarío neogótico de mi autoría-. Y tenemos más libros proyectados para publicar durante 2015.

Actualmente, Lafarium intenta no ser sólo una revista, sino un concepto. Genero documentales e investigaciones en formato cinematográfico para reforzar los contenidos impresos, trabajando en clave transmedia. Ahora lleva el lema de “La mirada invisible del arte”, con lo cual intento transmitir ese concepto de algo que no está ceñido o atrapado a un límite espacio-temporal.

Vos participaste en uno de los movimientos más interesantes que tuvo la Historieta Argentina, el AHI -la Asociación de Historietistas Independientes-. ¿Cómo ingresaste en ella y cómo funcionaba?

edicion-2Durante el año 1997 e inicios de 1998 se venían realizando una serie de encuentros en la CTA de la Avenida Independencia, de Capital Federal, los días sábados. En aquel entonces las grandes revistas de historietas, en su gran mayoría, estaban desaparecidas o prontas a desaparecer -el caso de Columba, para citar un ejemplo-.

Como te dije, yo estaba vinculado a un hermoso grupo que surgió en las clases de Oswal, y que al término de la cursada siguió unido, a través de distintos fanzines -como Extraño Cameyo, que dirigía Mosquito-. Todos poseíamos estilos diferentes, y narrativas diferentes. Con Lec y Mosquito creamos La Squadra Potemkin, que era una suerte de colectivo con el que editamos algunas historietas, en aquel entonces bajo la fuerte influencia de las películas de Quentin Tarantino. Dentro de esa estética, también colaboré con un guión para la Morón Suburbio número 1 y luego con la número 2, con mi seudónimo Dearand.

Todos los que participaban de las iniciales reuniones en la CTA eran historietistas que publicaban sus respectivos fanzines, con mucha pasión y honra. Nos unía el vacío que existía en relación a la caída de los sellos editoriales argentinos y la necesidad de publicar, de alguna manera, nuestras historias. Cabe destacar el rol importante de la revista Comiqueando, tanto como medio difusor de novedades del medio, así como continuador de aquella gran revista de inicios de los años ’90 que fue Comic Magazine, que alternaba las reseñas de historietas con la publicación de nuevos autores.

Lentamente, reunión tras reunión, nació la idea de bautizar este nuevo emprendimiento, y salió la denominación Asociación de Historietistas Independientes, y luego ya la concreta misión de realizar el primer Historieta Bajo Tierra; el nombre venía más que nada del concepto del underground norteamericano, tal vez un homenaje y a la vez una realidad que vivíamos. La idea no era quedarnos sólo con las palabras, sino bajarlas a acción.

AhíSe comenzaron a barajar logotipos para la AHI; todos aportamos diseños (tengo los míos por algún lado, pero eran demasiados extraños y alocados), hasta que se eligió uno, que estaba muy bien y representaba el espíritu. Y empezamos a hacer medidas de cómo adaptar el espacio que nos daba la CTA para concretar el primer festival. Recuerdo que en aquel entonces yo estaba cursando el CBC para Imagen y sonido en la UBA, y tomé medidas y armé una planta arquitectónica en papel, pensando qué lugar ocuparía cada stand, cuántos metros teníamos, etc. En fin, intenté hacer mi aporte dentro de las posibilidades que tenía, ya que paralelamente al asunto de la historieta me estaba metiendo en otra gran pasión de mi vida, la cinematografía. De hecho en 1998, mientras se realizó el primer Historieta Bajo Tierra, ya estaba cursando la carrera de cine en el IDAC de Avellaneda.

Finalmente se realizó el primer festival y anduvo muy bien. Recuerdo que Mosquito logró contactar a una periodista de Página 12, que nos hizo una excelente reseña, y esto ayudó a que la gente conociera lo que estábamos haciendo. Además de público, vinieron profesionales como Quique Alcatena, que dijo una frase que jamás olvidaré, “Nunca dejen que este emprendimiento sucumba por los egos de los miembros”. Así que el saldo, tanto de recepción de la gente como de intercambio entre los propios historietistas, fue muy positivo. Había todo tipo de publicaciones, desde las que tenían una impresión más profesional, Catzole y Pluma Negra, entre otras, hasta los fanzines creados mediante fotocopias; también fue un encuentro de artistas que luego se consolidarían, como Gustavo Sala. Por mi parte, y gracias al aporte de la cámara de video S-VHS de Federico Velasco -compañero mío en Avellaneda-, filmé todo el evento. Lamentablemente el material no lo encuentro, espero hacerlo en algún momento.

 ¿Cuáles eran los objetivos del AHI? En el sentido de qué es lo que pretendía, a qué aspiraba.

Durante la etapa de mi participación, entre 1997 y 1999, se trataba de generar un espacio nuevo para la publicación y difusión de historietas, en un país ya sin grandes editoriales. Hacer algo nuevo. No emular el pasado.

Había jóvenes y adultos; profesionales y no profesionales. Pero no había distinciones y eso era algo muy lindo. Éramos todos historietistas y nos unía el amor a la historieta, y el deseo de que la rica tradición de este formato en Argentina continuara de alguna manera. Esa, creo humildemente, era la gran ilusión.

¿En qué momento se escinde el AHI y por qué? O si no, ¿en qué momento vos te escindiste del AHI y por qué?

edicion-3Hacia 1999, yo estaba en el segundo año de la carrera de cine en Avellaneda. Mis intereses ya eran otros, si bien estaba empezando a publicar profesionalmente -en aquel entonces en la revista Croniquita, del Diario Crónica-, me tiraba mucho la cinematografía y también la escritura de guiones. También, habíamos hecho con Mosquito, Lec y Fabián Arnaldi el fanzine “Cero Onda”, del cual salió sólo un número. Si bien nunca dejé de hacer historietas, en ese momento no me veía trabajando a futuro de eso, o no al menos exclusivamente. Tenía otros intereses que me tiraban más fuerte, la escritura audiovisual por ejemplo. Entonces tomé la decisión de apartarme del AHI. Por lo cual no viví el proceso de extinción de la AHI, sino más bien sus orígenes.

Quiero decir algo importante: aquella época, al menos en mi parecer, no tiene nada de épica. Me pasó hace un tiempo de leer una crónica de la AHÍ, narrada en clave aventurera. Y te puedo garantizar, con mucho respeto y afecto hacia todos los participantes, que no tenía nada de épico. Era el esfuerzo, el gran esfuerzo, de un gran grupo humano maravilloso por darle continuidad a la historieta de autor en la Argentina. Sangre, sudor y fotocopias.

¿Qué fue de aquel Dearand dibujante? ¿Y qué recordás de Moron Suburbio?

edicion-apocalipsisNunca cesó. Siempre dibujé y dibujo. Alterno el seudónimo Dearand con mi apellido, dependiendo la historieta que realice.  A pesar de que en los últimos años trabajé más como guionista de historietas, que como dibujante. Eso a razón de mi trabajo actual como autor de televisión y teatro.

Una de las primeras publicaciones que recuerdo, con mucho cariño, fue en la colección Colorin Buc que editaba el gran Elenio Pico, en el mismo tiempo que salía la mítica Lápiz Japonés, hacia el año 1996. Me editó un librito llamado Pezonario, que tenía dibujos a pincel de seres con pezones. Mi estilo en aquel entonces era fuera de lo común. No me interesaba repetir estándares anatómicos. Mis historias no tenían remate. No me interesaba el remate. Quería llegar a impactar, en algún nivel. Dejar atónito al lector. Por ejemplo, con una historia que salió en Cero Onda, llamada El licenciado Birulete y su amigo, la porción de pizza homosexual. Incluso, me llamó una persona telefónicamente para insultarme.

DearandMarianoÁngel Mosquito– arrancó con Morón Suburbio con mucha perseverancia y fuerza. La vendía a $ 1, y era una publicación bien impresa, tapa color e interiores blanco y negro. Tenía la tenacidad necesaria para conquistar una meta. Tal vez esa era la diferencia que tenía con los demás estudiantes de Oswal, se había propuesto una misión, que era publicar.

Para el primer número, Mariano -muy influenciado por el cine de Emir Kusturica, Tiempo de gitanos y Underground; y también por Tarantino-, me propuso guionarle una historia. Y luego también para el Morón Suburbio 2. Fue una linda experiencia. De hecho, también escribí una serie que nunca vio la luz llamada Marte Suburbio, mezcla de Ray Bradbury y sus Crónicas Marcianas, y la estética narrativa de Morón Suburbio.

Vos estuviste involucrado en una publicación de los más interesante de  aquellos años, Cero Onda, su único número bastó para ponerla en primera línea. ¿Cómo surgió, cuál era el proyecto, por qué no siguió?

Cero OndaUn poco lo expliqué antes, queríamos hacer una revista distinta, que unificara nuestros distintos estilos. Barajamos varios nombres hasta que salió Cero Onda. La propuesta era muy buena, pero lamentablemente no se pudieron concretar más números. También era una etapa que yo me estaba volcando más al cine que a la historieta.

Tu relación con la historieta es profunda y siguió luego del AHÍ, allá por el 2004 participaste de Bastión, y hoy tenés más de un guión publicado en el suplemento de Telam… ¿Cómo fue tu carrera Post-AHI?

Al término de mi participación en la AHI, continué mi carrera de cine hasta diplomarme como realizador cinematográfico en el año 2001. En ese período de tiempo –además de los trabajos para Croniquita y otras revistas del interior, como Lote, de Santa Fe-, había publicado una historieta en la revista Qajas de Edgardo Carosia y Jorge Tarruella; una publicación de gran calidad que persistió algunos números.

En 2003, junto con un amigo catalán -actualmente fallecido- publicamos un libro de cuentos de terror titulado Cuentos macabros para sonámbulos -con ilustraciones de tapa e interiores de Lec-. Ahí conocí a Matías Timarchi, que trabajaba como diseñador gráfico en la Editorial De los Cuatro Vientos. Hablamos de historieta, de lo mucho que nos gustaba. Él ya estaba empezando a armar Bastión Cómix. Así que, a partir del segundo número, me publicó un relato, y luego, publiqué otros guiones dibujados por diferentes artistas. Una experiencia invaluable.

Paralelamente, con Ed Carosia -que se había mudado a España; primero a Madrid y luego a Barcelona- trabajamos en distintos proyectos. Siempre como guionista. Así publicamos historietas en Dos Veces Breve, Monográfico, etc. Fruto de esta colaboración fue el libro editado en España y Francia, Manu en la playa, de la colección Mamut, de la editorial Bang. Ed es un grande.

nomuertos_01Con Matías luego armamos muchos proyectos que, lamentablemente, no vieron la luz. Uno de ellos fue T de Terror, adaptaciones a cómic de cuentos clásicos de terror. Escribí seis en total, y se publicaron dos –con arte de Sebastián Cabrol y Sergio Monjes– en el libro Relatos de no-muertos, publicado por Ovni Press. El resto está inédito. Al igual que una gran serie de vampiros y hombres-lobo llamada Wolfmaiden, co-escrita con Matías.

A mi formación como realizador cinematográfico le agregué otra carrera, guionista de televisión. Fue así que, entre los años 2004 y 2006, cursé esa carrera en el ISER de Buenos Aires. Logré ser medalla de oro y de plata, con los mejores promedios de todas las carreras.

Y, por último, sobre la historieta de Télam: surgió de una propuesta de Quique Alcatena. Yo armé el guión y él la dibujó junto con Silvestre. Fue una experiencia maravillosa, jamás imaginé que iba a compartir página con estos dos grandes de la historieta y de la vida.

Además, sos guionista de Cine y Televisión ¿Cómo es la experiencia? ¿Cómo resultó la experiencia de trabajar sobre la vida de tantos caudillos y próceres de nuestro país? ¿Desde dónde se aborda la temática? ¿Qué desafíos implica contar la vida de alguien como Güemes, tan conocidos por todos y la vez tan lejano?

Hacia 2004, haciendo el primer año de guión en el ISER, ya tuve mis primeras experiencias en el medio de la televisión. Siempre como asistente de producción o Logger -visualizador-. Pero ese año fue importante porque gané el concurso a mejor guión de cortometraje del Fondo Nacional de las Artes, con mi obra El caracol rosa.

Así que puedo decir que arranqué en la televisión haciendo los peores trabajos. Lentamente y gracias a las ganas por salir adelante, me fui abriendo un espacio en distintas productoras hasta ocupar el rol de guionista. En el programa Coronados de gloria -emitido por Canal 9 de Buenos Aires- conocí a Darío “Chino” Volpato de MIDACHI, con quien formamos una dupla de trabajo y creativa.

Luego vino el trabajo con Canal Encuentro, hacia fines de 2007 e inicios de 2008. Trabajé mucho en series documentales y de animación, principalmente con la gente de Occidente Producciones, y más actualmente con Malchiko Cine, de Santa Fe, para la cual guioné Escenas de la historia de un país -primera temporada- y las dos exhibidas este año, La era de los caciques y Güemes.

La experiencia de trabajar la historia en clave televisiva me apasiona. Es tomar un contenido “duro”, a nivel de información, y convertirlo en una historia amena para el público, pero que tenga estructura dramática. No embolar al espectador; hacerlo disfrutar de la historia, y a la vez no perder rigurosidad de contenidos. Porque Canal Encuentro depende del Ministerio de Educación. Y ya estoy escribiendo como mi serie número trece para esta señal.

Una de las grandes satisfacciones que me dio el trabajo para Canal Encuentro fue que en el año 2012 recibí el Premio Argentores a Mejor Serie Documental por Presidentes Argentinos, una serie que contó con guiones de mi autoría y la realización de Occidente Producciones.

¿Como es tu relación de trabajo con El Chino Volpato?

esquina_718Nos unió el interés por el género fantástico, y también por el teatro. Al término de Coronados de gloria comenzamos a pensar una miniserie de ciencia ficción que se llamaba Esquina 718. La estructuramos y, para ayudar a visualizar el proyecto, la convertimos en una novela. Fue publicada primero en Dunken y luego por Ovni Press.

Más tarde, logramos llevar a teatro dos obras, El Reportero -2011-2012-, con las actuaciones de Fabián Vena y Eduardo Blanco; y Vivir Desconectados -2013-, con las actuaciones de Jorge Sassi y Elías Viñoles. Y hay una tercera obra, llamada Run!, que se encuentra en pre-producción.

El Chino es un profesional. En todo el sentido de la palabra. Un caballero. Respetuoso y preocupado por darle al público lo máximo.

Vos dirigiste un documental interesantísimo sobre Terrera, el guardián del Toki Lítico. Es muy interesante tu postura neutral sobre el tema. Amén de los hechos que exponés en el documental, ¿cuál es tu postura, creés o no y por qué?

El largometraje documental 30 años de silencio, el secreto de Guillermo Alfredo Terrera, fue producto de un intenso trabajo de investigación y producción de 4 años, totalmente auto-financiado a través de mi productora, Lafarium Contenidos.

Llegué a Terrera por el asunto del Bastón de Mando de los Comechingones. O sea, comencé por la obra metafísica de este profesor de la Universidad Nacional de Córdoba, que luego se mudó a la localidad de San Isidro, en la provincia de Buenos Aires. Después descubrí sus libros más clásicos, como El caballo criollo en la tradición argentina, Caciques y capitanejos, etc.

Así que empecé a buscar datos sobre él, y sus libros metafísicos –muchos ya son piezas de coleccionistas- que estaban fuera de circulación. Y con todo eso armé un guión inicial de rodaje. Gracias al artista plástico residente en Mar del Plata, Sergio Menossi, logré tomar contacto con dos de los hijos del Profesor Terrera. Luego con más testimoniantes.

Básicamente, quería hacer un film documental periodístico, con tono neutral, que permitiera comprender al espectador el por qué un docente universitario, amante de la tierra argentina y sus costumbres, da un giro en su vida y carrera y empieza a hablar de metafísica.

A nivel de tu pregunta de que si creo o no en el Bastón, no tuve oportunidad de verlo físicamente. Son muchos los discípulos o personas que sí estuvieron en contacto con este Toki Lítico y que afirman que tiene un poder especial. Todo eso lo resumí en mi libro Bastón de Mando, un secreto guardado durante 30 años, editado por UnH Ediciones.

Has hecho varios documentales sobre la historieta, hay dos sobre los que nos gustaría que hablaras, puesto que son amigos a los que admiramos: el increíble Quique Alcatena y el inconmensurable Silvestre “Frank” Szilagy. Vos trabajaste con ambos, ¿qué nos podés decir de ellos?

Dos genios. Dos seres humanos excepcionales.

Comencé a filmar historietistas a partir de un documental, en formato crónica, que le hice a Clemente Montag -el autor de Coco y Cilindrina– en febrero de 2014. Los chicos de Banda Dibujada lo vieron y me ofrecieron hacer un video similar sobre Eduardo Maicas, para proyectarlo en la entrega de los Premios Banda Dibujada de 2014. Y fue tanta la alegría que me dio eso -a la vez de ser yo también dibujante y amante de la historieta-, que comencé a hacer más y más crónicas documentales sobre historietistas. Entre ellos el gran Silvestre, con quien estamos actualmente trabajando en una historieta  de ciencia ficción juntos.

La idea de hacer un largometraje sobre Quique Alcatena surgió de un sueño que tuve, estaba en una comiquería y encontré un libro sobre él, que era a su vez una biografía, como un documental en historieta. Eso me cautivó. Las páginas eran como story-boards. Luego me desperté.

Estuve con esa idea durante meses, hasta que me animé y hablé por e-mail con Quique. Nos encontramos en el mítico café El Coleccionista, de Caballito. Y le planteé la idea de hacer un largometraje sobre su vida y obra. Quique accedió y comenzamos el rodaje, que entre pos-producción y demás, duró un año.

Le estoy profundamente agradecido por haberme abierto las puertas de su casa, de su estudio; ver originales publicados e inéditos, charlar durante horas, compartir café y recorridos por distintos espacios. Fue -y es- una experiencia maravillosa. Digo “es”, porque como el documental posee una dimensión transmedia, mi objetivo es seguir haciendo segmentos de contenido sobre Quique, que se vayan conectando a las secuencias del film documental. Una suerte de “Biblioteca Alcatena”, sin fin.

También a este film se le complementa un mediometraje documental sobre Metallum Terra, que será editado en DVD -en una tirada exclusiva- para la nueva reedición de esta historieta de Alcatena Mazitelli, que llevará adelante la editorial Napoleones sin batallas en 2015.

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Publicado en Simultáneo con Kirk!