Vueltas alrededor del sol

Publicado: enero 28, 2019 de Julián Blas Oubiña Castro en Autobombo, Noticias, Sanata, Webzine
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De Izquierda a derecha: Alejandro Schmied, editor y gestor cultural; quien escribe estas palabras; Tatiana Cuccaro -Blinka-, o la novísima camada de artistas independientes; Sergio Schiavinato, nuevo admin de Zinerama; y Roberto Barreiro, fundador del sitio, en la CBB 2018. La única vez en que todos los administradores de Zinerama estuvieron reunidos bajo un mismo techo.

Allá, lejos en el tiempo, circa 2013, cuando Roberto Barreiro desde su exilio en Chile decidió usar el último tiro del cartucho en cuanto a fanzines en el armario tenía, no imaginó jamás qué fuese tan largo. Este blog entra casi sin darse cuenta en su séptimo año de vida. Y si veinte años no es nada, como escribió Discépolo, siete son aún menos. Pero en la vida de un blog, es una medida enorme.

Me uní a Roberto en esta cruzada, ya no sé bien cuando, pero fue poco después fundar el sitio. Y por muchos y largos meses, fuimos solo nosotros en soledad, completando espacios, buscando información, escaneando. Luego, nos llegó la propuesta de escribir para el recientemente célebre Libro de Fanzines. Nos abocamos a ello, escribimos, rescribimos, corregimos y volvimos a escribir. Y cuando estuvo terminado, vimos que ya no dábamos abasto.

Primero se sumó Pablo Zambrano, que aportó todos los fanzines que tuvo a su alcance en el siempre lejano San Juan. Luego le llegó el turno a Sergio Schiavinato, que usó la excusa para entreverarse de lleno en el mundo de la historieta independiente. Pronto se convirtió en una máquina de escribir reseñas. Éramos 4 y el blog comenzaba  transformarse en una voz coral.

Así llegaron los primeros escarceos con la difusión, programas de radio, podcasts, presentaciones relámpago, la conferencia en el primer Festival Fanzín del Rojas, el lanzamiento encubierto de nuestro estudio sobre fanzines, y algunas cosas más.

Nuestro camino no se detuvo y, pronto, más compañeros se sumaron. NN, uno de los artistas más dotados que alguna vez vio el medio, tuvo la deferencia de convertirse en nuestro oficial digitalizador, justo cuando a Roberto y a mí, nos flaqueaban las fuerzas y nuestros Scanners decían basta. A él, NN, le debemos magias. Así de simple.

Luego vinieron los que tal vez sean los escritores claves para entender la pluralidad que este blog persigue. Una calurosa tarde le propuse a Mel Blumen, mejor conocida como Lucy Loles, que se uniese a este grupo díscolo e inconexo. Por suerte, aceptó. A la semana, contacté a Ariel Maskin, el incólume Max King, hoy ya una leyenda del fanzine underground. También accedió. Entre Lucy y Max, está la síntesis de este espacio. Una recién llegada que abre sus ojos y mira al medio y su producción sin más construcciones que la propia. Una mirada fresca e irreverente, que sabe lo que quiere y se anima a decirlo. Y un productor con décadas de fanzines acuestas, que sabe todas y cada una de las maneras de hacer y editar un fanzine. En las columnas de ambos está sin duda lo mejor de este año. Son las notas más elaboradas, esas que marcan la diferencia.

El año pasado, el Libro de Fanzines tuvo por fin su edición comercial, con la firma de Roberto y la mía, entre otras. Todo gracias al Alejandro Schmied, un gestor cultural como pocos.

Y mientras tanto, el blog continuó su mutación. Sergio se convirtió en el nuevo administrador. Tuvimos el ingreso silente de Paula Andrade, para contarnos las bondades de lo que le gusta leer. Hicimos la presentación del libro en la Crack Bang Boom. Y concluimos el mejor año del blog hasta ahora, con más de 20000 visitas, un libro, y hasta con el Flavicon que siempre nos faltó.

Iniciamos este 2019 con un proyecto editorial de ambición desmedida pero que avanza paso a paso a su concreción física, además de la planificación para el año que viene de reunir un nuevo anuario, esta vez impreso (en casa, eso sí, y con resmas robadas porque, después de todo, de fanzines es de lo que esto se trata).

PARA DESCARGAR EL ANUARIO, SOLO HACE FALTA HACER CLIC ACÁ.

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Escribir sobre esta historieta recuperada por Rabdomantes Ediciones es poner en contexto un montón de personas, sucesos y hasta producciones fuera de las viñetas.

El quilombo empieza más o menos en 1995 cuando Roberto Barreiro participa de la producción de un serial. Si, igualitos a los de los años 30 y 40, cuando en los cines yanquis cada semana se estrenaba un breve capítulo que terminaba con un cliffhanger hasta el siguiente y así hasta completar toda la saga.

El asunto en cuestión se llamó ‘Doctor Oscuro’, en su momento circuló por VHS, hoy en día se puede ver los 12 capítulos por Youtube y vale la pena, aunque sea por las caras conocidas que aparecen en algunos roles. Por ejemplo, el enmascarado villano fue interpretado por Fernando Festino (el legendario Dr. Sax de la Comiqueando) y uno de los secuaces por Walter Armada, autor del libro ‘Batman y yo’.

doctor_oscuro-portadaFinalizado el serial, Barreiro le propuso al creador y director (Luis Fotheringham) seguir las historias del Doctor Oscuro como historieta en la revista ‘Kapop’, uno de los fanzines fundamentales de esos años.

Visto el serial después de haber leído la historieta, hubiera sido mejor al revés. Es claro que antes que nada Barreiro quería contar una nueva aventura sin las restricciones de presupuesto y filmación, pero tampoco sin reinventar demasiado. Grabación y viñetas funcionan igual: el héroe es el mismo amalgama de ‘hombres misteriosos’ de los años 30’s (sombrero, mascara, todo de negro, algún artilugio atípico, en este caso arco y flechas), los villanos son muy malos, el mundo siempre está a 30 segundos de ser destruido y todos los capítulos terminan con una situación de ‘hasta acá llegamos vivos’ que se revierte en las primeras páginas del siguiente. O sea que es un tipo de relato funcional al homenaje que plantea, sin más intenciones que divertir, pero que puede resultar soso sin el contexto. Así que recomiendo ver primero el breve serial, referenciado varias veces dentro de la historieta. De hecho, el origen secreto del Doctor (momento fundamental de todo héroe que se precie) está en Youtube y no en las páginas. Y qué origen, ¡bien de estilo lovecraftiano y con fondos dibujados por Quique Alcatena!

Aunque mantiene el suspenso y avance constante de la trama hacia la machaca y la acción, el guion del comic también se da el gusto de mejorar diálogos y construir personajes con ciertos rasgos de personalidad, algo ausente en el serial. El coronel Jones (personaje con apenas diálogo en la primera aventura) acá tira frases ingeniosas, coquetea con su compañera y ante la falta de un rostro o personalidad desarrollada en el Doctor Oscuro, termina siendo el protagonista. No por nada es esencial en el breve relato en prosa, ‘La aventura final del Doctor Oscuro’, incluido en esta edición.

Como la otra obra de Barreiro en ‘Kapop’, ‘Los hermanos Segelín’, todos los capítulos fueron ilustrados por Lucas Varela, hoy estrella total del comic internacional por obras como ‘Paolo Pinocchio’, ‘Diagnósticos’ o ‘El día más largo del futuro’. Por supuesto contar con la imaginación visual de Varela es otra ventaja enorme de la historieta contra la otra versión. Y encima un Varela ultra versátil, dibujando con un estilo de rostros agudos, con muchas líneas y masas negras. Solo hay que hojear ‘Los hermanos…’, también reeditado por Rabdomantes, para ver lo distintas que son las dos obras, aunque salieran en simultaneo. Desde ya en ambos casos Varela estaba a años luz de lo que es su dibujo actual pero ya se veía toda la pasta de campeón.

Así que tenemos los seriales yanquis originales, el homenaje de Fotheringham, la historieta en la Kapop, la labor de rescate editorial de Rabdomantes (en este caso podrían haber mejorado el letreado como hicieron con ‘El hombre primordial’) y finalmente que Barreiro hace unos buenos años empezó Zinerama, el sitio donde hoy se publica esta reseña. ¿Vieron que les dije que era una cadena enorme de cosas por mencionar?

Parados entre la muralla que divide todo lo que de lo que será, todo el 2018 del 2019, nos adentramos en la revisión de esto que hemos dado en llamar “Colecciones”. O sea, apoyados en la histórica incapacidad del medio independiente de prolongar una publicación el tiempo, hoy hacemos un recorrido por esos autores que le sacan punta al lápiz de manera continua, y que ya tienen tras de sí, una cantidad impresionante de páginas publicadas. De hecho, si tuviésemos que hacer una comparativa contra los años 90, cuando si un fanzine pasaba del tercer número se consideraba una epopeya; hoy, por el contrario, es normal ver fanzines que van por el quinto o sexto número, y mucho más. así que hoy nos concentramos en 3 autores de producción cuantiosa.

Arrancamos por la dama, Tatiana Cuccaro, mejor conocida como Blinka, la autora detrás de los 10 números de Queseyó, una comedia romántica de enredos, donde los protagonistas están destinados a amarse. Como corresponde, todos los lectores lo saben, menos los protagonistas, Robin y Félix. La heroína, Robin, una chica vivaz que recién está arañando los 20 años, que se va a vivir sola, y que aún no es consciente de lo hermosa que es. Su contraparte es Félix, un muchacho que está cerca de los 30, pero que aún no se asume como un hombre, y sigue comportándose como un adolescente. Por un error, Robin y Félix terminan viviendo juntos y, a partir de allí, los lectores pueden asistir a cómo esa relación crece a pesar de los malos entendidos, los obstáculos y las diferencias. El argumento y los diálogos construyen una obra honesta, que no esconde las cosas, ni siquiera los sentimientos. Es ahí donde está el punto fuerte de la historia, a los lectores no les costará nada leerse a sí mismos es ese torbellino de sentimientos que implica asumir sentimientos y reconocerse enamorados de alguien. La historia es dinámica, está bien contada y el dibujo de Tatiana mejora número a número, hasta llegar a lugares casi de ensueño.

Seguimos por Gwydion, un excelente dibujante, que durante muchísimo tiempo trabajó en su obra más personal, una novela gráfica que le consumió cientos de páginas y largos años de trabajo. Mientras se prepara para auto-editarla, decidió publicar todos esos trabajos que hizo de forma paralela a su obra magna, un montón de historias auto-conclusivas presentadas en concursos y/o diferentes iniciativas. Gwydion es un dibujante de excelencia, casi barroco, que gusta de cargar las páginas con elementos, fondos trabajados y tramas para dar volumen. Se nota a primera vista que ama dibujar mujeres hermosas, no solo porque todas las protagonistas de sus historias son femeninas, sino porque las dota tanto de belleza externa como de una fuerte construcción de sus personalidades intrínsecas. Casi toda su obra está marcada por la Ciencia Ficción, una temática que le es afín, y que maneja con soltura. En los 13 fanzines que lleva publicados, los que más destacan son: Arrakis, Regalo Inesperado, Sakura, La Hermosa Máquina, Pira:La Depravación del Cielo y en especial, Terrenal y Aves del Paraíso, dos obras contundentes con un nivel de dibujo altísimo.

Terminamos el recorrido con el siempre activo Ramiro Geréz Murguia, un acólito del dibujo que desde su sello ¡Mandale Tinta! lleva editadas tres series y un sinnúmero de unitarios. Mosquito Mutante, su primera serie alcanzó los 10 números. En ella, Cody, el protagonista, es picado por un mosquito que le transmite una enfermedad incurable y que solo lo deja con 10 días de vida. A partir de allí, tanto él, como los demás picados deberán buscar la cura mientras son perseguidos por los agentes y sicarios de Atom Labs. A la historia le siguió un Spin Off, Rúkula Asesina, un personaje secundario de la historia original, que por su carisma adquirió vuelo propio. A continuación, Murguia, se metió de lleno en La Llave, una historia fantástica, donde el protagonista, Eric Portachiavi, sueña con una puerta misteriosa y al despertar descubre que tiene la habilidad de transformar el agua en ¡llaves! Pronto, Eric conocerá más personas con poderes y, con la certeza que la puerta es real, enfrentará a los súbditos de Uskomaton, un ser malvado, ligado al origen de sus poderes. Hoy, Ramiro está desarrollando, Root, la aventura de una chica que puede controlar la vida vegetal y que se halla envuelta en una competencia despiadada con otros seres de habilidades extraordinarias. Entre las características de Ramiro, amén del ritmo febril de trabajo y una imaginación desbocada, está el buen manejo de la secuencia narrativa y de las escena de acción.

Hasta el 2019, mañana es mejor!

Culminando el año, llega este errático repaso por algunas de las novedades editoriales que más destacaron este año. Demás está decir, que hubo muchas y muy interesantes, y que esta columna no alcanza ni por asomo a cubrir la mínima parte. Con un poco de suerte, la semana próxima habrá una nueva entrega. Por lo pronto, la música está en la pista con Windows96 y Cosmetics, y las reseñas están abajo, acá nomás.

Hace ya unos años que Marcia Juarez esta inserta en la producción de historietas. Aquellos que habían degustado muestras de su talento en obras cortas como Celeste y La torre de las mariposas esperaban con ansias la salida de Faunica, su primera novela gráfica. La historia es interesante, en el curso del desarrollo de la humanidad se descubre la inteligencia vegetal. En la ciudad de Alpha Centauri la vida vegetal y la tecnología se hallan fusionadas, y androides vegetales controlan la sociedad, obligando a los humanos a llevar adelante una estricta dieta carnívora. Velvet, la protagonista, por un desorden genético no puede ingerir carne alguna, lo que la obligó a crecer en base a suplementos dietarios y sustituciones artificiales. De allí su debilidad física, algo que cambiará drásticamente, cuando por error -o no- pruebe su primer vegetal. La historia es original y está bien contada, y desde el argumento tiene algún que otro punto de contacto con Soilent Green, el clásico de la ciencia ficción protagonizado por Charlton Heston. La trama está bien llevada, con los tiempos necesarios para desarrollar los personajes, y hacer de Velvet una heroína singular, apoyada en sus convicciones. El dibujo de Juarez es sólido, con una puesta en página dinámica. Si algo hay que criticar, es que la trama de grises aplicada es muy fina y por momentos genera moiré. En otras palabras, el arte de Marcia es virtuoso y no necesita más que apoyarse en su trazo para sorprender. Hace poco hubo una pequeña polémica con respecto al aspecto físico de la artista, para eliminar cualquier duda en este caso, hay que sostener una verdad: Talento y belleza, es una combinación escasa.

Este año tuvo muchas particularidades para nuestro país y sus habitantes, pero en el desarrollo personal de Lea Caballero hay un hito particular. Por fin, la historia de Yo Nen avanzó más allá de de cualquier punto y/o versión anterior. En la obra de Caballero, Yo Nen es su hijo predilecto, y de auto-editarla en fanzines -para luego re-editarla bajo el sello de los hermanos LígoriMind Your Own, quedando inconclusa-, pasó a re-dibujarla desde cero para contarla de forma definitiva. Este segundo tomo avanza en el argumento a un lugar donde no había llegado nunca antes. La premisa de la historia es sencilla, y el nombre prenuncia el género donde se inscribe la obra, el Shōnen. Esto es una historia de peleas, donde predomina el ansia de superación de los personajes para mejorar en sus habilidades de combate. Así, hay puntos de contacto con mangas como Saint Seiya, Dragon Ball, Yū Yū Hakusho, como también de la obra de Takehiko Inoue en general. Es interesante cómo Caballero se toma su tiempo para mostrar el desarrollo de Nehuén, el protagonista, que construye su carácter a medida que recorre el camino para convertirse en héroe, que al final del libro ya se perfila como tal. El dibujo de Lea tuvo una progresión natural a lo largo de los años, y aún se nota que continúa su evolución y búsqueda estética, pero hoy sobresalen virtudes distintivas, como el sólido manejo de la secuencia narrativa, la habilidad para la perspectiva, el encuadre y escorzo de las figuras, y el detallismo por los fondos -sin recargar las páginas-. Qué va a pasar entre Cielo, el Colo y Nehuén se develará en el tercer tomo.

Cierra la trilogía de hoy un personaje singular, La Tinta, la super-heroína de Marce Martínez, que presentó allá lejos y hace tiempo en las páginas de la revista Purple Comics. Si algo hubo de distintivo en la producción de Martínez, siempre fue el inteligente manejo de los diálogos, donde el humor es una pieza fundamental para movilizar la acción en un ambiente de desparpajo y desenfreno. Si bien en la versión original de La Tinta, el dibujo de Marcelo ya mostraba virtudes, en especial para mostrar el dinamismo de un personaje que es líquido puro requiere, hoy las multiplicó para lograr una puesta en página compleja, con buen manejo de las expresiones y de la anatomía, sin desdeñar los fondos. El estilo de dibujo, ahora es mucho más refinado y se acerca al cartoon, inscribiéndose en ese estilo americano que va desde el Pogo de Walt Kelly al Bone de Jeff Smith, y que en el plano local tiene puntos de contacto con Diego Parés. Para quienes no la conocen, La Tinta, es una super-heroína de medio tiempo, que vive con sus padres, y que tiene el poder de transformase en tinta china. En esta ocasión se enfrenta al Calavera, un muerto que no puede dejar de apostar de manera clandestina, y que para conseguir el dinero para su vicio se hace de las pertenencias de otros difuntos. Plagada de chistes, pero sin caer en lo obvio ni lo escatológico, esta nueva aventura del personaje es uno de los puntos altos que mostró el medio independiente durante el 2018.

Hasta el próximo recorrido por nuestras historietas argentinas! Salud!

editada

Decir que ‘La sombra del altiplano’ es ‘Kill Bill en el Norte argentino’ funciona para definir a grandes rasgos y sin spoilear la obra de Paula Suko, alias Sukermercado. Pero me quedo cortísimo en cualquier parecido en la narrativa y desarrollo; la historieta publicada por Barro Editora es concisa, contundente y directa en lugar de un festival de referencias a otras obras y un desfile de personajes interminable (no me peguen, amo ‘Kill Bill’, solo que acá es diferente la cosa).

Juana, la protagonista, busca recuperar a su hermana Marisol, secuestrada y retenida en un prostíbulo cerca de Yavi, provincia de Jujuy. Para la tarea recurrirá a cualquier medio necesario, sin importarle las consecuencias en su cuerpo y alma. El amor y el sacrificio antes que la simple venganza.

La historia del justiciero por mano propia, que busca lo que no puede (o quiere) darle el sistema, se ha hecho miles de veces. El festival de tripas y cuerpos partidos que hay en toda la revista también. Pero modificar el estereotipo del héroe blanco y heterosexual, poniendo en el centro a una joven colla con habilidades ninja que despacha la peor mierda que ofrece la sociedad patriarcal, es maravilloso.

‘La sombra…’ es historieta activista de una, pero también es historieta activa, que no se queda con la parte básica del argumento y busca darle nuevas vueltas, por ejemplo, con la ambientación y el entorno elegidos. Con algunas páginas más de desarrollo, sobre todo de lo que tiene que ver la parte mística, hubiera sido un golazo arrasador. Así como quedó es una obra sólida y eficiente, aunque no tengamos idea de cómo sabía Juana de los filos o donde tenía que buscarlos.

En la parte visual ‘La sombra…’ tiene un trazo crudo y funcional, apto para tomar por el lado del humor negro las múltiples decapitaciones y destripamientos, pero también comunicar con naturalidad los sentimientos de los personajes. La puesta de página es dinámica y fluida, emparentada con el manga.

El trabajo de fondos es notable, combinando en los planos abiertos imágenes de archivo con piedras, sierras y montañas dibujados a pulso; la combinación otorga una sensación especial, de qué por donde se mueve Juana es un mundo crudo y reconocible, pero también místico y algo onírico. Una pena que en la impresión algunas tramas de grises están demasiado acentuadas y otras demasiado difuminadas, desluciendo por momentos el trabajo de la artista. Fuera de eso y la elección tipográfica, la edición tiene una linda presentación con tapa a color y un precio económico.

Sukermercado se presenta como una artista imparable, con varias colaboraciones en todo tipo de antologías y este año con dos obras completas (‘La sombra…’ y ‘Si mojas me enciendo’, presentada en el Dibujados de Noviembre), a la que no hay que perderle el rastro.

tapaAunque en general trato de no meter gustos personales en las reseñas, es importante aclarar que el fútbol y yo vivimos en universos separados: nunca me llamó la atención, no sé de jugadores, clubes ni campeonatos… quizás veo algún partido de Argentina en el Mundial y listo. Tampoco hay una presencia constante de ‘historietas futboleras’ en el mercado como para tentarme o fijarme que me pierdo más allá de casos clásicos como ‘Beto Navarra’ de Ray Collins y Clemente Rezzónico o ‘Gattin y el equipo’ de Jorge Toro o historietas más actuales como la serie ‘Barras’ de Emilio Utrera. Sin embargo este año hubo dos lanzamientos que coinciden en esta temática; uno es ‘Dar todo’, biografía de Gabriel Batistuta escrita por Sebastián Rizzo, dibujada por Raúl Vila y editada por Blup Ink. La otra novedad es ‘La pelota no dobla’, antología con relatos escritos por Guido Barsi que me llamó la atención por la variedad de dibujantes convocados.

Lo que más me gustó de ‘La pelota…’ es que siendo ‘un comic de fútbol’ ninguna de las once historias muestra un partido en detalle sino momentos puntuales y en muchos casos ni eso, eligiendo Barsi poner la atención en otros lados de la vida y la pelota: los partidos de fútbol 5 entre amigos y conocidos, el fanático empedernido y el viaje a la cancha, las dudas antes de ese tiro que define el partido, el sufrimiento del director técnico, el jugador forzado al banco, el que piensa que tiene un familiar mufa, etc.

Estos enfoques inesperados me parecieron una decisión perfecta para escapar de la trampa de mostrar jugada tras jugada, algo que puede ser un embole narrativo o algo emocionante pero quedándose cortísimo con la cantidad de páginas. El formato elegido funciona bien, cubre un montón de aspectos y en particular no me quede con la sensación de que hubiera historias que les falten o sobren páginas, un mal muy común de las antologías. Además Barsi la tiene clara para escribir personajes que interactúan y se bardean (o respetan, según el caso) con diálogos creíbles y gancheros.

Sin duda el punto más flojo del libro es que con tanta variedad de artistas hay estilos gráficos que se ajustan mejor al tono de historia que les tocó y otros no. A modo de ejemplo de la polaridad, Matías Chenzo hace un mix de José Muñoz y Fer Calvi en su parte que es maravilloso pero por otro lado los capítulos dibujados por Tomás Violi y Damián Solla requerían más refinación en el trazo y buscar más detalles distintivos entre los personajes.

Pablo Fernández, Luciano Giraldez y Martín Almeida resuelven con soltura tres historias de humor y costumbrismo. A Cristian Ochoa y Martín Carmona les tocó dos desafíos complicados: historias que son en su mayor parte un solo personaje monologando con un televisor y un celular; me parece que Carmona la piloteo mejor. A Emiliano Aquino el ‘homenaje’ a Tsubasa le cayó como anillo al dedo, tiene un registro ultra realista y cambia con sutileza los rostros y presentación de las viñetas para darle un toque manga a los flashbacks. Lo de Noelia Molinari no es ultra virtuoso pero pone amor y garra en su capítulo sobre fútbol femenino y Alfredo Retamar realiza un trabajo elocuente basado en las expresiones en el anteúltimo capitulo.

Por último pero no último, los separadores de Mauro Sanchéz y la portada de Juan Manuel Tumburús son notables. Si el libro fuera a color se apreciarían más los detalles como las camisetas de equipos rivales pero en general la edición de Pi Ediciones es cumplidora.

Para cerrar aclaró que hubo una sola referencia futbolística en un remate que  me llevó a consultar con gente futbolera (o sea el resto de la humanidad), así que doy fe que ‘La pelota…’ además de ser divertido y con calidad, también puede ser leído por cualquier persona con -10 en el deporte.

Vamos con el primer número de “Un Faulduo” el experimento historietil que a lo largo de los años -y las publicaciones y acciones- ha intentado correr los estancos límites del lenguaje en viñetas -esos a los que todos nos aferramos-. Dinamitar la narrativa, jugar con el lenguaje, convertir la página en un caos estéticamente atractivo, generar incomodidad en el espectador, exceder el espacio bidimensional como vehículo comunicacional, son algunos de los recursos de los que este grupo viene sirviéndose y de los que probablemente un intelectual con gafas de pasta podría extenderse con mayor pericia.

La riesgosa propuesta de los autores no siempre ha encontrado repercusión positiva entre los lectores más acartonados, ni ante eruditos del periodismo especializado que no encontraron palabras elocuentes (y no es que sea fácil, vean mi torpe intento ahora mismo) pero su contumaz actitud cosechó no pocos logros y prestigio. Sin embargo, estimo que el buen Chopi puede pasar de todo ello.

El siguiente ejemplar es una reedición del aparecido originalmente en 2005. Aclaración necesaria, ver un número no es ver todos los números. Entrar en contacto con el Faulduomundo a partir de este número es una experiencia incompleta, fragmentada, es el primer paso de un extenso derrotero.

Descargar: “Un Faulduo N°1”

Un Faulduo. 01

 

Cuando el colega Julián Blas redactó la introducción a la entrevista a Lucía Brutta dijo que “(…) es, tal vez, una de las mejores representantes -dentro del campo de la Historieta Argentina- del espíritu del fanzine como expresión contracultural.

Coincidiendo plenamente con su apreciación, agregué que las páginas de Lucia gustan o no -recomiendo leer el primer número de “Caca” (que lamentablemente no tengo, porque hubiese sido co-protagonista de este posteo), “Realiti” (la Burlesquita a su cargo) o su “Un Millón de Bandas Malas” como alegato de defensa a su capacidad creadora- pero indudablemente es representativa de la movida under, como autora y gestora también; es unx de lxs pocxs que encarna la -cada vez más escasa- esencia fanzinera, con todos los defectos y virtudes que ello significa. Puede ser escatológica, espontánea, furiosa, tierna, melancólica, paranoica, humorística o varias cosas en simultáneo; puede ser fotocopia autoeditada, risografía artesanal o libro de editorial, siempre conservando intacto el toque del fanzine.

Habrá quien me indique que no es su mejor publicación, pero…¡Incluye perros mutantes!

Descargar: “Perro Zine”

Lucia Brutta. Perro Zine. 01

Un nombre conocido. Catzole. Se trata del último número (cortito, por ello fácil de escanear) que compré en un kiosko un lejano 2003 al salir de la secundaria. Resta suponer que se distribuyó por circuito comercial. Es un trabajo en donde se aprecia la calidad en su punto máximo de maduración, trazos y estilos muy afianzados. Dos curiosidades, acá vió la luz la historieta (a mi gusto, mucho más redondita) que adapta el corto realizado por “La Secta” de “Las Gorgonas”. Lo otro, la editorial, que leída hoy -y esto es un lugar común, pero hay que decirlo- no ha perdido vigencia (bueno, ni leída ayer, ni mañana).

Descargar: “Catzole N°16”

Catzole N°16. 01