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A lo largo de distintas entrada hemos recorrido el devenir del movimiento independiente de historietas en Argentina durante la década del 80, poniendo especial acento en las publicaciones de información sobre el medio, Crash!, Top!, Akfak, Fandom, Comiqueando y Comic Magazine. Y dejando un poco de lado los autores y editores que se enfocaron a realizar historietas.

Lo que sigue a continuación es un breve recorrido por algunas publicaciones de aquellos años, que de alguna u otra manera marcaron la temperatura creativa de ese entonces. Por supuesto, este recorrido es parcial e incompleto -se quedan afuera revistas como Plástico, Kaput y O no, por ejemplo-, pero es un buen punto de partida para recuperar una memoria de lo que fue. Y es que al fin de cuentas, el presente de nuestra historieta proviene de acá.

Allá vamos, hacia el rejunte de números sueltos.

 

 

Bertolucas, Sergio ‘Morbo’ y Fabián García, años atrás.

Existe un grupo de autores unidos por una característica común, y es que sus actividades en el medio independiente atravesaron más de una generación fanzinera. Tal es el caso de Fabián García, un editor incansable con incontables publicaciones a cuestas –Buenos Aires Robot, Viernes Negro y Papel Pesado, entre ellas- y David Veloso, mejor conocido por sus seudónimos –Fermín, Davide y Tinta Cruel, entre otros-.

Alberto Gerardo Dziewguc -(a) Bertolucas– es otro de los miembros de este reducido grupo, puesto que comenzó participando del famoso Subtemento Óxido de la primera encarnación de Fierro, durante la segunda parte de los 80. Y hacia 1991, concretó su primera publicación ‘subte’, Ave Rapaz, con colaboraciones de Humpy Slipperman, Sergio ‘Morbo’, Nehs, Alejandro Codesido, y el ya mencionado Fabián García.

En 1997, sumado en parte al grupo El Imperio Editorial -que publicó los cinco números de Suélteme! y los dos de Óxido de Fierro-, editó bajo el sello Ediciones ‘Acá Andamo’, los dos números de Karkof, una antología con colaboraciones de Max Cachimba, Coca, Bulzomí, Natus, Albertarelli, Nehs y Echaniz. Por fin, en 2004 editó los dos números de Río Abajo, una antología en solitario que reúne algunos de sus mejores trabajos recorriendo géneros como la ciencia ficción y el policial, El Marinero Turco y Fabián García aportan algunas ilustraciones.

El dibujo de Bertolucas se destaca por el manejo del claro oscuro, con buen dominio del pincel, donde las masa negras se funden con naturalidad, logrando una puesta en página clásica pero a la vez dinámica. Sus guiones siempre revelan un dejo de irreverencia, como si hubiese un chiste que todavía no se ha dicho, algo que ayuda a aliviar la carga dramática de su pincel. En resumen, un autor que hoy es desconocido por los nuevos lectores, pero que dejó tras de sí un puñado de buenas historietas. No es poco.

Se podría definir a Comic Magazine como la culminación de un proceso de consolidación del fandom vernáculo y su integración definitiva al medio comercial. Ese desarrollo cronológico ocurre a lo largo de una década, y si bien incluyó a muchos fanzines de historietas -de donde surgieron autores, guionistas y dibujantes, que se unieron a la industria de manera paulatina-, donde más visibilidad tuvo fue en los fanzines sobre historieta -o sea, los que cubrían el medio desde el periodismo-. Y esa exposición fue por partida doble, no solo muchos de esos aficionados se transformaron en editores comerciales, sino que también se convirtieron en formadores de opinión.

Esa cronología se desarrolla así:

  • 1979: Crash!
  • 1982: Top!
  • 1983: AKFAK
  • 1985: Fandom
  • 1986: Comiqueando
  • 1989: Comic Magazine

Comic Magazine representa el ingreso de Javier Doeyo al mundo editorial, en donde no solo ejerció la función de editor y director, sino que también tomó parte en el diseño, diagramación e impresión de la revista. En sus páginas congregó a una variada gama de especialistas surgidos del fanzine, entre ellos Fernando García y Hernán Ostuni, provenientes de AKFAK, en donde reeditaron mucho de ese material y además aportaron nuevos artículos; Andrés Accorsi, quien luego de dirigir Comiqueando se había incorporado al staff de Ediciones Record con la columna El Club del Comic -y que luego de un viaje a la San Diego Comic On, trajo una serie de entrevistas exclusivas-; José Luis Tasinazzo, encargado de las novedades de cine, TV y video; Marcelo Ciccone y Joche, provenientes del fanzine Surmenage, haciendo ‘historietas homenaje’ a personajes emblemáticos; Javier ‘El Niño’ Rodríguez, autor del fanzine Kaput, con diversas tiras de humor, más las colaboraciones esporádicas de Pablo J. Muñoz, del fanzine HGO; y talentos surgido del Subtemento Oxido de Fierro, como Esteban Podetti o Roberto Cubillas -(a) Cuk-.

Comic Magazine tuvo 4 números publicados entre octubre de 1989 y septiembre de 1990, los dos primeros en formato vertical -20 x 28 cm.-, y los dos últimos en formato cuadrado -30 x 30 cm.-; al mismo tiempo se lanzó Comic Magazine ‘El Diario’ en formato cercano al tabloide -28 x 39 cm.-, un poco más enfocado en la actualidad, pero sin perder las notas de fondo, y que alcanzó las 10 ediciones entre julio de 1990 y octubre de 1991 -aunque al tener números dobles, la numeración alcanzó el 12-. Además, hubo una edición especial por el Primer Salón Internacional de la Historieta y el Humor Gráfico, en abril de 1990, con un dossier exhaustivo sobre el Loco Chávez, el célebre personaje de Carlos Trillo y Horacio Altuna.

Javier Doeyo abandonó su rol de director editorial tras el número doble 10/11, para embarcarse en el que sería su proyecto editorial más ambicioso hasta entonces, la revista de historietas Cóctel Molotov. Quien ya se desempeñaba como director de contenidos, Fernando García, asumió la conducción total de la revista, para editar un último número, el 12. Luego, la publicación pasó a integrarse con la mencionada Cóctel Molotov.

Los primeros fanzines sobre el medio de la historieta que circularon fueron periodísticos, o sea se dedicaban a informar. En esa cronología fanzinera, hay un orden. El primero en aparecer fue Crash! en 1979, gracias a la voluntad del Círculo de Artes Visuales de la República Argentina y su director, Leandro Sesarego. El segundo fue Top! en 1982, por iniciativa del nicoleño Luis Rosales. El tercero de ellos fue AKFAK, aparecido en 1983, de la mano de dos amigos y arduos investigadores del campo de la historieta, Fernando García y Hernán Ostuni, responsables del 95% de las notas de la revista, coordinados por Ricardo García, y ayudados por Juan Pérez ReyesRoberto Barreiro y Horacio Ferrer -que publicó una poesía-editorial en el nº7-.

AKFAK tuvo una primera época en 1983, cuando la dupla sacó los números 0, 1 y 2, y una segunda a partir de 1985 que se extendió por otros 10 números hasta 1989. Entre los puntos altos de las dos etapas se encuentran las notas sobre sobre el serial The Phantom de Columbia en 1943 , la extensa revisión de la Editorial Warren, el dossier sobre Frank Frazzeta -con entrevista exclusiva incluida-, la celebración de los sesenta años de Patoruzú, las entrevistas a Carmine Infantino y Neal Adams  y las notas dedicadas  a personajes poco conocidos como Bil Bol Bul, Tapok, Peloduro y Fantax.

Pero dejemos que sea Fernando García quien nos cuente surgió el título de la revista: ‘Es el nombre de Kafka de al revés. Cuando estábamos buscándole nombre al fanzine, en la casa de Hernán Ostuni, estábamos sentados en el escritorio de su padre; y como no nos convencía ningún nombre, miramos sobre el escritorio y ahí estaba la edición de América de Kafka, una edición de bolsillo del Eudeba, de tapas negras. Le dimos vuelta al apellido y ahí quedó’.

Hacia 1989, cuando la trayectoria de AKFAK estaba llegando a su fin, la dupla García-Ostuni, se unió a Comic Magazine, un nuevo proyecto editorial comandado por Javier Doeyo, y que también contaba con la colaboración de otros integrantes del medio independiente, también productores de fanzines, como Andrés Accorsi, Pablo J. Muñoz, Marcelo Ciccone y Joche. Es necesario especificar que el grueso del material producido para AKFAK fue corregido y ampliado para ser republicado en Comic Magazine.

A partir de 1994, la dupla García-Ostuni, estuvo a cargo de la sección Los rescatadores en la segunda época de Comiqueando, completando una total de 55 revisiones de material antiguo, con especial preferencia por la Historieta Argentina. Por fin, en el nuevo milenio, junto a otros colaboradores, los autores publican el libro Patoruzú Vera historia no oficial del grande y famoso cacique tehuelche, punto de partida para el grupo de estudio La bañadera del cómic, con el que además publicaron dos libros complementarios dedicados a Oesterheld y su obra, cuatros tomos sobre la historieta latinoamericana y la revista digital Sonaste Maneco -hoy, convertida en un blog-.

Entre los fanzines pioneros de los 80 un posta insalvable es Fandom, palabra que deriva de la conjunción de Fanatic Kingdom -que en traducción literal al castellano quedaría como Reino Fanático-, y es que algo de fanatismo hay tener para decidirse a hacer un fanzine sin mayor motivación que las ganas. Al contrario de otros Fanzines de información -como Crash!, Top!, Akfak y Comiqueando-, Fandom se destacó por incluir historietas de todo el mundo acompañadas de pequeñas notas introductorias. Una manera hermosa de difundir el medio.

Fandom fue un emprendimiento de los hermanos Claudio y Gustavo Rubin, que asumían los roles de director y asesor editorial, respectivamente. A los largo de los 9 números publicados entre 1985 y 1987, Fandom se transformó en un muestrario mundial de la historieta. La dupla también editaría un cuadernillo, llamado simplemente Historietas en 1986, dedicado en exclusiva al mundo de los superhéroes, y que sería el pie para la edición del libro El origen de los superhéroes en 1990, hasta donde alcanzan nuestros datos.

Fandom tuvo columnistas invitados, entre ellos la dupla conformada por Fernando García y Hernán Ostuni, editores del fanzine AKFAK, redactores de las revistas comerciales Comic Magazine y Comiqueando (segunda época), con la columna Los rescatadores, e integrantes del colectivo La bañadera del Comic; y a Rafael De la Iglesia y Andrés Accorsi, que más tarde iniciarían su periplo editorial en Comiqueando. Es de destacar que Fandom registra la primera colaboración de Andrés Accorsi en  un fanzine, con una sección denominada Comic Clips, la cual sería una de las columnas fijas de Comiqueando incluso hasta el día de hoy en su versión online.

 

El fanzine y el movimiento independiente ha sido el eje alrededor del cual la producción de historietas en Argentina orbitó cada vez  con mayor fuerza desde la década del 80 hasta la actualidad. Testigo, narrador, difusor, promotor y parte activa de todo esto fue y es Andrés Accorsi y su Comiqueando -en todas sus encarnaciones: fanzine, revista independiente y sitio web. Conseguir una colección completa de aquel primitivo fanzine -y que, sin embargo, marcó una forma de hacer periodismo de historietas en estas pampas-, es una tarea difícil. Pero, ya se sabe, Zinerama está para eso… …para conseguirlos hubo que caminar.

 

Cuenta la historia, que el primer fanzine argentino con conciencia de serlo fue: Crash! Creado por Leandro Sesarego allá por 1979, con aportes de estudiosos del medio, como el gran Luis Rosales, Norberto Van Roussel y Esteban Laruccia, y de profesionales como Gerardo Canelo, Frank Szilagy y Oswal, entre otros. Nuestro sitio tenía una deuda con respecto a las tapas de este más que mítico iniciador de toda la movida fanzinera… …hasta hoy, je!