Archivos de la categoría ‘Prozine’

Cuenta la historia, que el primer fanzine argentino con conciencia de serlo fue: Crash! Creado por Leandro Sesarego allá por 1979, con aportes de estudiosos del medio, como el gran Luis Rosales, Norberto Van Roussel y Esteban Laruccia, y de profesionales como Gerardo Canelo, Frank Szilagy y Oswal, entre otros. Nuestro sitio tenía una deuda con respecto a las tapas de este más que mítico iniciador de toda la movida fanzinera… …hasta hoy, je!

Dos nuevos fanzines para descargar, cortesía de Zinerama.

El primero es el N°1 de Óxido de Fierro, el proyecto comandado por el Marinero Turco, editado bajo el sello “El Imperio Editorial”. La revista, que podría englobarse dentro de la categoría de los pro-zines, data de 1997 y –si bien la mayor parte está dedicada a la historia de “Billy The Kid”, que los seguidores del Marinero habrán podido redescubrir en el libro de De Ponent- también contó con la colaboración de Max Cachimba y Carlos Bulzomi.

Descargar: Óxido de Fierro N°1.

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“La Última Mierda del Mundo”, si bien tiene algún tiempo, es la creación más reciente de Diego Amengual (o Die Go Go), que algunos recordarán como un viejo colaborador de la “Catzole”. Retoma para esta ocasión a Mario & Tontín, dos personajes que se pasearon hacia fines de los ’90 por las páginas de la mítica publicación, con la misma mirada paródica de aquel entonces y un trazo desprovisto de señales de la herrumbre del tiempo.

Descargar: La Última Mierda del Mundo.

La Última Mierda del Mundo Nº1. 01

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Daniela Ruggeri, una de las referentes del medio independiente.

Daniela Ruggeri es una de las presencias más agradables y estables del medio independiente, participando en la organización de Dibujados y, como parte del colectivo Panxa, publicando con sus trabajos para la revista Panxarama y editando en Panxa Imprime.  Siempre sonriente y activa, es hoy una de las voces más autorizadas en lo que se refiere a autoedición.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“¡Buenas! Nací el 19 de Abril de 1990, en la Sardá y por ahora tengo 26 años. Mi primera historieta, es difícil, porque las primeras siempre son a los cinco o seis años. La primera más ‘consciente’ del lenguaje habrá sido a los catorce, ponele. Y hay una a los 17 que fue un ‘bueno, quiero hacer esto’. Cuando algo forma parte de tu vida de manera cotidiana -dibujar, contar historias con dibujitos, etc.-, es complicado recordar el punto donde arrancó, es un poco como pensar cuál fue mi primer tallarín con pesto, difícil.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

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Panxarama, es uno de los fanzines más representativos de la nueva movida independiente que se construyó a partir del 2008 en adelante. Su primer número apareció en Diciembre 2010.

“En historieta como lenguaje no específicamente, excepto un cuatrimestre de la UNA -ex IUNA- donde agarré un proyectual para hacer una historieta y ahí lo conocí a Manu –Manuel Loza-, que fue profe mío por esa temporada. Después, desde los 13 años me formo en Artes Visuales, hice el secundario en el Yrurtia, me recibí de Maestra de Dibujo, le di un toque de años al IUNA y ahora estoy en el profesorado en dibujo de mi querido Yrurtia, de vuelta a casa. En todos estos años, la formación oficial fue más de visuales en general, pero desde que arranqué siempre me especifiqué en dibujo. El trabajo más esforzado fue desprenderme del dibujo académico, un proceso de ‘desformateo’, por decirlo de alguna manera. Estudié años para poder hacerte una pose larga de modelo vivo toda escorzada y re cheta, con la sombra y la proporción y la mar en coche. Y porque soy ñoña, no lo hago mal si tengo que hacerlo -no hay mérito de talento, es práctica nomás-, pero creo que el ejercicio mimético se agota pronto si no tiene sustento teórico, o más bien contexto que lo justifique. Así que jugueteo, y a veces sale mal, pero también a veces sale bien.

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Se puede seguir la evolución en el arte de Daniela hacia una síntesis de la línea, a través de las sucesivas ediciones de Panxarama.

A nivel influencias, de chiquita me leía a Gilbert Shelton -había un ejemplar reventado de ‘La guerra de las cucarachas’ de Fat Freddy’s Cat-, bocha de Asterix y muchísimo Tintín -estaba enamorada de Tintín-, Mortadelo y Filemón, Claire Bretécher me encantaba, cosas así, todos libros y revistas usados, leídos y re-leídos. Como en casa mi familia siempre perteneció a oficios relacionados con el libro, estaba lleno de cosas viejas por todos lados y esas historietas me quemaron la capocha tanto como las ilustraciones de principio de siglo. Crumb, fue uno de los primeros que leí con interés técnico, por el dibujo. A nivel lenguaje, el primero -a los 11 años, creo- que leí tratando de desentrañar recursos narrativos y formas de contar fue Spiegelman, con Maus. Cómo contar es el punto fundamental, por eso el ritmo de Beto Hernández me chifla el moño, o la oscura ternura de Hideshi Hino. Harvey Pekar me quemó la cabeza para siempre. Pero bien, a nivel dibujo-dibujo, calculo que sería Crumb, Shelton -sobre todo en la parte descuidada, porque soy un desastre-, ilustraciones victorianas… Yo soñaba – y sueño- con dibujar como Jack Davies o Basil Wolberton, pero garabateo zines y soy feliz igual.

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La última parte de la trayectoria de Panxarama es la más interesante, cuando la revista se abre a colaboraciones externas, además de mantener a sus habituales colaboradores.

Por el tema literario, aunque soy de los que creen que la historieta es un lenguaje independiente -y está lejos de ser ‘literatura dibujada’-, sí es un oficio de contar historias y, por suerte, leí muchas historias. En casa estaban disponibles -y alentados- todos esos clásicos del siglo XIX y algunos del XX, y de esa lista -la lista corte ‘colección Robin Hood’ o Peuser– me leí una buena parte. Así que, aunque mis historias son más bien simples, y trato de no ser demasiado florida, lo victoriano, lo truculento, los cuentos de hadas rusos y cosas así pueden llegar a asomar de forma humilde. Me sigue encantando y sigo tratando de llegar -o volver- a esos relatos, pero no creo que se refleje mucho en lo que hago, donde trato de ser escueta en la medida de lo posible. Igual, cada tanto aparece un verbo o un calificativo anacrónico sacado sin querer de esas traducciones anticuadas.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta el día de hoy?

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Panxarama tuvo un total de 8 números, más los especiales Panxa Cuatro Años, Panxxxarama y Panxa Maldita.

“El primero lo improvisé a los 13 jugando con el Page Maker -el padre del Indesign- pero no cuenta, por que no lo saqué al mundo. Más allá de revistas del Centro de Estudiantes del secundario, oficialmente el primero de todos es Panxarama 1 cuando tenía 19 años -¡éramos tan chiquitos!-. Hice algo simple, un homenaje a Pekar, que había muerto hacía poco. A partir de ahí mi trayectoria es muy modesta y se trató básicamente de hacer cosas menos chotas de a un paso por vez, aprendiendo mucho y sufriendo otro tanto, pero siempre divirtiéndome. Como Panxa es nuestra, casi todo salió por ahí. También, Lubrio me dejó nerdear para la Cripy – ¡no podía creer que no me sacara a patadas!-, y después participaciones de todo tipo en distintas publicaciones, todas del medio independiente, más allá de trabajos de ilustración que hice varios para varios lados. En tema historieta ahora hice algo para el Zapping 3 del estudio Mafia, hay una paginita que hice para el ‘Fanzine a la Carte’ de las Chicks on Comics, por ponerte un par de ejemplos actuales.”

¿Cómo y cuándo nació Panxarama y qué significa el nombre? También, ¿cómo fue la experiencia de editar 8 números de la revista, más los especiales Panxxxarama y Panxa Maldita? En lo particular, ¿cómo definirías a tu estilo de dibujo? ¿Creés que evolucionó con el paso del tiempo? ¿Qué cosas pensás que todavía necesitas desarrollar en tu arte?

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Panxa Maldita, es una de las últimas publicaciones del colectivo, y tal vez, la más relevante, el talento reunido en sus páginas es uno de las más representativos de la actual movida independiente.

Panxarama nació para jugar mientras se preparaba un libro que al final nunca salió -creo que muchas editoriales independientes deben nacer así-, como a la editorial le pusimos Panxa, jugando con nombres de cosas del cuerpo y nombres propios, saltó agregarle el ‘rama’ por que sonaba bien, sonaba a revista. Te bajás un cajón de birra y todo suena re bien, igual a mí ese nombre en particular me encanta.

Editar una revista, por más chiquita que sea, siempre es un laburo enorme y la disparidad de estilos de Panxarama la hacía el doble de complicada, y aunque siempre fui la encargada de la diagramación y el diseño de los interiores, todos juntos teníamos la última palabra. ¡Panxa es una cooperativa ante todo!, y Panxarama un espacio de experimentaciones personales, un juego que se fue haciendo un toque más serio número a número, pero me alegra que no perdiese ese toque de ‘Bueno, a ver qué onda’.

Sumar invitados fue de mis partes favoritas, ‘A ver que mandó fulano… faaaa!’. Como nos empezamos a concentrar en libros y publicaciones en formatos raros -con Fede, además, somos encuadernadores-, Panxarama fue perdiendo un poco de sentido para ramificarse en todas las pequeñas, medianas y gruesas publicaciones del catálogo. Pero extraño la adrenalina de ‘cierre-de-revista-justo-a-una-semana-de-dibujados’ donde a pura birra y mate engrampábamos como enfermos.

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Primeras 5 páginas de Ángel Bondadoso, publicado en Panxa Maldita.

¿Mi estilo? Cambió mucho, pero mantiene constantes, mucha línea, inevitablemente suelto -por placer, búsqueda y a veces, es cierto, apuro-. Soy desordenada y ansiosa para hacer un cómic, dos defectos que se llevan muy mal con el oficio. Antes tramaba mucho, tenía más rayas que Maradona. Ahora, me concentro mucho en fanzines inmediatos, historias contadas con imágenes y cosas así, con secuencialidad más suelta, busco líneas pero poco relleno, depurar para ganar en lenguaje. Ahora necesito lo que necesitamos muchos, tiempo, disciplina y blues viejo de fondo.”

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Últimas 5 páginas de Ángel Bondadoso.

También participás en Panxa Imprime, primero imprimiendo sus propias revistas, pero más tarde imprimiendo para terceros, cómo el libro Purple Books y la revista de Padawan, además de los libros Los niños de la basura y Hermano. ¿Cómo funciona la imprenta? Y también, ¿en qué estado de actividad se encuentra hoy por hoy?

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Una de las publicidades de Panxa Imprime en 2014, dibujada por Daniela, bajo uno de sus infinitos Pseudónimos de entonces.

“La imprenta arrancó como un proyecto ambicioso pero concreto, laburamos mucho, las máquinas aguantaron todo lo que pudieron y de repente nos encontramos en líos gigantes -básicamente te acabo de describir una imprenta-. Siempre quedamos agradecidos por la paciencia de los colegas que llevaban sus laburos a Panxa Imprime. En esos momentos funcionaba en un lugar que estaba tan lejos, que el vecino tenía ovejas, y con Fede viajábamos tres horas y media de ida para llegar. Sólo me lo explico con las palabras ‘amor’ y ‘obstinación demente’.

Hoy en día las máquinas funcionan para Panxa, pero estamos cocinando una posibilidad de actualizar las maquinarias y relanzarnos más enteros, más organizados, vamos a ver si se da. El trabajo manual me encanta, a los 17 era pasante en Chilavert, y me quedó ese amor por doblar tapas como autómata y también el amor por toda empresa autogestiva cooperativa.”

Otra de las facetas de tu trabajo en el medio, es ser parte de la organización de Dibujados, el evento autogestionado de mayor relevancia de la Argentina. ¿Cómo funciona la organización del evento? ¿Cuál es tu rol dentro de la organización? También, este año decidieron expandir el evento a tres ediciones, ¿a qué razón se debe? Por fin, ¿Cómo ves el panorama actual de la historieta, tiene posibilidades de seguir creciendo?

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Daniela tiene varios trabajos de una página, por lo general explorando distintas vertientes del humor.

Dibujados es mi navidad, lo es desde el primero al que fuimos con Panxa, en el 2011. Cuando en 2014 los chicos nos tiraron la onda de formar parte, guau, me puse loca de contenta. Es un espacio que quiero y admiro, un lugar activo que se retroalimenta con todos los participantes y que cada año crece más sin dejar de tener el sabor de lo independiente. Todo lo que me gusta.

Ayudo en todo lo que pueda, todos participamos de la selección de la convocatoria y esas cosas. Hago tareas generales antes del Dibujados, y también durante, cargando tablas con los demás, corriendo de acá para allá, comunicando puesto a puesto cosas organizativas, además de que soy ‘la loca de las rifas’, por supuesto. Un poco de todo. Siempre quiero ayudar en más, me agarra de sentir que nada es suficiente, pero me pongo así con todo en la vida ¿No avisé que soy ansiosa?

Con respecto al panorama general, lo veo en términos de resistencia, con ganas de insistir. Creo que son momentos complejos para el mundo editorial en general, pero por ejemplo la tercera edición agregada de Dibujados representa esto, ‘Se puede poner complicado pero acá estamos todos’. Cada Dibujados que viene se anotan más puestos, más gente que recién arranca, esos números me dicen que tiramos para el mismo lado y con fuerza.”

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La gran apertura de la momia Rahotep, publicada en revista Cripy.

¿Cuáles son tus planes para este 2017? ¿Hay más fanzines en camino?

“Pero claro que sí, estoy impaciente por que siempre tengo ideas. Ideas, guiones, historias, ese no es el problema, tengo a montones y me gustan, son simples pero me gustan. Si las horas de estudio, el taller, la docencia, las labores editoriales y todas esas cosas me dejan, este año vienen varios de los zines de formatos diversos, tal vez uno hecho en una máquina loca -será sorpresa, calculo, cuando llegue el momento-. Si tengo suerte y me pongo las pilas, tengo cocinando una historieta larga que quiero terminar desde hace mucho. Sea como sea, estoy segura de algo: ¡Quieta no puedo estar!”

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César y parte de su catálogo.

César Libardi no solo es guionista, sino que, al igual que todos aquellos que se dedicaron a la historieta en los 90, también es autoeditor. Y así como fue uno de los motores detrás de la AHI Rosario, hoy lleva las riendas de Rabdomantes Ediciones, una de las nuevas editoriales de la escena independiente argentina, con la que lleva a cabo un doble trabajo, tanto de fomento de la historieta, en especial desde Quimera, una antología que reúne a muchos y muy buenos artistas, como de rescate, reeditando y poniendo en valor las grandes obras que la Historieta Subte supo conseguir.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo hiciste tu primera historia

“Nací el 5 de mayo del 79 y tengo 37 años. No soy de dibujar, soy más del palo del guion. Mi abuela me enseñó a leer y a los cuatro años ya leía historietas. Por esa misma época, recuerdo que venían unas hojitas, que tenían unos stickers transferibles con diferentes motivos: el espacio, el fondo marino, un paisaje de western, etc. Estaba enloquecido armando historias con esas hojitas, juntaba varias y las pegaba tipo pergamino, luego las desplegaba y armaba aventuras. De ese acercamiento lúdico surgieron mis primeros relatos.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

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Números 1 y 8 -primero y último- de Dopple Charasca, el fanzine con el que César se inició en la autoedición.

“La formación que tengo es autodidacta, lecturas y amistades del mundo de la historieta. Soy de leer un poco de todo, siempre tengo una pilita de libros en la mesa de luz. Ciencia ficción, policiales, historias de guerra, terror, teoría y narrativa actual. También material de Internet, aunque la lectura digital me resulta fugaz; en cambio, lo que leo en papel lo recuerdo de manera viva.

Respecto a las influencias cambian con el tiempo, actualmente diría que Roberto Bolaño, Osvaldo Soriano, Alan Moore, Warren Ellis, Grant Morrison y Philip K. Dick.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste? ¿Y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

“Empecé con Dopple Charasca en 1996. Lo hacíamos a dúo con Román Vignolo y un grupo de amigos que colaboraban con notas y dibujos. Teníamos una 486 y una impresora Epson 800, entonces imprimíamos, recortábamos y pegábamos las imágenes. El armado de la maqueta era artesanal y luego iba a la fotocopiadora. Al poco tiempo surgió la AHI y gran parte de lo que hice fue dentro de ese colectivo.”

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CF – 80, otro de los fanzines editados por César, luego de Dopple Charasca.

Esta pregunta da para largo, pero es necesaria. ¿Qué recuerdos tenés del AHI Rosario y cómo era la dinámica de trabajo del grupo? ¿Tenés idea de cuántos fanzines lanzaron en todos esos años? También, ¿qué recordás del evento Leyendas?

“La semilla de la AHI Rosario surgió dentro del Encuentro de Revistas Independientes, un evento que organizó Ernesto Torres en la facultad de Comunicación de Rosario, sería invierno de 97. El me llama para participar, y ahí conozco a gran parte de los que luego serían los incondicionales de la ‘AHI Ros’.

Ese mismo año, en el Fantabaires, se forma la AHI Nacional y los que estábamos presentes armamos la sede rosario. Nos reuníamos en la Biblioteca y Archivo Histórico Social ‘Alberto Ghiraldo’ todos los sábados a la tarde. Había una absoluta horizontalidad y la toma de decisiones se hacía por consenso. Varias de las cuestiones que se discutían: creación, impresión, difusión y distribución del material eran tópicos recurrentes. También se armaban talleres internos donde se compartían aprendizajes y experiencias.

De 1997 al 2013 deben haber surgido unos 60 fanzines bajo el sello de la AHI Rosario. Siendo la etapa más prolífica la de 1999 al 2008. Y esto no es casual y me lleva a la otra parte de la pregunta, el evento que -en conjunto con Milenario Comics y la Municipalidad de Rosario- llevamos adelante durante 10 años: Leyendas.

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Rosario Nocturno, tal vez el trabajo más relevante de César como guionista.

Leyendas surgió de una reunión que tuvimos con Ernesto Torres, Alejandro Radeff y Walter Koza. La idea era tener en Rosario un evento de historietas que representara y aglutinara a los talentos de la región. Además desde un primer momento se pensó en sumar a los clubes de ciencia ficción, los jugadores de rol y los grupos de cosplay. Todos grupos que estaban bastante huérfanos y mal vistos por esos años, por lo menos, esa era la sensación imperante.

Llevamos la idea a Chiqui González que en ese momento fue quien nos abrió la puerta del CEC, luego del visto bueno tuvimos fecha y armamos la convocatoria. Al ser varios nos organizamos en comisiones: Prensa y difusión, Traslado y alojamiento, Invitados, Stands y seguridad. Me sorprende, con el paso de los años, ver que logramos funcionar como un verdadero grupo de trabajo sobre el evento.

Además, todos nos poníamos a preparar material en nuestros fanzines para llevar al evento. La AHI no surgió en Leyendas, pero se cohesiono como grupo y se articuló alrededor del evento por los siguientes 10 años. Luego del último Leyendas, la AHI Rosario no saco ningún material nuevo. Participamos en la CBB los tres primeros años y se pensaban proyectos para editar pero no llegaban a concretarse. Es dentro de este contexto que empieza a rondarme la idea de armar un nuevo proyecto.”

¿Cómo nace Rabdomantes y con qué propósito? ¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora? ¿Qué recepción tuvo Quimera?

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Quimera N° 1, la primera publicación de Rabdomantes Ediciones.

“En principio Rabdomantes nace con la idea de traccionar creativamente a todos los que seguíamos estando en la AHI. De esa idea primigenia, la editorial se abre a publicar material de autores de todo el país. Actualmente Nicolás Zuliani, OsoZeth y José Ballester son parte del grupo de trabajo de la editorial. Es una experiencia de aprendizaje continuo, y uno está permanentemente pensando en estrategias para poder llevar más material al papel. Además, tengo la posibilidad de conocer e incluso entablar amistad con artistas que personalmente admiro mucho. Es en gran parte una tarea pulsional, no concebiría editar historietas a desgano.

En este momento, Rabdomantes forma parte de Asedio, que es un colectivo formado por Fog of War y Ouroboros Ediciones. Somos tres editoriales rosarinas que nos agrupamos para afrontar la difusión, la distribución y la presencia en eventos de nuestro material de mejor manera.

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Números 2, 3 y 4 de Quimera, siempre con tapas impactantes.

Quimera es una antología de autores e historias que funciona como plataforma de difusión. La respuesta de los lectores en la medida que fuimos abriendo el juego a otros autores fue de menor a mayor. Hay mucho prueba y error en Quimera, siempre busco mejorar o al menos hacer errores diferentes en cada número que sale.”

Desde Rabdomantes llevás a cabo una tarea de rescate sobre aquellas obras que desde el medio independiente que dejaron una marca en los lectores: Cándido, de J. J. Rovella; (Bang)kok, Orgamastrón, de Julio Azamor; de Renzo Podestá; o Los Hermanos Segelin, de Roberto Barreiro y Lucas Varela, están entre ellas. ¿Cómo surgió la iniciativa? ¿Cómo percibís a los autores al enfrentarse a trabajos de hace 20 años, y también, cuál es la respuesta del público?

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Bang(kok) y Cándido, parte de la colección Reencuentro.

“La colección Reencuentro busca rescatar ese material, que durante mediados de los 90 y principios del 2000, demostró que la historieta no se iba a dejar llevar puesta, a pesar de la desaparición de las grandes editoriales y la ola de material importado que ingresaba al país. Todos autores que actualmente están trabajando de forma profesional, y que ya en esas tempranas obras empezaban a mostrar gran talento. A mí, particularmente, me inspiraron a leer más material de autores locales. Por suerte todos miran con cariño esos primeros trabajos, eso no impide que algunos autores han realizado retoques mínimos e incluso agregado material inédito a las recopilaciones, sumándole un valor extra.”

¿Cuáles son los planes de Rabdomantes para el 2017?

“En este primer trimestre sacamos Quimera #5, que ya está en preventa.

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Quimera N° 5, con ilustración de Salvador Sanz.

También, El Sueño es Eterno, dibujado por el Gordo Mario, un librito blanco y negro, de tintes oníricos pesadillescos.

Para abril la primera tanda de libros de Ojo Eléctrico publicados en conjunto con Atmósfera Editorial.

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Kirk Vulcano del doblete Belgradi/Connelly

Paint it Black de la dupla Cannessa/Barbera

Hacia mitad de año, se viene El Hombre Primordial, con guiones de Mauro Mantella y dibujos de Germán Erramouspe. El material fue publicado originalmente en Bastión y todavía no tenía tomo recopilatorio. La historia es un combo explosivo: Superhéroes + religión + Nietzche + posmodernidad.

Después, llegando septiembre está MUTE Vol.2, con ese monstruo del dibujo que es Gabriel Luque y el titán Damián Connelly en el guión. Y hay más libros en pista, que iremos revelando durante el año.”

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Lea Caballero con las publicaciones de Purple Books

Aprovechando que este jueves 15 de Diciembre, se presenta el primer volumen recopilatorio de Yo Nen en Entelequia, Lea Caballero contestó este mini reportaje contando el periplo de su personaje más conocido y el de su editorial Purple Books. Sin darle ya más vueltas, vamos a lo que importa, los cómics:

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo dibujaste tu primera historia.

“Nací el 25 de Abril de 1990, tengo 26 años y dibujé mi primera historia a eso de los 11. Era una especie de fanfic de Pokémon en donde el protagonista tenía un pokédex que imprimía las cartas de los Pokémon que atrapaba. Luego en la secundaria a los 13 años dibujé mis primeras historias completamente inventadas con personajes originales, aunque estaban muy influenciadas por Dragon Ball, Pokémon y Digimon.”

¿Con quiénes estudiaste historieta y cuál fue el primer fanzine del que participaste?

“Estudié con Salvador Sanz en 2009 y con Quique Alcatena en 2011. El primer fanzine en el que participé fue uno que se hacía en mi secundaria, era como la revista de la escuela. La editaban las profesoras y luego paso a ser editada por El Centro de estudiantes. Ahí publiqué un par de dibujos. La primera historieta salió en el fanzine que hacíamos en el taller de Salvador, se llamaba ‘Difícil que el chancho chifle’, ahí publiqué una historia corta de 3 páginas, muy fea. Ya antes, en 2008, había tratado de armar un fanzine con amigos de la secundaria pero no dio frutos.”

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Cubierta de la edición definitiva de Yo Nen

¿De qué se trata Yo Nen, cómo nació y qué repercusión tiene entre los lectores hoy por hoy?

“Nen es una historia de adolescentes, de cómo se insertan de a poco en el mundo, de cómo arman amistades entre ellos y se enfrentan a los problemas de la vida. Siempre digo, la historia gira en torno a peleas callejeras, pero no es lo más importante. Lo importante es la relación que forjan Nen y Cielo, lo que importa es la humanidad de ellos.

La historia nace un día que no estaba del mejor humor, y canalicé energías dibujando una tira de historieta, dio la casualidad que esa tira terminó siendo el inicio de Yo Nen y se empezó a publicar online en mi blog, y en el blog Magnificomics luego. En esa epoca había dejado el terciario -estudiaba publicidad-, y empecé a trabajar en una casa de copiado, con horario esclavo pero -por suerte-  con buenos compañeros de laburo y un jefe al que le gustaban las historietas. Mientras sacaba y sacaba fotocopias empecé a pergeñar la idea de mi propio negocio, en el cual podía hacer revistas sobre esta historieta que venía dibujando en el blog. Iba a seguir dibujándola, imprimiendo ejemplares y las iba a vender en eventos de historieta. No necesité mucho autoconvencimiento para renunciar y dedicarme a full a dibujar. La historia es complicada pero hoy en día puedo decir que tomé la decisión correcta. Dos años después, fundé la editorial, Purple Books. Y tres años después, acá estoy, publicando de mi primer libro en solitario, que es una nueva versión de ese primitivo Yo Nen, que nacía en formato de tira un 21 de Noviembre de 2010.

Sobre la repercusión de la obra, siento que en estos 6 años muchos de los lectores originales abandonaron pero surgieron nuevos, siempre hay interesados por Nen y Cielo. La verdad se va a ver ahora que sale de manera masiva. Va a andar bien.”

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Páginas interiores de Yo Nen

Yo Nen tiene una trayectoria particular, con una remake y al menos 3 ediciones diferentes, ¿podés resumir cómo fue la historia?

“Es larga, pero resumiendo, Yo Nen sale primero en blog a finales de 2010 y así continuó durante 2011 y mitad de 2012, cuando finalizó. A mediados de 2011 ya la empecé a imprimir de manera independiente, en mi propia casa. Pero a finales de ese año, con 5 números editados, mi impresora dijo basta, entonces, la gente de Mind Your Own -una editorial independiente-, se hazo cargo de una nueva edición, esta vez con un perfil un tanto más profesional. El inconveniente fue que debieron relanzar todos los números ya editados, por lo que en 2012 volvieron a salir los números que yo había editado el año anterior. La situación fno fue la mejor, porque los 3 números siguientes que nunca fueron editados como corresponde por mí, ellos tampoco los editaron como correspondía, con tiradas muy chiquititas y con el número 8 y final quedando inédito.

Luego de esto fundo Purple Books y Yo Nen queda en un limbo de un par de años, hasta que en 2015 decido redibujar la historia con mi estilo actual, a mi entender, más pulido y maduro. Esta versión definitiva se vuelve a publicar de manera independiente en formato revista de poca tirada, y es la que hoy se está recopilando para la edición en libro. No habrá más cambios, y es mi deseo verla editada para avanzar con estos personajes hacia lugares que ningún lector haya visitado antes.”

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Cielo, uno de los personajes más interesantes de la serie, ya tiene su cosplay, Mica Vilanova

¿Y cuáles son los planes para esta etapa?

“Editar este primer tomo -que contiene capítulos 1 al 4-, y en el primer semestre de 2017, publicar el segundo tomo con el final de la historia -los capítulos 5 al 8-. Después de eso -siempre y cuando la respuesta sea positiva-, planeo continuar con la historia. Quiero hacer crecer a los personajes y llevar la historia a una trama más complicada.”

¿Cómo nació Purple Books y cómo viene el 2017 para la editorial?

“Nació en 2013, con el objetivo de publicar junto a Franco Viglino, una revista antológica de historietas onda manga, con temática heroica. Ahí, hicimos Mad Hawk, por mi parte, y Jellykid, por parte de Franco. También, se sumaron Fer Gris, haciendo Fadet; Marce Martí, haciendo Crónicas de Tinta; Aru Moreno, haciendo Gori Gori; y Diego Bo Fernández, haciendo 35.

Editamos muchos números de esa antología, pero nunca se vendió muy bien, por lo que, impulsado por Mariano Sciammarella -que recientemente había ingresado como staff de la editorial- editamos un libro con el material de esas revistas y tapa de Salvador Sanz. El libro terminó ganando una mención especial de los premios banda dibujada y se convertirió en nuestro primer logro.
Al año siguiente salió el recopilatorio de Jellykid, por lejos la serie más popular del sello, y gozó de un moderado éxito. Y en 2016 editamos una nueva entrega del libro de antología, esta vez con historietas inéditas de diversos autores. Ahora, ya salió el recopilatorio de Yo Nen, y para el próximo año, tenemos planes de editar solamente libros recopilatorios, entre ellos Jellykid 2, Yo Nen 2 y alguna que otra sorpresa.”

Se viene el Festival Fanzín en el Centro Cultural Rojas

Publicado: mayo 24, 2016 de Julián Blas Oubiña Castro en Noticias, Prozine
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13124773_698300570312377_5527339406816187247_nHoy tenemos el agrado de informar que los próximos 27 y 28 de Mayo, en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas (Corrientes 2038), a partir de las 18 horas, tendrá lugar la primera edición del FESTIVAL FANZÍN Del Rojas.

Organizado por el Departamento de Extensión Universitaria de la UBA, el FESTIVAL FANZÍN pretende reunir a gran parte de la escena del mundo de la autopublicación de Buenos Aires intentando reflexionar sobre el medio y reflejar tanto la historia de los fanzines en Argentina como su activo presente.

Dentro de este marco, el próximo sábado a las 18 horas, los autores de Zinerama vamos a  dar una charla sobre el Panorama del fanzine de historieta en Argentina.  Entre los invitados a la charla están: Daniela Ruggieri, historietista, integrante del colectivo Panxa y parte de la organización Dibujados; Lea Caballero, uno de los historietistas más activos en la movida independiente actual y editor de sello Purple Books; y Javier Rovella, historietista profesional,  creador de Zebita y Dante Elefante entre otros personajes y factótum del mítico fanzine Catzole.

Pueden encontrar más información del evento aquí, acá y acullá.

RAN, hablando con el Robot

Publicado: agosto 22, 2015 de Julián Blas Oubiña Castro en Descargas, Entrevistas, Prozine
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11hs3za1aAllá lejos y hace tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, cuando los ’90 recién empezaban a tomar forma y no sabíamos distinguir Robotech de Macross, unos pibes decidieron armar un robot con piezas japonesas y corazón argentino. Lo llamaron RAN, el Robot Argentino Nipón.

Cuenta la leyenda que las aventuras del Robot son incontables y que superó mil adversidades.  Incluso, hay gente que dice que todavía está en funciones. Hallarlo no ha sido una tarea sencilla, por cierto. Sus secretos parecen estar tan bien guardados como el origen de la Arcadia. Tuvimos que viajar al extranjero en busca de Pato Land, factótum de RAN, y pedirle autorización al Jefe Amamori, para poder desentrañar la mayor incógnita: ¿Por qué Harlock es tan guachi pistola?

¿Cómo y cuándo surge la RAN? Y también, ¿Qué intenciones tenían cuando arrancaron? ¿Por qué le pusieron Robot Argentino Nipón?

El staff de Ran, hace alrededor de 20 años atrás, en un conocido local de comidas rápidas de Corrientes y Callao.

El staff de Ran, alrededor de 20 años atrás, en un conocido local de comidas rápidas de Corrientes y Callao. De izquierda a derecha: Gabriel Platas, Pablo Mambo Rivas, César Pereyra, Patricio Land y Marcelo Romero

No recuerdo la fecha exacta pero creo que fue en el año 1993. Siempre me gustó hacer “revistas” de chico, en especial, en la secundaria, aunque no conocía la palabra fanzine. Hablo de cosas muy sencillas hechas con máquina de escribir y, con suerte, fotocopiadoras. Me acuerdo que con unos amigos de la escuela habíamos hecho una que se llamaba Ñakate y los veinte o treinta ejemplares que hacíamos por mes se vendían instantáneamente… RAN empezó casi de la misma manera, en las horas de ocio en mi casa de Castelar, básicamente impulsado por el impacto que me habían causado Robotech, Fuerza G, el Capitán Raimar y otros.

Por aquel entonces, Javier Doeyo publicaba -medio de queruza- un manga traducido por Andrés Accorsi, que se llamaba Xenon, en la revista Cóctel Molotov. Vía el correo de lectores, conocí a alguien que a su vez había hecho contacto con un misterioso personaje de origen taiwanés, que vendía comics en Rayo Rojo, que estaba en el subsuelo de la Bond Street. Resultó ser Li Chien Chuan, quien era fanático de Dragon Ball y Gundam… y tenía algunos artbooks chinos de Macross -que como todos saben era la base de Robotech-… Ahí explotó todo.

11874114_10206386445252991_548511395_nCon la gran cantidad de material que tenía en su departamentito -que podía traducir gracias a que eran versiones chinas de los mangas japoneses- empezamos a debatir ideas. Recuerdo que era perfectamente concebible largarnos con versiones truchas de Dragon Ball, ya que nadie tenía ni la remota idea de qué era eso. Creo que la mala calidad de los mangas chinos -que al fotocopiar se empastaban todos- nos hizo optar por sacar las primeras páginas de Video Girl Ai, que de todas maneras salieron horribles. El chino las ampliaba y les pegaba arriba las traducciones todas llenas de faltas de ortografía que había que volver a corregir. (Risas).

Por aquel entonces, ya se había unido al grupo Marcelo Romero, quien era -y aún es- periodista, además de gran fanático de Miyazaki, todo lo de Matsumoto y las series de televisión que nos habían quemado la cabeza durante nuestra infancia y juventud. También era el único con una formación formal en comunicación. Fue entonces cuando rompimos el chanchito y juntamos unos pesos para poder foto-duplicar el primer número de RAN, gracias a un negocio amigo cerca de donde yo vivía, que nos hizo precio pero no calidad.

Li también hizo las tapas de los tres primeros números. ¡Nadie se animaba a decirle que dibujaba muy mal por miedo a que no nos prestara más los mangas y artbooks que tenía! (Risas). Él fue también el que propuso RAN como nombre, aduciendo que era un término que hacía referencia al caos o a la rebelión. Nos gustó y así quedó. ¡No fue hasta mucho tiempo después que nos dimos cuenta con Mambo y César que el nombre era el acrónimo de Robot Argentino Nipón!

¿Quiénes era sus integrantes originales? ¿Todos hacían de todo, o se dividían las tareas editoriales?

Scan-150821-0006Como te decía antes, los tres originales fuimos Marcelo, Li y yo. También hay que mencionar a Gabriel Platas, era quien había hecho el contacto con Li, pero no terminábamos de congeniar y lo dejamos -injustamente- un poco afuera, y a  Ricardo López, que que aportó su ayuda para hacer la revista.

Li traducía los mangas, con Marcelo escribíamos las notas y después hacíamos las fotocopias. El chino -como todos le decíamos- tenía una canal de distribución importante ya que las hacía conocer en Rayo Rojo y a los pocos días nos dimos cuenta que había un montón de gente ávida de este tipo de material. Creo que coincidimos también con la edición en los quioscos de Akira, lo cual nos venía bárbaro.

A partir del número 4, la revista da un cambio rotundo, adquiere su logo definitivo, entran en el staff Cesar Pereira y Pablo Rivas -(a) Estudio Yukino-, y hay un cambio importante en el tono de la información, que empieza a hacer gala de un humor desestructurado. ¿A qué se debió ese cambio?

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Parte del Staff de RAN, hacia 1996-97. De arriba hacia abajo: Patricio Land, Pablo Mambo Rivas, Daniel Ardito y Daniel Acosta.

La RAN original era seria e informativa, ni siquiera se nos había ocurrido que el humor podría llegar a ser un factor a considerar, paradójicamente algo que luego nos distinguiría. Nos habíamos tomado muy a pecho eso de informar. Yo era muy hincha pelotas al respecto, chequeando la información, buscando buenas fuentes, corrigiendo los originales, los textos, las formas, etc. Éramos bastante insoportables. Recuerdo que tuve una seria pelea-discusión con Pablo RivasMambo– al respecto, yo no llegaba a entender que él tenía razón. Como muchos otros, él nos mandaba cartas con dibujitos -para situarse temporalmente apenas algunos teníamos email por aquel entonces, ni hablar de internet-, y en cierta ocasión, le dimos la “responsabilidad” de contestar el correo de lectores y meter una nota. La cosa es que había sanateado una respuesta a un lector y eso me puso de la mente. ¡Nos puteamos como unas locas! (Risas). Creo que fue en el número tres.

Al mismo tiempo, solíamos tener nuestra base de operaciones los domingos en el Parque Rivadavia y allí conocimos a César Pereyra Mabragaña, quien dibujaba como los dioses y, además, era más fanático del animé que todos nosotros juntos. Algo sumamente paradójico porque durante toda su infancia en la casa paterna, la televisión les había sido negada en vistas a favorecer la lectura y otras actividades sociales. La amistad con César y Mambito fue instantánea y como ellos eran los novatos, con Marquito -Marcelo Romero- pensamos ponerlos a prueba, a ver qué tal se les daba lo de escribir notas. Por supuesto, estábamos muy creídos en nuestros roles de elegantes reporteros. (Risas)

Ran.4aCuando César se despachó con una nota de Alita, después Los Caballeros del Zodíaco -aún no los daban en la tele local, los veíamos en las versiones brasileras y alquilando videos truchos re-copiados hasta el infinito que se podían conseguir en el barrio chino si tenías algún contacto- y Los Súper Campeones nos caímos de culo. El tipo vino a romper todas las estructuras y junto a Mambo abrieron las puertas a ese desenfado y a esos aires renovadores que fueron el humor y el tratar a los dibujitos como lo que eran justamente, dibujitos. Aunque ojo, éramos los más acérrimos conocedores de la vida y obra de cada uno de los autores japoneses que citábamos y adorábamos, pero nos dimos cuenta que nos divertíamos a morir encarando las notas de esa forma. A partir de una nota sobre Mazinger de Estudio Yukino, no hubo vuelta atrás.

El logo de RAN fue creación de Daniel Ardito, un amigo de César que más tarde se hizo muy querido por todos. Él es diseñador gráfico y nos ofreció su idea ¡absolutamente de onda! Se mantuvo vigente hasta el último número del Robot.

La revista estaba muy bien documentada para una época donde la información de lo que se producía en Japón escaseaba de sobremanera. ¿De dónde sacaban sus fuentes? Además en los primeros números incluían historietas que ustedes mismos traducían a un “argentino muy porteño”, ¿cómo surgió la propuesta y que impacto tuvo en la revista?

1452179_10201051391703750_704995258_NAl principio, antes de que llegaran César y Mambo, Li Chien Chuan traducía los mangas que publicábamos en cuentagotas. Más tarde, nuestro fanatismo por los dibujitos de Matsumoto y el acceso a muchos mangas, gracias a la librería OCS -de la calle Superí en Belgrano-, nos abrió las puertas a conseguir todos los títulos que queríamos. Como éramos muy pocos los que encargábamos manga -y leerlos de garrón en el lugar estaba bastante mal visto- (risas), íbamos casi todos los días a encargar libros y tratar de sonsacarle alguna que otra data o traducción a las chicas que allí atendían –Alejandrina y, después, Noemí, quien luego sería la mujer de otro integrante del Robot, el señor Ricardo López-.

César caía todos los sábados para que Alejandrina le tradujera el último tomo de Akira, que habíamos conseguido en su edición original. La edición española ya no salía más en los quioscos y los tomos gallegos iban súper atrasados. Sabíamos que si podíamos publicar el final de Akira en la RAN iba a ser un golazo, pero el problema era que no podíamos fotocopiar los cientos de páginas de este último tomo en un sólo número del Robot. Apenas si podíamos financiarnos las tapas con fotocopia color gracias -justamente- a la publicidad que OCS nos aseguraba en cada número. Así que optamos por hacer un resumen todo recorta y pega. Por aquel entonces, los scanners eran inconseguibles, así que por la noche y de contrabando entrábamos en las oficinas donde trabajaba César y le gastábamos la fotocopiadora al jefe haciendo reducciones y copias de las viñetas de los mangas que luego recortábamos y pegábamos para armar los originales de cada página que después iban a duplicación. ¡Hasta los ganchitos poníamos a mano! (Risas).

11920433_10153244434663580_694952590_nEl momento más brillante fue cuando a César se le ocurrió inventar la traducción de un capítulo de una obra, por aquel entonces desconocida, de Leiji Matsumoto, unas historias de guerra y aviadores que nos volaban la cabeza. El manga era The Cockpit, y como nos moríamos de ganas de ponerlo dentro de la revista, le inventamos los diálogos. También lo hicimos con Harlock/Capitán Raimar. La sorpresa fue que, cuando tuvimos oportunidad de leer los originales bien traducidos, ¡nuestra versión inventada era casi igual a la verdadera! Años después tuve la fortuna de poder mostrársela a Matsumoto en persona y se emocionó tanto que casi no me la quiso devolver. Era el único original que me quedaba, y además me la había autografiado. Fue un bajón explicarle que me la diera de vuelta porque no tenía otra… (risas) pero tenía que mostrarle a César que el mismísimo Matsumoto había apreciado su versión inventada de ese capítulo de The Cockpit. El Robot tuvo muchos momentos mágicos e inexplicables. (Risas)

La revista siempre estuvo poblada coincidencias extrañas, como ser la antecesora directa -y jamás reconocida- de Lazer, o tener a Mariela Carril -cara del anime en el canal Magic Kids- entre sus lectores ¿Qué podés decir? 

Ran.13bEl ex-director de Lazer, que en esa época era uno más del montón, como todos nosotros, había leído las primeras RAN, y al mismo tiempo estaban empezando a llegar a nuestro país unas publicaciones españolas sobre Manga y Anime, muy bonitas, formato grande, a color, toda la bola. Me acuerdo que Oberto vino y nos mostró esa revista en la efímera comiquería Planeta diciendo, “Vean giles, esto es la RAN, pero bien hecha. Algún día voy a hacer algo así”. Ya había pica con él, porque Mambo y Daniel Acosta, que oportunamente también nos ayudara mucho a hacer el Robot,  ya se conocían de Genux, la comiquería que Oberto tenía por ahí, en un shopping muy concheto.

Maru Carril también nos contactaba al principio por carta. En la primera, confesaba su sueño de tener un programa de animé en la tele. Como el Robot, era así, mágico, tardó algunos años en cumplirle el deseo, pero lo logró cuando fue la presentadora del Club del Animé. ¡Otro momento increíble, amigos! (Risas).

Todos los que producían la RAN, excepto esporádicos cruces -como la participación de Estudio Yukino en Catzole-, se mantuvieron lejos de la explosión de los fanzines de los ’90. ¿Cuáles eran sus canales de distribución? ¿Cómo se relacionaban con el público?

Ran.17bCésar era el que estaba más familiarizado con la movida fanzinera de la segunda parte de los ’90. Además, era el único que podía dibujar bien, así que era natural que buscara nuevos canales para poder publicar sus ideas. Si bien yo había participado en un número de Surmenage, luego me fui apartando de a poco.

Durante los primeros números del Robot, la distribución -si podemos llamarla así- se hacía de comiquería en comiquería, dejando algunos ejemplares en cada una, como todo el mundo. Tuvimos la fortuna de pegar buena onda con Gerardo, cuando se pasaba toda la noche en su puesto de BL Films, años antes de que existiera Camelot, él las despachaba de a docenas. Era nuestro principal punto de exposición.

Después, el Robot tuvo varios mecenas, por así decirlo. En una etapa fueron los chicos de Meridiana Comics quienes se encargaron de imprimir y distribuir en quioscos, gracias al capo de Javier Doeyo, quien no sólo nos hizo el aguante en nuestra época de fanzine, sino que fue el quien nos lanzó al verdadero ruedo. Personalmente, estuve muy mal con él, tras haber sido tentado por Axel K. y su socio de Bates Motel, famosa por editar la genial revista La Cosa, para que nos pasáramos a trabajar con ellos. El resultado fue un desastre -la RAN con tapa de Macross– y terminamos todos peleados. Es justo decir que ellos como editores no estaban interesados en nuestro producto sino en crear otro bombazo como había sido Lazer.

Ustedes, además, organizaban la RAN Party, que tuvo varias ediciones. ¿Cómo se les ocurrió? ¿Cómo era el evento?

Ran.15bLo de las RAN Parties surgió por necesidad. Cuando se agotó el tema de Robotech, Macross, Mospeada y las pocas series que el fandom conocía, nos empezamos a preocupar, porque teníamos muchísimas obras que comentar, pero todas eran absolutamente desconocidas para el público local. Nos moríamos por hacer una tapa de Gundam, pero nadie hubiese sabido de qué estábamos hablando. Así que se nos ocurrió que si juntábamos dos o tres televisores y una videocasetera podíamos pasar videos para ampliar el panorama. El gran problema era que no había forma de conseguir versiones traducidas y mucho menos dobladas. Te tendría que confirmar la fecha pero la primer RAN Party fue para festejar la salida del número 5 y eso sería más o menos 1994 en el sótano de Planeta Comics. ¡No existían ni las placas de video ni los divx ni nada, ya era un milagro conseguir una videocasetera NTSC! (Risas).

Ran.16bLo que hacíamos era pasar las pelis y hablar arriba comentando de qué se trababa. Un delirio, pero la gente se amontonaba en la puerta y las escaleras. Ahí nos dimos cuenta que la movida iba a ser grosa. Luego, hubo otras RAN Parties, unas cuantas, en distintos lugares y para distintos públicos. Fuimos los primeros en pasar la peli de Evangelion subtitulada.

Un amigo, Nicolas Miari, también lector y fan del Robot, se había ido a vivir unos años antes a Japón, y nos mandaba los VHS truchados del videoclub de su barrio y las traducciones en Word. Yo había conseguido una subtituladora y armábamos los originales que pasábamos en una pantalla gigante en un conocido boliche de capital. Pero la situación había cambiado mucho, el público era más que nada pre-adolescente y lectores de Lazer. Un puñado de amigos venían de las épocas del Robot, pero casi todos no tenían idea de lo que significaba RAN, o si lo sabían, era la revistucha que todos detestaban porque, a su manera de ver, nos estábamos subiendo al tren de Lazer. Además, el Robot había sufrido el alejamiento temporal de César, Mambo y varios otros, de manera que sólo quedaba el mito en todo caso.

Con el paso del tiempo, la revista fue creciendo en calidad y ganando público, ¿en qué momento se dieron cuenta que lo de ustedes era más que un simple fanzine?

Ran.18a3En honor a la verdad siempre quisimos hacer una revista, pero económicamente no nos daba el cuero, de manera que nos declinamos por hacer un fanzine, el formato que nos era, de alguna manera, accesible. Como suele suceder, hubo muy pocos números de RAN en un extenso período de tiempo, desde un momento en el que la palabra manga no significaba absolutamente nada para el 99% de la gente, hasta otro, hacia el final, donde todo el mundo iba con su tomito de Dragon Ball o Sailor Moon bajo el brazo. Nos dimos cuenta que el Robot había sido algo especial muchos años después, cuando la gente nos comentaba que leían nuestras notas y que se divertían mucho con ello.

Como ejemplo, te puedo decir que nos cayó la ficha el día que ojeando uno de los últimos ejemplares de la revista más conocida del país, utilizaban en una nota un término que César y Mambo habían inventado y que no formaba para nada parte del vocabulario japonés, aunque los avezados noteros de la competencia así lo sostenían. El término en cuestión era Chokuzoka, que no significa nada y que lo usábamos para reírnos del género del robot gigante. ¡Bueno, en realidad tenía varias otras acepciones, pero no puedo revelarlas públicamente! (Risas).

Parte de ese crecimiento se concretó cuando pasaron a imprimir la revista en Offset, dándoles una calidad de impresión superlativa ¿Cómo se decidieron al cambio? ¿Cuántos ejemplares tiraban?

logomain2La primera tirada en offset la bancamos nosotros en Agencia Cid, si mal no recuerdo, y fue muy humilde. Luego Meridiana hizo algunos números y creo que la tiraba oscilaba alrededor de los 5000, pero nunca lo supimos a ciencia cierta. Lo que recuerdo es que el número que bancó Bates Motel, fueron un montón, y que durante meses ocuparon un buen sector de los depósitos del Club del Comic. ¡Unas hermosas pilas que sus buenas puteadas se habrán llevado! (Risas).

Incluso, luego del Offset llegaron a los quioscos, y lo hicieron a todo color en papel ilustración. ¿Cómo fue la experiencia de volverse una empresa comercial?

Jamás fuimos comerciales. Nunca ganamos un centavo con el Robot, los pocos pesos que entraban los volvíamos a invertir en la salida del próximo número, nada novedoso para los lectores de esta página. Cuando saltamos a los quioscos tampoco vimos una moneda. Cuando nos largamos como independientes, papel ilustración y todo color, fue mi suegro quien por fortuna terminó levantándonos los cheques en la imprenta, en plena devaluación. Así que empresarios ni por asomo, ¡todo lo contrario! (Risas).

Nosotros tenemos rastreados hasta el número 18 de RAN, ¿es ese el último número? ¿Hubo alguno más? ¿Tuvieron planes de continuarla?

424011_10150530397141898_53484453_nEn todo caso fue la última en los quioscos. Hubo uno que posteriormente se conoció como la RAN Maldita, que salió muy mal impresa y que iba a ser lanzada conjuntamente con algún evento, tal vez un Fantabaires. Como no nos gustó, las tiramos todas a la basura. Después del número de Cowboy Bebop tácitamente nos dimos cuenta que no daba seguir insistiendo. El Robot se había convertido en un mito y si seguíamos sacando números íbamos a cagarla. Además, el público era otro y económicamente no era viable.

Durante un tiempo, alrededor del 2004 aproximadamente, hicimos un sitio web que traía las notas viejas y algunas nuevas, pero era mucho trabajo y los textos originales no estaban en versión digital y muchos ejemplares se habían perdido. Partimos de la base de otra intentona que un amigo en común Miguel Falco había comenzado previamente.

César hizo un fanzine unitario buenísimo que no pasó del número 1 y hace unos años nos divertimos mucho escribiendo notas nuevas para un blog que se llamaba Animetech, creo, si lo buscan, por ahí anda. Muy divertido también.

Además de RAN, ustedes se diversificaron, muchos participaron en la revista Nuke y hasta llegaron a producir y conducir el programa de Nuke TV. ¿Cómo surgió la posibilidad? ¿Cómo fue la experiencia?

Ran.18b2Nuke fue un manotazo de ahogado de mi parte. ¡Venía de fundir mi comiquería! (Risas). Los chicos de Editorial Power Play muy gentilmente me ofrecieron la oportunidad de dirigir mi propia revista.

Al principio tratamos de abarcar muchas temáticas que no fueran japonesas porque veníamos cansados de lucharla con el Robot, y porque para ese entonces había un líder indiscutible en el mercado dedicado a esa temática. Sin embargo, con el correr de los números de a poco se fue convirtiendo en una revista sobre manga y animé alternativa, para un público menos adolescente.

Nuke TV surgió cuando ni siquiera existía YouTube, o al menos no era conocido. Quería hacer un programa onda Club del anime o Cablín pero como no teníamos la posibilidad de salir por cable y mucho menos por aire, se me ocurrió que tal vez no sería tan descabellado grabar videos en CD e invitar a los lectores a tener mucho material extra con cada número. Fue muy duro de llevar a la realidad pero tuvo sus frutos, descubrí hace poco que mucha gente se encargó de ripear los videos y rescatarlos del olvido. ¡Además, parece que gustaba mucho!

Falta preguntar, ¿cuánto te sorprende que aún haya lectores de RAN y que hasta haya una comunidad activa en Facebook? ¿Valió la pena?

Claro, por supuesto, sobre todo porque la RAN fue sin dudas un semillero de talentos y amistades que aún perduran. Y cuando veintipico de años después los lectores nos siguen recordando y preguntando sobre las historias del Robot,  es increíble.

Solo puedo agregar que, de seguro, se me han escapado muchos detalles, pero eso se debe a que las respuestas sólo las tienen los verdaderos genios detrás de los engranajes: Marcelo Romero, César Pereya y Pablo Rivas…y todos los que alguna vez pasaron con sus cajas de herramientas prestos a remachar cada parte del Robot cuando estuvimos a punto de bajar los brazos. ¡A ellos, todo el honor!

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DescargasRAN N°4 / RAN N°7 / RAN N°16

Offtopic: varios de los amigos del robot se han embarcado en uno de los mejores y más bizarros Podcasts de la actualidad, Bostapocalipsis, por entero dedicado a esas películas clase B que hicieron la delicias de nuestra más tierna infancia.

Las tres revistas fueron escaneadas en Roberto Gabriel García y subidas al grupo RAN.
Publicado en Simultáneo con Kirk!.