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El 2017 recorre su parte final y antes de despedirse congrega a las huestes fanzineras a un nuevo encuentro, el Festival Fanzín del Rojas. Con el auspicio de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UBA, el equipo del Centro Cultural Ricardo Rojas (Av. Corrientes 2038) y el curador Alejandro Bidegaray -mejor conocido como Ale Musaraña, hoy por hoy, uno de los gestores culturales más interesantes del medio, además de ser el editor detrás de Musaraña Libros-, organizan esta segunda edición, que convoca a vivenciar y pensar la edición autogestiva desde una óptica diferente.

En las palabras del propio Ale: ‘La intención del festival es generar un nuevo espacio en la ciudad que apoye, festeje y reflexione acerca de un formato que siempre ha sido un gesto de resistencia cultural. Intentamos generar un lugar de intercambio, pero también de construcción o apuntalamiento de nuevas subjetividades, que suelen ir por los márgenes de los medios de comunicación industriales. Hoy, es imprescindible que el ámbito académico comience a darle lugar a las producciones marginales, porque a lo largo de los años y en repetidos casos, fue -y es- el lugar por excelencia donde la contracultura pudo respirar y manifestarse. Muchas causas y gestos de producción cultural que hoy tienen difusión masiva empezaron así. De igual manera, mucho de lo que empezó de esta manera, nunca fue ni será masivo, pero al mismo tiempo, es de vital importancia rescatarlo, además de estimulante y divertido. El movimiento fanzinero tiene una impronta diversa, errática, libertaria y caótica que muchos creemos necesaria para una mirada abierta, múltiple y abarcativa.’

Este 1 y 2 de Diciembre, además de una gran Feria de Fanzines, habrá charlas que cubran la impresión, encuadernación, edición y divulgación del movimiento impreso autogestivo y, por si fuera poco, mucha música. Para enterarte de todo, hacé clic acá. Hasta el fanzín, siempre!

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Bien, había planes de publicar esta reseña por lo menos hace una semana, pero el tiempo es tirano y no por mucho madrugar se amanece más temprano -o algo así-, así que concluída la octava edición de la Crack Bang Boom, en Zinerama se publican 2 recomendaciones.

Luego de una obligada reestructuración interna, el sello Gutter Glitter editó Cría Cuervos -y te arrancarán los ojos-, la nueva obra de Paula Andrade. En la historia, un brujo maldito se embarca en una travesía para encontrar los ingredientes necesarios que le permitan realizar un hechizo que puede redimirlo, aunque esa posibilidad sea remota. En su viaje de recolección, se enfrentará con criaturas oscuras y guardianes arcanos al mismo tiempo que ganará aliados. Por fin, en su viaje de redención, se verá obligado a confrontar con su culpa y con las consecuencias del crimen que cometió.

Cría Cuervos -originamente titulado Zauberkraft– es la primera novela gráfica de Paula Andrade, y en sus más de 150 páginas muestra su evolución autoral. A través del viaje lúdico y espiritual del protagonista, se puede apreciar el manejo de los tiempos narrativos de la historia, donde los diálogos están bien puestos, las acciones antes que explicarse se muestran -tal y como debe ser en una historieta de buena factura-. A nivel gráfico, hay momentos deslumbrantes dentro de un nivel general alto. En ciertos pasajes, debido al largo tiempo que tomó la producción del libro, se ven sutiles cambios en la resolución estilística de las páginas, pero hay que tener el ojo acostumbrado para poder encontrarlos.

Hacia el desenlace de la historia, todo lo que parecía ser, cambia de status quo, y la verdadera trama se devela. Esa revelación final esta bien manejada, y no solo resulta natural sino, también, inteligente. En resumen, Cría Cuervos es un paso adelante en la carrera de Paula Andrade, alejándose de su universo preferido –Gomorra-, pero manteniéndose en el sendero de lo fantástico, lo místico y lo sobrenatural, y que confirma que es uno de los autores vigentes en la panorama de la historieta vernácula.

Desde hace un tiempo, circula un libro-fanzine, producido casi a demanda, que cuando fue reseñado en en el blog de Comiqueando desató una lluvia de trolls de características épicas, se trata de El Capitán Supositorio, de Kokin Kokambar. A través de sus 178 páginas, la obra recopila los primeros 4 números de la serie, que cierran de modo perfecto, quedando los números 5, 6 y 7 para un segundo y último tomo.

Kokin Kokambar es, hoy por hoy, uno de los humoristas con más talento en el campo de la historieta, haciendo gala de un costumbrismo absurdo, que levado al extremo desata las reacciones más impensadas. Así, el Capitán Supositorio, es el heroe idiota de una Nación Argentina descabellada, donde todo puede pasar, incluso el mayor desatino -Osea, una Argentina muy parecida a la real-. Más allá de eso, el Capitán y sus compañeros -en especial, el siempre famélico Dark Chanch, el ninguneado Ñ-Man y el trotskista Hombre Neumático-,  enfrentan como pueden todo tipo de amenazas -como Eschumacher, el dios new age asirio; Urno, el churrasco y el Minotauro Uruguayo que planea destruir Buenos Aires con un termo atómico-. La galería de personajes secundarios es generosa, y en ella destacan Benito Mostacher, Pipo Brazos de resorte y Carlitos, el hombre que ignora, entre otros.

Los diálogos manejan el disparate con maestría y los remates están puestos donde deben. La historia crece en tensión, mientran las situaciones se suceden y los personajes participan de la acción en la dosis justa, logrando una historia coral plagada de desatinos y carcajadas. El libro tiene algunos errores, más que nada en el letreado, algo que, por la forma de producción, se fue corrigiendo a medida que se imprimieron nuevas tandas. En otras palabras, El Capitán Supositorio es bueno y es una muestra de las maravillas que pueden pasar en ámbito de la historieta independiente.

Bueno, ¡que no solo de entrevistas vive el hombre! Y como el próximo finde se viene la decimotercera edición de Dibujados, nos toca enfocarnos en las novedades que van a estar disponibles en el evento de mayor trascendencia en la Historieta Independiente Argentina. ¡Vamos a los bifes!, dijo el carnicero.

Epileptic Fred, no solo es parte de la organización de Dibujados, sino también unos de los comandantes de Panxa Comics, en donde últimamente se ha revelado como un encuadernador obsesivo, sacando una colección de ediciones diminutas en formato inferior al A8 -7,4 x 5,2 cm-, bajo el nombre de Libros de Juguete. Parte de esa colección son los títulos Ploc, de FSF; Andar, de Darío Oliva; a los que ahora se agregan Sin título, de Eme NoregnaExplosión, de Martín Lietti; y Don Bosco Mon Amour, de Ayelén Ripster -con ilustraciones de Noelia Gómez-.  Digamos que esta es una colección por demás de interesante no solo por el tamaño y lo artesanal -cada libro está cosido y encuadernado a mano-, sino por los contenidos seleccionados.

Panxa Comics, además, lanza Cíclico, un nuevo libro del Gory, que explora lo circular de los ritmos vitales. Lo que me llama la atención es que el trabajo esta editado a todo color. Lo poco que vi, me intrigó, así que le pongo una ficha. No sé si, Mundo Gory, estará también disponible en el evento, pero es otro libro recomendable. Por si fuera poco -y como casi siempre- Daniela Ruggeri va a tener disponibles miríada de fanzines chiquititos de temática variada. Dani acostumbra a explorar lo cotidiano -eso que está ahí y por lo general no vemos- desde un ángulo diferente, volviendo novedosa la rutina de todos los días.

Desde la República Socialista de Florencio Varela, llega Fátima Fuentes, una mangaka de producción cuantiosa. Para esta ocasión, las novedades que trae son varias. Primero, está el quinto número de Paka Paka, la epopeya fantástica de los niños guardianes de la realidad. Digamos que de todas las obras de Fátima es la que a mí me resulta más original, porque  tiene un universo bien planteado, con muchos personajes que interactúan entre sí logrando una obra coral, donde la aventura está siempre presente. Por supuesto, Paka Paka es una obra en desarrollo, de la misma manera que Fátima es una historietista en crecimiento, pero la verdad es que causa impresión como la historia y su autora mejoran número a número.

Pero eso no es todo, también están las recopilaciones de En Verano y Pueblo Maldito, dos historias que Fátima serializó hace poco y que ahora están disponibles de manera integral. En Verano es una de Zombies, que recorre las convenciones del género, pero que tiene algunas variantes que la hacen interesante, por ejemplo, cómo los personajes interaccionan entre sí y cómo las víctimas están conscientes de su trasformación en muertos vivientes. Pueblo maldito, por su parte, es un compilado de historias autoconclusivas que exploran el terror y lo fantástico en un paraje que recuerda de alguna manera al conurbano bonaerense. El contenido es un poco desparejo, pero las historias que destacan, lo hacen muy bien.

Ubicado en la costera nación de Mar del Plata, pero de visita en Buenos Aires para el evento, el amigo Kundo Krunch se trae una nueva producción bajo el brazo. Descenso, es un thriller psicológico -una de suspenso, bah-, editado por el sello Faro Negro,  en donde dos personas que viajan en auto entre Buenos Aires y Villa Gessel ven encadenarse una serie de sucesos extraños hasta su inesperado desenlace. Por lo general, Kundo, cual hombre orquesta, suele hacer guión, arte y tapas en sus historias, pero esta vez formó equipo creativo con Amagi en el guión y con Lou en la tapa, para contar esta historia de 26 páginas. Además, Kundo va a tener disponibles sus otras producciones, los dos números de Prototipo 05, y el primer número de Ciudad Mugre Border’s, en donde nuestro amigo muestra su predilección por la ciencia ficción posapocalíptica.

Representando al feudo tandilense, llega la longeva Líder Negativo, el fanzine coordinado por el ascendente Alfredo Retamar. El último número es el 9 y, con 72 páginas, es el más voluminoso de los que se editaron hasta ahora. Como siempre, la antología reúne un numeroso y singular grupo de autores donde el nivel de dibujo es sólido y los guiones cumplen. Al staff permanente -los hermanos Núñez, Grela y Barsi-, se suman nuevos colaboradores. Además, también está Líder Negativo Challenge, que reúne 14 historietas de una página de duración de autores de Tandil, Olavarría, Buenos Aires, Mar del Plata y ¡Chipre! La revista se produjo para el EPAH3, de febrero pasado, y ahora llega al Dibujados.

Volviendo a la jungla de cemento, tenemos a Martín Giménez, factótum de NN Comics, que esta vez viene con dos novedades. Por un lado, tenemos la nueva versión de Panóptico, un unitario protagonizado por Luc The Barbarian. Si bien, la historia estaba disponible al público desde el año pasado, Giménez reescribió y redibujó algunas secuencias, además de agregar páginas, logrando un producto más redondo. Por otro lado, está Rad The V-Raider, una historia ‘a la Marvel Comics’, con no pocas influencias de el ‘Surfista Plateado’, y que a mí me hizo acordar a esta canción y a esta. Hablando ya más en serio, con excepción del efecto 3D en las letras del título, la historia y el dibujo están bien y muestran un crecimiento artístico más que interesante, y a mí -como propuesta- me atrajo. El final abierto promete una continuación de la historia, algo que me gustaría ver.

Nos quedamos casi en familia, para visitar a los muchachos de Vendetta Ediciones, que esta vez se traen la edición en papel de la revista digital El Antro. De alguna manera Vendetta es un desprendimiento porteño de UMC -la editorial avocada a los superhéroes argentinos-, o sea, los miembros de UMC que viven en Buenos Aires y alrededores decidieron seguir haciendo historietas en su tiempo libre y pergeñaron algunas historietas de buena factura, las que recopilaron en El Antro. Para hacerla corta, tanto los guiones de V Von E, Leo Figueroa y Gus Pereyra, como los dibujos de Juan Pablo Massa, Emiliano Urich y Gustavo Jiménez, tienen la calidad suficiente como para poner la propuesta en primera plana. Es casi una compra obligada, y ojo que ya está en preparación el segundo número.

Recorriendo los caminos del manga, nuestra primera parada son los territorios de Editorial Módena, el emprendimiento de siempre inquieto Fernando Biz. Este año, la editorial se viene con todo, y tiene en carpeta un montón de lanzamientos que están por venir, primero, la conclusión de Bienvenidos a República Gada en su quinto tomo -una cifra no menor en estos tiempos ‘indies’- como siempre escrito y dibujado por Biz; segundo, el tercer tomo de Sinestesia, de la talentosa Teora Bravo, que por la calidad de la historia y lo impactante de los dibujos debería ser -hoy por hoy- una posta ineludible para todo lector de la buena historieta; y tercero, Bonded Scars, la historia de una banda de rock, hecha por la dupla Noelia Sequeira y Pablo Rey -y que tuvo su origen en el fanzine Ameku-. Mientras esperamos todo esto, tenemos a Daily Life of Sefora, del español A. C. Puig. Por lo poco que pude ver, la historia hace gala de un humor absurdo y exagerado, pero efectivo al llevar las situaciones al extremo. Estoy seguro que entre los lectores de Editorial Módena esta serie va a funcionar más que bien.

Le toca el turno a Lea Caballero, quien comanda los destinos de Purple Books, una de las editoriales más pujantes de estos tiempos. Empecemos por el fanzine, Lea trae para el Dibujados a Kezia 3.0 -que según escuché se pronuncia ‘quesaia’-, la tercera y última parte de esta epopeya en clave manga ciberpunk, en donde la protagonista se enfrenta a los ‘perfectos’. El fanzine autoeditado está impreso a 2 colores, el dibujo impacta y la historia entretiene. No se puede pedir más. Seguimos con la publicación independiente, el primer tomo de Yo Nen, que tuvo su presentación en público no hace mucho tiempo atrás que y va a estar disponible en el evento. No hace falta hablar mucho de Yo Nen, todo el mundo del ambiente sabe más o menos que se trata de una historia de peleas con personajes bien carismáticos, pero sí hay que aclarar que para esta edición se re-trabajaron todas las páginas. La edición es más que prolija y leerte casi 100 páginas de corrido da gusto.

Cortamos el listado de novedades, para detenernos en la impactante ‘splash page’ de Kezia.

Hago párrafo aparte para hablar de un fenómeno que me sorprende para bien y que habla de cómo se está transformando el medio independiente. Me refiero a la edición de Panteras, de los celebérrimos Mazzitelli y Alcatena, por parte de Purple Books. Durante el último año, ya hemos visto otros ejemplos, como la edición de Sereno, de Luciano Vecchio, por parte de Gutter Glitter, o de Knightmare, de Balcarce y Jok, por parte de Fog of War -y que pronto sumará a Crazy Jack, de Amézaga y Meriggi-. Si ya en años pasados veíamos la proliferación de ediciones a color, que ahora los artistas profesionales elijan sacar nuevos trabajos con editores independientes, muestra cómo los proyectos de autoedición están virando hacia emprendimientos cada vez más comerciales. Veremos dónde termina la movida, pero seguro  todo esto nos habla de un crecimiento lento pero sin pausa del medio en general. No es algo menor… …Volviendo a Panteras, esta es la descripción de la historia: “Panteras es la combinación perfecta de poder, venganza, intriga y conspiraciones. Es una historia inmersa en el África negra, en donde Nabadru, el joven hijo de un poderoso hechicero, decide vengar a su familia y enfrentarse a la organización secreta conocida como ‘Las Garras de la Pantera’. Mazzitelli y Alcatena nos cuentan una fábula acerca de la caída y el ascenso de uno mismo, sobre la redención y el amor, en donde el destino nos irá guiando página tras página mientras recorremos la maravillosa selva africana hacia un inesperado desenlace.” Un libro indispensable para los lectores de historieta.

En el fuero federal, Rabdomantes Ediciones, el sello del amigo rosarino César Libardi, en un ‘joint venture’ con la cordobesa Atmósfera Editorial, de Damián Connelly, han co-editado Psicocandy, un delirio de ciencia ficción ciberpunk con mucha violencia y sexo explícito, escrito por el mismísimo Connelly y dibujado por Nicolás Brondo. Con respecto al guión, si bien repite recursos de trabajos anteriores -como contar la parte por el todo o desorganizar la línea temporal del relato- está entre la mejor producción de Connelly. En cuanto al dibujo, Brondo es un dotado al que le gustan los excesos, sus lectores ya lo conocen. El final de la historia deja abierta la puerta -de manera directa- a una continuación, que -por lo poco que pude ver en las redes- promete y mucho.

Casi al final del recorrido tenemos a Emilio Utrera, un artista y autoeditor que desde 2011 en adelante, cuando apareció con Barras, no para de dar sobradas muestras de su talento. Emilio viene con sus dos últimos hijos, P4triotas y La toma. Vamos por partes, P4triotas parte de la premisa de bajar la idea del ‘supersoldado’ a la realidad cotidiana, contando la historia de 4 superhéroes importados a la Argentina por el gobierno de turno que enfrentan una amenaza atómica. La violencia, el humor negro, la crítica política y social, se mezclan con las costumbres argentinas del día a día, para hacer de P4triotas un combo particular y potente, qué merece ser leído. Después, está La toma, la obra que apareció editada por primera vez en el número 113 de la extinta Fierro. La obra, ahora, fue re-editada por su autor, con nueva tapa e interiores en blanco y negro. La historia de tintes autobiográficos, cuenta cómo los trabajadores de una imprenta se organizan ante el intento de vaciamiento de la empresa por parte de los dueños. Humor, costumbrismo, luchas sociales, idiosincrasia argentina, demás está decir que La toma es un trabajo impresionante, de esos que en unos años va a aparecer entre las grandes obras de la Historieta Argentina.

Por último, ¡el autobombo! Quien esto escribe se convertió hace poco en editor de una antología de nombre Hora Tres. Un grueso volumen de 200 páginas -con tapa de Franco Viglino-. que reúne trabajos de varios autores, algunos de ellos de reconocida trayectoria -como Alfredo Grassi, Jorge Morhain, Gianni Dalfiume, Ernesto Melo, Laura Gulino y Edu Molina-, a los que se suman talentos de hoy -como Renzo Podestá, NN, Hernán Castellano y Fernando Brancaccio-. La revista-libro también incluye una larga autobiografía escrita en primera persona por José Muñoz -autor de Alak Sinner, Sophie, En el bar y Carlos Gardel-, además de algunas notas de investigación sobre la Historieta Argentina, escritas por Ricardo De Luca. También, hay ilustraciones de grandes artistas y amigos como Martha Barnes, Paula Andrade, Fátima Fuentes, Lea CaballeroKundo Krunch y más. Todo en un formato enorme y a un precio irrisorio. De alguna manera Hora Tres es hija de Zinerama, ya en ella también participa el fundador del blog, Roberto Barreiro. Para terminar, queda decir que en Dibujados vamos a compartir stand  con Emilio Utrera, algo que nos llena de orgullo.

Bueno, eso es todo, estén atentos porque antes que la semana termine el ‘bambino’ Schiavinato va a despacharse con otra nota de recomendaciones para el Dibujados. Recuerden asistir bien munidos de moneda corriente de curso legal, tanto para comprar historietas como para tomar una cerveza con amigos, ¿qué mejor plan para un fin de semana? ¡Nos vemos ahí!

Paula Andrade lleva casi 15 años haciendo historietas, hoy, junto a Lu Quintana, maneja el destino editorial de Gutter Glitter.

Sin proponérselo, Paula Andrade terminó por convertirse en la pionera de una nueva generación de autoras que arribaron a la historieta para explorar sus posibilidades, escribiendo y dibujando historietas de género con una fuerte impronta personal. Desde la primigenia Gomorra hasta la actual Amnistía, su obra recorre el imaginario fantástico y mitológico.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“4 de Enero, 35 años. La primera historieta la hice alrededor de los 12 o 13 años, en la época de la serie animada de X-Men en los 90. La serie era de superhéroes y, como casi todos mis trabajos, se trataba de alguna escena donde la gente charlaba de todos los problemas que tenían entre ellos y de batallas pasadas. Creo que había una fiesta también. Habían muchísimas fiestas en los cómics de los 90.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“¡El linaje artístico! A veces nos portamos como clanes con el tema ‘maestros’, algo probablemente heredado de la pintura. Mis primeros estudios fueron con Fernando Centurión -de los 15 a los 19 o 20, cuando que me dijo que era hora de dejar el nido-. Mi ‘posgrado’ fue el curso de Quique Alcatena -cuya obra conocí gracias a Fernando-, al que tengo la fortuna de considerar amigo y mentor.

Tal vez la obra más esquiva de Paula, por lo inhallable y lo atípico del formato, es Sedna, basada en la mitología Inuit.

Influencias, acá es donde empiezo a ser una historietista bastarda, vienen de todos lados y siempre se agregan más. Voy a tratar de mantenerme en las influencias permanentes: Masami Kurumada y Shingo Araki, porque Saint Seiya es la vida misma. Quique Alcatena, por supuesto. Kazuma Kaneko, por stylish y mitológico, siguiendo con el manga, Hiroaki Samura, Hirohiko Araki, Q Hayashida, Naoki Urasawa, Hagio Mōto y Jo Chen. Saliendo del manga, los pintores del renacimiento -¡figura humana por doquier!-, arte religioso, diseño japonés y finés, y muchas cosas más. También, los videojuegos, me encantan muchísimos diseñadores de arte de videojuegos. Trato de aprender de todo lo que de alguna forma me llama la atención. A nivel literario, Robert Graves, Bernard Cornwell, China Miéville y John Banville.”

¿Tu irrupción en el panorama de la historieta independiente fue con Gomorra, cuando integrabas el Midgar Studio? Gomorra tuvo una recepción inusitada por parte del público, en un momento muy difícil para el medio, ¿Cómo fue la experiencia y de qué trataba la historia?

Entre 2003 y 2005, se dio el recorrido editorial del Studio Midgar. Los tres números de Gomorra, fueron uno de los grandes hitos del fanzine en el nuevo milenio, post derumbe económico de la argentina.

“En ese momento era, de alguna forma, nueva en ‘el medio’. Empecé a participar en eventos al mismo tiempo que empecé a producir material, así que el contacto fue en paralelo. Me es imposible analizar la situación del medio en ese momento, o cuán difícil era comparada con otros momentos anteriores a los que desconozco -más allá de las dificultades relacionadas con el momento socio-político y económico del país-. ¿Podemos acaso hablar de un ‘momento difícil para el medio’? Es un país difícil, eso trasciende a la historieta -y la afecta-.

Dentro de mi experiencia, no fue un momento difícil a nivel de mis primeros proyectos editoriales. Gomorra fue parte de todo un zeitgeist que tal vez ‘el medio’, en ese momento, negaba. Era la explosión del manga. Empezaban a haber eventos relacionados con anime y manga, gestionados por fans, que ampliaban la oferta de eventos vinculados con la narración gráfica. Empezaba a posicionarse internet a pleno como medio de comunicación y difusión. Había un gran número de nuevos lectores cuyos intereses se salían del circuito del cómic europeo y norteamericano y las narrativas que ambos mantenían, y una búsqueda de identidad estéticamente diversa en los grupos de adolescentes.

Gomorra tuvo además tres ediciones en prosa, que exploraban distintos aspectos de su universo narrativo. Sadomasochism fue escrito e ilustrado por Paula.

Gomorra fue parte de la camada de fanzines que venía de ese caldero creativo, y su difusión fue por esos canales, por los eventos de anime y manga -y por internet, a la que ya utilizaba con anterioridad- como herramienta para compartir mis trabajos e intereses. La historia en un principio era una hidra de conceptos, bajo una estética gótica compartida y un universo expandido virtual. Para mí fue un experimento en priorizar la trama por sobre los estilos de dibujo -de ahí que fuese una misma historia y tuviese varios dibujantes-. Era un experimento por todas partes, con un total de un poco más de 3.000 copias entre sus tres números prácticamente agotados, para los involucrados fue un primer paso en esto de editar, y me dejó un grupo de lectores que aún acompañan mi crecimiento y exploración creativa, algo por lo que los aprecio muchísimo.

La experiencia fue hermosa, demandante, mucho más grande de lo que hubiese esperado -incluyendo mucho trabajo, más del esperado-. El ‘cómo’ se aprendió en el camino, y claramente desterró cualquier posibilidad de miedos o dudas a autoeditar. Contar historias, para mí, empieza con la idea y termina cuando está disponible para un posible lector. Es un proceso complejo, difícil y bello, que implica muchísimo tiempo, a lo que puede ser que esa primera experiencia, ese tremendo monstruo de aprendizaje en el DIY editorial que fue Gomorra, me haya vuelto adicta.”

Después de Midgar, formaste parte de Moirae, donde sacaste Berwick y participaste en algunas obras conjuntas, como Freakshow y Scared of girls. De nuevo, ¿cómo fue la experiencia? ¿Cuánto duró y -porque de alguna manera pertenece a Gomorra- en qué parte de ese universo ubicás a Berwick?

Scared of Girls y Berwick, las dos primeras pulbicaciones del grupo Moirae.

Moirae fue breve pero feliz. Me había alejado del medio por razones personales, y lo extrañaba muchísimo, así que fue el momento del regreso. También fue un cambio del grupo de trabajo, como del ambiente, menos efervescente y más consolidado -el desencanto de la madurez, ja-. Y otra vez, fue medio un experimento. Freakshow me sigue pareciendo un fanzine re-lindo, a nivel concepto. Todo lo que armamos para Moirae tiene lindos conceptos. En el equipo todas teníamos un par de años produciendo fanzines encima, y me parece que estábamos en búsquedas personales de ver a dónde queríamos llevar lo que hacemos, y a nuestras propias vidas. Moirae sirvió de bisagra.

Berwick, es la historia de una aprendiz de mago, en pocas páginas Paula plantea una historia rica en posibilidades.

En sus páginas se asomó Berwick, que pasa en una ciudad –Misthaven-, en el mismo continente donde pasó a estar ubicada GomorraIleto-. A diferencia de ésta última, en lugar de estar plagada de grandes fuerzas, está llena de fantasmas y fenómenos sobrenaturales menores, dando lugar a conflictos más ‘cotidianos’ en comparación. En el primer número de Monsterland, incluso, una de las primeras escenas se desarrolla en la ciudad donde habita Berwick y compañía. De alguna forma muchas de mis historias se fueron, con los años, mudando al mismo continente. Permite poner el foco en los personajes.”

Encontraste tu hogar creativo en Gutter Glitter, el sello que conducís con Lucila Quintana. Pocas veces se vio tanta sincronía de trabajo entre dos socios ¿Cómo nació y cómo es tu experiencia de trabajo con Lucila? ¿En qué sirvió editar la antología Psychopomp para construir su plataforma editorial? También, con Oveja Negra recopilaste muchos de tus trabajos desde 2008 en adelante, ¿qué significa para vos tu primer libro en solitario?

Freakshow, una producción en conjunto de Moirae, conjuga la ilustración y la narrativa, donde los integrantes de un circo de fenómenos se describen en primera persona.

“La versión breve es que estaba editorialmente sin hogar, Lu quería hacer cuadernos con mis ilustraciones, y vimos que los costos para hacer un libro eran similares, y nos gusta más hacer libros. También quería tener un rincón que fuese más firme que los proyectos colectivos anteriores. Gutter es una editorial, no es un colectivo de artistas. Esa fue la forma en que encaramos esto desde el día uno.

Aprendí mucho de los proyectos anteriores, y uno de los mayores aprendizajes fue que trabajar en equipo es difícil, más aún cuando el concepto de lo que se está haciendo es diferente para los involucrados; y es uno de los primeros factores que pueden terminar hundiendo un proyecto. Es de esperar -y algo a disfrutar como proceso de crecimiento-, cuando se empieza, el ‘¡somos todos artistas, hagamos un libro!’. Pero cuando los proyectos empiezan a volverse más complejos y demandantes, es necesario que el equipo esté dispuesto a tomar el peso de esa demanda. Es necesario un grado de consciencia, autogestionar no se termina cuando las páginas de historieta están dibujadas. El paso de ‘proyecto entre artistas’ a ‘tenemos una editorial’ es posible, pero implica otra forma de trabajar y pensar las cosas. Los factores a considerar -el tipo de trabajo- entre crear una obra y editar libros, son muy diferentes. Disfruto hacer ambas cosas, pero no creo que sea algo particularmente necesario para un autor. Es lo lindo del mundo creativo, cada uno elige desde dónde y cómo lo encara, y una de las ventajas que tiene el ambiente local de la historieta, es que se puede hacer lo que se quiera y como se quiera. El espacio para la experimentación es inmenso.

Brauronian, un fanzine, de gran impacto visual, con varios artistas invitados.

Sí creo que es una pregunta válida -y que un autor tendría que considerar en el momento de pensar un proyecto a mediano plazo-, ‘¿Voy a querer atender stands mínimo un fin de semana por mes? ¿Voy a querer pensar en la difusión y distribución de este libro? ¿Ver cómo hacerlo llegar a los autores? ¿Voy a querer tener que manejar todos los aspectos editoriales?’. Es un compromiso. Siempre está la opción de enviar la obra a un editor y no tener que manejar esos temas, de no desearlo. Autoeditar no te hace más o menos historietista.

Sobre la sinastría en el equipo… Lo genial de trabajar con Lu es que nos apoyamos mutuamente en nuestros proyectos, ya sean las novelas, las historietas o lo que se nos ocurra, dándonos libertad plena para concretarlos, sumado a que a ambas nos gusta lo que hace la otra, y que nuestras personalidades se complementan bastante bien. Agregaría que ambas nos aburrimos con facilidad, y siempre hay algo que hacer y aprender al tener una editorial. Cada proyecto es un experimento con nuevas dificultades. Para gente que repite todo el tiempo ‘¡tengan cuidado a la hora de armar su equipo de trabajo!’, somos una ternura de amistad.

Las tres páginas iniciales de Brauronian, una historia basada en el culto ctónico al oso pardo.

Psychopomp fue el primer proyecto que sacamos como editorial. Con Brauronian, un fanzine que había sacado antes, pude convocar a otros artistas cuyo trabajo adoro. Cuando dijeron que sí, mi corazón estaba a mil. Psychopomp fue llevar eso a un nivel más alto, y además en el formato que a nosotras nos gusta. Ambas somos lectoras, ante todo. Queríamos cuentos, queríamos ilustraciones, queríamos historietas, todo en un mismo libro, con la temática como unión. Nos gustan las historias, cómo están contadas, que sean en prosa o historieta, nos es secundario.

Como primer proyecto, fue con el que aprendimos cómo armar libros y desarrollamos habilidades de editoras. Además, como autora, me di el enorme gusto de poder publicar junto a autores con los que jamás hubiera imaginado que iba a estar compartiendo libro, y poder conocer a otros a través de las convocatorias. Los cuatro tomos de Psychopomp terminaron siendo, sin planearlo, un pantallazo muy interesante de los autores que hay en el ambiente de la historieta local, hoy.

Las 4 ediciones de la antología Psychopomp, cada una dedicada a una temática diferente; la primera, a la fantasía; la segunda, al erotismo; la tercera, al western; y el cuarto, a la mafia.

Psychopomp posicionó a Gutter como una editorial que saca cosas levemente atípicas para un público levemente atípico. Me gusta ese rincón, siempre me gustó estar en el lugar de outsider. Pero para nosotras, Gutter es mucho más simple: sacamos los libros que queremos leer. Por otro lado, la línea editorial no la marcó Psychopomp -salvo por su primer número-, pero sí Monsterland y Anuraidh, nuestras novelas. Nos gusta el género urbano sobrenatural, y con Gutter tenemos un arenero desde donde explorarlo. De alguna forma, eso decantó en algún momento para decidir que la editorial entera se iba a focalizar en ese género.

Melissai, publicada en el segundo tomo de Psychopomp, explora el erotismo en conjunto con conceptos como el sacrificio, la ofrenda y la transmutación, el resultado es, por lo menos, inquietante.

Que tuviese un libro en solitario era algo que me venían reclamando hace rato. Así que Oveja Negra compila toda una etapa. Ahí está. A nivel personal, fue más significativo Mythos, porque me expuso de una manera que no había hecho antes, compartiendo pensamientos sobre cómo vivencio la expresión artística. Es más privado. Las historias que aparecen en Oveja Negra, son más como una conversación con amigos de toda la vida, además de ser una buena manera de que el material acumulado en fanzines y publicaciones separadas no se perdiese y acercarlo a los lectores en un único libro, que estemos al día y partir juntos al siguiente objetivo. Oveja Negra no es un experimento nuevo, pero sí es un recopilatorio de todos los experimentos hechos hasta la fecha.

Hoy colaborás con Tótem, haciendo Amnistía. ¿Cómo te uniste a la iniciativa online y de qué trata la historia?

Dogtown, publicada en el tercer tomo de Psychopomp, es una de las obras más lúdicas de Paula, con buenos diálogos y acción trepidante.

“Quique me invitó. ¡No era una opción decir que no! ¡El equipo de Tótem está lleno de autores que me gustan! Aunque le estuve dando vueltas a cómo iba a participar, porque fuera de que me gustan los X-Men y los leía durante los 90, no soy una gran consumidora del género de superhéroes. El último número de cómic de superhéroes que compré debe tener más de 15 años. Así que me llevó un tiempo desarrollar una trama donde dijese ‘¡esto es algo que me gustaría leer!’. Eso es lo lindo de Tótem, son historietas de superhéroes, pero por sobre todo, son las historietas de superhéroes de sus autores.

Amnistía es una historia de amistad, muy apoyada en los diálogos. Están los conflictos sociopolíticos, están los poderes, los trajes y los codenames; los clichés, por supuesto. Pero es la amistad la que predomina, por sobre la venganza y el sacrificio, los otros dos temas que tiñen a Amnistía. Los personajes son todos moralmente ambiguos, y no es una historieta de grandes batallas, pero sí de por qué esas batallas se pelean.”

La portada y las 5 páginas iniciales de Amnistía, la serie de Paula para Tótem Comics, donde comparte equipo con Quique Alcatena, Fernando Calvi, Luciano Vecchio, Lea Caballero Fiorella Santana y Patricio Olivier.

Llevás un censo de mujeres historietistas y sos una activista en el medio. ¿Cuáles son los requisitos para formar parte del censo y por qué? Y también, ¿cómo ves a la mujer en el medio de la historieta, qué se ganó, y qué es lo que aún falta?

Oveja Negra -una antología que reúne la mayor parte de la producción de Paula, desde Moirae hasta hoy- y Mythos -un Artbook que muestra la ductilidad de Paula tanto con el color, como con el blanco y negro-.

“La única razón por la cual soy una activista en el medio -considero ser más vocal con mis opiniones que activista per sé-, es que me cansé de escuchar que no había mujeres en la historieta como manera de justificar la falta de presencia de ellas en los eventos, medios de difusión y antologías, cuando:

1. Soy una.

2. Conozco a varias más.

3. Edité a unas cuantas otras, sin tener que esforzarme para encontrarlas.

Entonces busqué listados de historietistas argentinos, y esto coincidió con una charla que estaba preparando para la Feria del Libro. Y fuera de que la información estaba al día a nivel de autores varones, no incluía a casi ninguna de las autoras que sé que existen, porque les hablé, vi sus libros, y están hechas de carne y hueso -ellas, sus libros están hechos de papel-. Así que armé un censo para tener datos relativamente actualizados. El único requisito ‘formal’ es tener una obra editada en alguna publicación con ISBN o ISSN -el DNI del mundo editorial y que funciona también como medallita autoral reconocible para el afuera-. La frase ‘no hay mujeres en la historieta’ niega a autoras, lectoras y, por sobre todo, libros publicados por autoras mujeres. La no visibilidad desde los canales de difusión, es también la no visibilidad del material publicado y de las autoras detrás de ese material. Por este tipo de cuestiones me interesó armar el censo, el ambiente ‘formal’ de la historieta local, nuestra proto-industria, se falla a sí misma cuando niega a aquellos que la conforman.

Amsterdan, un fanzine impreso en Holanda, de bajísima tirada -30 ejemplares-, y que plantea una historieta de base autobiográfica mezclada con el mito y la leyenda.

El propósito del censo no es saber cuántas mujeres hacen comics por interés. Eso implicaría hacer un censo de varones bajo el mismo parámetro, para poder tener la posibilidad de hacer un comparativo. Pero el ISBN y el sitio de la AAEH -que lista a muchas de las publicaciones nacionales y a sus autores-, permiten tener datos desde los cuáles se puede armar un comparativo entre ambos géneros, y que sirva a otros de punto de partida para expandir o profundizar la investigación.

El resultado del censo, dio números que a nivel comparativo son bajos -alrededor del 10% de los autores con material publicado son mujeres-, pero al mismo tiempo, ese 10% -superan las 50- es tanto mayor que la nulidad que presentaban los pocos espacios de información disponibles, más que suficientes para demostrar que la frase de ‘no hay mujeres en la historieta nacional’ es ridícula. Y son números muy esperanzadores, cuando la participación y el crecimiento de autoras nuevas año a año son mayores.

Es un tema complejo, relacionado con un machismo que trasciende al campo de la historieta, aunque en ella haya encontrado territorio fértil por décadas. No puedo negar que hubo años donde en eventos era la única autora en un stand fuera del área de fanzines. Mucha gente se refirió a Gutter como ‘la editorial de las chicas’, sin ninguna mala voluntad. Éramos, simplemente, las chicas que estaban presentes en ese lugar. Es fácil pensar que ‘no hay mujeres en la historieta’, si en los lugares de difusión ‘formal’, como podría ser un evento, o una revista de información, o un punto de venta, no estamos presentes.

Primeras 7 páginas de Ámsterdam, con textos en inglés.

Tampoco puedo negar que hace rato que eso no pasa, que cada vez somos más participando. El año pasado la Feria del Libro incluyó el tema en su programa. Este año se organizó Chicks on Comics, y también otro censo con otros parámetros. Año tras año, cada vez son menos los eventos que no tienen ninguna autora invitada. Lo veo vinculado a los tiempos, y también a que cada vez somos más, estamos más activas en el ambiente, y dispuestas a demandar las mismas oportunidades y señalar los vicios heredados.

Por otro lado, hay que entender que mucho de lo que hoy mueve al ambiente de la historieta nacional, en todos sus niveles, es autogestivo o gestionado por autores-editores. Muy pocas cosas pasan si alguien se queda esperando que un desconocido mágicamente aparezca y resuelva, y esto va más allá de cuestiones de género. Las puertas siempre están, pero hay que abrirlas. En muchos casos hay que hacerlas, también. Es un ambiente con espacios en construcción pero sin estructuras formadas. Me gusta ver que cada vez somos más las mujeres construyendo en esos espacios.

Últimas 6 páginas de Ámsterdam, en formato apaisado y con gran trabajo en los fondos.

Lo que se gana con la visibilidad creciente desde los espacios de difusión y la participación activa en el ambiente -no sólo para reivindicar a las autoras mujeres, que seguiríamos existiendo independientemente de la negación discursiva-, es que finalmente se vea que la historieta es un ambiente diverso a nivel autoral. No un club de varones, y menos aún uno de varones con posturas similares que se juntan a vanagloriar un machismo desenfrenado, esparciendo y aplaudiendo un discurso único. Con esa visibilidad, también se consigue riqueza de obras, de todos los tonos y temáticas, con autores que abordan lo creativo desde diferentes lugares. Múltiples voces y estilos, que hacen que el ambiente esté cada vez más humano. En eso sí, tal vez, me considero una activista.

Primera aventura de Berwick, publicada en Scared of girls y que, junto a Sedna, no forma parte del recopilatorio Oveja Negra.

Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta? ¿Le augurás un buen futuro? ¿Por qué? Y también, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en el terreno de la historieta?

La historieta tendrá el futuro que entre todos los que participamos hoy, entre autores, editores y lectores, le construyamos. Está en nuestras manos la forma que tome. Y mis planes son, siempre, sacar más libros. Experimentar cosas nuevas. Hacer más proyectos, para poder ver qué pasa al hacerlo, y compartirlos con los lectores, para los cuáles, y por los cuáles, todo esto se hace y es posible. La gratitud es infinita, son casi quince años de ‘tengo ganas de hacer esto’ y poder hacerlo. El medio de la historieta-‘el ambiente’- me interesa, pero lo que realmente me importa es eso. Quince años de compartir historias, acompañada por la confianza de aquellos que caminan conmigo mientras las leen. Que sean más años. Que sea siempre.

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Flor, haciendo lo que más le gusta.

Florencia Paccela es una historietista en los márgenes. Desde la cuidad de Junín, a 250 kilómetros de la Capital, construye su trayectoria lejos de los centros históricos de producción independiente -Buenos Aires, Rosario y Córdoba-. Sin embargo, esa situación no le impidió unirse a La Duendes, con quienes acaba de publicar su primer libro de historietas, Yerbudín. Con juventud, talento, buen humor, Flor tiene más historietas por venir.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“Nací el 23 de julio de 1992, en Junín, provincia de Buenos Aires, tengo 24 años. Mis primeras historietas las hice de muy chica, tendría 9 años cuando creé un personaje que llamé Saki, y que podía tener aventuras de todo tipo porque era parte de a una agencia de jóvenes detectives. Se parecía mucho a Goku de Dragon Ball. A los 11 mandé una de sus historias al programa el Club del Anime, del viejo Magic Kids, y cuando lo vi en la tele, fue una emoción tan fuerte que era obvio que quería seguir con eso y que podía hacerlo aunque no tuviera a nadie que compartiera mis gustos, ni nadie que me enseñara cómo hacerlo. En lo que es historietas, siempre fui autodidacta hasta la universidad.”

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Código, un ejercicio de experimentación.

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“Estudié Diseño de Historietas en la Universidad de Palermo, pero solamente hice la mitad de la carrera, porque a la par estudiaba Diseño Gráfico. Los profesores de la Universidad son todos profesionales de las historietas, es una lástima que no haya podido cursar con todos.

Mis mayores influencias son Ray Bradbury y George Orwell, porque que me encanta el género de ciencia ficción. Por lo que su obra significa, Oesterheld siempre es una motivación. Si ven mis dibujos, a simple vista se nota que tengo mucha influencia del Manga y Anime, aunque me esfuerzo en dibujar diferentes cosas en otros estilos, buscando tener más recursos y aplicarlos según lo requiera la historia.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

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La edición impresa de Yerbudín, por el Colectivo La Duendes.

“A Saki me lo tomaba en serio. Hice varias historias con él, aunque a veces no las terminaba, las hacía muy largas, me aburría y comenzaba con otra. Más adelante hice otra sobre un equipo de fútbol -vi Captain Tsubasa y quise hacer lo mismo-, eran partidos interminables que requerían de mucha planificación, después de eso admiré aún más a Takahashi.

A los 16, hice varios capítulos de una historia dónde la Argentina estaba dominaba por Inglaterra, y estos se habían encargado de borrar todo vestigio de nuestra historia, tanto que los protagonistas no sabían el significado de ‘país’ y llamaban a los ingleses ‘El Poder’. Y de nuevo, hice la historia demasiado larga y no la terminé.

Yerbudín fue la primera historieta que me propuse tomar en serio y llevarla a libro. A la par de Yerbudín, con guión de Alejandro Pérez Velilla, dibuje Código, que trata de un hombre a la deriva en el espacio exterior. Lo ilustre en un pliego de papel de 1 metro por 1 metro, en forma de espiral, para que cierre el concepto de la historieta.”

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Yerbudín y el rasta se conocen.

Tu caso es particular. Estás en  Junín, una ciudad donde la historieta tiene casi nulo desarrollo. De hecho, después de Ricardo Ferrari, sos la segunda historietista en la historia de la ciudad. ¿Estás en contacto con lectores locales de historieta o lo que hacés es una actividad solitaria? ¿Cómo fue tu inserción en el colectivo La duendes?

“Hoy con facebook y otras redes sociales es muy fácil estar en contacto con lectores u otros autores. Localmente, hay muchos interesados en historietas, ya sea norteamericana, manga o nacional. El tema principal es que caso no hay material en papel, siempre hay que recurrir a internet o viajar a Capital para comprar libros que acá no se consiguen. No se puede fomentar la historieta, mostrar a un chico qué es y cuán grande es su variedad, si las librerías solo tiene un par de autores… …Tampoco es culpa de las librerías. Actualmente, aparte de mí, también hay un grupo de chicos, Síntoma Creativo, que también difunden y fomentan la creación de historietas en nuestra ciudad.

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Dios, Yerbudín y el rasta un trío con mucha ida y vuelta.

A la editorial La Duendes, y a quien está a cargo de todo, Alejandro Aguado, le debo lo que pasó con Yerbudín y mis otras obras. Porque cuando tenías varias páginas para mostrar, mande mail a muchas editoriales -muchas-, de acá y de otros países. Muy pocas contestaron, la mayoría diciendo que ya tenían todo cubierto para ese año y no me podían dar lugar. Alejandro es el único que se interesó seriamente por mí y por tantos otros que quieren tener un espacio para mostrarse y llegar a más personas.

La Duendes tiene un blog, en la cual cada día publican un promedio de cinco artistas diferentes, cinco días a la semana. Los trabajos se comparten por facebook también, y si la historieta progresa puede convertirse en libro, con la ventaja de tener un público que te conoce. La Duendes no estará entre las editoriales más difundidas o más populares por vaya a saber qué razón publicitaria, pero seguro es de las que más se interesa por los autores, por la difusión de la historieta nacional y por los artistas del interior del país. Algo que comprobé por experiencia propia, las editoriales más conocidas no lo hacen.”

Tu trabajo principal es Yerbudín, ¿de qué se trata la historia? ¿Qué repercusión tiene entre los lectores? Y también, ¿cómo surgió la posibilidad de editarlo en papel?

Yerbudín es un extraterrestre que llega a la Tierra y conoce a un chico rasta. A partir de ahí, tienen conversaciones, discusiones, preguntas incómodas entre ambos, y también con Dios -representado como un triángulo-, con respecto al origen del hombre, a quién lo creó y cuál es su propósito, sobre las incongruencias de la historia humana, de las religiones, de los mitos y leyendas, y por supuesto sobre el fenómeno OVNI. Todo en una serie de tiras cómicas que tratan de dejar una reflexión en el lector.

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El nacimiento de Cristo por Yerbudín.

Me gusta mucho hacerla, porque es diferente y tiene personajes que no se relacionan en nada pero que funcionan muy bien en las conversaciones, si se tocan los temas adecuados. Sé que, a veces, algunos chistes generan un recorte de lectores, porque se tocan temas específicos sobre ufología, religión o historia y hay que estar interesado en las curiosidades de esos temas.

La idea de editarlo en papel surgió porque ya tenía una buena cantidad de páginas y el público parecía responder bien. Quería que los lectores pudiesen tener a Yerbudín en su casa, sacarlo de la pantalla de la PC, tenerlo en la mano.”

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El misterio de la resurrección por Yerbudín.

Además, tenés otros dos trabajos, Las caras del alma y Encuentro. ¿De qué tratan las historias? ¿Las están publicando online?, ¿dónde? ¿Tenés ganas de sacarlas en papel?

Las caras del alma surge a partir de un guión que hice para la universidad. Es la historia de un hombre con problemas para conseguir pareja, por lo cual decide ir a un psicólogo. Este peculiar doctor le propone hacer sesiones de regresión para encontrar el origen de su problema, así descubren que aún está enamorado de una mujer que conoció en una vida pasada y que fue asesinada por Jack el Destripador.

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El inicio de Las caras del alma.

Encuentro en una historia corta sobre un chico que tiene un encuentro del tercer tipo con un extraterrestre gris y un pie grande, y está basada en un testimonio real.

Ambas historias fueron publicadas en el blog de La Duendes. También me gustaría sacar Las Caras del alma en papel, pero sé que no tendría tanta repercusión como Yerbudín. Es interesante, tuvo buena aceptación entre los que la leyeron, tanto que tuve que hacer un epílogo a la historia. Incluso, se podría hacer una segunda parte, sólida, sin nada que envidiarle a la primera, pero sé que tendría que exigirme más para mi próximo libro.”

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Encuentro, con influencias de Toriyama.

¿Tenés planes de acercarte al movimiento independiente de las grandes ciudades y participar de eventos como Dibujados, La Docta o Crack Bang Boom? También, ¿cuáles son tus planes en el terreno de la historieta para este 2017?

“Me encantaría, pero entre el trabajo, el tener que movilizarme y los gastos, a veces se complica. En algún momento participaré. De todas maneras, sé que puedo difundir mi trabajo sin tener que ir a esos lugares, y motivar a otros animarse a involucrarse en las historietas sin creer que estar en esos eventos es lo que vale. Porque, la verdad es que son encuentros increíbles, pero solo pueden ir aquellos que están cerca y hay muchos artistas en el interior que son geniales -y reconocidos en sus provincias-, pero si no están en esos eventos parecen no existir para las editoriales o para grupos como Banda Dibujada y sus premiaciones.

Para este año, hasta ahora solo tengo planeado participar en un libro que publicará La Duendes con colaboración de varios artistas. Tengo para empezar otra historieta y para escribir y bocetar otra. Leer de todo y practicar mucho dibujo y diferentes técnicas para seguir mejorando.”

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Fernando Biz, haciendo de las suyas.

Fernando Biz es un fanático del manga, el anime y la Fórmula 1, y como tal, mezcla sus pasiones en las historietas que escribe y dibuja. Con presencia en el medio desde el 2003, con sus fanzines  integró el colectivo El Núcleo, uno de los responsables de mantener viva la escena luego de la debacle del 2001. Hoy,  bajo su sello Editorial Módena, además de publicar sus trabajos, edita a talentos como Teora Bravo. Siempre de buen carácter, su voluntad de trabajo parece no tener fin.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo dibujaste tu primera historia

“Hola, soy Fernando Gabriel Biz, nací el 1 de Marzo de 1986 y tengo 30 años. Tenía 16 recién cumplidos cuando empecé a hacer mi historieta F1 2014, allá por el 2002. En el medio corrió bastante agua bajo el puente pero acá andamos, firmes en la senda.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“En marzo del 2002 estudiaba diseño publicitario cuando salía del colegio. Iba a una escuela de capacitación para adultos, pero como me aburría y la pasaba mal, mi mamá -viendo que estaba re-enganchado con el manga y el anime- me dijo que me inscribió en un curso de historieta. Al principio la idea no me gustó, pero ella me motivó a ir diciéndome que si no me gustaba, podía dejarlo. Fue un viaje de ida porque no solo me encantó sino porque no pensaba en otra cosa que hacer historieta. Esto fue en los talleres municipales de Villa Mecenas, unos cursos de capacitación artística que la Municipalidad de Morón ofrece de forma gratuita a los vecinos. Al curso lo dictaba el señor Don Angel Mosquito, quien a pesar de que yo tenía un estilo manga siempre me apoyó en trabajarlo. Consumir sus trabajos me influenciaron un poco en cómo armar las historias constumbristas y narrarlas con un humor particular, o al menos eso intento siempre. También estuve con Cristian Mallea, pero no tantos años como con Mosquito. Me interné en ese lugar -era como mi segunda casa- y estuve hasta el 2007.

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Fernando editó un total de 4 números de F1 2014.

Respecto a las influencias, particularmente el estilo de Yoshiyuki Sadamoto, a partir de Evangelion, en la influencia gráfica, mientras que la manera de contar que actualmente uso tiene mucho de Kosuke Fujishima, con Taihou Shichauzo -en español, Estás Arrestado!-. También, hay algunas cosas de Amano Kozue con Aria, y toques de Kazurou Inoue con Midori no Hibi.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste? ¿Cuál fue tu experiencia con Fórmula 1 2014 y El Núcleo?

“El primer fanzine fue Fórmula 1 2014. Los primeros 2 salieron en el año 2003. Pero además, como éramos un grupo de chicos todos de Morón y Hurlingham, creamos la editorial Lejano Oeste Comics, para estar así todos bajo el mismo sello. Cada uno con su propio Fanzine que hacíamos durante el año en el curso de Mosquito.
El primer evento al que fuimos fue el Fanatix 2003. Ahí nos conocimos muchos personajes con los que todavía seguimos remando: Ricardo de Luca, fundador de Palta Ed!, El Núcleo, Ediciones Noviembre y Duma; Jonathan Weis, como parte de Esfinge Comics, junto con Martín Ojeda y Axel Rebasti. Después, nuestra aparición en eventos se fue dando más periódicamente con suerte dispar, pero era la época donde si vendía 5 fanzines me sentía feliz. Como siempre estaba solo en Lejano Oeste y el entusiasmo de los otros chicos cayó, me uní a Palta Ed!, para facilitar logística y presencia en eventos.

tapita-gada-01Tiempo después, nos dimos cuenta que éramos una bocha de chicos que nos encontrábamos todos juntos siempre en los eventos, y junto con Ricardo y Jonathan salió la idea de hacer el colectivo editorial El Núcleo, la ‘editorial que nuclea a los mejores fanzines del universo’. Pero no duré mucho ahí, en el 2006 me fui a vivir a La Pampa para estudiar veterinaria, y todo coincidió con el primer retiro de Michael Schumacher en octubre de ese año. Cuando mi fuente de inspiración dejó de estar en pista, decidí que había sido suficiente para mí. Aun así, con Fórmula 1 2014 aprendí muchísimo. Fue una linda época, pero no volvería a dibujarla, hacer las carreras llevaba demasiado tiempo.

El dato curioso de todo esto es que la protagonista Fórmula 1 2014 se llamaba Astrid Verstappen, y con 16 años debutaba en Toro Rosso. La cosa es que en el Gran Premio de Japón de 2014, durante las prácticas oficiales, debutó en Toro Rosso y con 16 años, Max Verstappen. Me sentí mesiánico, con el pecho inflado como palomo en celo, ¡ja!”

Bienvenidos a República Gada tiene una trayectoria particular con dos cambios editoriales hasta que fundás Editorial Módena, ¿Podés contar cómo fue tu experiencia y qué te llevó a fundar tu propio sello?

tapita-gada-02“Particular es como se me había ocurrido y dónde empecé a dibujarla. Ya no dibujaba ni estudiaba, y estaba trabajando en la heladería de la familia, primero, y como guardia de seguridad, después. Entonces en mis ratos libres me la pasaba mirando anime -6 horas por día fácil-, así que llegó un punto donde tras ver casi 200 series entre 2007 y 2009, un día empecé a hacer un blog de reseñas impulsado por mi amigo Horacio Arzamendia. Al escribir las reseñas, noté que muchas cosas se repetían todo el tiempo, así que empecé a idear una historia que se burle de esos clichés repetidos de manera tan abusiva. Y cierto día, estando de guardia nocturno en un Jardín de Infantes abandonado, tenía lápiz y papel en mi mochila y comencé a dibujar sobre un tablero improvisado con 2 cajones de manzana y una tabla. Ahí empezó todo.

A mediados del 2010, después de varios años sin hablar, se me ocurrió mostrarle las cosas a Ricardo de Luca para ver qué opinaba. Le pasé los primeros 3 capítulos y le gustó más que F1 2014. Al punto que lo quiso publicar en Noviembre. Sólo que necesitaba al menos 32 páginas, y en ese momento solo tenía 24. Así que a al mes siguiente lo tuve listo, pero en una charla grupal -a la que se sumó Brian Jánchez-, dijeron de hacerlo libro en una coedición con Llanto de mudo -lo que para mí era una locura, porque poder publicar con el ‘Chancho’ era un sueño que tenía de chico-. Para eso, necesitaban que al menos trate de llegar con 56 páginas. Así fue como Bienvenidos a República Gada tuvo su lanzamiento en Abril del 2011, en el Centro Cultural España. Ese mismo día Ricardo me dijo que había que pensar ya en la segunda parte. Desde entonces, me empecé a tomar más en serio esto de dibujar, y me puse manos a la obra.

tapita-gada-03El segundo libro de Bienvenidos a República Gada -Guerra de hermanas-, salió en Julio del 2012 y fue el último con Noviembre. Pensaba sacar el tercero y una reedición del primero que se había agotado en el 2013, pero no pudo ser, Ricardo De Luca estaba saliendo de Noviembre, y aunque con él ya teníamos todo armado y planificado para el tercer libro -Mi mamá me muerde-, el 24 de mayo de ese año se decidió que yo no siguiese más en la editorial. Estuve deprimido un tiempo, me enfermé de neumonitis y abandoné tercer año de japonés. Sólo dibujaba cada tanto, motivado por los lectores que seguían la página de Facebook y en el blog. Ese mismo año, Schumi tiene el accidente de esquí y caí otra vez en una depresión, pero me dije ‘este no soy yo, y vamos a hacer el aguante a Schumi siguiendo adelante, como haría él’.

Así que el 3 de enero de 2014, creé Editorial Módena. Se iba a llamar Editorial M.S., pero era demasiado obvio. Y en Marzo del 2014 para Dibujados, salió el tercer libro de República Gada, la reedición del primero para Octubre de ese mismo año y en el 2015 salió el cuarto libro -Más que Amigas-.”

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Primera Parte del capítulo 32 de Bienvenidos a República Gada.

¿De qué se trata República Gada, y hacia dónde querés llevar los personajes?

tapita-gada-04“República Gada originalmente se llamaba Sin Título Disponible, porque no tenía ganas de pensar en uno. Pero un amigo -Horacio Arzamendia es testigo de ese momento- la bautizó como el nombre que tiene ahora. La idea era burlarse del anime a través de Estrella, una muchacha de 14 años -al inicio de la historia, después va cumpliendo años- con mucha mala suerte, sobre todo desde que conoce al Profe, quien será un generador de dolores de cabeza para ella. Para variar su familia, en lugar de ayudar a solucionar sus problemas, los empeora, con una hermana acaparadora, una tía que funciona como una madre pero que no le da bola, una madre cruel y dictatorial, y Sol, una amiga muy celosa que no deja que nadie se acerque a ella. Estrella debe lidiar con toda esta gente sin perder la cordura.

La idea es ir mostrando el proceso de maduración de Estrella, lento pero progresivo, empezando como una chica adolescente que solo pasa sus días haciendo lo que quiere, para pasar a tomar decisiones y mirar objetivos a futuro gracias a los problemas que le da su itálica familia. Me gustaría hacer una mansalva de capítulos, pero con el síndrome del túnel carpiano que me agarró, dibujar duele y ya no puedo dedicarme tanto, así que una vez que termine el quinto libro, veré qué pasa. Pero material escrito hay al menos como para 20 libros más si pudiera dibujarlo… Sí, Estrella crece y mucho.

La intención es puntualmente burlarme del manga y el anime, pero también con una historia propia, con los argentinismos y los costumbrismos locales bien representados, con personajes que que sean auténticos, y que se vean metidos en situaciones que más de uno pasó. De hecho, muchas anécdotas en la historia me pasaron a mí o a amigos.”

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Segunda Parte del capítulo 32 de Bienvenidos a República Gada.

Con Editorial Módena, además publicás a otros autores, ¿podés contar cómo es el catálogo de la editorial y cómo funcionan las otras historietas de las que participás, ya sea como autor o editor?

tapita-femme“La primera historieta que salió en formato libro -aparte de República Gada- fue Los del noveno, de Lisandro Casal Romani, un muchacho con un universo en su cabeza, pero que hacerlo trabajar costaba mucho. La historieta no es tan mangosa como las demás, pero resulta ser exquisita con un humor negro del cual siempre sale bien parado, incluso tocando temas sensibles. Lamentablemente, no nos pusimos de acuerdo y no sigue en la editorial. Una pena.
Luego tenemos a Teora Bravo, con quien hay una anécdota muy graciosa. Ella participaba con Sinestesia en el concurso Ymir, de LARP editores, pero yo había visto la historia y quedé muy cebado. Así que durante 5 meses, le insistía todos los días en que la quería publicar. Hasta que cedió y se dió. Es la única serie que no es comedia romántica ni slice of life que tenemos en la editorial.

Y por último tenemos Femme que es un unitario que dibujé con guión de Matías di Stéfano. Tardamos 4 años en hacerla, porque él tenía que alternarla con sus propias series –Mi Vida como Carla y JRPG-, y yo con República Gada. Lo curioso es que los varones en esta editorial hacemos las comedias románticas y la chica hace las de acción, ¡ja!”

¿Cuáles son los planes para este 2017?

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Una de las novedades para este año.

“Además de terminarlo con vida -editorialmente hablando-, vamos a intentar recuperarnos del poco favorable 2016 y agrandar el catálogo aplicando otro tipo de estrategias. Ahora vamos a publicar Daily life of Sefora, del español AC Puig; Bonded Scars, de Pablo Rey y Noelia Sequeira; Silvertongue, de Fernando Sarmiento; y después, el segundo tomo de Sinestesia, el quinto tomo de Bienvenidos a República Gada -Empezando de Cero- y, por último, el Ananké’s Side, un spin off de la hermana mayor de Estrella.

Después, en lo personal, además de terminar República Gada, está la posibilidad de un nuevo proyecto para la editorial Fog of War, un policial escrito por Ariel Grichener. También, hay que ver en qué momento puedo trabajar en un proyecto para UMC al que me invitaron. Y por fin, tratar de llevar a República Gada a una nueva plataforma audiovisual -Youtube- de alguna manera. Pero depende todo de cómo me respondan las manitos.
También hay conversaciones bastante avanzadas de publicar República Gada en España y Colombia. Nada es seguro hasta que se da, pero las intenciones de ambas partes existen y las ganas de trabajar también.

¡Muchas gracias por la entrevista y a quienes se tomaron el tiempito de leer!”

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Paula Nuñez, el gran enigma de la Nueva Historieta Argentina.

Paula Nuñez es una de las grandes promesas de la Historieta Argentina, un talento nato a la espera de ser descubierta y que su creatividad explote. Forma parte de un nuevo grupo de historietistas -muchas de las cuales ya formaron parte de este ciclo de entrevistas-, que abrazan la narrativa dibujada desde el género, desarrollando historias inscriptas en la fantásía,  el terror, la ciencia ficción, la aventura, e incluso el absurdo cotidiano, pero sin recurrir a la vertiente autobiográfica o autorreferencial.

Para tener una dimensión de su potencial, Salvador Sanz, ex-profesor de nuestra entrevistada, la definió así: “Paula es una gran dibujante y narradora, siempre supo poner el dibujo al servicio de la narración, de contar una historia, y tiene un mundo personal muy rico en imágenes y en nuevas ideas. Compartimos muchos gustos en común como nuestro fanatismo por Evangelion y el manga. Tengo muchas ganas de ver nuevos trabajos y más largos, espero pronto ver una publicación de ella.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

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Paula no solo ganó el concurso Ymir 2013, además colaboró en las antologías Psychopomp 2 Bunny Love y Psychopomp 4 Cockfight.

“Nací en 1991 y hoy tengo 25 años. Mi primera historieta la hice en el 2012, su título fue Samsara, y salió premiada en el concurso Ymir 2013.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“En 2014 comencé mis estudios con Salvador Sanz en la Escuela Ola, pero ya antes había estudiado ilustración en la Escuela Sótano Blanco, con Andrés Lozano, y también en la EAH -Escuela Argentina de Historieta-, con Hernán Santoro.

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Paula colaboró en los números 4, 5 y 6 del fanzine Espinazo, tal vez el de mayor calidad gráfica de esta década.

Entre mis influencias literarias están Ray Bradbury y también algo de Chuck Palahniuk; después, en Animé, Evangelion, del estudio Gainax; en manga, Dorohedoro, de Q Hayashida; en ilustración, James Jean siempre fue mi ídolo desde que descubrí sus trabajos a los 14 años; y claramente, Salvador Sanz, quien no creo que tenga idea de la admiración que le tengo, jaja.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

“El primer fanzine del que participé fue Espinazo, y fue parte del proyecto final de la cursada de historieta con Salvador. Sin él no hubiese podido participar, ni formar parte del grupo. Antes, solo había hecho un par de ilustraciones para la antología Psychopomp Bunny Love, de Gutter Glitter.”

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Una secuencia de El Actor, publicada en Espinazo.

¿Cómo fue la experiencia del Concurso Ymir en 2013?

“Increíble, aunque difícil, pero siempre me tuve confianza. Investigué y me documenté sobre montones de cosas para escribirla, aunque al final muchas de esas cosas fueron innecesarias, pero le dediqué muchísima energía al proyecto, y hasta el día de hoy no sé cómo logré hacerlo. No me refiero a ganar, sino a escribir y dibujar esa historia desde cero. Me prometí que si ganaba me iba a dedicar a la historieta y eso intenté hacer.”

Además, participaste de varias antologías de trayectoria en el actual panorama de la historieta independiente: Espinazo, Purple Books y Psychopomp. ¿Cómo surgieron esas colaboraciones?

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Una secuencia de Yume.

“Como comenté anteriormente, lo de Espinazo surgió gracias a Salvador. Luego los chicos fueron muy buena onda conmigo y traté de ayudar con el proyecto lo más posible, me encariñé mucho. Con Purple Books y Gutter Glitter participé mediante concursos o convocatorias. Conocí a los chicos en distintos eventos, y descubrí que tenemos muchas cosas en común, al menos en la forma de ver la industria. Sobre todo Lea Caballero y Paula Andrade, son unos genios, y por el motivo que sea, a ambos les gustaron mis trabajos y los incluyeron en algunas de sus ediciones, por eso, les estoy muy agradecida.”

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Los fanzines Yume, una historia original, y Arg. 2100, recopilando trabajos ambientados en el futuro, se publicaron a fines de 2015.

Recuperaste tus trabajos en dos fanzines, Arg 2100 y Yume. En ellos se puede ver tu predilección por la Ciencia Ficción, ¿es un género que te sale naturalmente? También, da la impresión que algunas de estas historias forman parte de un universo común, ¿Es así? ¿Tuviste alguna repercusión de los lectores con respecto a tus trabajos?

“Eran trabajos que hice para concursos o para proyectos separados, y que decidí compilar. Amo la ciencia ficción, pero no la limpia y blanca, no la sofisticada y recta de pantallas táctiles. Me gusta el desorden, el caos de las máquinas, esa cosa tipo Blade Runner o Inteligencia Artificial, con robots pobres, contaminación y lluvia ácida. Ese es el futuro que me resulta creíble, en ese futuro sí que veo la posibilidad de acción, de amor y de dolor, el otro solo parece plástico. Las historias las uní porque me enamoré de ese universo y de esos personajes, que son mis hijos.

Página de Viaje, para Espinazo.

Tengo un par de historias desligadas de ese universo, que todavía no lograron llegar al papel, pero quien sabe, ojalá algún día… En cuanto a los lectores admito que soy difícil de contactar y entablar un diálogo, o incluso una relación, pero los comentarios siempre fueron buenos.”

Sabemos que en el 2016 estuviste un poco alejada del medio, ¿tenés planes para producir nuevas historias este 2017?

“El 2016 fue probablemente el año más duro que viví hasta ahora. Para ponerlo en pocas palabras, no solo me alejé de las redes, sino del papel completamente. Imaginate para una persona que dibuja sin parar, en el tren, en el subte, sobre un cartón, en servilletas, en todos lados, dejar de dibujar, de pintar y de crear por un año completo… Sigo superando problemas personales, y me haría muy feliz este año volver a crear algo. En lo que va del año ya hice dos o tres dibujos nuevos, es como aprender a caminar de nuevo.”

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