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Luis Rosales, uno de los primeros difusores del medio.

Al contrario de la actualidad, donde el grueso de las historietas que se publican surgen del medio independiente -gracias a la actividad de los autores y autoeditores que comienzan su recorrido editando fanzines y haciendo historieta amateur hasta alcanzar, en base a la constancia, trayectoria y calidad artística-, los primeros fanzines argentinos de historieta tuvieron un eminente enfoque periodístico, avocándose sobre todo a la revisión histórica de autores, personajes, títulos y revistas. En otras palabras, los fanzines en Argentina nacieron haciendo periodismo, ese es el inicio de la crítica especializada del medio.

En ese origen se encuentran, primero, autores profesionales que también hicieron de historiadores. Desde Alfredo Grassi y su ¿Qué es la historieta? de 1968, publicado por Editorial Columba, a los omnipresentes Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno, con el a veces mal entendido Historia de la Historieta Argentina de 1980, publicado por Ediciones Record. Todo esto, sin olvidar a Leandro Sesarego, fundador del primer fanzine con conciencia de tal, Crash! en 1979. Luego están los aficionados, lectores y coleccionistas compulsivos, que deseaban comunicar, contar qué estaba pasando. De todos ellos, lo más conocidos son los célebres Andrés Accorsi, figura central de Comiqueando, y Andrés Valenzuela, periodista en Página/12.  Pero ninguno de ellos fue el primero. Ese lugar lo ocupa Luis Alberto Rosales, quien se inició en el periodismo de historietas de la mano de Sesarego, colaborando en Crash!, para luego largarse solo a partir de 1982, con Top! -en la práctica, el segundo fanzine sobre historietas que existió-.

Tanto Crash! como Top! compartieron características, formato grande, buen diseño e impresión, información exacta y detallada. Cuando Top! dejó de salir, Rosales se sumó al staff de Ediciones Record, con sus columnas Planeta Comic y Oh, el comic!, en donde compartió por varios años actividades de difusión con Alfredo Grassi -encargado de la sección El club de la historieta– y con Leonardo Wadel -con su sección Así los conozco-, y más tarde con Andrés Accorsi -que continuó la sección de Alfredo bajo el nombre, El club del comic-. Gracias a la magia de la Internet, Top! resurgió en el nuevo milenio en forma de blog. Desde allí, Rosales volvió a encargarse de difundir aquello que más le gustaba. Top-Comics fue un éxito, tanto que sobrevivió a su propio creador, fallecido el 18 de abril de 2009, y que hoy, bajo el mando del amigo Carlos Martínez, continúa su marcha.

Pero dejemos al propio Rosales, que nos cuente un poco sobre la aventura de editar un fanzine: “Cuando a principios de los 80, con Miguel Almirón Assalli, nos pusimos a crear un nuevo fanzine, a la postre, TOP!, decidimos que fuera distinto. Al menos, que tuviera una personalidad distinta a Crash!, donde nos iniciamos. Allí éramos tan felices de participar en la patriada que comandaba el recordado Leandro Sesarego. Miguel Assalli era un trabajador incansable, con las fotocromías, el diagramado y el pasado a máquina, todo muy cuidado, casi a la perfección diría. Eso hacía en Crash! y lo repitió en TOP!. Habíamos pensado ponerle a esta nueva revista un toque distinto, algo que se concretó en el suplemento El Pibe, dedicado a difundir noticias, hechos interesantes, misceláneas, anécdotas y con espacio para crónicas de interés. Casi de inmediato, se nos sumó Eduardo Weidmann, un hombre absolutamente calificado y con mucha pasión; conocedor, por supuesto, del mundo de la historieta y el humor gráfico. El staff estaba, entonces, completo pero, el producto-fanzine comenzó a sufrir problemas económicos, algo insalvable que nos llevó a la desaparición; lamentablemente, sólo pudimos editar siete números. El golpe fue durísimo para nuestros sueños. Pero, mantuvimos nuestros sueños en alto y pasados los años, iniciamos un nuevo espacio, esta vez en Internet, con el mundo de la historieta en Top-Comics que tantas satisfacciones nos está dando. Hemos sumado a esos inestimables valores como Almirón y Weidman, a Gerardo Canelo, Carlos Martínez, Mariano Chinelli, que aportan sus trabajos de calidad, obviamente. En marzo 2009 cumplimos 2 años de vida, lo que nos enorgullece porque logramos un espacio sólido y prestigioso, según nos comentan nuestros lectores y amigos. Es, someramente, lo que puedo decir sobre la historia de papel de TOP!. La actualidad nos ubica en el Top-Comics electrónico, sitio que queremos mucho y al que nos brindamos totalmente.”

Vaya este rescate, para quien hizo uno de los mejores fanzines que haya existido.

El fanzine y el movimiento independiente ha sido el eje alrededor del cual la producción de historietas en Argentina orbitó cada vez  con mayor fuerza desde la década del 80 hasta la actualidad. Testigo, narrador, difusor, promotor y parte activa de todo esto fue y es Andrés Accorsi y su Comiqueando -en todas sus encarnaciones: fanzine, revista independiente y sitio web. Conseguir una colección completa de aquel primitivo fanzine -y que, sin embargo, marcó una forma de hacer periodismo de historietas en estas pampas-, es una tarea difícil. Pero, ya se sabe, Zinerama está para eso… …para conseguirlos hubo que caminar.

 

Diego Arandojo es periodista, escritor y dramaturgo, pero también, uno de los guionistas más interesantes de la actual Historieta Argentina. Además, bajo el pseudónimo de Dearand, es dibujante. Su fanzine, Lafarium Cuartiquis -uno de los primeros en aparecer en la ya lejana Primavera de los fanzines de 1997-, es hoy una plataforma multimedia, con la que Arandojo sigue generando contenidos, muchos de ellos relacionados a su primer amor, la historieta. De cuáles fueron sus orígenes y qué recorrido lo trajo hasta hoy, es esta entrevista.

¿En qué momento empezás a interesarte por el mundo de la historieta?

edicion-1Desde niño. Dibujaba y a la vez escribía. De hecho el primer recuerdo que tengo es creando personajes e historias, que inicialmente volqué a cuentos y luego al dibujo. Pero fue recién cuando ingresé a la Escuela Garaycochea de Buenos Aires, hacia el año 1992, cuando adquirí una técnica, digamos, que le diera forma a mis garabatos. Cursé inicialmente humorismo con los maestros Ibáñez y Garaycochea y, posteriormente, con Oswal, historieta durante varios años. En paralelo siempre fui un activo lector de este género, gracias a que mi padre poseía un kiosco de diarios y revistas. Todavía las grandes revistas de historieta -y casas editoriales- existían: todas las de Columba, Skorpio, Puertitas, etc. Sin contar las maravillosas en formato horizontal como: Lupín, Patoruzú, Capicúa, Afanancio, Don Nicola y las editadas por Jorge Toro, Gattín, Fitito, etc.

¿Cómo surge y qué significa Lafarium Cuartiquis? ¿Cómo fue esa primera experiencia y cómo se reinventó en lo qué es ahora?

En 1997, junto con mi amigo periodista Maximiliano Ramos, teníamos ganas de editar un fanzine que pudiera dar espacio al género gótico, en todas sus manifestaciones, tanto en literatura, como en plástica o historieta. La razón era porque no hallábamos una revista local que saciara nuestros gustos específicos, por fuera de las publicaciones españolas importadas como Fangoria o Star Log que llegaban a los kioscos del centro de Buenos Aires. Pero que estaban más orientadas a las películas o series de televisión.

Ya veníamos hacía unos años atrás probando con otros formatos, pero finalmente me salió la frase “Lafarium Cuartiquis”, de uno de mis cuentos. Su significado era “Habitación sin tiempo ni espacio”. Una especie de lugar de tiempo abolido, pero que sin embargo tiene existencia material y está gobernado por un ente llamado Jonos. A partir de aquel año comenzamos a editar Lafarium Cuartiquis en formato fanzine. Entre sus colaboradores había amigos del curso de historieta de Oswal, entre ellos, LecLuciano Cruzado-, Jok Diego Coglitore-, Ángel Mosquito Mariano Pogoriles-, VladJuan Cruz Rodríguez– y FabFabián Arnaldi-, para mencionar algunos.

Teníamos formado un lindo grupo, con el cual compartíamos el sueño de publicar y vivir de la historieta. De hecho, al salir los sábados de las clases de Oswal, nos metíamos en un café próximo a almorzar, y pasábamos horas allí. Ese lugar fue bautizado como “Bar Lafarium”. Todavía tengo charlas grabadas en cassette de aquellos sábados.

De esta época inicial de Lafarium Cuartiquis rescato un número especial que fue una adaptación que hicimos del Apocalipsis de San Juan al formato de historieta, también con aportes de textos de Ramos. La historieta fue colectiva y dibujada por Jok, Lec, Juan Cruz, Mosquito, etc. Quedó bastante bien, dentro de nuestras posibilidades estilísticas de aquel entonces.

Tras terminar mis estudios con Oswal, Lafarium Cuartiquis pasó a ser una revista digital, hacia el año 2000. En esta nueva etapa como webzine -en la dirección actual www.lafarium.com.ar– tuvo la particularidad de ser la primera revista de este género, en Argentina, en formato totalmente horizontal. Tenía mucho diseño y cuidado en la selección de textos. Se agregaron muchos más autores, de distintos puntos de América y de España también.

laf-20-02Hacia el año 2004, Lafarium Cuartiquis entró en un impasse, dejando publicados 23 números. En 2006, gracias al impulso de los colaboradores Gladys Cepeda y Diego Ollero, se realizó una versión en papel, de carácter monográfico, dedicado a “Las Sociedades Secretas”. Para aquel entonces, solamente yo dirigía  la revista, con el aporte de textos e ilustraciones de distintos colaboradores del grupo original.

Pero no fue hasta el año 2011, cuando gracias al impulso del periodista Fernando Piciana, Lafarium Cuartiquis volvió a salir a través del sello editorial UnH Ediciones, nuevamente en formato digital. Se realizaron seis números monográficos y cinco especiales, entre ellos una entrevista que le realicé a Edward Packard, creador del concepto de los libros Elige tu propia aventura; y otra a Makoto Uchida, creador de emblemáticos videojuegos como Golden Axe y Altered Beast, entre otros.

Hacia 2014, y de acuerdo a un cambio editorial de UnH Ediciones, decidí recuperar el control total de Lafarium Cuartiquis. La regresé a su formato horizontal original, en el cual predomina el uso del blanco como si fuera negro, “Luz en la oscuridad”, uno de los pilares de la publicación.

Esta nueva etapa también dio nacimiento al sello editorial Oráculo Ediciones, el cual impulso actualmente con mucha dedicación y cariño. Ya llevamos tres libros editados en papel: Lafarium -que recupera textos publicados y otros inéditos de la revista-, La Casa Hiperbólica -de Claudio García Fanlo-, y Déjame en paz -un poemarío neogótico de mi autoría-. Y tenemos más libros proyectados para publicar durante 2015.

Actualmente, Lafarium intenta no ser sólo una revista, sino un concepto. Genero documentales e investigaciones en formato cinematográfico para reforzar los contenidos impresos, trabajando en clave transmedia. Ahora lleva el lema de “La mirada invisible del arte”, con lo cual intento transmitir ese concepto de algo que no está ceñido o atrapado a un límite espacio-temporal.

Vos participaste en uno de los movimientos más interesantes que tuvo la Historieta Argentina, el AHI -la Asociación de Historietistas Independientes-. ¿Cómo ingresaste en ella y cómo funcionaba?

edicion-2Durante el año 1997 e inicios de 1998 se venían realizando una serie de encuentros en la CTA de la Avenida Independencia, de Capital Federal, los días sábados. En aquel entonces las grandes revistas de historietas, en su gran mayoría, estaban desaparecidas o prontas a desaparecer -el caso de Columba, para citar un ejemplo-.

Como te dije, yo estaba vinculado a un hermoso grupo que surgió en las clases de Oswal, y que al término de la cursada siguió unido, a través de distintos fanzines -como Extraño Cameyo, que dirigía Mosquito-. Todos poseíamos estilos diferentes, y narrativas diferentes. Con Lec y Mosquito creamos La Squadra Potemkin, que era una suerte de colectivo con el que editamos algunas historietas, en aquel entonces bajo la fuerte influencia de las películas de Quentin Tarantino. Dentro de esa estética, también colaboré con un guión para la Morón Suburbio número 1 y luego con la número 2, con mi seudónimo Dearand.

Todos los que participaban de las iniciales reuniones en la CTA eran historietistas que publicaban sus respectivos fanzines, con mucha pasión y honra. Nos unía el vacío que existía en relación a la caída de los sellos editoriales argentinos y la necesidad de publicar, de alguna manera, nuestras historias. Cabe destacar el rol importante de la revista Comiqueando, tanto como medio difusor de novedades del medio, así como continuador de aquella gran revista de inicios de los años ’90 que fue Comic Magazine, que alternaba las reseñas de historietas con la publicación de nuevos autores.

Lentamente, reunión tras reunión, nació la idea de bautizar este nuevo emprendimiento, y salió la denominación Asociación de Historietistas Independientes, y luego ya la concreta misión de realizar el primer Historieta Bajo Tierra; el nombre venía más que nada del concepto del underground norteamericano, tal vez un homenaje y a la vez una realidad que vivíamos. La idea no era quedarnos sólo con las palabras, sino bajarlas a acción.

AhíSe comenzaron a barajar logotipos para la AHI; todos aportamos diseños (tengo los míos por algún lado, pero eran demasiados extraños y alocados), hasta que se eligió uno, que estaba muy bien y representaba el espíritu. Y empezamos a hacer medidas de cómo adaptar el espacio que nos daba la CTA para concretar el primer festival. Recuerdo que en aquel entonces yo estaba cursando el CBC para Imagen y sonido en la UBA, y tomé medidas y armé una planta arquitectónica en papel, pensando qué lugar ocuparía cada stand, cuántos metros teníamos, etc. En fin, intenté hacer mi aporte dentro de las posibilidades que tenía, ya que paralelamente al asunto de la historieta me estaba metiendo en otra gran pasión de mi vida, la cinematografía. De hecho en 1998, mientras se realizó el primer Historieta Bajo Tierra, ya estaba cursando la carrera de cine en el IDAC de Avellaneda.

Finalmente se realizó el primer festival y anduvo muy bien. Recuerdo que Mosquito logró contactar a una periodista de Página 12, que nos hizo una excelente reseña, y esto ayudó a que la gente conociera lo que estábamos haciendo. Además de público, vinieron profesionales como Quique Alcatena, que dijo una frase que jamás olvidaré, “Nunca dejen que este emprendimiento sucumba por los egos de los miembros”. Así que el saldo, tanto de recepción de la gente como de intercambio entre los propios historietistas, fue muy positivo. Había todo tipo de publicaciones, desde las que tenían una impresión más profesional, Catzole y Pluma Negra, entre otras, hasta los fanzines creados mediante fotocopias; también fue un encuentro de artistas que luego se consolidarían, como Gustavo Sala. Por mi parte, y gracias al aporte de la cámara de video S-VHS de Federico Velasco -compañero mío en Avellaneda-, filmé todo el evento. Lamentablemente el material no lo encuentro, espero hacerlo en algún momento.

 ¿Cuáles eran los objetivos del AHI? En el sentido de qué es lo que pretendía, a qué aspiraba.

Durante la etapa de mi participación, entre 1997 y 1999, se trataba de generar un espacio nuevo para la publicación y difusión de historietas, en un país ya sin grandes editoriales. Hacer algo nuevo. No emular el pasado.

Había jóvenes y adultos; profesionales y no profesionales. Pero no había distinciones y eso era algo muy lindo. Éramos todos historietistas y nos unía el amor a la historieta, y el deseo de que la rica tradición de este formato en Argentina continuara de alguna manera. Esa, creo humildemente, era la gran ilusión.

¿En qué momento se escinde el AHI y por qué? O si no, ¿en qué momento vos te escindiste del AHI y por qué?

edicion-3Hacia 1999, yo estaba en el segundo año de la carrera de cine en Avellaneda. Mis intereses ya eran otros, si bien estaba empezando a publicar profesionalmente -en aquel entonces en la revista Croniquita, del Diario Crónica-, me tiraba mucho la cinematografía y también la escritura de guiones. También, habíamos hecho con Mosquito, Lec y Fabián Arnaldi el fanzine “Cero Onda”, del cual salió sólo un número. Si bien nunca dejé de hacer historietas, en ese momento no me veía trabajando a futuro de eso, o no al menos exclusivamente. Tenía otros intereses que me tiraban más fuerte, la escritura audiovisual por ejemplo. Entonces tomé la decisión de apartarme del AHI. Por lo cual no viví el proceso de extinción de la AHI, sino más bien sus orígenes.

Quiero decir algo importante: aquella época, al menos en mi parecer, no tiene nada de épica. Me pasó hace un tiempo de leer una crónica de la AHÍ, narrada en clave aventurera. Y te puedo garantizar, con mucho respeto y afecto hacia todos los participantes, que no tenía nada de épico. Era el esfuerzo, el gran esfuerzo, de un gran grupo humano maravilloso por darle continuidad a la historieta de autor en la Argentina. Sangre, sudor y fotocopias.

¿Qué fue de aquel Dearand dibujante? ¿Y qué recordás de Moron Suburbio?

edicion-apocalipsisNunca cesó. Siempre dibujé y dibujo. Alterno el seudónimo Dearand con mi apellido, dependiendo la historieta que realice.  A pesar de que en los últimos años trabajé más como guionista de historietas, que como dibujante. Eso a razón de mi trabajo actual como autor de televisión y teatro.

Una de las primeras publicaciones que recuerdo, con mucho cariño, fue en la colección Colorin Buc que editaba el gran Elenio Pico, en el mismo tiempo que salía la mítica Lápiz Japonés, hacia el año 1996. Me editó un librito llamado Pezonario, que tenía dibujos a pincel de seres con pezones. Mi estilo en aquel entonces era fuera de lo común. No me interesaba repetir estándares anatómicos. Mis historias no tenían remate. No me interesaba el remate. Quería llegar a impactar, en algún nivel. Dejar atónito al lector. Por ejemplo, con una historia que salió en Cero Onda, llamada El licenciado Birulete y su amigo, la porción de pizza homosexual. Incluso, me llamó una persona telefónicamente para insultarme.

DearandMarianoÁngel Mosquito– arrancó con Morón Suburbio con mucha perseverancia y fuerza. La vendía a $ 1, y era una publicación bien impresa, tapa color e interiores blanco y negro. Tenía la tenacidad necesaria para conquistar una meta. Tal vez esa era la diferencia que tenía con los demás estudiantes de Oswal, se había propuesto una misión, que era publicar.

Para el primer número, Mariano -muy influenciado por el cine de Emir Kusturica, Tiempo de gitanos y Underground; y también por Tarantino-, me propuso guionarle una historia. Y luego también para el Morón Suburbio 2. Fue una linda experiencia. De hecho, también escribí una serie que nunca vio la luz llamada Marte Suburbio, mezcla de Ray Bradbury y sus Crónicas Marcianas, y la estética narrativa de Morón Suburbio.

Vos estuviste involucrado en una publicación de los más interesante de  aquellos años, Cero Onda, su único número bastó para ponerla en primera línea. ¿Cómo surgió, cuál era el proyecto, por qué no siguió?

Cero OndaUn poco lo expliqué antes, queríamos hacer una revista distinta, que unificara nuestros distintos estilos. Barajamos varios nombres hasta que salió Cero Onda. La propuesta era muy buena, pero lamentablemente no se pudieron concretar más números. También era una etapa que yo me estaba volcando más al cine que a la historieta.

Tu relación con la historieta es profunda y siguió luego del AHÍ, allá por el 2004 participaste de Bastión, y hoy tenés más de un guión publicado en el suplemento de Telam… ¿Cómo fue tu carrera Post-AHI?

Al término de mi participación en la AHI, continué mi carrera de cine hasta diplomarme como realizador cinematográfico en el año 2001. En ese período de tiempo –además de los trabajos para Croniquita y otras revistas del interior, como Lote, de Santa Fe-, había publicado una historieta en la revista Qajas de Edgardo Carosia y Jorge Tarruella; una publicación de gran calidad que persistió algunos números.

En 2003, junto con un amigo catalán -actualmente fallecido- publicamos un libro de cuentos de terror titulado Cuentos macabros para sonámbulos -con ilustraciones de tapa e interiores de Lec-. Ahí conocí a Matías Timarchi, que trabajaba como diseñador gráfico en la Editorial De los Cuatro Vientos. Hablamos de historieta, de lo mucho que nos gustaba. Él ya estaba empezando a armar Bastión Cómix. Así que, a partir del segundo número, me publicó un relato, y luego, publiqué otros guiones dibujados por diferentes artistas. Una experiencia invaluable.

Paralelamente, con Ed Carosia -que se había mudado a España; primero a Madrid y luego a Barcelona- trabajamos en distintos proyectos. Siempre como guionista. Así publicamos historietas en Dos Veces Breve, Monográfico, etc. Fruto de esta colaboración fue el libro editado en España y Francia, Manu en la playa, de la colección Mamut, de la editorial Bang. Ed es un grande.

nomuertos_01Con Matías luego armamos muchos proyectos que, lamentablemente, no vieron la luz. Uno de ellos fue T de Terror, adaptaciones a cómic de cuentos clásicos de terror. Escribí seis en total, y se publicaron dos –con arte de Sebastián Cabrol y Sergio Monjes– en el libro Relatos de no-muertos, publicado por Ovni Press. El resto está inédito. Al igual que una gran serie de vampiros y hombres-lobo llamada Wolfmaiden, co-escrita con Matías.

A mi formación como realizador cinematográfico le agregué otra carrera, guionista de televisión. Fue así que, entre los años 2004 y 2006, cursé esa carrera en el ISER de Buenos Aires. Logré ser medalla de oro y de plata, con los mejores promedios de todas las carreras.

Y, por último, sobre la historieta de Télam: surgió de una propuesta de Quique Alcatena. Yo armé el guión y él la dibujó junto con Silvestre. Fue una experiencia maravillosa, jamás imaginé que iba a compartir página con estos dos grandes de la historieta y de la vida.

Además, sos guionista de Cine y Televisión ¿Cómo es la experiencia? ¿Cómo resultó la experiencia de trabajar sobre la vida de tantos caudillos y próceres de nuestro país? ¿Desde dónde se aborda la temática? ¿Qué desafíos implica contar la vida de alguien como Güemes, tan conocidos por todos y la vez tan lejano?

Hacia 2004, haciendo el primer año de guión en el ISER, ya tuve mis primeras experiencias en el medio de la televisión. Siempre como asistente de producción o Logger -visualizador-. Pero ese año fue importante porque gané el concurso a mejor guión de cortometraje del Fondo Nacional de las Artes, con mi obra El caracol rosa.

Así que puedo decir que arranqué en la televisión haciendo los peores trabajos. Lentamente y gracias a las ganas por salir adelante, me fui abriendo un espacio en distintas productoras hasta ocupar el rol de guionista. En el programa Coronados de gloria -emitido por Canal 9 de Buenos Aires- conocí a Darío “Chino” Volpato de MIDACHI, con quien formamos una dupla de trabajo y creativa.

Luego vino el trabajo con Canal Encuentro, hacia fines de 2007 e inicios de 2008. Trabajé mucho en series documentales y de animación, principalmente con la gente de Occidente Producciones, y más actualmente con Malchiko Cine, de Santa Fe, para la cual guioné Escenas de la historia de un país -primera temporada- y las dos exhibidas este año, La era de los caciques y Güemes.

La experiencia de trabajar la historia en clave televisiva me apasiona. Es tomar un contenido “duro”, a nivel de información, y convertirlo en una historia amena para el público, pero que tenga estructura dramática. No embolar al espectador; hacerlo disfrutar de la historia, y a la vez no perder rigurosidad de contenidos. Porque Canal Encuentro depende del Ministerio de Educación. Y ya estoy escribiendo como mi serie número trece para esta señal.

Una de las grandes satisfacciones que me dio el trabajo para Canal Encuentro fue que en el año 2012 recibí el Premio Argentores a Mejor Serie Documental por Presidentes Argentinos, una serie que contó con guiones de mi autoría y la realización de Occidente Producciones.

¿Como es tu relación de trabajo con El Chino Volpato?

esquina_718Nos unió el interés por el género fantástico, y también por el teatro. Al término de Coronados de gloria comenzamos a pensar una miniserie de ciencia ficción que se llamaba Esquina 718. La estructuramos y, para ayudar a visualizar el proyecto, la convertimos en una novela. Fue publicada primero en Dunken y luego por Ovni Press.

Más tarde, logramos llevar a teatro dos obras, El Reportero -2011-2012-, con las actuaciones de Fabián Vena y Eduardo Blanco; y Vivir Desconectados -2013-, con las actuaciones de Jorge Sassi y Elías Viñoles. Y hay una tercera obra, llamada Run!, que se encuentra en pre-producción.

El Chino es un profesional. En todo el sentido de la palabra. Un caballero. Respetuoso y preocupado por darle al público lo máximo.

Vos dirigiste un documental interesantísimo sobre Terrera, el guardián del Toki Lítico. Es muy interesante tu postura neutral sobre el tema. Amén de los hechos que exponés en el documental, ¿cuál es tu postura, creés o no y por qué?

El largometraje documental 30 años de silencio, el secreto de Guillermo Alfredo Terrera, fue producto de un intenso trabajo de investigación y producción de 4 años, totalmente auto-financiado a través de mi productora, Lafarium Contenidos.

Llegué a Terrera por el asunto del Bastón de Mando de los Comechingones. O sea, comencé por la obra metafísica de este profesor de la Universidad Nacional de Córdoba, que luego se mudó a la localidad de San Isidro, en la provincia de Buenos Aires. Después descubrí sus libros más clásicos, como El caballo criollo en la tradición argentina, Caciques y capitanejos, etc.

Así que empecé a buscar datos sobre él, y sus libros metafísicos –muchos ya son piezas de coleccionistas- que estaban fuera de circulación. Y con todo eso armé un guión inicial de rodaje. Gracias al artista plástico residente en Mar del Plata, Sergio Menossi, logré tomar contacto con dos de los hijos del Profesor Terrera. Luego con más testimoniantes.

Básicamente, quería hacer un film documental periodístico, con tono neutral, que permitiera comprender al espectador el por qué un docente universitario, amante de la tierra argentina y sus costumbres, da un giro en su vida y carrera y empieza a hablar de metafísica.

A nivel de tu pregunta de que si creo o no en el Bastón, no tuve oportunidad de verlo físicamente. Son muchos los discípulos o personas que sí estuvieron en contacto con este Toki Lítico y que afirman que tiene un poder especial. Todo eso lo resumí en mi libro Bastón de Mando, un secreto guardado durante 30 años, editado por UnH Ediciones.

Has hecho varios documentales sobre la historieta, hay dos sobre los que nos gustaría que hablaras, puesto que son amigos a los que admiramos: el increíble Quique Alcatena y el inconmensurable Silvestre “Frank” Szilagy. Vos trabajaste con ambos, ¿qué nos podés decir de ellos?

Dos genios. Dos seres humanos excepcionales.

Comencé a filmar historietistas a partir de un documental, en formato crónica, que le hice a Clemente Montag -el autor de Coco y Cilindrina– en febrero de 2014. Los chicos de Banda Dibujada lo vieron y me ofrecieron hacer un video similar sobre Eduardo Maicas, para proyectarlo en la entrega de los Premios Banda Dibujada de 2014. Y fue tanta la alegría que me dio eso -a la vez de ser yo también dibujante y amante de la historieta-, que comencé a hacer más y más crónicas documentales sobre historietistas. Entre ellos el gran Silvestre, con quien estamos actualmente trabajando en una historieta  de ciencia ficción juntos.

La idea de hacer un largometraje sobre Quique Alcatena surgió de un sueño que tuve, estaba en una comiquería y encontré un libro sobre él, que era a su vez una biografía, como un documental en historieta. Eso me cautivó. Las páginas eran como story-boards. Luego me desperté.

Estuve con esa idea durante meses, hasta que me animé y hablé por e-mail con Quique. Nos encontramos en el mítico café El Coleccionista, de Caballito. Y le planteé la idea de hacer un largometraje sobre su vida y obra. Quique accedió y comenzamos el rodaje, que entre pos-producción y demás, duró un año.

Le estoy profundamente agradecido por haberme abierto las puertas de su casa, de su estudio; ver originales publicados e inéditos, charlar durante horas, compartir café y recorridos por distintos espacios. Fue -y es- una experiencia maravillosa. Digo “es”, porque como el documental posee una dimensión transmedia, mi objetivo es seguir haciendo segmentos de contenido sobre Quique, que se vayan conectando a las secuencias del film documental. Una suerte de “Biblioteca Alcatena”, sin fin.

También a este film se le complementa un mediometraje documental sobre Metallum Terra, que será editado en DVD -en una tirada exclusiva- para la nueva reedición de esta historieta de Alcatena Mazitelli, que llevará adelante la editorial Napoleones sin batallas en 2015.

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Publicado en Simultáneo con Kirk!

Creedence Catzole Revival

Publicado: julio 1, 2015 de Julián Blas Oubiña Castro en Entrevistas, Historia, Prozine
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Catzole.13bPareciese que hablar de Catzole como la revista/fanzine más influyente de los ’90, es un lugar común; los 2000 ejemplares de tirada que tenía la revista y el presente profesional de sus autores lo confirman.

Sin embargo, a 12 años de su último número -el 16 en 2003- y a 15 años de la finalización de sus series más emblemáticas, la historia no termina. Primero fue Domus Editora que en Febrero de 2007, editó monográfico dedicado al Oficial Yuta, el inoxidable personaje de J.J. Rovella, más tarde, en Agosto de ese mismo año, Ex Abrupto Ediciones, se encargó de publicar, la edición definitiva de Desfigurado, el clásico absoluto de Salvador Sanz. Ahora es Rabdomante Ediciones, en la primera parte del 2015, quien reedita en formato libro, Cándido, el western adulto de Rovella, y Orgamastrón, el thriller de ciencia ficción-terror, que mostrara el mejor arte de Julio Azamor. Si a esto le agregamos que Salvador Sanz está re-trabajando el universo de Carnívoro -esta vez bajo el nombre de El esqueleto-, su primera historieta éxito en la revista, podemos decir que Catzole siempre está volviendo, o mejor, nunca se fue.

Juntamos a los tres factótums de la revista para que nos respondan algunas preguntas y poder desentrañar ¿qué tendrá ese Catzole?

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La revista fue para todos ustedes, no sólo el medio donde publicar, sino también el lugar de aprendizaje donde hicieron sus armas como artistas y editores. Mirando en retrospectiva, ¿cuál es la mayor enseñanza que les dio Catzole?

Sanz: Creo que nos ayudó a entender el medio, cómo funciona. Conocimos muchísima gente, colegas y lectores, de algunos nos hicimos grandes amigos hasta el día de hoy. Siempre me gustó promover la auto-gestión y enseñarla, en todos los cursos de historieta que dicté terminamos editando fanzines con los alumnos, esa es otra enseñanza de la Catzole.

Rovella: Supongo, y hablo por mí, que la mejor enseñanza fue el aprender a trabajar en equipo. El poder delegar cosas y escuchar sugerencias de otros. También nos dejó mucha práctica a la hora de realizar una revista, no ya sólo dibujar la historieta, sino armarla, diagramarla, pensarla como un todo. Buscar tapas gancheras, que impacten, el hablar y pelear precios con imprentas, el conseguir publicidades… Con todas esas cosas, nos fuimos dando cuenta que el armar un fanzine no era solo dibujar nuestra historieta, era mucho más.

Azamor: Antiguamente los chicos que arrancaban a dibujar historieta lo hacían al lado de grandes maestros o de historietistas de experiencia, a nosotros no nos tocó esa época, hacer la revista fue un proceso de aprendizaje creativo. Nos sirvió para desarrollar nuestros estilos y aprender narrativa, cosas que hoy utilizo en mis laburos de animación y en los storyboards para publicidad y cine.

Catzole.12b3De los fines de semanas en el Parque Rivadavia, a vender la revista en la cola de los cines, y de ahí a las exposiciones en el Espacio Historieta en el Centro Cultural Recoleta y organizar el último Historieta Bajo Tierra, los Catzole están plagados de historias y anécdotas. ¿Cuál les viene a la mente? No importa si es una que en su momento haya sido terrible, puesto que hoy, a  la distancia, puede llegar a ser plausible de risa.

Rovella: Era muy divertido y difícil en algunos momentos. Vender las revistas en parque Rivadavia los domingos o ir a recoleta a hacer lo mismo con una mesita de picnic, junto con otros colegas de fanzines, era muy loco. Todos, todos, todos los domingos ocupados, dedicados a la Catzo. Divertido por momentos y complicado por otros.

Azamor: También recuerdo con nostalgia esas noches cagándonos de frío para vender unas revistas los viernes a la noche en la cola del teatro donde estaba Dolina. Era gratificante vender y ver la respuesta de la gente, que después de un tiempo conocía la revista.

Rovella: En la primera edición de Fantabaires, nos reprendieron y tiraron la bronca porque habíamos realizado una chiquilinada en la Catzole, cargando a un personaje de moda en ese momento…

Sanz: Claro, en el número 6, hicimos una cargada al cazador que en su momento era un boom. Un juego de las diferencias, con dibujos que la gente del cazador había copiado a varios artistas extranjeros… Incluso, me echaron de una comiquería por eso, eran amigos del Caza. Después, en El Cazador apareció un personajito vomitando una Catzole, nosotros éramos tan insignificantes al lado de ellos que lo contábamos con orgullo. (Risas).

Azamor: Nos invitaron a una entrevista en un canal de cable y ese mismo día teníamos que estar en el evento Buenos Aires no duerme. Les dije a Javi y a Salva que yo me quedaba en el evento vendiendo revistas y que ellos fueran a la entrevista, recién nos habían entregado de la imprenta el número 10 de Catzole, en un par de horas vendimos más de 100 revistas, ¡una locura!, cuando llegaron Javi y Salva no lo podían creer.

Rovella: En la segunda edición de Fantabaires, en el Centro Cultural Borges, cambiamos mano de obra -trabajar para la organización- por un stand… A mí, me pusieron a cuidar una escalera mecánica, –Que no pase nadie por acá.-, al rato cae una conocida artista plástica  queriendo subir por esa escalera… Mis órdenes eran claras, –Nadie sube por acá-, y bueh… (Risas).

Azamor: Una  que tengo, hace relativamente poco. Ya con  mi estudio de animación,  me reuní en una productora para charlar de un trabajo que combinaba las técnicas de animación 2D,  que hacíamos nosotros, y con las de stop motion, que hacían los chicos del otro estudio. La cosa es que no nos conocíamos, pasa la reunión y, al final, el productor nos pide que nos pasemos los contactos porque teníamos que trabajar en conjunto. Cuando le di mi tarjeta a uno de los directores de stop motion y vio mi apellido me dijo –¿Vos sos Azamor? ¿De la Catzole? ¡Yo me vine a vivir a Buenos Aires y me dedique a esto por ustedes!

Catzole.09bHoy, gran parte de la revista ha conocido una re-edición comercial. Con Cándido y Orgamastrón, ¿cómo fue la experiencia de sentarse a re-trabajar el material original para su edición definitiva?, ¿les costó acercarse de nuevo a ese universo?, ¿cambiaron o agregaron muchas cosas? Por otro lado, El Esqueleto, es una remake o más bien una re-version de la historia original. ¿Por qué la decisión de revisitar esos personajes? ¿Qué es lo que planeas contar esta vez?

Rovella: Me encanta la idea que el material que editamos en esa época, ahora cuente con un libro recopilatorio, para que ese trabajo no se pierda en el tiempo. Nos guste o no, esos son nuestros comienzos, nuestras raíces. De esa época se editó Desfigurado, El Oficial Yuta y ahora Cándido y Orgasmatrón.

En cuanto a Cándido, estoy muy contento como quedó. Trabajé sobre las páginas publicadas en la Catzole. Apenas retoqué algunas cosas del dibujo, cambié todos los globos de textos y tipografías -un trabajo insufrible para mí- y agregué un pequeño prólogo y un epílogo, para darle más sentido,  un mejor cierre a la historia.

La idea de Rabdomante Ediciones era editar El Buche, pero para editar ese personaje necesito más tiempo de trabajo, hay que retocar mucho, y les propuse Cándido que era una historia más sólida, mas redonda para formato libro. Por suerte aceptaron. Veremos si, finalmente, en el 2016, se concreta el libro de El Buche.

Azamor: Orgamastrón fue difícil. Algunos originales se habían perdido, otros estaban arruinados y fue complicado trabajar en un laburo que había dibujado hace 17 años. Uno va cambiando su dibujo, modificando o puliendo el estilo, la cosa es que me costó encontrarle la vuelta, pero creo que quedó mejor.

Sanz: Lo del Esqueleto surgió casi por accidente. Me pidieron una historia sobre zombies para una antología y no se me ocurría nada. Hoy por hoy, con todo el auge que tiene en este momento, estoy un poco harto del género de muertos vivos. Entonces, recordé la época en que hacía Carnívoro: una historieta post-apocalíptica con canibalismo y muchos elementos en común con esa temática. En la nueva historia no hay zombies, los personajes originales conservaron mucho de su estética pero ya no son caníbales, por el contrario, son vegetarianos y están en guerra con los carnívoros. Por eso cambie el nombre del personaje. Es una remake diferente, pero conserva mucho de la estética y la atmosfera del original.

Catzole.15bCada tanto las revistas aparecen en MercadoLibre a precios exorbitantes, ¿se han sorprendido del legado de la revista? ¿Todavía se encuentran con lectores de esa época? Y Además, ¿creen que existe una “Estética Catzole”?, a veces algo de eso se insinúa en nuevos artistas como Utrera, Perrota o Caballero.

Sanz: Es extraño, un negocio de comics nos pidió muchas revistas y se  seguían vendiendo, a casi  15 años del último número. Todavía hay gente que recuerda la Catzole con cariño, pero la última generación la desconoce completamente.

Rovella: Lo de mercado libre me gusta por lo mismo que decía antes sobre reeditar trabajos de esa época en formato libro, para que ese material no se pierda en el tiempo. Está bueno saber que se pueden conseguir números de Catzole todavía… igualmente, si es a precios exorbitantes, vendemos nuestros ejemplares, tengo unos cuantos archivados. (Risas).

Azamor: Me sorprende el alcance que tuvo, por tratarse de una publicación de ese tipo. Uno nunca sabe lo que puede pasar con algo que hacés, de qué manera se puede disparar. Y sí, de vez en cuando uno se encuentra con lectores de Catzole.

Creo que la revista se encuadraba en una estética determinada, quizás algunos chicos de esa época abrevaron en esa estética.

Rovella: Pienso que la estética Catzole, si bien todos aportábamos lo nuestro, estaba muy marcada por el estilo de Salvador. Él le daba una impronta muy fuerte con sus ideas e imágenes gores. Los tres nos dedicamos a la docencia, somos egresados de la Belgrano de Bellas Artes, y ellos además de la Pueyrredón. Caballero, Utrera, Perrota y alguno más, amén de tener estilos propios y mucho talento,  fueron alumnos de ellos, así que Julio y Salva siguen sembrando la semilla Catzole a donde vayan.

Catzole.11b3El presente los encuentra como profesionales de la historieta, todos ustedes publican tanto en el país como en el exterior. ¿Cómo es ese circuito internacional? ¿Logran publicar lo que ustedes desean? ¿Existe una respuesta o una dinámica de interacción con el público extranjero? ¿Es una experiencia satisfactoria en términos artísticos?

Azamor: Yo he publicado poco en el extranjero, apenas historietas de terror para una editorial chica de España y en Italia publiqué un comic-book, La Nave Di Pietra, que nunca pude ver. Los editores no me lo enviaron. Trabajo para el exterior, pero no en el rubro de la historieta sino en el de animación. Hice, por ejemplo, un comercial para Adidas cuando lanzaron la nueva camiseta del Real Madrid.

Rovella: Tuve la suerte en la historieta, no así en animación, de poder hacer siempre lo que me gustaba. Publiqué pocas historietas por encargo… Desde revistas pequeñas hasta la Spirou, donde publiqué a Dante Elefante, siempre presenté mis proyectos. Ahora estoy con una tira diaria desde hace 5 años, Zebita, que también es una idea mía y que, inclusive llegué a publicar en Tirapia, un fanzine de humor que hacía la época de Catzole.

Sanz: No siempre existe esa relación con el lector en el exterior. En mi caso, el país que mejor me ha tratado es Brasil, allá está casi toda mi obra editada y me invitaron a muchas convenciones donde pude ver que tengo lectores. En Europa y Estados Unidos, aunque tengo libros publicados, aún soy desconocido.

Catzole.14b1¿Qué están haciendo ahora y cuáles son sus planes futuros?

Azamor: Estamos preparando un proyecto con Javier Rovella, Doctor Truhan, y sigo desarrollando proyectos con mi estudio de animación. Además, la editorial Llanto de Mudo está recopilando las historietas de terror en un volumen que se titulará Matasano.

Sanz: En Julio, arranca El Esqueleto en la Fierro, y antes de fin de año, Pictus tiene que editar el libro La llamada de Cthulhu de Lovecraft, ilustrado por mí. Ovni Press acaba de reeditar el volumen 1 de Angela della Morte  y puede ser que para fin de año se reedite Nocturno que está agotado.

ZebitaRovella: Publico todos los días Zebita, una tira de humor en el diario Muy, y que fue recopilado por la colección Toing! El año próximo saldrá el segundo tomo recopilatorio en la misma editorial. También estoy todas las semanas en Billiken, con Dante Elefante, esas páginas se recopilan después en formato libro para ediciones De La Flor, y ya en breve sale el tercer tomo. Además doy clases para chicos en la Escuela Argentina de Historietas -EAH- y en la Escuela de Dibujo de Claudio Kappel. También, escribo unas cosas para otros lados o dibujo algunas animaciones para comerciales de manera esporádica.

Futuros planes, unos cuantos libros, El Infante Dante Elefante 3, Zebita 2, El Buche, Brunella 2 y el tomo integral de Ferreopolis, que  recopila los tres libros que forman la historia -de los cuales solo se editó uno hace varios años-.

baja-doc_truhan-cap02-pag1¿Qué fue del oficial Yuta?

Rovella: El oficial yuta debe estar pidiendo coimas en alguna esquina porteña. En realidad, el libro del personaje fue un cierre. Una etapa finalizada. Este año hice una historieta del personaje para un libro de Universo Retro. Y muy de vez en cuando sigue apareciendo en Zebita. Es difícil desprenderse totalmente de un personaje que te gustó tanto hacer. Entonces, cada vez que puedo, lo incluyo en alguna historieta, pero acompañando.

¿Por dónde anda Van Toma?

Azamor: Van Toma, después de muchas aventuras en el interior de la Provincia de Buenos Aires quedó en estado de animación suspendida en un frigorífico de Valentín Alsina. Suponemos que conserva todas sus facultades intactas, que nunca fueron muchas. Algún día lo rescataremos, se verá.

¿Aparte de “El Esqueleto”, vamos a volver a ver al intrigante Roecerebros?

Sanz: En estos días estoy dibujando esas páginas. ¡Vuelve el Roecerebros en El Esqueleto!

Esqueleto

Publicado en simultáneo con Kirk!

Introducción

Scan-150502-0001bSi preguntásemos en qué se diferencia un fanzine de una revista comercial, podríamos tener respuestas de lo más variadas. Muchas de ellas sonarían algo así como: un fanzine está fotocopiado y la revista no; o un fanzine se hace gratis y la revista no; o un fanzine no es tal si va a imprenta; o en un fanzine los dibujos son malos y así. Nadie parece saber a ciencia cierta qué es un fanzine ni cómo definirlo, aunque todos creen poder identificar uno a simple vista.

En el terreno de la Historieta Argentina, hasta Agosto del año 2000 -fecha del cierre histórico de Editorial Columba-, la división entre fanzines y revistas comerciales era más bien sencilla. Un fanzine era cualquier revista que no podía conseguirse en el quiosco.

El cierre de Editorial Columba marca, en la práctica, la desaparición de la Historieta Argentina como industria y el fin de lo que se conoció como Escuela argentina de historieta.

Scan-150502-0003bLa producción de historietas en nuestro país tuvo un conjunto de rasgos estéticos característicos que, por lo general,  la hacían identificable a los ojos de los lectores, los editores y la crítica especializada. De la misma manera que existía una escuela norteamericana, o una escuela francesa, había una escuela argentina.

Pero, las características estéticas de nuestra historieta no surgieron por azar, sino que, por el contrario, fueron producto de las condiciones de producción que la industria imponía a los artistas.

A nivel literario, la calidad de los argumentos permitió que la producción argentina sea asimilada a la corriente de historieta adulta en auge en Europa entre las décadas del ’60 y el ’80. Los guionistas argentinos siempre fueron un grupo reducido, lo que llevó a estos pudieran hacer su aprendizaje en el tiempo sin que les faltase trabajo, hasta alcanzar un nivel y trayectoria artística de importancia, junto a un público que se mantuvo fiel y creció a la par, para por fin encontrarse escribiendo historias complejas con aspiraciones mayores que el simple pasatiempo.

Nisbi.-.4.Bits.-.0000A nivel artístico, los dibujantes argentinos tuvieron una composición de página dinámica, apoyada por un potente juego de contraste de luz y sombra. Por necesidad, los artistas debieron adaptar su producción para que ésta pudiera ser apreciada en revistas impresas en papel de mala calidad con tintas empastadas, donde casi no había lugar apara el color, excepto en las tapas.  Ante la imposibilidad de trabajar tonos de grises y de usar un color apropiado, la historieta argentina de definió por el claroscuro.

Cuando la industria desapareció, también lo hicieron sus condiciones. Los nuevos guionistas ya no tuvieron la oportunidad de hacer su aprendizaje mientras publicaban y producían por encargo, ni los dibujantes debieron ya adaptar su trabajo a las condiciones en que éste  era publicado dentro de nuestro país.

A partir del 2002, cuando la Argentina empezó a recuperarse tras su mayor crisis económica, la escena editorial comenzó, también, a reestructurarse. Así, la historieta independiente, aquella que se movía en las arenas de la producción de fanzines , cobró un impulso inusitado y se expandió para cubrir el espacio vacío. Muchos proyectos artísticos que habían adquirido trayectoria y nivel artístico a través de los años, mutaScan-150502-0002aron, entonces, en proyectos más profesionales. El nuevo panorama, sería denominado más tarde como Nueva historieta argentina.

En la actualidad, la principal batalla que enfrenta la producción de historietas se da en términos de sustentabilidad económica. Una vez más, son las condiciones de mercado, las que definen las dinámicas de la nueva corriente.

Los artistas surgidos de la escena independiente han hecho su experiencia con la libertad de publicar lo que deseaban, por lo que, en gran medida la nueva oferta editorial está poblada por trabajos auto-publicados, donde el editor es también, al menos en parte, el artista que publica. Es así que la figura del editor tradicional que aplica un criterio comercial y una selección temática o estética casi ha desaparecido.

Los nuevos artistas están influenciados por lo que consumieron en su formación como lectores, así los nuevos trabajos se muestran influenciados no sólo por la estética de la tradición argentina, sino -y en mayor proporción-  por el manga y el cómic americano. En cuanto a lo literario, el número de guionistas se redujo aún más, en detrimento de la aparición del artista integral, que se hace cargo del guión y el dibujo por igual.

ChessMastersLas nuevas tecnologías permiten una impresión de calidad, por lo que el uso de  grises y colores se hizo habitual, así el claroscuro característico de la producción argentina ha ido desapareciendo gradualmente. También, ante un mercado de consumo más pequeño, los formatos de las publicaciones se redujeron para aliviar los costos de impresión.

Muchos de los nuevos proyectos, si bien ensayan aventuras comerciales, no abandonan los terrenos de la independencia. Aparecen entonces, editoriales mixtas que hacen fanzines y publican libros, revistas con distribución exclusiva en negocios especializados, libros con tiradas pequeñísimas que se distribuyen en los quioscos, o antologías que van a concursos de pre-venta e impresión por demanda. Todo vale a la hora de publicar.

Si a esta situación, agregamos que el sector editorial atraviesa un tendencia hacia la reducción de las tiradas medias de los ejemplares impresos y a la diversificación y/o multiplicación de los títulos publicados, la línea entre lo comercial y lo independiente comienza a desvanecerse. Hoy, la división entre fanzines, publicaciones independientes y reviScan-150502-0005bstas comerciales es una tarea difícil. En dónde terminan unos y comienzan otros  es la pregunta.

Para poder sacar una serie de conclusiones que ayuden a definir qué es qué, en una escena que se diversifica y evoluciona de una manera constante, necesitamos  saber:

  • Primero, cómo nace el fanzine y cuál es su desarrollo en su país de origen, EE.UU.
  • Segundo, hacer una revisión cronológica de los métodos de impresión y producción utilizados por los editores independientes
  • Tercero, repasar el movimiento de publicaciones independientes en Argentina.

A partir de la próxima entrega, entonces, veremos cómo surgen los fanzines en el país del norte y como éstos unfluyeron en la cultura de consumo.

*Gracias a Roberto Pulitano por la ayuda con la edición del texto.
*Publicado en simultáneo con Kirk!.

HBT 00. Afiche. Negativo

Entre 1998 y el 2000 (si mi memoria no me falla) tal vez la mejor expresión de lo que era la escena fanzinera de finales del segundo milenio en Argentina. Teníamos guardadas hace mucho tiempo estas imágenes del evento, con lo que era hora de compartirlas con ustedes

HBT 00. Bono

La entrada al evento del 2000. Un pesito nomás.

 

Historietas.Bajo.Tierra.08

La mesa de ventas de fanzines del evento (¿del 99 o del 2000?) Ahi están Javier Rovella, Sergio Sedes, Salvador Sanz y Federico Pazos.

 

Historietas.Bajo.Tierra.07

Jorge Blanco dibujando. Sospecho que su creación, Camulus.

 

Historietas.Bajo.Tierra.09

El taller de fanzines que funcionó en la HBT. De espaldas, adelante Federico Velasco que editaba Buenos Aires Ciudad de Heroes, años antes de ser el editor de la última etapa de Comiqueando.

 

Historietas.Bajo.Tierra.02

Así se veía el evento.

 

Historietas.Bajo.Tierra.04

Afiche de Buitre, el héroe de Guaragna y Larreátegui.

 

Historietas.Bajo.Tierra.01

La tapa de Catzole 2000, la revista a color de los chicos de Catzole.

 

Historietas.Bajo.Tierra.03

Otra vista de la zona del taller de fanzines. El de la máquina es Carlos Aón (Pluma Negra, La Productora) ?

 

Historietas.Bajo.Tierra.06

¿Alguien puede reconocer a los fanzineros de esta foto?.

 

Historietas.Bajo.Tierra.05

Otro momento de HBT.

 

Volante. Dani The O

El anverso de la estampita de adoración a nuestro Dios personal, Dani the O, que hicimos como promoción de la Kapop. La regalamos con un trozo de Bubblewrap y pronto todo el mundo estaba reventando bolitas de plastico por el evento. Extrañamos tanto a Dani. Murió demasiado joven.

 

Volante. Buenos Aires, Ciudad de Héroes

Volante del fanzine Buenos Aires, Ciudad de Héroes. Parece que sabían que se venía en el 2001…

 

Volante Morón Suburbio 01

Cuatro volantes del fanzine Morón Suburbio de Ángel Mosquito.

 

Volante Morón Suburbio 04

Volante Morón Suburbio 03

Volante Morón Suburbio 02

HBT 99. Taller de Edición

El afiche del taller de Edicion de HBT 1999.

 

HBT 99. Sólo Necesita una Idea

Asi de facil es hacer un fanzine. del taller de edicion de HBT 99.

 

Algunas Cartas de El Tripero

La baraja erótica de la gente de El Tripero.

 

Camulus. Figuritas Autoadhesivas

Un afiche de Camulus en la muestra.

 

La Productora

El volante de La Productora preguntando al público sobre sus gustos.

 

HBT 99. Volante

El volante del evento de 1999.

 

Samizdat N° 16 (Noviembre 2000).HBT AHI

Reseña en la revista informativa Samizdat número 16 del evento del 2000.

 

HBT 00. Cartel

El cartel del evento del 2000, dibujado por Salvador Sanz.

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Primero que nada, sorry que esta entrada sea breve. Hoy no puedo dedicarle mucho al blog.

Una vez dicho esto, corresponde decir que lo bueno de comprar fanzines siempre es la capacidad que, de la nada, uno se encuentre con gente que tiene algo interesante que decir, caída de Dios sabe donde, sin tener uno la más pálida idea de lo que se va a hallar en él.

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Eso recuerdo que me pasó cuando compré ese fanzine originalmente, allá por 1998. De hecho no recuerdo cómo lo conseguí en su momento pero recuerdo que había sido una sensación muy grata.

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Me extendería más en las maravillas de este único número del fanzine y de sus creadores (Ángel Mosquito, Mr. Lec, Dearand, Fabián Arnaldi y Fermín) peor hoy por hoy la realidad me lo impide. Así que mejor me callo y solo les digo que recomiendo que se bajen y disfruten este ejemplar de Cero Onda

 

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