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Embalado por la entrada de descargas del mes pasado, Don Julián Blas digitalizó el primer ejemplar de “La Secta” para compartir en este espacio. Así que aquí queda en formato PDF -evidencia de la innegable calidad del factotum de “Zinerama”- este maravilloso título de la historia fanzinera.

Descargar: “La Secta Edición N° 1”

La Secta Edición. 1

Sumamos por primera vez al sitio a la reputada revista de los alumnos del viejo Breccia, “El Tripero” fanzine que desde un principio tuvo nivel profesional. No hay mucho que sumar a lo ya dicho sobre esta cabecera, dado que muchos de sus autores siguen en actividad, con presencia en la escena local, en libros y revistas. Sí corresponde aclarar que éste no es su primer número: “El Tripero” cuenta con un N° 0, que era el que originalmente ocuparía esta entrada. Diversos motivos  me lo impidieron , pero es contenido para un posteo futuro, tenganlo por seguro.

Los lectores  más jóvenes pueden descubrir a “El Tripero” partir de su último libro -editado por “Tren en Movimiento” recientemente-; queda el ejercicio del contrapunto con estos primeros pasos, más cercanos a la estética Brecciana y el desenvolvimiento de los artistas a lo largo de los años; queda también redescubrir a aquellos dibujantes que no trascendieron, pero que no por ello adolecen de calidad.

Descargar: “El Tripero N° 1”

El Tripero N°1. 01

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‘El que mucho abarca…’. Guro de Diego Simone.

Apretar se decía a chapar o transar en la época de mis viejos. Son las 3 AM y sigo intentando bajar el cheesecake que me comí hace un rato. Me traje más en un tupper. Hice trampa y leí el prólogo, seguro que el del prólogo es un amigo. Supongo que todos los que escriben los prólogos son amigos. Habla de bandas de música industrial, le pegó el cheesecake . ¿Vos decís que los personajes escuchan NIN o Ministry? Pf.

Guro roza lo dark como un pibe virgen de quince años en Réquiem, que escuchó dos temas de Korn en MTV y se delineó en el bondi para que no lo vea su vieja. Se me vino a la mente una frase mágica de Almost Famous: “And then it just becomes an industry of cool”.

Los personajes malos son feos y deformes. Los buenos son hot, son cool, son bisexuales, súper open y fuman. Son increíblemente simétricos (¡hasta los pelos de concha son simétricos!). Son todo lo que el nerd adolescente lleno de granos quiere ser, lo que nos venden todo el tiempo.

Ya hice reviews de algún autobiográfico, y comenté que entendía el fin catártico del mismo. Leyendo Guro me pregunto, ¿qué necesidad había? De lo explícito, lo estereotípico, lo increíblemente monotemático. ¿Es proyección y catarsis de un tipo que no puede hablar con minas en la vida real? ¿Es una elección consciente? Quizá sólo pintó.

‘La clave de la felicidad es la desobediencia’, dice un personaje. Es el mismo pibe de antes, que ahora escuchó un tema de White Zombie y flasheó. La pizza, los gatitos, tomarte un trago adentro de un coco en la playa, hacer cucharita, hacerte una chaqueta, todo eso es más parecido a la clave de la felicidad.

Dando vuelta el panqueque: el estilo me encanta, me compra. Se me hace muy yankee, casi pochoclero, pero no me molesta en absoluto. Hay mucha referencia pop, el cuadro de Attack Of The 50 Foot Woman es un buen guiño, los pelos y sombras tipo Lichtenstein van bien. La distribución de los cuadros en las páginas me parece súper original, aunque algunos sean un pijazo (otro guiño) de leer.

El concepto que quiere contar, el universo creado y los bichitos que nos fagocitan la energía están buenos.
Hay una peli, Evolution, en la que (¡SPOILER!) matan al bicho con Head And Shoulders. Ésto se sintió un poco igual, y un shampoo tenía más onda.

La reseña original: acá.

‘Los Vampiros Ninjas’. RIP Van Hellsing de Enrique Barreiro, Hernán Ferrúa y Enrique Santana.

Un poco Buffy. Tenemos un personaje misterioso, hot, vampiro y bueno, que pelea contra otros vampiros (Angel, season 1) y un robot con humanidad (Adam, season 4, la peor temporada y el peor plot). De todos modos, RIP no parece tener habilidades sobrenaturales como Buffy, sino plata, y en parte heredada, como Batman.  ¿Para cuándo un héroe pobre (o de clase media, ponele), que no se pueda comprar la pistolita cool o el cinturón de gadgets y boludeces? Ahí sí sería interesante ver cómo se rompe el orto para solucionar las cosas.

Arranca diciendo que sucede en 2037. No sé bien para qué hicieron eso. Podría haber (¡o hay!) vampiros y werewolfs en la actualidad. No hay más diferencias de paso del tiempo, así que sólo me queda asumir que usaron el futurismo para justificar lo sobrenatural. Medio al pedo, pero no molesta tampoco.

Como libro es entretenido y pochoclero. A mi gusto encuentra un poco rápido las pistas y resuelve muy fácil los contratiempos. Los comandos no pudieron, pero RIP en dos viñetas encuentra el patrón para rastrear al robot? Son tan inútiles como la Iniciativa en Buffy (y al parecer volvemos a Buffy, qué groso que es Joss Whedon). ¿Y por qué el protagonista puede recuperar al robot pero los militares no? Si usa un arma específica que ni la fabrica él mismo, sino que la compra. ¿No la podían comprar los comandos directamente?

Es un equivalente al cine hollywoodense de acción o sci-fi. Tiene misiones ‘ultrasecretas’, militares, robots, vampiros, licántropos, tetas y explosiones. Viene en tres arcos argumentales: el del robot humano, el de los vampiros, y el de los vampiros vs. licántropos. El tercer arco venía siendo mi favorito hasta que aparecieron los ‘vampiros ninja’. Me hizo acordar mucho a ese video de Youtube del ‘ninja púrpura‘ (si no lo vieron, háganlo, no tiene desperdicio).

Me encanta el laburo de textura, los contraluces están muy lindos y se nota que el dibujante sabe que le salen bien, no los usa demasiado por humilde supongo. El blanco y negro le sienta bien, como la muerte.

En el plot del primer arco, lo de la infidelidad y el cerebro me pareció algo rebuscado. Es un paso más allá de Cris Morena, un poco mucho. Y otra cosa: ¿Scar es el jefe de los licántropos? ¿El tío del Rey León? ¿Es como una secuela oscura y futurista de Disney? Ojalá que sí.

La reseña original: Acá.

O cuando Szama Ediciones saca un libro (y encima lo hace con una edición flawless por donde se la mire ❤ ) que me hubiera encantado publicar en Gutter. Sigh. Siempre están the ones that get away.

Venía con ganas de escribir un par de reviews de los libros que me pueden, y después de una (auto)invitación a Zinerama, empiezo esta racha con uno de esos, los que se escaparon de las garras rara vez afiladas de Gutter-poochie:

Guro, de Don Diego Simone, editado por Don Szama de Szama Ediciones en el año 2016.

Háganse un favor, consigan el libro y pongan Bauhaus de fondo. O algo alemán. Yo soy más de Bauhaus.

Hay dos autores de la 80′s line/generación de plutón en libra de los que soy ultra fangirl, uno es Simone y el otro es Brondo (la próxima review es sobre Chica Alien, en cuanto encuentre mi copia en el caos de mi depto, para hacer una seguidilla de látex y pasar de éramos tan goth a éramos tan punk). Con Guro, Simone delivers su magia oscura en cantidades.

Ojo, disfruto muchísimo sus historias en La Liga del Mal, y su uso del color, pero me parece que es en la obra integral y solitaria donde los autores descarrilan y se entregan plenamente a hacer lo que se les canta en gana, dejando sus venas creativas a flor de piel. Acá están a expuestas y con tintas negras plenas tan brillantes como el látex que representan (amo al papel obra, pero en este libro fue una genial decisión editorial ir a interiores más shiny.)

Las referencias corren con la misma velocidad que los arroyos de orina con los que Espectra, el personaje de tapa, marca el camino. Música, tantra, películas, mangakas de ero(guro), ocultismo, los guiños son interminables y siempre acompañando a la historia: una oda a la unión ritualística de placer carnal liberador, referenciado por el término tántrico Maithuna. ❤

Además de tener una historia digna de su propia OST para acompañar a este choque entre los Puros y su accionar “porque pueden” y “porque desean más, siempre más”, con sus parásitos cargados de limitaciones; y los Guros entregados a una liberación carnal; y en el medio las personas y su albedrío (y responsabilidad sobre el mismo) como campo de juego, hay ciertos puntos que me parecen re interesantes como notas autorales:

  • Una historieta argentina de hace unas décadas hubiera puesto a Israel en el rol de Juliana a costa de muchísimo de lo que hace genial a este libro. Un acierto buenísimo de parte de Simone, que muestra que para hacer personajes creíbles y ricos en contenido no hay que atarse a preconceptos; y que ser un autor varón no es excusa para no hacer personajes femeninos complejos y completos.
  • Para ser un libro con todos, tooooodos, los tonos de grotesco, la visión de sexualidad ultra fluida con la que juega termina siendo bellísima, y el dibujo acompaña como en una buena obra eroguro, lleno de una sensualidad fría, cruel en momentos, pero siempre visualmente hermosa. Muchísimas páginas podrían ser posters sin perder su rol primario como herramienta narrativa.
  • Si recién están empezando a incursionar en historieta nacional, este libro es un must-have. Si hace mucho que consumen historieta nacional, estoy asumiendo que ya lo tienen.
  • ¿Mencioné que necesita una OST propia? Si Simone es el DJ de una fiesta, quiero ir.

Para más info y dónde conseguirlo, pueden revisar el sitio de Szama Ediciones.

Escáner mediante, toca revisitar tres momentos diferentes de la historia fanzinera a partir de sus publicaciones.

Hay disponible en el sitio algunos números de “Poco Loco” para su descarga, pero he decidido engordar la colección con este “Especial Terror”, considerado por los creadores de este blog como “(…) final y cierre de un ciclo (el de la Generación Fanzinera del ‘86) que había nacido de la mano del retorno de la democracia.”

En este volumen se aborda el terror a partir de historias humorísticas que toman íconos de la cultura de masas, a cargo de autores como Emiliano Migliardo, Diego Amengual, Max, Loo, Javier Blanco Belvisi y Fabio Bote. Otra buena razón para compartirlo es que hace unos días he visto varios ejemplares en una famosa librería de la calle Corrientes. Fetichistas del papel, sepan que es una buena oportunidad para hacerse de un ejemplar de uno de los fanzines significativos de los tiempos pasados.

Descargar: “Poco Loco Especial Terror”

Poco Loco. Especial Terror. 01

Publicación cuidada hasta el detalle por sus autores, “Buitre” entra holgadamente en la categoría de pro-zine que vieron la luz hacia finales de los ’90, poco antes del canto del cisne de la llamada “Segunda Primavera Fanzinera” y también dentro de las publicaciones que intentaron trascender los límites del gueto under, incursionando en el circuito de kioscos; y no es descabellado especular que -en otras condiciones- hubiera podido competir palmo a palmo con sus rivales foráneos, por dibujo, por historia. Se trata de una trama enmarcada dentro del género superheroico de tintes oscuros, que tanta fascinación causaba entre los lectores de historieta de aquellos años –entre los que me incluyo-. Momento ideal para releer el artículo de esta enciclopedia, en la que se comparte el testimonio de dos de sus creadores sobre los orígenes y el ocaso de este proyecto.

Descargar: “Buitre N° 1”

Buitre N° 1. 01

“Rojo y Vida” contó con al menos dos números a cargo de un único autor, Marcos Cesari, aparecidos entre abril y julio de 2005, con la propuesta de “traer un poquito de absurdo y surrealismo a los cómics”. No es mucho lo que puedo aportar sobre esta obra (no consulté con el Oráculo esta vez) pero –si bien no es un estilo que a mí particularmente me subyugue- destaco la labor de Cesari como dibujante y narrador en secuencias -que podría fácilmente encontrar admiradores- y su esfuerzo por presentar imágenes y situaciones extrañas. Sería interesante saber como hubiera avanzado la historia presentada en este primer número.

Descargar: “Rojo y Vida N°1”

Rojo y Vida. 01

‘Chau Pinela’. El Dormilón de Rodolfo Santullo y Carlos Aón.

Una de esas mezclas raras que no estás seguro de que vayan a funcionar bien. Como si Doce Monos fuese protagonizada por Peretti y Brandoni, o como cuando son las 3am y no querés salir a comprar snacks, y te terminás comiendo un sándwich de fideos. Puede quedar copado.

Estamos tan empapados de Hollywood, que leer una novela gráfica de ciencia ficción pos apocalíptica con frases como ‘chau pinela’ se siente extraño. Por cierto, lo googleé porque no sabía bien de dónde venía lo de pinela. Al parecer era un alcohólico denso y rompebolas en una pulpería famosa, que insistía en que le cobren cuando la gente estaba muy ocupada ordenando y cerrando la caja. Otra que siempre me quedó la duda es la de ‘chauchas y palitos’, la analizamos en otra ocasión.

Volviendo a lo anterior: El Dormilón queda muy bien. Descoloca un ratito al principio que los personajes no se llamen John o Mike (si es muy grandote de mandíbula), pero te acomodás al toque. Por momentos la historia resulta predecible, pero no jode mucho.

Al principio tiene una premisa muy básica (la de adivinar quién es el asesino), pero rápidamente se corre de ahí para dar paso a lo interesante: el universo que crearon. Agarrando cositas muy cotidianas, armaron un mundo que te hace dudar si Santullo y Aón son clarividentes.

La ilustración es muy prolija, los colores son hermosos y funcionales. Tiene una pequeña bajada de línea eco-friendly, me parece que está bien. La leí en hora y media, ya sin esperar que venga Alberto a arreglar el baño, lo mandé con los madmaxes.

De todos los libros que trajo mi dealer, fue el primero que quise agarrar. La edición está muy bien y también es suavecita (se ve que eso me suma muchos puntos). Dicen que no hay que juzgar a un libro por su portada. Las pelotas, la portada es re importante y hay que juzgar un montón. Supongo que acá van a empezar a odiarme, pero muchas veces compro libros porque me gusta la tapa. A veces le erro, obvio.

Por cómo estamos, cada vez crece más el género, y más gente se pregunta cómo será después.
Que el protagonista sea un publicista, denota la inutilidad que tendríamos si llegase el momento en que todo explote. Si fuese un McGyver, un Lucius Fox, o alguien que tenga alguna utilidad real, simplemente no funcionaría la historia. Posta, imagínense: explota todo y quedan 4 community managers, 2 youtubers, 1 jugador famoso de Starcraft, 2 analistas de marketing, 3 organizadores de eventos recibidos de la UADE y Mirtha Legrand. ¿Cómo la ven ahí?

La reseña original: Acá.

Sin deschavar el argumento en la tapa ya sabemos que la historieta es un caño.

¿Qué onda?

En estos años en que estuve alejado de mi blog Fan de Fanzines, me perdí de hablar de muchas publicaciones geniales, una de ellas es una de las obras magnas de Renzo Podestá, me refiero a El Aneurisma del Chico Punk. Obra enorme, en calidad y en tamaño (223 páginas), con un enfoque visual mucho más oscuro.

Así como son sus obras, es la personalidad de Renzo: genial, ácida y con un patovica en la puerta que si sos medio cabeza de termo, te trata bien igual pero no te deja entrar. Y lejos de esa larga, compleja y emocionante odisea que fue El Aneurisma…, Steve Ditko Investigador Privado tiene un estilo gráfico más cercano a la línea clara (sin perder ni un ápice del estilo Podestá), ademá de ser definitivamente más corta y más pródiga en humor. Como me ha pasado con muchos autores que conocí a través de mis años en el mundo fanzinero, a Renzo también lo redescubrí tarde, cuando ya no estaba viviendo en su Rosario natal, sino en la Docta Córdoba Capital. Mejor tarde que nunca, me repito, porque lo que leo ahora no me decepciona y me indica que valió la pena la espera, y encontrarlo recién ahora, que su arte llegó a su altura de crucero. Renzo autoeditó El Aneurisma desde su sello Le Noise, pero Steve Ditko llega a usted gracias a La Pinta, el sello de Martín Muntaner.

¿De qué se trata?

En una de las mejores sinopsis de contratapa/prólogo de introducción que haya leído, se nos plantea una cuestión muy interesante y real: el creador de Spiderman, Doctor Strange y The Question, Steve Ditko, dejó de repente el centro de la escena comiquera en plena fama, en la década del 70, limitándose a colaboraciones, trabajos para antologías y fanzines que sigue haciendo hoy en día. ¿Por qué decidió convertirse en un outsider? ¿Por qué se alejó? ¿Y en qué ocupa sus días? Lo que sigue, responde las preguntas, aunque no literalmente. Presentada de manera no cronológica, la historia, que no pienso espoilear de ningún modo, se desarrolla tan naturalmente que, al terminar, una relectura no hace más que afirmar la idea de que el modo en que se presentaron los hechos es simplemente perfecto. Ojalá yo pudiera narrar el 10% de bien. Los saltos en el tiempo tienen su justificación, el modo en que volvemos sobre los pasos hace que las piezas de información completen la historia en la cabeza sin la menor molestia. Y al final de la historia, además de tener respondidas las preguntas iniciales, entendemos que no había mejor modo de que se nos contase el cuento que éste. ¿Qué más le podés pedir a una historieta que dibujos y narración precisos como un reloj suizo?

¿Quién debería comprar Steve Ditko: Investigador Privado?

Cualquiera bien del palo de la historieta yanki, conocedor de sus figuras y su historia, apreciará leer esta historieta protagonizada por uno de los creadores fundamentales del género superheróico, aunque no haya un solo tipo volando en calzas en toda la historieta.

Fuera del ghetto, cualquiera mínimamente informado sobre la existencia de Steve Ditko, cualquiera que pueda disfrutar una buena historia de intrigas detectivescas con toques de costumbrismo neoyorkino y, definitivamente, cualquier fan letal de Renzo. Todos lo van a disfrutar tanto como lo hice yo.