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La antología Términus se publicó con periodicidad trimestral desde el año 2012 hasta el 2016. Durante doce números abarcó un interesante elenco de artistas nacionales e internacionales con o sin trayectoria profesional. El enfoque apunta a historias autoconclusivas o de pocos episodios, con énfasis en los géneros de acción, ciencia ficción, policial y terror.

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Términus 01, portada de Maximiliano Bartomucci y Germán Peralta

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Términus 03, portada de Damian Couceiro

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Términus 04, portada de Germán Peralta

Algo que queda muy claro con solo hojear los primeros cuatro tomos es que el nivel gráfico es impactante; en donde se notan las fallas es cuando se presenta una muy buena idea pero no alcanza la cantidad de páginas para ser desarrollada a pleno, un problema común de casi todas las antologías con un elenco plural de autores.

Por ejemplo Las puertas abiertas (Términus 02) de Sebastián Cabrol es un relato de casas embrujadas que arranca de forma típica, con una familia a punto de mudarse al hogar, ¿dulce? hogar… y termina con una vuelta de tuerca en las ultimas viñetas que te dejan loco, querés ver como sigue, 40 páginas más de eso, o al menos otra historia que retome los personajes. Y no, queda ahí.

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Las puertas abiertas, Sebastián Cabrol

Otro segmento que daba para más desarrollo es La Nana (Términus 03) de Marianela Martín y Juan Pablo Vaccaro, un crudo relato de terror sobrenatural, con una carga dramática fuerte, que mezcla ficción con hechos bélicos reales. Interesante pero breve.

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La Nana, Martin / Vaccaro

Ya que lo mencione me voy a detener una líneas en Vaccaro, un dibujante que desconocía y que me impresionó con los distintos estilos gráficos que maneja en cada historia. Por ejemplo, en Parto (Términus 01) usa un estilo foto realista, similar a las portadas de Rodolfo Migliari, para un relato de naves espaciales y cucarachas gigantes. La historia no me pareció interesante pero funciona para el lucimiento gráfico. En cambio en la ya mencionada La nana o La traducción (Términus 02, guión de Gastón Flores), un buen relato policial, se aprecia mejor la habilidad para la narrativa y la apuesta por las masas negras para los efectos de iluminación, algo que hace de Vaccaro un dibujante a tener en cuenta.

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Parto, Juan Pablo Vaccaro

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La traducción, Flores / Vaccaro

Otro dibujante que no conocía es Roberto Viacava, de estilo realista, prolijo y detallado; narra con gran soltura la parte visual de Caro (Términus 04) mientras que los captions y voces en off en un tiempo desfasado (todo escrito por Hernán Carreras) completan y cierran el total de la obra; buena forma de presentar el duelo entre dos hombres enfrentados por las razones equivocadas.

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Caro, Carreras / Viacava

Gastón Nicolás Flores en 20 dólares (Términus 03) se manda un policial sucio y jodido,  digno del más puro genero noir, con unos dibujos de Lisandro Estherren ideales para este tipo de trama con ambiente tan sórdido. Otro policial de Flores es Seda roja (Términus 01), con femme fatale incluida y todo; en esta ocasión el dibujo de Santiago Madile no me llamó la atención pero hay que aclarar que en la impresión se perdieron los detalles de color rojo que tenían las páginas originales.

Dos sagas que se continúan en los primeros tres números (con fichas de personajes en la Términus 04) y comparten el guionista (Ariel Grichener) son Chess Masters (con dibujos de Juan Manuel Frigeri) y El Individuo H (dibujada por Germán Peralta). La primera me pareció un cúmulo de lugares, situaciones y personajes comunes, pensada para la acción sin demasiado contexto ni desarrollo. Un grupo de mercenarios son convocados a una misión especial por una organización que desconocen. El trabajo de Frigeri por otro lado me resultó un poco estático, más enfocado en las poses, los pin-ups y la espectacularidad visual que en la narrativa.

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Chessmasters, Ariel Grichener / Juan Friggeri

En cambio, El individuo H me generó más interés. También cae en un montón de estereotipos en los personajes (y si, también hay un grupo de mercenarios/soldados) pero el guión tiene un elemento sobrenatural relacionado con la religión muy atractivo. Y sin dudas el ancho de basto de esta saga es el dibujo de Peralta, excelente en narrativa y manejo de los contrastes y los grises, dando cuenta de todo su aprendizaje junto a Eduardo Risso; no por nada hoy en día es uno de los dibujantes nacionales con más trabajo en empresas como Marvel Comics.

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El individuo H, Ariel Grichener / Germán Peralta

Otra serie que está en todos los números es Cuentos costeros, escrita por Luciana Maruca. Se trata de historias unitarias ambientadas en ciudades cerca de la costa, sea Montevideo en la actualidad o Normandía en la Segunda Guerra Mundial, todo vale. Son relatos breves,  redonditos, con vueltas de tuercas bien pensadas en los remates y un dibujo de Germán Curti que cambia mucho en cada entrega. Muy recomendable.

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Cuentos costeros, Germán Curti / Luciana Maruca

Diagnóstico incierto de Maxi Bartomucci (dos capítulos, Términus 01/02) es una historia de terror de principios del Siglo XX, con todos los formalismos clásicos de la literatura de esa época (por ejemplo: dos personajes dialogando sobre un suceso ya acontecido, en este caso lo que ellos consideran un ataque de un enfermo mental y que termina siendo mucho más). El dibujo acompaña con un tono ideal, con detalles que me recordaron a Marcelo Frusín y Eduardo Barreto.

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Diagnóstico incierto, Maxi Bartomucci

Otra saga de dos capítulos es Un caso pragmático, de Maximiliano Cabral y Sebastián “Sala” Zalazar (Términus 03 y 04). Es un misterio de cuarto cerrado con la variante de que todos los personajes son homenajes al género de “hombres misteriosos”, precedentes directos de los superhéroes. Diálogos graciosos y un dibujo que recuerda el estilo de las series animadas de Bruce Timm, pero con más violencia.

En Términus 03 aparece por primera vez en Argentina Rip Van Helsing, un personaje pensado por el legendario Ricardo Barreiro y desarrollado por el equipo de Enrique Barreiro, Hernán Ferrúa y Enrique Santana para una editorial europea. Santana es un dibujante muy interesante y hábil para las escenas de acción que presenta cada capítulo, con pocos diálogos, así que la machaca contra vampiros, fantasmas y demás yerbas malas sobrenaturales está garantizada. Recientemente Términus (como editorial) recopiló un libro con sagas más extensas del mismo personaje.

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Rip Van Helsing de Barreiro, Ferrúa y Santana

Fernando Baldó, el autor de Hostil y abyecto (además de varias obras con Diego Agrimbau) presenta en Términus 04 El Ocaso, una historia de tribus, tradiciones y combates. Más que la historia quiero destacar el trabajo con grises y el detallismo en las expresiones, marcas registradas de Baldó.

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El Ocaso, Fernando Baldó

Otro artista con muchas obras publicadas, Dante Ginevra, en la Términus 01 mete una historia de ciencia ficción de solo tres páginas pensada justo para esa extensión, con un dibujo brillante.

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El número 32, Dante Ginevra

Y por último (pero no menos importante) me quedó Bruno Chiroleu con cuatro historias tensas, muy inquietantes, que se meten mucho en la psicología de los protagonistas. La cuarta en particular (Blas, capítulo uno) es la que más me gustó en dibujo, argumento y me pareció que es la que mejor aprovecha el uso de las tramas de grises, un poco excesivas en las anteriores. Además Blas engancha mucho con la pregunta filosófica de si modificar el recuerdo de un mal acto también corrige el destino del alma

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Blas, Bruno Chiroleu

Mi balance de estos primeros números de Términus es positivo, sobre todo por apostar con calidad y buenos autores al formato antología, criticado hoy en día pero fundamental durante décadas para la historieta nacional y europea.

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Ariel, en los comienzos de su editorial, Fog of War.

Ariel Grichener es uno de los nuevos guionistas de la actual escena independiente de la Historieta Argentina, que hoy contabiliza un buen número de guionistas en alza, cómo César Libardi, Damián Connelly, Nicolás Viglietti o Leonardo Figueroa. Primero en Términus, y luego en su propia editorial, Fog of War, la actividad de Ariel se viene a sumar al resurgimiento de la figura del guionista especializado,  un rol que supo tener un lugar central en la era industrial de la historieta en nuestro país, y que en los últimos años casi fue suplantado por la figura del artista integral.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“Nací el 17 de noviembre de 1984, en Rosario, lo que me lleva a tener una edad ineludible de 32 años. Estoy en ese proceso duro en el que uno deja de ser un adolescente de 30 y pico para convertirse en un adulto de 40. Mi primera historieta fue allá por el 2012 para Términus. Debuté en primera.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas? ¿Qué géneros te interesa trabajar y qué historias te gusta contar?

Secuencia de Chessmasters, de Grichener y Friggeri, publicada en Revista Términus.

“La verdad es que no estudié historieta, más que alguna lectura de libros de ‘Como hacer…’ o blogs tutoriales. En los 90 leía mucho Marvel y DC -soy más de DC-. Me gusta mucho el género de acción bajo cualquier subgénero. No soy de contar historias profundas ni de vida, soy más de la machaca y el ‘riot’. Me gustan los escritores crudos y realistas como Garth Ennis o Mark Millar, esos que te pintan la realidad detrás del estándar básico de como contar una historia.
Si tengo que hablar de maestros, debo decir que, Germán Peralta, Juan Frigieri, Seba Sala y Guillermo Villarreal, son los tipos que me han explicado, mientras trabajábamos juntos, como se cuenta una historieta.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

Secuencia de el Cazador de Conejos, con guión de Grichener y dibujos de Santman.

“En realidad nunca participe de un fanzine propiamente dicho, es algo que tengo pendiente. Mi comienzo en el mundo del comic fue algo mágico. Yo quería ser novelista, pero no me da la prosa para tanto. Decidí que el comic sería lo mío. Un día, hablando con un compañero de trabajo, él me comenta que conoce a Eduardo Risso. Entonces, le digo que si me puede conseguir el mail de Risso -obvio, para hacerle unas breves consultas-. Al otro día, mi compañero, cae con el teléfono de Eduardo, y dice ‘Dijo que lo llames’… O sea, ¿llamar a Risso?
Tomé valor y lo llamé. La verdad, me saco el sombrero, Eduardo se portó de maravilla. Tuvimos una conversación genial y me contactó con Germán Peralta. Un loco genial que me metió de lleno en el mundo del cómic. Ahí conocí a Juan Frigieri, otra bestia del dibujo.”

¿Cómo se dio tu participación en Términus? Y sobre todo, ¿cómo nace Fog of War?

“Estábamos barajando ideas con Germán Peralta y me comenta que sale un nuevo proyecto de revista independiente. Me pide que haga algo corto para él y para Juan Frigieri, ya tenía algunas cosas en la cabeza y tiré unas páginas con la idea de dejar algo abierto a futuro. Cuando sale el número 1 de Términus, hacemos un festejo entre todos y ahí me entero, por Bruno Chiroleu, de que la revista iba a seguir. Me dijo que, si bien no era la idea de Términus, hacer cosas largas, teníamos que finalizar esas historias. Así me puse a finalizar Individuo H y Chessmasters –hay que aclararar que Chessmasters es un comic larguísimo, y lo que se ve en Términus es apenas un ‘spin-off’-. Cuando finalizó mi ciclo en Términus, tenía ganas de más, pero la realidad es que es difícil enganchar un editor, así que decidí tomar el camino de la autoedición. Recuerdo, que en una nota de Andrés Valenzuela, él decía que al comic nacional le faltaban más acción, por eso decidí que Fog Of War sea una editorial netamente de acción. Así fue como le llevé el proyecto a mi gran amigo Yamil Aboukais y a él le encantó. Fue entonces, en la Crack Bang Boom del 2014, que dimos comienzo a la editorial.”

Fog of War comenzó con publicaciones cercanas al fanzine, como El cazador de Conejos o Chiko y Amigo, ¿de qué se tratan ambas? También, ustedes después pasaron a publicar una serie que ya está pronto a tener 3 números, Artemis, ¿de qué se trata y cuantos números planeados tiene? ¿Qué recepción tuvieron entre los lectores?

Las primeras publicaciones de Fog of War.

El cazador de conejos es un policial futurista al estilo Blade Runner. Ocurre en la ciudad de Rosario y habla un poco sobre la evolución humana y el paralelismo con la evolución tecnológica, al punto de fusionarse. Lo que se editó no es lo que escribí, pasó que le di el guión a un grupo de dibujantes y ellos hicieron su interpretación con varios cambios. Tal vez, a futuro, saque una novela sobre la idea original.
En cuanto a Chiko y Amigo. La idea me nació viendo un dibujo de un Orko del Warhammer 40.000 con una bujía en la boca. Tenía ganas de hacer una historia de una pareja de matones al estilo Pulp Fiction pero no encontraba el toque original. Ahí se me prendió la lamparita. ¿Qué pasaría si el típico mundo de fantasía medieval, evolucionara a nuestros tiempos modernos? Me nacieron millones de ideas. Así fue como Morgo Trull -Chiko- y Johnhanneson Bjork -Amigo-, comenzaron sus andanzas. Son una pareja de matones que viven en Epic City -una Nueva York habitada por elfos, enano, orcos y humanos-, y trabajan para Elian Turian, un adinerado mafioso elfo, al cual quieren pasar por encima, quedándose con un vuelto. El hecho lleva a los personajes a meterse en un montón de desventuras. La idea del comic es hacer guiños constantes a la cultura gamer y el cine. Este año se va a editar en Estados Unidos y Canadá por la editorial Rats and crows y tengo muchas expectativas.

Los primeros tres volúmenes de Artemis.

Artemis, es un proyecto hermoso que encaramos con Guillermo Villarreal. Es todo lo que quise ver y hacer de niño. Loexiar es un mundo medieval futurista donde nuestro héroe, Artemis Black, vive todo tipo de aventuras. Imperios corruptos, naciones devastadas, muchos personajes, tiene de todo. El numero 1 vendió muy bien el año de su lanzamiento. El dos no acompañó esa tendencia, asumo que por la problemática económica del país. Con el tres, pensamos que vamos a levantar nuevamente. El proyecto está pensado para tener al menos cinco libros de 64 páginas. Todos los libros gustaron, en general. Esperamos poder seguir ese camino.”

Además, ustedes comenzaron a publicar trabajos de profesionales, como Knightmare, de Balcarce y Jok, y ahora se viene, Crazy Jack, de Amézaga y Meriggi. ¿Cómo surgió la posibilidad? ¿Qué recepción tuvieron entre los lectores?

Secuencia de Artemis, de Grichener y Villareal.

“La idea de Fog Of War, era la de lanzar artistas nuevos, pero entendemos que decorar el catálogo es necesario. Tengo admiración por Jok y lo quería en las filas de la editorial. Hablando con él, me entero que tenía varias cosas con Emilio Balcarce que no se habían publicado, yo había leído Funeral y la idea me gustó. Emilio nos envió todos los proyectos, y optamos por Knigthmare. El libro gustó.
En cuanto a Crazy Jack, también entró por lo visual. Me encanta el laburo de Meriggi. Le expresé mi interés y le pregunté sobre algún proyecto. Él me acercó Crazy Jack, no quiero contar mucho, solo que se viene un librazo y que hay planes de más. Cuando más se acerca la fecha de lanzamiento, más nos damos cuenta que nos metimos con toda una leyenda. La gentes nos consulta muchísimo sobre la salida de Crazy.”

¿Cómo nace Asedio Colectivo Editorial? ¿Cómo funciona la agrupación?

Knightmare, de Emilio Balcarce y Jok.

“Buenos Aires, Salta, San Luis, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Tierra del Fuego. Son algunas de las provincias donde se realizan eventos de cultura popular y cómic. Económicamente es muy difícil cubrir todos los eventos, viajes, hoteles etc. Como dicen por ahí ‘la unión hace a la fuerza’. El colectivo nos permite abaratar costos en todo. Además, nos turnamos para viajar y cubrir todos los eventos. Todos tenemos trabajos y se nos hace difícil acomodar los horarios, pero si nos turnamos, entonces siempre alguien puede ir.”

Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta? ¿Le augurás un buen futuro? ¿Por qué? Y también, ¿cuáles son tus planes para este 2017 en el terreno de la historieta?

“La historieta nacional va en un crecimiento constante. Por ahí, desde mi opinión, hay más propuesta que demanda. Esto se debe a que no es muy fácil acercar nuevos lectores. Si bien, se están publicando unos libros hermosos, si hablás con la gente en general, pocos se inclinan por este estilo de narración, y los que lo hacen optan por el Manga o el cómic americano. Asumo que debe ser una cuestión cultural.
Creo que deberíamos abrirnos un poco de los puntos de ventas habituales y buscar nuevos horizontes. Además, el cine y la TV nos podrían dar una mano emitiendo series o películas basadas en cómics nacionales. Espero que el Cazador sea una buena experiencia.
En lo personal, este va a ser un buen año. Estoy con Artemis 3, además firmé contrato con una editorial local de la cual no puedo contar mucho, para hacer varios libros. Comienza mi experiencia por el mercado norteamericano con gran expectativa. A nivel editorial tengo varios proyectos en proceso y una joyita. Vamos a editar nuestro primer cómic de artistas internacionales. No puedo contar mucho pero solo les digo que es un trabajo con mucha onda.”