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Chiroleu, de freelancer a autoeditor.

La aparición de Términus durante el 2012, significó la irrupción visible de una nueva ola de autores con epicentro en Rosario, Santa Fe. Bruno Chiroleu, no solo es el editor responsable de la revista, sino que, además, es un artista de talento que escribe y dibuja sus propias historias, ejercitando con predilección géneros como el fantástico, la ciencia ficción y el terror. Términus alcanzó un total de 12 números de cadencia cuatrimestral, para ahora transformase en una editorial con un ambicioso plan de publicaciones.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“12 de marzo de 1981. 35 años, por ahora. Técnicamente, a mi primera historieta la dibujé alrededor de los ocho años, en una tira de hojas de computación de las que mi viejo traía del laburo, haciendo una ‘viñeta’ por página, con fibra, en la mesa del comedor.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“Estudié en el taller de Marcelo Frusín durante varios años en mi adolescencia, y reincidí cuando volvió a abrirlo a principio de ésta década, cursando otro par de años. Él me ayudó a encausar mucho la cuestión narrativa, y a corregir innumerables errores formales, aparte de ser uno de los pocos profesionales a los cuales teníamos acceso en Rosario, y a través del cual podíamos saber cómo era el día a día del oficio, cómo se movía el mercado, cómo era el trato con editores y demás cosas que de otro modo no había forma de conocer en la era pre Internet.

A nivel influencias, las hay a montones o, al menos, admiración por cantidad de referentes, aunque no sabría decir si alguno de ellos se nota de alguna forma en mi trabajo. Referentes literarios serían Raymond Chandler, Charles Bukowski, J. P. Donleavy o H. P. Lovecraft. En historieta: Enki Bilal, Daniel Clowes, Hugo Pratt, Richard Corben, Katsuhiro Otomo, y mangakas más oscuros como Matsumoto Jiro, Junji Ito, Shintaro Kago, etc. Destaco mucho la influencia de los juegos de video, especialmente de aventuras gráficas como Sam and Max, Grim Fandango o The Longest Journey, o juegos como Planescape Torment o Shadow of the Colossus, que a nivel estético o narrativo son ejemplos de excelencia y una fuente de inspiración permanente.”

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Números uno al cuatro de Términus.

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

“El primer fanzine del que participé -juro que me había olvidado completamente de esto- fue Seno de Theta, publicación autogestionada por el centro de estudiantes del Politécnico, el colegio donde cursé el secundario. Por esa época debía estar estudiando en el taller de Marcelo, pero por los dieciocho años entré en crisis, y no volví a tocar un lápiz por siete años, casi, hasta más o menos los veinticinco, donde medio tímidamente volví a escribir algunos guiones para ir practicando, y de a poco fui tomando algo de impulso. De ahí, pasé a colaboraciones con autores estadounidenses vía Intenet; primero gratuitas, para practicar y levantar un poco el nivel, y posteriormente pagas. Con el tiempo y algo de suerte conseguí la suficiente confianza como para largarme a trabajar como freelance, modalidad que mantengo hoy día, no sólo porque no me siento particularmente interesado en someterme a los ritmos de una editorial, sino porque me permite lo espacios para llevar a cabo mis propios proyectos editoriales y autorales.”

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Números cinco al ocho de Términus.

¿Cómo nació la iniciativa de Términus? ¿Se imaginaban que el proyecto iba a alcanzar la continuidad y el reconocimiento que tuvo? ¿En qué cosas crees que el ciclo de la revista fue creciendo y se desarrolló? ¿Cuáles son los puntos altos de Términus y qué recepción tuvo la revista entre los lectores?

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Blas, por Chiroleu, una de las historias con más continuidad dentro de la revista.

Términus germinó desde las charlas iniciales de dos amigos, Maximiliano Bartomucci y Gastón Flores, los que -como muchos otros en los últimos años-, estaban barajando la posibilidad de editar una publicación de historietas de género, como espacio para mostrar el tipo de producción que nos gustaba generar como autores. Me contactaron a mí, e hicimos extensiva la invitación a gran cantidad de nuestros conocidos freelancers -varios de los cuales fueron colaboradores estables durante la duración de la revista, como Damián Couceiro; Germán Peralta o Juan Frigeri-, ellos también se interesaron por la posibilidad de publicar en el país, ya que casi todos trabajaban para el exterior, y rara vez llegaban hasta acá sus trabajos. Si bien no esperábamos la recepción que llegó a tener, tuvimos mucha fe en el resultado final una vez que vimos el primer número editado, así como también pudimos apreciar el margen de crecimiento y mejora que existía. Sobre ese margen, es importante tener en cuenta que al momento de arrancar la revista, ninguno de sus integrantes tenía ningún tipo de experiencia editorial. No sabíamos de distribución, diseño, imprenta; puesteo en eventos o nada por el estilo.

En ese sentido, el crecimiento de la publicación fue a la par del aprendizaje de todas esas habilidades, así como de la conversación con los lectores, el contacto con colegas y la devolución de los mismos, lo que nos permitió ir afinando el criterio respecto al material y la presentación, así como encontrando vías para hacerla accesible a más lectores en mayor cantidad de zonas del país. Respecto a los puntos más fuertes, si bien la calidad de la presentación siempre se menciona, una vez establecido el formato, no volvió realmente a exigir mayor atención. Mucho más difícil fue tratar de mantener -y mejorar- el nivel de las historias publicadas. Recordemos que es una publicación hecha a pulmón -algunos dirían que es un fanzine de lujo- y por tanto lo único que podía atraer a un autor a publicar su trabajo en Términus es el placer que puede dar el ser parte de una antología donde uno pueda a su vez disfrutar de la compañía de las otras historias, donde pueda admirar a los demás trabajos y autores y sentirse aunque sea un poquito halagado por integrar ese equipo. De todos modos, el saber que el material iba a ser impreso en condiciones tales de lucir, siempre nos pareció una muestra de respeto mínima pero indispensable hacia los autores, y creo que ellos supieron apreciarlo y recompensarnos con sus aportes.

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Números nueve al doce de Términus.

La recepción, para una publicación que arrancaba con una casi totalidad de autores nóveles -¡y desde el interior!- fue más que positiva. Primero en Rosario, y después en el resto del país, a medida que pudimos hacer conocida la publicación en eventos y a través del boca a boca, tantos las ventas como las críticas y comentarios nos ayudaron a sacar rápidamente el segundo número, y a partir de ahí, seguir trabajando para encontrar nuestro ritmo.”

Desde lo comercial, ¿cómo lograron impulsar las primeras ediciones? Y también, ¿cómo lograron sostener la revista económicamente en el tiempo? ¿Cuáles son sus volúmenes de venta?

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Marcela, por Chiroleu, ciencia ficción cotidiana y telúrica.

“El impulso de las primeras ediciones fue una combinación de boca a boca, mucha presencia en eventos, difusión en redes -Facebook, bah-, una afortunadamente buena recepción crítica, y el ‘padrinazgo’ de autores más consagrados con aportes para esos primeros números -autores como Guedes; Ginevra; Frusín o Sanz, por ejemplo- los cuales a su vez tuvieron la generosidad de promocionarnos entre sus seguidores. A partir de ahí, fue mantener el terreno ganado e ir aumentándolo gradualmente con presencia en nuevas convenciones todos los años, incorporación de distribuidoras con las que cubrir áreas a las que no llegáramos en ese momento, etc. Trabajo hormiga, que le dicen.

El primer número se imprimió con un fondo conjunto de los miembros del grupo editorial, sumado al aporte por publicidad con que las comiquerías de Rosario nos apoyaron. Posteriormente, por encima de las ventas y de la publicidad, se requirió una inversión personal, durante los primeros tres o cuatro números, para mantener los tiempos de impresión prometidos. A partir del número seis, pasamos a números negros, e inclusive a poder cubrir gastos de viaje y alojamiento para llegar a convenciones. No sólo eso, si no a poder reimprimir -lo cual implicaba pagar una tirada completa SIN el apoyo de la publicidad- al mismo tiempo que la impresión regular de un número, o sea, a poder imprimir dos o más tiradas simultáneamente. Grosso modo, el volumen de ventas total estará rondando unos 6500 ejemplares de los doce números -con muchos más en circulación-. En general, tarda entre uno y dos años en agotarse una tirada, las que han sido de 500, 700 o 1000 ejemplares, según criterio.”

Ustedes lograron obtener un subsidio, que les permitió reemplazar la edición de la revista, para lanzar una colección de libros. ¿Cómo nace lo del subsidio? ¿Cuáles son los libros que van a sacar este año?

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Tecnócrata, por Chiroleu, una historia de buena factura, con algunos puntos estéticos en común con Arzak.

“El subsidio es parte de un programa de premios estímulo que viene ofreciendo el gobierno de la provincia de Santa Fé en los últimos años. Lo conocí a partir de Juan Ángel Szama, de Szama ediciones, el cual es compañero en el Colectivo Editorial Big Sur, y quien resultó ganador de un premio similar hace dos años. Un poco por sentir que ya había aprendido todo lo que podía de la experiencia de la antología, un poco por querer alcanzar a los lectores que prefieren una obra autoconclusiva, y un poco por mi propia necesidad como autor de probarme en historias más largas, decidí presentar el proyecto, el cual armamos con la ayuda de Mariano, Beatriz y Carlos Abrach, de Abrach & Asociados, en la parte técnica del proyecto. Por suerte, resultó seleccionado, y ya está impreso -y en comiquerías- Rip Van Hellsing, el primero de los tres libros a publicar. Éste compila tres de los arcos -publicados en Italia, originalmente, pero inéditos en la revista-, de las aventuras del cazador de monstruos creado por Enrique Barreiro, Hernán Ferrúa y Enri Santana, del cual publicáramos varios unitarios en las páginas de Términus. El segundo es Tekton, de Gastón Flores y Lisandro Estherren, una historia de ciencia ficción, sectas, arquitectura y realidades paralelas, y el tercero es El Borde, una historia de personajes cruzados en un hotel en medio de la nada, con elementos oníricos y estructura de thriller, escrita y dibujada por mí.”

Por último, ¿cómo ves el panorama actual de la historieta? ¿Le augurás un buen futuro? ¿Por qué? Y también, ¿Cuál es tu deseo con Terminus, a dónde querés llegar con la editorial?

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Rip Van Helsing, una de las novedades de este año.

“Realmente, me es imposible responder esa pregunta con alguna seguridad. Ya estamos en una situación difícil, en la que casi nadie que produce historieta para el país vive de esa actividad, y no veo razones para creer que eso vaya a cambiar en el futuro. Por esa razón, la producción va a seguir siendo -estimo- como viene siéndolo desde el dos mil para acá: casi mayormente a pulmón, por el deseo de hacer, por la búsqueda de realización personal, de algún módico reconocimiento, y pará de contar. Hay algunas plazas existentes para humoristas gráficos, para tiras y demás, pero es más de suponer que los medios gráficos como los conocemos van a tender a la disminución y no al crecimiento. Respecto a todo ésto, en lo personal, mi mayor deseo es equivocarme.

Términus, como editorial, está planteada desde lo autogestivo, y por tanto va a tener que enfrentar las mismas dificultades que la revista antes -y que muchas otras editoriales de las mismas características-, y a su vez, va a tener las mismas fortalezas que ellas, siendo la mayor el que no está -ni va a estar, creo yo- planteada como negocio. El dinero que se recaude va a ser para nuevos libros, y por tanto, va a ser necesario, pero si se recauda en tres meses o un año, no va a implicar la ruina de nadie, y por tanto me va a ser posible publicar tanto ganadores automáticos -si es que aparecen-, como historietas a las que quiera ver en papel por considerarlas meritorias, incluso si después tengo que convencer a cada lector de que le dé una oportunidad. A su vez, como autor, espero que sea el sello bajo el cual publique y distribuya mi material de acá en adelante. Soy bastante obsesivo con el control, así que soy el mejor y el peor editor que puedo tener. Veremos en el tiempo. Lo mejor que puede pasar es que los demás autores de la editorial lleguen a tener la misma opinión.”

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Oriundo de Rosario, pero emigrado a San Juan a los 20 años, Damián López se convertiría en un activista -casi un talibán, podríamos decir- de la literatura local. Multidisciplinario, 12242889_10208155295747010_1038782973_o-e1447291117586Damián escribe poesía (La otra cara de la almohada, 2007), historieta (El regreso de los Patriotas, con dibujos de Jorge Rodríguez, 2016) y ensayos, apartado en el cual destaca su libro “¡Cámbiale, Marge! Posmodernidad, Capitalismo y Literatura en The Simpsons” editado en 2015 por la Universidad Nacional de San Juan en base a la tesis con que se recibió como Licenciado en Letras. Trabaja en la editorial de la mencionada UNSJ desde 2010, pero ya en 2007 fundaba su editorial El Andamio, con la que difunde obras de diversos autores y estilos, incluyendo lo que en este sitio nos interesa: Historietas. Además es organizador de la Mansa Feria (una feria del libro independiente local) y edita el blog sobre literatura Revista Champa.

Contanos brevemente (si es posible) sobre tus comienzos en la literatura: cuándo empezaste a escribir, a qué aspirabas cuando iniciaste.

“Por triste y ridículo que suene, estoy convencido de que no hubiera empezado a escribir si no hubiera sido obeso: siempre tuve ganas de llamar la atención, y las palabras me salían más fácil que las acrobacias. Así pasé de las narraciones “excelentemuybiendiez” de la escuela a los poemas de amor no aptos para diabéticos de la adolescencia. Por suerte, se me pasó, no la obesidad (sigo trabajando en eso) pero sí esa concepción exhibicionista y básica de la literatura. Creo que el “inicio” tuvo que ver con otras cosas: asistir a un taller literario (que coordinaba Adriana Luna, mi esposa), empezar la carrera de Letras, leer desde otro lado, asumir un oficio… Y aspirar, creo que sigo aspirando a lo mismo: escribir bien, tener una obra que respalde mis ideas (así como creo que mis ideas respaldan mis textos) lograr que los textos me lleven, por su propia calidad, a espacios donde compartir con gente que respeto, dentro y fuera de la provincia.”

¿Qué te llevó a crear tu propia editorial?

“Los costos. En 2007 (con 2 años de casados y un niño pequeño) publicar por una editorial industrial era un sueño económicamente imposible. Adriana tenía su primer libro casi casi listo y yo estabp1020456a en eso, así que se nos ocurrió intentar por las vías de la artesanalidad. En San Juan había en ese tiempo dos personas muy importantes que editaban de esa forma: Victor Nobre y José Campus. Los dos nos ayudaron mucho, compartiendo sus saberes, sus técnicas. Después de publicar nuestros libros, a mí me quedó un gusto por el trabajo manual, por la inmediatez (en un momento tenés un montón de papeles y al rato hay un libro). El trabajo docente, el trabajo intelectual en general, tienen esa cuestión de que tal vez nunca veas los frutos de lo que hacés, de lo que querés brindar. El trabajo manual es distinto, y además es automático: es un descanso para el cerebro. Así editamos a muchos amigos, y hoy contamos con 30 títulos en el catálogo.”

Contanos el modo de producción y difusión de El Andamio.

“Cada libro se produce individualmente, a mano. Las páginas las imprimo en casa, en una impresora láser valiente y comprometida con la causa. Las tapas son de cartón corrugado intervenido (¡gracias, lenguaje pomposo de las artes plásticas!) con tela. Las ilustractapon2iones y otros elementos de tapa los imprimo en una imprenta amiga. Como todo se hace a mano (y las ganancias son escasísimas, cuando no nulas) el stock de libros siempre es muy bajo: se produce bajo demanda.

Respecto de la difusión, trabajo casi exclusivamente en redes sociales y ferias. Como hace rato que decidí no vivir de la editorial, la producción y la venta son pocos, pero como contrapartida tengo la oportunidad de publicar exactamente lo que quiero, sin sentir presiones económicas.”

¿Cuál es tu relación con la historieta? ¿Qué conocés del medio? ¿Qué te impulsó a editar y escribir historietas?

“Mi relación con la historieta es, más que nada, una colección de nombres puntuales: Quino, Fontanarrosa, Astérix, y mucho después, Alan Moore, Solano, Breccia, Oesterheld. De casi todos, reconozco que me atrae más el lenguaje que la imagen (los nombres de los personajes de Astérix, ¡por favor!) pero una vez que aprendí a ver la imagen como un lenguaje (lo que intenta hacer la semiótica) pude disfrutar mucho también de ese otro campo que me era desconocido.

Del medio conozco poco, aunque me siento muy cercano a todo aquel que quiere producir y recibe la indiferencia de sus coterráneos, junto con la lucha contra los avatares económicos. También reconop1020325-2zco muchos de los vicios propios de la literatura: copiar formas ajenas, caer en ciertos lugares comunes… cosas que, en algún punto, son inherentes al arte en general. También estuve vinculado algunos años en Rosario al mundo del comic pero a través de la ñoñez compartida: yo jugaba “Señor de los Anillos” (y soy fanático de Tolkien) y se hacía un festival (“Leyendas”, que después devino en la “Crack Bang Boom”) donde nos juntábamos todos.

Como mi preocupación principal en mi propia escritura y en la construcción del catálogo de elandamio es la palabra (su trabajo, su transgresión, su ingenio) decidí editar historieta cuando encontré en San Juan dos propuestas que encaraban el lenguaje de esa forma. Por supuesto que la propuesta visual también me agrada, pero reconozco que me entraron primero por la palabra. Tanto “Orégano” como “El Psicopollo” reúnen ciertas características que busco en toda obra de arte: honestidad, ingenio, seriedad de trabajo, conocimiento, oficio, algo qué decir.

Respecto de escribir historieta, la primera (y casi única) motivación fue trabajar con Rodríguez. No sé qué tanto valor tendrá el guión, pero haber sido una excusa para que Rodríguez dibuje ya significa para mí un logro impresionante.”

El regreso de los Patriotas ¿Fue pensado como historieta desde el minuto cero o primero concebiste la historia y luego decidiste el medio?

“Historieta desde el minuto cero. Es más, nunca la hubiera pensado si Rodríguez no me hubiera ofrecido la posibilidad. Es decir, yo no tenía la idea de hacer una historia de seis próceres que se piantan del Inframundo antes de saber que iba a ser un guión de historieta. Creo que eso influyó: no soy patapita-solartidario de que una imagen vale más que mil palabras, pero estoy consciente de que la imagen de Juana Azurduy en calza de cuero tiene mucho más peso que la frase “Juana Azurduy tenía una calza de cuero”. Además, narrativamente es mejor: lo que en la historieta es inevitable (mostrar los personajes vestidos) en la escritura puede sonar artificioso.

El carácter fantástico también tiene mucho que ver con lo “historietístico”: sabía que no iba a tener restricciones respecto del delirio que me podía provocar la historia.

Y por último, mi desconocimiento casi total del formato guión también me condicionó la producción: lo que yo hice no es estrictamente un guión, más bien un diálogo con algunas acotaciones específicas. Toda la impronta visual, los encuadres, el ritmo, todo pertenece a Rodríguez.”

 

¿Hay algún plan de incursionar nuevamente en historieta (ya sea como guionista o como editor)?

“Como editor, siempre estoy abierto a alguna propuesta que valga la pena, desde mi punto de vista, que es el que estructura el catálogo. No me interesa cerrarme a ningún formato, aunque reconozco mis limitaciones materiales si quiero seguir con el mismo método de producción.

Como guionista, tengo algunas ideas en torno al mismo universo de “El Regreso…”: algunas historias laterales, una precuela… Veremos. Todo depende de cuán convencido esté de que la historia es válida de ser contada y los tiempos de Rodríguez, que tiene muchos proyectos y (por suerte) está siendo cada vez más demandado. Creo que esa es otra alegría para mí: que el proyecto haya servido, aunque sea un poquito, para que más gente conozca y reconozca el talento inmenso de Jorge como dibujante y especialista de uniformes y armas.”

¿Qué planes hay para futuro de El Andamio, a líneas generales?

“Como todo proyecto autogestivo, elandamio convive con el fantasma de su propia extinción. Editar libros artesanalmente es un trabajo demandante y se requiere una cierta constancia que mis otros trabajos (los que garantizan el sostenimiento económico de mi familia) no me permiten. También es cierto que San Juan, como mercado, no es lo suficientemente grande como para que un proyecto editorial se sostenga: hay que buscar permanentemente otros espacios, y a mí ese nomadismo me cuesta bastante. Y finalmente, a veces uno tiene ganas de que sus textos circulen por otros lados, entonces la “autoedición” se combina con otros proyectos, como llegar a ciertas editoriales en ciertos lugares. Elandamio entonces, sigue asociado a una necesidad personal, a un divertimento, y no a un horizonte económico o laboral. Esto es terrible para los autores, ya que lo que puedo ofrecerles es muy poco, pero es la realidad que puedo afrontar y la (única) forma en la que la editorial podría perdurar en el tiempo.”

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Flor, haciendo lo que más le gusta.

Florencia Paccela es una historietista en los márgenes. Desde la cuidad de Junín, a 250 kilómetros de la Capital, construye su trayectoria lejos de los centros históricos de producción independiente -Buenos Aires, Rosario y Córdoba-. Sin embargo, esa situación no le impidió unirse a La Duendes, con quienes acaba de publicar su primer libro de historietas, Yerbudín. Con juventud, talento, buen humor, Flor tiene más historietas por venir.

Fecha de nacimiento, edad, y ¿cuándo hiciste tu primera historieta?

“Nací el 23 de julio de 1992, en Junín, provincia de Buenos Aires, tengo 24 años. Mis primeras historietas las hice de muy chica, tendría 9 años cuando creé un personaje que llamé Saki, y que podía tener aventuras de todo tipo porque era parte de a una agencia de jóvenes detectives. Se parecía mucho a Goku de Dragon Ball. A los 11 mandé una de sus historias al programa el Club del Anime, del viejo Magic Kids, y cuando lo vi en la tele, fue una emoción tan fuerte que era obvio que quería seguir con eso y que podía hacerlo aunque no tuviera a nadie que compartiera mis gustos, ni nadie que me enseñara cómo hacerlo. En lo que es historietas, siempre fui autodidacta hasta la universidad.”

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Código, un ejercicio de experimentación.

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“Estudié Diseño de Historietas en la Universidad de Palermo, pero solamente hice la mitad de la carrera, porque a la par estudiaba Diseño Gráfico. Los profesores de la Universidad son todos profesionales de las historietas, es una lástima que no haya podido cursar con todos.

Mis mayores influencias son Ray Bradbury y George Orwell, porque que me encanta el género de ciencia ficción. Por lo que su obra significa, Oesterheld siempre es una motivación. Si ven mis dibujos, a simple vista se nota que tengo mucha influencia del Manga y Anime, aunque me esfuerzo en dibujar diferentes cosas en otros estilos, buscando tener más recursos y aplicarlos según lo requiera la historia.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

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La edición impresa de Yerbudín, por el Colectivo La Duendes.

“A Saki me lo tomaba en serio. Hice varias historias con él, aunque a veces no las terminaba, las hacía muy largas, me aburría y comenzaba con otra. Más adelante hice otra sobre un equipo de fútbol -vi Captain Tsubasa y quise hacer lo mismo-, eran partidos interminables que requerían de mucha planificación, después de eso admiré aún más a Takahashi.

A los 16, hice varios capítulos de una historia dónde la Argentina estaba dominaba por Inglaterra, y estos se habían encargado de borrar todo vestigio de nuestra historia, tanto que los protagonistas no sabían el significado de ‘país’ y llamaban a los ingleses ‘El Poder’. Y de nuevo, hice la historia demasiado larga y no la terminé.

Yerbudín fue la primera historieta que me propuse tomar en serio y llevarla a libro. A la par de Yerbudín, con guión de Alejandro Pérez Velilla, dibuje Código, que trata de un hombre a la deriva en el espacio exterior. Lo ilustre en un pliego de papel de 1 metro por 1 metro, en forma de espiral, para que cierre el concepto de la historieta.”

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Yerbudín y el rasta se conocen.

Tu caso es particular. Estás en  Junín, una ciudad donde la historieta tiene casi nulo desarrollo. De hecho, después de Ricardo Ferrari, sos la segunda historietista en la historia de la ciudad. ¿Estás en contacto con lectores locales de historieta o lo que hacés es una actividad solitaria? ¿Cómo fue tu inserción en el colectivo La duendes?

“Hoy con facebook y otras redes sociales es muy fácil estar en contacto con lectores u otros autores. Localmente, hay muchos interesados en historietas, ya sea norteamericana, manga o nacional. El tema principal es que caso no hay material en papel, siempre hay que recurrir a internet o viajar a Capital para comprar libros que acá no se consiguen. No se puede fomentar la historieta, mostrar a un chico qué es y cuán grande es su variedad, si las librerías solo tiene un par de autores… …Tampoco es culpa de las librerías. Actualmente, aparte de mí, también hay un grupo de chicos, Síntoma Creativo, que también difunden y fomentan la creación de historietas en nuestra ciudad.

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Dios, Yerbudín y el rasta un trío con mucha ida y vuelta.

A la editorial La Duendes, y a quien está a cargo de todo, Alejandro Aguado, le debo lo que pasó con Yerbudín y mis otras obras. Porque cuando tenías varias páginas para mostrar, mande mail a muchas editoriales -muchas-, de acá y de otros países. Muy pocas contestaron, la mayoría diciendo que ya tenían todo cubierto para ese año y no me podían dar lugar. Alejandro es el único que se interesó seriamente por mí y por tantos otros que quieren tener un espacio para mostrarse y llegar a más personas.

La Duendes tiene un blog, en la cual cada día publican un promedio de cinco artistas diferentes, cinco días a la semana. Los trabajos se comparten por facebook también, y si la historieta progresa puede convertirse en libro, con la ventaja de tener un público que te conoce. La Duendes no estará entre las editoriales más difundidas o más populares por vaya a saber qué razón publicitaria, pero seguro es de las que más se interesa por los autores, por la difusión de la historieta nacional y por los artistas del interior del país. Algo que comprobé por experiencia propia, las editoriales más conocidas no lo hacen.”

Tu trabajo principal es Yerbudín, ¿de qué se trata la historia? ¿Qué repercusión tiene entre los lectores? Y también, ¿cómo surgió la posibilidad de editarlo en papel?

Yerbudín es un extraterrestre que llega a la Tierra y conoce a un chico rasta. A partir de ahí, tienen conversaciones, discusiones, preguntas incómodas entre ambos, y también con Dios -representado como un triángulo-, con respecto al origen del hombre, a quién lo creó y cuál es su propósito, sobre las incongruencias de la historia humana, de las religiones, de los mitos y leyendas, y por supuesto sobre el fenómeno OVNI. Todo en una serie de tiras cómicas que tratan de dejar una reflexión en el lector.

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El nacimiento de Cristo por Yerbudín.

Me gusta mucho hacerla, porque es diferente y tiene personajes que no se relacionan en nada pero que funcionan muy bien en las conversaciones, si se tocan los temas adecuados. Sé que, a veces, algunos chistes generan un recorte de lectores, porque se tocan temas específicos sobre ufología, religión o historia y hay que estar interesado en las curiosidades de esos temas.

La idea de editarlo en papel surgió porque ya tenía una buena cantidad de páginas y el público parecía responder bien. Quería que los lectores pudiesen tener a Yerbudín en su casa, sacarlo de la pantalla de la PC, tenerlo en la mano.”

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El misterio de la resurrección por Yerbudín.

Además, tenés otros dos trabajos, Las caras del alma y Encuentro. ¿De qué tratan las historias? ¿Las están publicando online?, ¿dónde? ¿Tenés ganas de sacarlas en papel?

Las caras del alma surge a partir de un guión que hice para la universidad. Es la historia de un hombre con problemas para conseguir pareja, por lo cual decide ir a un psicólogo. Este peculiar doctor le propone hacer sesiones de regresión para encontrar el origen de su problema, así descubren que aún está enamorado de una mujer que conoció en una vida pasada y que fue asesinada por Jack el Destripador.

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El inicio de Las caras del alma.

Encuentro en una historia corta sobre un chico que tiene un encuentro del tercer tipo con un extraterrestre gris y un pie grande, y está basada en un testimonio real.

Ambas historias fueron publicadas en el blog de La Duendes. También me gustaría sacar Las Caras del alma en papel, pero sé que no tendría tanta repercusión como Yerbudín. Es interesante, tuvo buena aceptación entre los que la leyeron, tanto que tuve que hacer un epílogo a la historia. Incluso, se podría hacer una segunda parte, sólida, sin nada que envidiarle a la primera, pero sé que tendría que exigirme más para mi próximo libro.”

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Encuentro, con influencias de Toriyama.

¿Tenés planes de acercarte al movimiento independiente de las grandes ciudades y participar de eventos como Dibujados, La Docta o Crack Bang Boom? También, ¿cuáles son tus planes en el terreno de la historieta para este 2017?

“Me encantaría, pero entre el trabajo, el tener que movilizarme y los gastos, a veces se complica. En algún momento participaré. De todas maneras, sé que puedo difundir mi trabajo sin tener que ir a esos lugares, y motivar a otros animarse a involucrarse en las historietas sin creer que estar en esos eventos es lo que vale. Porque, la verdad es que son encuentros increíbles, pero solo pueden ir aquellos que están cerca y hay muchos artistas en el interior que son geniales -y reconocidos en sus provincias-, pero si no están en esos eventos parecen no existir para las editoriales o para grupos como Banda Dibujada y sus premiaciones.

Para este año, hasta ahora solo tengo planeado participar en un libro que publicará La Duendes con colaboración de varios artistas. Tengo para empezar otra historieta y para escribir y bocetar otra. Leer de todo y practicar mucho dibujo y diferentes técnicas para seguir mejorando.”

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Fernando Biz, haciendo de las suyas.

Fernando Biz es un fanático del manga, el anime y la Fórmula 1, y como tal, mezcla sus pasiones en las historietas que escribe y dibuja. Con presencia en el medio desde el 2003, con sus fanzines  integró el colectivo El Núcleo, uno de los responsables de mantener viva la escena luego de la debacle del 2001. Hoy,  bajo su sello Editorial Módena, además de publicar sus trabajos, edita a talentos como Teora Bravo. Siempre de buen carácter, su voluntad de trabajo parece no tener fin.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo dibujaste tu primera historia

“Hola, soy Fernando Gabriel Biz, nací el 1 de Marzo de 1986 y tengo 30 años. Tenía 16 recién cumplidos cuando empecé a hacer mi historieta F1 2014, allá por el 2002. En el medio corrió bastante agua bajo el puente pero acá andamos, firmes en la senda.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“En marzo del 2002 estudiaba diseño publicitario cuando salía del colegio. Iba a una escuela de capacitación para adultos, pero como me aburría y la pasaba mal, mi mamá -viendo que estaba re-enganchado con el manga y el anime- me dijo que me inscribió en un curso de historieta. Al principio la idea no me gustó, pero ella me motivó a ir diciéndome que si no me gustaba, podía dejarlo. Fue un viaje de ida porque no solo me encantó sino porque no pensaba en otra cosa que hacer historieta. Esto fue en los talleres municipales de Villa Mecenas, unos cursos de capacitación artística que la Municipalidad de Morón ofrece de forma gratuita a los vecinos. Al curso lo dictaba el señor Don Angel Mosquito, quien a pesar de que yo tenía un estilo manga siempre me apoyó en trabajarlo. Consumir sus trabajos me influenciaron un poco en cómo armar las historias constumbristas y narrarlas con un humor particular, o al menos eso intento siempre. También estuve con Cristian Mallea, pero no tantos años como con Mosquito. Me interné en ese lugar -era como mi segunda casa- y estuve hasta el 2007.

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Fernando editó un total de 4 números de F1 2014.

Respecto a las influencias, particularmente el estilo de Yoshiyuki Sadamoto, a partir de Evangelion, en la influencia gráfica, mientras que la manera de contar que actualmente uso tiene mucho de Kosuke Fujishima, con Taihou Shichauzo -en español, Estás Arrestado!-. También, hay algunas cosas de Amano Kozue con Aria, y toques de Kazurou Inoue con Midori no Hibi.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste? ¿Cuál fue tu experiencia con Fórmula 1 2014 y El Núcleo?

“El primer fanzine fue Fórmula 1 2014. Los primeros 2 salieron en el año 2003. Pero además, como éramos un grupo de chicos todos de Morón y Hurlingham, creamos la editorial Lejano Oeste Comics, para estar así todos bajo el mismo sello. Cada uno con su propio Fanzine que hacíamos durante el año en el curso de Mosquito.
El primer evento al que fuimos fue el Fanatix 2003. Ahí nos conocimos muchos personajes con los que todavía seguimos remando: Ricardo de Luca, fundador de Palta Ed!, El Núcleo, Ediciones Noviembre y Duma; Jonathan Weis, como parte de Esfinge Comics, junto con Martín Ojeda y Axel Rebasti. Después, nuestra aparición en eventos se fue dando más periódicamente con suerte dispar, pero era la época donde si vendía 5 fanzines me sentía feliz. Como siempre estaba solo en Lejano Oeste y el entusiasmo de los otros chicos cayó, me uní a Palta Ed!, para facilitar logística y presencia en eventos.

tapita-gada-01Tiempo después, nos dimos cuenta que éramos una bocha de chicos que nos encontrábamos todos juntos siempre en los eventos, y junto con Ricardo y Jonathan salió la idea de hacer el colectivo editorial El Núcleo, la ‘editorial que nuclea a los mejores fanzines del universo’. Pero no duré mucho ahí, en el 2006 me fui a vivir a La Pampa para estudiar veterinaria, y todo coincidió con el primer retiro de Michael Schumacher en octubre de ese año. Cuando mi fuente de inspiración dejó de estar en pista, decidí que había sido suficiente para mí. Aun así, con Fórmula 1 2014 aprendí muchísimo. Fue una linda época, pero no volvería a dibujarla, hacer las carreras llevaba demasiado tiempo.

El dato curioso de todo esto es que la protagonista Fórmula 1 2014 se llamaba Astrid Verstappen, y con 16 años debutaba en Toro Rosso. La cosa es que en el Gran Premio de Japón de 2014, durante las prácticas oficiales, debutó en Toro Rosso y con 16 años, Max Verstappen. Me sentí mesiánico, con el pecho inflado como palomo en celo, ¡ja!”

Bienvenidos a República Gada tiene una trayectoria particular con dos cambios editoriales hasta que fundás Editorial Módena, ¿Podés contar cómo fue tu experiencia y qué te llevó a fundar tu propio sello?

tapita-gada-02“Particular es como se me había ocurrido y dónde empecé a dibujarla. Ya no dibujaba ni estudiaba, y estaba trabajando en la heladería de la familia, primero, y como guardia de seguridad, después. Entonces en mis ratos libres me la pasaba mirando anime -6 horas por día fácil-, así que llegó un punto donde tras ver casi 200 series entre 2007 y 2009, un día empecé a hacer un blog de reseñas impulsado por mi amigo Horacio Arzamendia. Al escribir las reseñas, noté que muchas cosas se repetían todo el tiempo, así que empecé a idear una historia que se burle de esos clichés repetidos de manera tan abusiva. Y cierto día, estando de guardia nocturno en un Jardín de Infantes abandonado, tenía lápiz y papel en mi mochila y comencé a dibujar sobre un tablero improvisado con 2 cajones de manzana y una tabla. Ahí empezó todo.

A mediados del 2010, después de varios años sin hablar, se me ocurrió mostrarle las cosas a Ricardo de Luca para ver qué opinaba. Le pasé los primeros 3 capítulos y le gustó más que F1 2014. Al punto que lo quiso publicar en Noviembre. Sólo que necesitaba al menos 32 páginas, y en ese momento solo tenía 24. Así que a al mes siguiente lo tuve listo, pero en una charla grupal -a la que se sumó Brian Jánchez-, dijeron de hacerlo libro en una coedición con Llanto de mudo -lo que para mí era una locura, porque poder publicar con el ‘Chancho’ era un sueño que tenía de chico-. Para eso, necesitaban que al menos trate de llegar con 56 páginas. Así fue como Bienvenidos a República Gada tuvo su lanzamiento en Abril del 2011, en el Centro Cultural España. Ese mismo día Ricardo me dijo que había que pensar ya en la segunda parte. Desde entonces, me empecé a tomar más en serio esto de dibujar, y me puse manos a la obra.

tapita-gada-03El segundo libro de Bienvenidos a República Gada -Guerra de hermanas-, salió en Julio del 2012 y fue el último con Noviembre. Pensaba sacar el tercero y una reedición del primero que se había agotado en el 2013, pero no pudo ser, Ricardo De Luca estaba saliendo de Noviembre, y aunque con él ya teníamos todo armado y planificado para el tercer libro -Mi mamá me muerde-, el 24 de mayo de ese año se decidió que yo no siguiese más en la editorial. Estuve deprimido un tiempo, me enfermé de neumonitis y abandoné tercer año de japonés. Sólo dibujaba cada tanto, motivado por los lectores que seguían la página de Facebook y en el blog. Ese mismo año, Schumi tiene el accidente de esquí y caí otra vez en una depresión, pero me dije ‘este no soy yo, y vamos a hacer el aguante a Schumi siguiendo adelante, como haría él’.

Así que el 3 de enero de 2014, creé Editorial Módena. Se iba a llamar Editorial M.S., pero era demasiado obvio. Y en Marzo del 2014 para Dibujados, salió el tercer libro de República Gada, la reedición del primero para Octubre de ese mismo año y en el 2015 salió el cuarto libro -Más que Amigas-.”

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Primera Parte del capítulo 32 de Bienvenidos a República Gada.

¿De qué se trata República Gada, y hacia dónde querés llevar los personajes?

tapita-gada-04“República Gada originalmente se llamaba Sin Título Disponible, porque no tenía ganas de pensar en uno. Pero un amigo -Horacio Arzamendia es testigo de ese momento- la bautizó como el nombre que tiene ahora. La idea era burlarse del anime a través de Estrella, una muchacha de 14 años -al inicio de la historia, después va cumpliendo años- con mucha mala suerte, sobre todo desde que conoce al Profe, quien será un generador de dolores de cabeza para ella. Para variar su familia, en lugar de ayudar a solucionar sus problemas, los empeora, con una hermana acaparadora, una tía que funciona como una madre pero que no le da bola, una madre cruel y dictatorial, y Sol, una amiga muy celosa que no deja que nadie se acerque a ella. Estrella debe lidiar con toda esta gente sin perder la cordura.

La idea es ir mostrando el proceso de maduración de Estrella, lento pero progresivo, empezando como una chica adolescente que solo pasa sus días haciendo lo que quiere, para pasar a tomar decisiones y mirar objetivos a futuro gracias a los problemas que le da su itálica familia. Me gustaría hacer una mansalva de capítulos, pero con el síndrome del túnel carpiano que me agarró, dibujar duele y ya no puedo dedicarme tanto, así que una vez que termine el quinto libro, veré qué pasa. Pero material escrito hay al menos como para 20 libros más si pudiera dibujarlo… Sí, Estrella crece y mucho.

La intención es puntualmente burlarme del manga y el anime, pero también con una historia propia, con los argentinismos y los costumbrismos locales bien representados, con personajes que que sean auténticos, y que se vean metidos en situaciones que más de uno pasó. De hecho, muchas anécdotas en la historia me pasaron a mí o a amigos.”

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Segunda Parte del capítulo 32 de Bienvenidos a República Gada.

Con Editorial Módena, además publicás a otros autores, ¿podés contar cómo es el catálogo de la editorial y cómo funcionan las otras historietas de las que participás, ya sea como autor o editor?

tapita-femme“La primera historieta que salió en formato libro -aparte de República Gada- fue Los del noveno, de Lisandro Casal Romani, un muchacho con un universo en su cabeza, pero que hacerlo trabajar costaba mucho. La historieta no es tan mangosa como las demás, pero resulta ser exquisita con un humor negro del cual siempre sale bien parado, incluso tocando temas sensibles. Lamentablemente, no nos pusimos de acuerdo y no sigue en la editorial. Una pena.
Luego tenemos a Teora Bravo, con quien hay una anécdota muy graciosa. Ella participaba con Sinestesia en el concurso Ymir, de LARP editores, pero yo había visto la historia y quedé muy cebado. Así que durante 5 meses, le insistía todos los días en que la quería publicar. Hasta que cedió y se dió. Es la única serie que no es comedia romántica ni slice of life que tenemos en la editorial.

Y por último tenemos Femme que es un unitario que dibujé con guión de Matías di Stéfano. Tardamos 4 años en hacerla, porque él tenía que alternarla con sus propias series –Mi Vida como Carla y JRPG-, y yo con República Gada. Lo curioso es que los varones en esta editorial hacemos las comedias románticas y la chica hace las de acción, ¡ja!”

¿Cuáles son los planes para este 2017?

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Una de las novedades para este año.

“Además de terminarlo con vida -editorialmente hablando-, vamos a intentar recuperarnos del poco favorable 2016 y agrandar el catálogo aplicando otro tipo de estrategias. Ahora vamos a publicar Daily life of Sefora, del español AC Puig; Bonded Scars, de Pablo Rey y Noelia Sequeira; Silvertongue, de Fernando Sarmiento; y después, el segundo tomo de Sinestesia, el quinto tomo de Bienvenidos a República Gada -Empezando de Cero- y, por último, el Ananké’s Side, un spin off de la hermana mayor de Estrella.

Después, en lo personal, además de terminar República Gada, está la posibilidad de un nuevo proyecto para la editorial Fog of War, un policial escrito por Ariel Grichener. También, hay que ver en qué momento puedo trabajar en un proyecto para UMC al que me invitaron. Y por fin, tratar de llevar a República Gada a una nueva plataforma audiovisual -Youtube- de alguna manera. Pero depende todo de cómo me respondan las manitos.
También hay conversaciones bastante avanzadas de publicar República Gada en España y Colombia. Nada es seguro hasta que se da, pero las intenciones de ambas partes existen y las ganas de trabajar también.

¡Muchas gracias por la entrevista y a quienes se tomaron el tiempito de leer!”

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Camila Torre Notari, una montaña de fanzines demuestran una producción incesante y siempre creciente.

Este ciclo de entrevistas da la posibilidad de contactar con gente cuyo trabajo nos llama la atención. Hoy es una ocasión especial, porque  tenemos a Camila Torre Notari.

Desde 2004 en adelante, Cami produjo y participó en tantos fanzines que es imposible llevar la cuenta. Dueña de un humor descabellado y a prueba de balas, caracterizado por llevas escenas de todos los días hasta lo más impensado, su fanzine Pulp, el grillo, se sitúa entre los más destacados de los últimos 10 años. Además, es una experta en serigrafía, colabora con las Chick on Comics y  coordina el espacio fanzine en el festival Viñetas Sueltas. Una genia.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo dibujaste tu primera historia

“Nací el 20 de mayo de 1987 y tengo 29 años. Dibujaba cuentos desde muy chiquita, pero dibujé mi primer historieta después de leer el primer tomo del manga de Sailor V, tenía 13 años.”

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

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Primer número de Demasiada Cafeína.

“A los 14 años empecé a cursar en la Escuela de Historietas ‘Eugenio Zoppi’ de La Productora, en Morón, con Cristian Mallea y Ángel Mosquito.

Siempre me motiva mucho ver los dibujos de mis amigos, me encanta ver los trabajos de Clara Lagos, Delius, Ernán Cirianni, Otto Zaiser, entre muchos otros. También me gustan los cómics de Petter Bagge, Daniel Clowes y Charles Burns. Y por otro lado me gusta leer historias de ciencia ficción, como las de Isaac Asimov y Ray Bradbury.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste? Tu carrera como autoeditora es extensísima, que cuentes cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy, equivale a una biblia, entonces, ¿por qué no contás cuáles son esos proyectos en que participaste y fanzines que editaste que recordás con más cariño?

“El primer fanzine en el que participé fue Demasiada Cafeína, editado por El Grafo, el sello que teníamos con los chicos en el taller de Morón.

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Uno de los primeros fanzines de Camila hecho en solitario.

Uno de los fanzines en los que más me gustó participar fue Milime. Lo editaban unos chicos de la Fadu y coordinaban todo por email. El resultado final era una revista con un montón de autores, de los cuales yo no conocía a la mayoría, así descubrí muchos trabajos nuevos y diferentes.

Recuerdo con mucho cariño al primer fanzine que hice sola, fue uno muy chiquitito. Lo hice una tarde improvisando página a página, con mini historietas, chistecitos y dibujos graciosos.”

Uno de los grandes fanzines de nuestra historieta es ‘Pulp, el Grillo’, casi un milagro secreto para todos los que lo leímos. ¿Cómo lo hacían, cómo lo vendían, que repercusión tuvo en los lectores y, por sobre todo, cómo eran las ‘Matiné de Pulp, el grillo’ que organizaban?

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Tapas de Pulp, el grillo, uno de los grandes fanzines de esta generación.

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Afiches de propaganda para ‘La matiné de Pulp, el grilo’.

“Lo editábamos con Pilar Corrales. Hacer Pulp, el Grillo, era lo más divertido que nos podía pasar. Primero juntábamos algo de material, convocábamos a amigos y conocidos a que nos manden sus dibujos, cómics, cuentos, poesías, pensamientos, ¡lo que quisieran! Entonces nos juntábamos y nos quedábamos hasta las 7 de la mañana escaneando, imprimiendo, cortando y pegando.

Lo vendíamos a nuestros amigos al principio y después lo empezamos a llevar a ferias y a dejar en comiquerías. A la gente le divertía un montón, muchos nos pedían por favor que publiquemos su trabajo en el siguiente número. Y sobre todo, cuando apareció La Matinée de Pulp, el grillo, la gente esperaba con ansias a que salga el próximo número para poder ir a la reunión.

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Último número de Pulp, el grillo.

La Matinée era una fiesta a modo de presentación del fanzine, donde pasaba de todo. Las primeras matinées fueron en Vodevil, un centro cultural de Bella Vista, también la hicimos en LDF, en San Telmo, en el Matienzo viejo y, finalmente, en La Calor en el Patio del Liceo. Había cartulinas en las paredes para que la gente dibuje, revistas, tijera y plasticola para que hagan collages. Llevábamos cosas ricas para compartir, a veces muffins, pero eran infaltables los palitos de la selva y los chupetines. En cada fiesta coronábamos a los personajes destacados de la noche, se repartían papelitos y todos debían votar a una chica y un chico. La primera vez se votó al rey y reina de la matinée, la segunda al extraterrestre y extraterrestra, luego a Miss Pulp, el grillo y Misso Pulp, el grillo, después al balleno y ballena, carnotauro y carnotaura y la última vez fueron elegidos los dos llorones de la noche. Contábamos con un ‘muro de la fama’ donde la gente podía pararse y sacarse fotos como si estuvieran en la alfombra roja de Hollywood. En fin, la idea era brindar, vender fanzines y reírse con pavadas durante varias horas.”

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Cábula N° 7, hoy uno de los fanzines más difíciles que conseguir hoy día.

Sos una experta en serigrafía, y usaste la técnica en la tapa de muchos fanzines, tanto tuyos como de terceros, ¿Cómo te metiste en el mundo de la serigrafía y que son las cosas que te gustan de esa técnica? También, ¿cómo fue hacer Cábula N° 7, el primer fanzine por completo serigrafiado?

“Siempre me intrigó la técnica y me resultaba muy tentadora la idea de poder ver mis dibujos estampados sobre otros objetos más allá del papel; así que me anoté en el taller de serigrafía que daba Andrea Moccio en la Fadu. Lo que más me gusta de la técnica es que es algo artesanal. Como dibujante y diseñadora gráfica puedo ver en las impresiones comunes -láser o inkjet- una pérdida. Hay una magia que se ve en el original, que ya no está en la impresión a láser, por ejemplo. Siento que la serigrafía, lejos de sacarle magia al dibujo, le agrega valor, y a la vez lo hace reproducible y económico.

La Cábula N°7 fue uno de los proyectos más lindos y divertidos en los que participé. Fue una experiencia muy enriquecedora y de alguna manera fue el pie para que empiece a ver a la serigrafía como una forma de trabajo comercial, más allá de los proyectos artísticos. En ese momento no estaba muy canchera con la técnica, pero fui aprendiendo mucho en la prueba y el error. Al ser un reviposter, teníamos que estampar el pliego entero de una y el tamaño abierto era de 60 x 80 cm, y el sablón de 110 x 80 cm ¡es muy grande! Era un solo color del lado del póster y dos tintas del lado de los cómics. ¡El resultado fue algo único!”

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La gira de las pizzerías o las expediciones culinarias de Camila y Chelo Lares.

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Una noche como hoy, parte de la larga producción de fanzines de Camila.

Coordinaste el ‘Espacio Fanzine’, tanto en Comicópolis como en Viñetas Sueltas, ¿en qué consistió la experiencia, qué tareas llevaste adelante? También, ¿qué es lo que más te gustó de hacerlo?

“Hicimos el Espacio Fanzine o Fábrica de Fanzines en Viñetas Sueltas en el Palais de Glace en 2016. La idea de este espacio es proveer de materiales a la gente para que pueda dibujar y fotocopiar un fanzine en el momento. Teníamos hojas, fibras, microfibras, tijeras y lo más importante, una fotocopiadora. Mi tarea era ayudar a los chicos que se acercaban a crear sus historias, mostrarles que todos podemos tener nuestras propias historietas publicadas, e intercambiarlas con las de otros dibujantes.

Me encanta dar talleres de fanzines, me emociono un poco cada vez que tengo la posibilidad de explicarle a alguien qué es un ‘fanzine’, y más todavía si puedo hacer que esa persona se siente y haga su primera revista. Durante esos días salieron fanzines muy divertidos, no sólo dibujados por niños, sino también por dibujantes profesionales y amigos grosos.”

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Mofletón Rodriguez y las consecuencias del consumo.

Por intermedio de Editorial Burlesque, tenés un libro comercial ‘El Tiburón Diablo’, donde mejor mostrás una de las características de tu humor, llevando escenas cotidianas al absurdo total. ¿De qué se trata la historia? Y, también, ¿esas amigas existen? ¿Hicieron algún viaje juntas?

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El Tiburón Diablo, donde lo cotidiano alcanza el absurdo más absoluto.

“Es la historia de tres chicas que se van de vacaciones a una isla donde los tiburones se empiezan a comer a la gente. Al principio no lo saben y se hacen amigas de los lugareños, pero descubren que cosas aún más raras están pasando en ese lugar. Es una historieta de aventuras, amor y sangre, que fue publicada originalmente en Internet, capítulo a capítulo, mientras la iba dibujando.

El Tiburón Diablo también es una falsa autobiografía, ya que las protagonistas somos dos amigas mías -Carla y Mariela- y yo, y todo comienza durante el Festival Viñetas Sueltas de Tecnópolis en 2012, donde las tres estuvimos trabajando. El resto es ficción.

Fuimos compañeras de trabajo durante algunos años y creo que esa convivencia ayudó mucho al desarrollo de algunas ideas delirantes. Hasta ese momento no habíamos hecho ningún viaje juntas, pero sí habíamos pasado muchas horas riendo y hablando sobre películas gore. Años después Mariela se fue a vivir a San Pablo y la fuimos a visitar con Carla, pero prometo que nadie salió lastimado en ese viaje. Bah, yo me insolé.”

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Legales vs. Naturales, sobre las vicisitudes de ser mujer y disfrutar los triunfos personales

¿Qué planes tenés en el campo de la historieta para este 2017?

“Mi idea es que cada vez la historieta ocupe un lugar más importante en mi vida, y creo que con el tiempo lo voy logrando. Este año quiero cerrar o continuar con varios proyectos que tengo empezados. El ángel negro, Mofletón Rodríguez, La gira de las pizzerías, por ejemplo, son historietas de las cuales ya dibujé algunos capítulos y pienso seguirlas este año. Durante el mes de enero estuve trabajando en una historieta nueva de 9 páginas sobre bandas de rock, que se llama Furia en el centro de la Tierra. Si bien es una historia autoconclusiva, tengo muchas ganas de seguir desarrollando los personajes de esas viñetas.

También voy seguir dando talleres de fanzines e historietas, y trabajando en eventos. Se vienen cosas nuevas y grosas para Viñetas Sueltas, asociación de la que formo parte hace varios años ya. Este 2017 vuelve el Festival Internacional de Historietas Viñetas Sueltas y se esperan muchas actividades lindas durante el año.”

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Viglietti un escritor sin descanso.

Nicolas Viglietti -apodado El Negro-, es uno de los nuevos guionistas en la escena de la historieta independiente. Prolífico y activo, sus guiones se han multiplicado por doquier desde el 2013 en adelante, cultivando géneros que se inscriben en lo fantástico, pasando por la ciencia ficción, el terror y el horror.

Desde Córdoba, impulsa la historieta desde Contamusa, además de colaborar de manera activa en Mitomante. Ambos sellos integran el colectivo Prendefuego, una alianza que congrega varios de los sellos autogestionados de la provincia.  Producto de esa actividad, han surgido trabajos como Heatlands, Family Curse y Birdman.

Fecha de nacimiento, edad, y cuándo escribiste tu primera historia

“Nací a las seis de la tarde del 22 de enero de 1989 y tengo 28 años recién cumplidos al momento de escribir esto. La primera historia que recuerdo haber escrito fue un cuento de terror para la escuela primaria -si no le pifio, en cuarto grado-, sobre zombies. Escribí muchos cuentos cortísimos de terror durante mucho tiempo. En esa época, con mi hermana Mariela dibujábamos y escribíamos, pero cuando llegamos a los 12-13 años, ella decantó por el dibujo y yo por la escritura.”

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Las ediciones cartoneras

¿Tenés estudios formales de historieta? Si es así, ¿con quién estudiaste? ¿Cuáles son tus influencias literarias y artísticas a la hora de hacer historietas?

“No tengo ninguna formación formal en historieta, la verdad es que fue muy caradura de mi parte haber empezado a escribir guiones. Hubo muchas cuestiones a nivel técnico que fui aprendiendo con colegas que se estaban formando más o menos conmigo -digo más o menos porque sigo siendo un autodidacta infame, je-. Aprendí un montón con Renzo Podestá, si bien nunca tomé clases con él, y otro montón con Ziul Mitomante.

A nivel de influencia autoral no podría marcar una obra o un autor que me haya definido, aunque los guionistas británicos fueron los que me rompieron el cráneo de pibe y hasta el día de hoy tiendo a eso. Moore, Morrison, Ennis y Ellis seguro que me marcaron. A nivel local, los Brecciame marcaron muchísimo a la hora de qué y cómo contar las cosas. También, Robin Wood y HGO me dieron la pauta con aventuras que te dejan rumiando y te llenan el corazón de emoción. De todas formas, creo que la historieta se nutre muchísimo de cualquier otro medio que involucre narrativa, por lo que no puedo dejar de citar a groso modo a Hanna-Barbera, con un repertorio amplísimo y lleno de recursos, también, Tex Avery y Chuck Jones, que segurísimo que me dejaron algo. Además, el cine de los Coen y de Lynch, hay de todo.”

¿Cuál fue el primer fanzine del que participaste y cómo se desarrolló tu trayectoria hasta hoy?

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Heatlands, una obra interesante que da pie a un universo particular, y que tuvo críticas divididas.

“Tiene que ser Frikilogía, una gaceta de crítica y recomendación de animación, manga y animé que hacíamos con amigos de Venado Tuerto en Rosario. En su momento, escribía mucha reseña y crítica, pero tenía mis guiones cajoneados después de alguna que otra experiencia mala con dibujantes que pertenecían a un grupo de la red social deviantart. Ya me había deshecho de la idea de hacer historietas y me concentraba más en el cuento y la novela, de hecho estaba acopiando mucha fuerza en ese ambiente y vine con ese ímpetu a vivir a Córdoba.

Acá, conozco a Renzo Podestá, que me enseñó un montón no sólo del mundillo sino de cómo laburar a nivel autogestivo -él venía con más de una década laburando en el medio-. Empezando a dictar talleres de escritura creativa, conozco a Ziul Mitomante, que en esa época iba a los talleres de Renzo -dábamos clase en el mismo centro cultural-. Hablando de todo un poco, Ziul me pidió que le diera una mano con la revisión de algunos textos de su editorial autogestiva, Mitomante. Al mismo tiempo empezó a preguntarme si no conocía guionistas, o si no me animaba a guionizar algo para que él dibujara. Ahí empezó la verdadera batahola, porque tanto él como yo nos comprometimos con Heatlands, y ninguno de los dos tenía idea que el proyecto iba a ser tan grande y extenso en un primer momento. Aprendimos haciendo y publicando. En el medio hubo libros de narrativa, ediciones cartoneras -que hice en solitario-, y la publicación de mi primera novela, por parte de Dead Pop -la editorial de Damián Conelly y Renzo Podestá-.

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Anarkiskovich, la novela de Viglietti publicada por Dead Pop.

Desde entonces y hasta ahora, la cosa no hizo más que crecer, en cantidad de historias y aprendizajes. La verdad que tengo la suerte de tener al lado gente que siempre me brindó conocimiento y que, sobre todo, se animó a que redobláramos la apuesta sobre la obra y lo que se publica. Gracias a eso -y a lo culo inquieto que soy- terminó dándose Contamusa y el resto de los proyectos en los que estoy metido.”

Vos participaste de emprendimientos editoriales, como Deadpop, además de haber creado Contamusa y participar de Mitomante, ¿podés contar esas experiencias?

“Lo de Dead Pop se dio de forma tan orgánica que no me di cuenta que era parte del baile hasta que íbamos por el segundo tema. Cuando Dead Pop arrancó, muchos queríamos dar una mano y publicar. Renzo había leído una novela que yo venía laburando en blog, construida sobre diálogos, Anarkiskovich, que terminaron publicando con Damián. Mi compañera y mi cuñado terminaron haciendo la comunicación a nivel Córdoba -Dead Pop abarcaba geográficamente mucho terreno- y quedamos laburando en la editorial autogestiva más grande que se había visto en un buen tiempo. Hay una foto de una CBB, creo que del 2013, en la que hay un montón de autores, comunicadores, diseñadores y demás en el stand de Dead Pop. Eramos una banda y había mucha sinergia de proyectos.

logo_mitomante-1Con Dead Pop me puse a escribir otras obras -que no salieron por tiempos míos- y a curar una colección de relatos clásicos de terror ilustrados, que se llamaba Fosa común. Con ellos aprendí un montón de logística -feriábamos y distribuíamos una linda cantidad de material-, además de la producción de un libro en sí -el ISBN y la CAL, los diferentes formatos que una imprenta maneja y más-.

Con Mitomante tuve una colaboración errática pero casi permanente a nivel corrección. No recuerdo en qué año fue, pero desde que Ziul decidió darle un lavado de cara a su sello editorial e ir definiéndolo con más obras y producción, di la mano que podía, corrigiendo textos. Además, Ziul me manijeaba -y lo sigue haciendo- con las historias que surgen, sugiriendo ‘ésto lo podría dibujar tal’ o ‘esta historia la veo bien en este formato’, coeditamos juntos por ese mismo motivo.

contamusa-1Contamusa nace después de que Dead Pop deja de existir. Como autor-editor venía haciendo mis ediciones cartoneras de antologías de cuentos y textos de los blogs que manejaba en esa época, pero ya había probado el sabor de la imprenta con Dead Pop y con Mitomante, y quería apuntar a algo de mayor calibre. A eso se le suman las ganas de laburar más la narrativa ‘de género’, terror, ciencia ficción y fantasía, cosa que no estaba -ni está- canalizada formalmente en ninguna editorial cordobesa. Hay sellos independientes que coquetean con esos géneros, pero ninguno que se dedique abiertamente a eso. Para mí, lo más natural era ingresar en Mitomante, porque ya veníamos laburando en conjunto, pero Ziul me instó a que formara mi propia editorial, a él le interesaba cada vez menos editar narrativa y cada vez más dedicarse de lleno a la historieta. De ahí surge Contamusa, y de las ganas de editar un montón de libros aparte de mis obras, claro está.”

¿Cuáles son los motivos que llevan a la formación de Prendefuego y cómo funciona el grupo? ¿Qué objetivos tienen y cómo se coordinan para alcanzarlos?

prendefuego-1“El funcionamiento de Prendefuego es como la máquina del movimiento perpetuo, funciona, pero nadie sabe explicar bien cómo. Había varias personas rondando la escena local que, o bien tenían ganas de, o ya estaban laburando con Llanto de Mudo. Cabe aclarar que a nivel local la escena cordobesa tenía a Llanto de Mudo y a Dead Pop como las dos editoriales de historieta, y se acabó. Cuando falleció Diego Cortés, un montón de proyectos quedaron en el aire, y ahí fue cuando algunos de los autores que estaban con la polenta y el impulso de publicar decidieron asumir el rol de editores para que esos proyectos no quedasen cajoneados. Hernán González, editor de Buen Gusto, venía laburando con Llanto y cuando eso se frenó, creó su sello y para editar un montón de historieta. José Arizmendi venía con ganas de autoeditarse, la necesidad fue la excusa perfecta para formar Gatomadre. A Matías Zanetti le pasó otro tanto, tenía un libro para salir cuando Llanto se detuvo, por lo que decidió redoblar la apuesta y crear su sello, Holograma. Como aclaré más arriba, Contamusa devino de la necesidad de editar narrativa e historieta, y Mitomante, que ya venía montado en su tren, se sumó a la gestión de todos.

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Ultradeformer, de Pedro Mancini, una de las primeros libros publicados por el colectivo Prendefuego.

Prendefuego nace, ante todo, por necesidad. Si hubiésemos podido manejarnos sin necesidad de recurrir a otros, el colectivo probablemente tendría muchas menos funciones que las que tiene. En cierto sentido, agradezco que hayamos tenido que tendernos la mano mutuamente, porque los que empezaron siendo aliados estratégicos terminaron transformándose en excelentes amigos y personas. La adversidad nos juntó, no podíamos ni a patadas costear los viajes, la feria y distribuir los títulos en todos los puntos de venta posibles, pero si repartíamos la carga de laburo y los gastos, las energías se multiplicaban.
Además, de repente tenemos un círculo de confianza de editores amigos que están en el mismo brete, y cada uno aporta la información, el recurso o la mano que puede. Si tengo que explicar cómo funciona Prendefuego, no sabría ponerle un principio y un fin a la cosa, porque es un proceso unificado constante de propuestas y acciones que se encadenan. Buscamos ver qué podemos sumar a lo que cada uno dice. Si hay que ir a un evento, buscamos que el que vaya esté acompañado, aunque sea que se tome unos mates con alguien más. Si hay que repartir libros en puntos de venta, vemos quién puede pasar a dejarlos. Digamos que nos manejamos en un orden ‘need-to-solve’, o sea, cuando hay una necesidad o un problema, lo planteamos y resolvemos entre todos. No todos tenemos las mismas fortalezas, y la diversidad es lo que muchas veces nos ‘salva la vida’.”

Como escritor, además de guiones de historieta, tenés cuentos cortos y novelas, ¿te resulta fácil saltar de un ámbito a otro? ¿Sentís que en alguno de esos campos tenés más herramientas o te desenvolvés con más soltura que en otro? ¿Qué desafíos enfrentás cuando escribís un guion de historieta y cuáles cuando escribís un cuento o una novela?

“En todo el año pasado estuve escribiendo mucho guión de historieta y prácticamente no escribí literatura. Necesito de cierto ‘set and setting’ para laburar. No es lo mismo escribir un cuento o una novela, donde podés explayarte como se te canta, que un guión de historieta que, además de la historia, le tiene que decir al dibujante qué tiene que dibujar.

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Correo Expreso, de Viglietti y Retamar, una de las historias que integran la antología Family Curse.

Creo que la literatura es para perderse creando. Podés colgarte laburando en tus propias referencias y tus propios universos, pero siempre volviendo por el camino marcado para ir corrigiendo, sumando y restando lo que quieras contar. Además, al tener una transmisión de la historia mediante la palabra, podés darle un laburo mucho más difuso al lector que con una historieta. Siento que la historieta es mucho más eficiente a la hora de contar una historia, lo que querés contar le llega al lector de una forma más o menos similar a lo que querés decir desde el vamos. Es totalmente subjetivo, pero es como lo siento.

Los guiones son divertidísimos de escribir. No digo que escribir literatura sea aburrido, pero es otro tipo de viaje. Digamos que escribir literatura es más una meditación exteriorizada, y el guión es un diálogo. En el guión, una de las cosas que intento generar es que el contacto con el dibujante sea lo más interpretable posible y que también tenga el espacio para explayarse y generar su propia forma de laburo. Cuando en un cuento te nombro un personaje y te digo ‘era viejo y pecoso’ vos te lo imaginás como se te canta, y todas las versiones de ‘viejo y pecoso’ que se puedan imaginar están bien. En el guión, en cambio, con ‘es viejo y pecoso’, es el dibujante quien termina definiendo de qué se trata esa vejez y esas pecas.

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Tio Dan, de Viglietti y Gonzalez, otra de las historias que integran la antología Family Curse.

Creo que el desafío más grande a la hora de escribir cuentos o novelas es cerrar la historia. ¡Hay tanto que uno quiere contar! Desde detalles que no le importan a nadie hasta lo que sentiste oportuno narrar en el capítulo catorce simplemente porque pintó. El cuento y la novela tienen esa impronta de bosque en el que te podés perder fácil. Y el problema de eso es que la publicación va quedando cada vez más lejos.

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El segundo volumen de Heatlands, el tercer volumen y final está en preparación.

En cuanto al guión, creo que el desafío que enfrento cada vez que me siento a escribir, es pensar en la emoción que se quiere suscitar, y también aprender que la obra no te pertenece a vos, hay que abrazar lo que el dibujante hace con tus palabras y redoblar la apuesta a esa obra para seguir adelante. No miento si digo que Heatlands, por ejemplo, no es ni a patadas la obra que tenía pensada escribir. Pero, ¿qué obra termina siendo la misma al principio que al final?”

¿Podés contar un poco sobre tus obras como guionista: Heatlands, Family Curse y Birdman?

Heatlands es una de las ideas más viejas que tuve para una historieta. Siempre me gustó el posapocalipsis y siempre me gustaron los mundos fantásticos. Nació en una época muy cínica de mi vida y refleja perfectamente la falta de fe en la humanidad, que se troca en viaje fantástico y transmuta la tierra pelada y estéril en algo más. Si tengo que nombrar dos influencias de Heatlands, serían Viaje al centro de la tierra -con todo ese optimismo Welliano y lo efímero de las cosas- y Jurassic Park -puntualmente con la cita del personaje de Jeff Goldblum, ‘Life finds a way’, o sea, la vida encuentra su camino-.

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Family Curse, planeada a dúo entre Viglietti y Mitomante, junto a una plétora de artistas.

Family Curse es una de las cosas que más me gustan hacer y uno de los géneros que más me gusta laburar a nivel historieta. O mejor dicho, es la historieta que al Nicolás de 12 años le encantaría leer. El formato antológico tiene mucho heredado de un montón de obras de ficción en esa misma forma, The outer limits, The Twilight Zone, Night Gallery y Tales from the Crypt por nombrar algunos. También es un homenaje a Weird Tales, Eerie, Creepy, Doctor Mortis y tantísimas revistas pulp de terror y ciencia ficción dura de épocas que nos antecedieron.

Birdman es la prueba empírica de que Ziul Mitomante está clínicamente loco. La idea original y gran parte de los guiones -además de los dibujos- surgen de él, yo disfruto tirando propuestas en los diálogos, personajes y escenas. La máxima que tenemos con Ziul es que nos tenemos que cagar de risa escribiendo el guión para que funcione. Y hablando de funcionar, Birdman generó un estallido de spin-offs inesperados que, por el momento, cuentan entre sus autores a José Arizmendi y Feru Icchi, Fer Calvi y Nicolás Lepka. Hay muchos autores amigos que están contentísimos con la obra y les divierte la idea de meter su propio mutante infeliz en ese universo. Birdman es el patio al que estamos invitando a jugar a quien quiera, con lo que quiera, de la forma que quiera.”

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Birdman, el puntapié inicial para un universo colaborativo y lúdico.

En la actualidad, ¿cómo es panorama de la historieta independiente en Córboba?

“Creo que prometedor se queda chico, aunque tengo que advertir que soy un optimista insufrible. Dicho eso, creo que hay algunos aciertos desde los gestores culturales de la escena local, generando eventos que son puntos de reunión para los que rondamos o generamos el medio, como ser Docta Comics, Subte -en el marco de la Feria del Libro- o Ilustrópolis. Este año se viene muy prometedor, ya que los eventos vuelven con más convocatoria y ganas de enlazar más con ‘el ciudadano de a pie’, abrir la cancha y que no seamos siempre los mismos veinte tomando mate y hablando al pedo. A nivel editorial, tenemos a Le Noise, Atmósfera y los cinco sellos que integramos PrendefuegoHolograma, Gatomadre, Buen Gusto, Mitomante y Contamusa-. Además, tenemos actores independientes como el trío de autores que conforma Culiau! En Córdoba, la publicación autogestiva es muy prolífica, pero ésta es la primera vez en años que hay una diversidad tan grande en cantidad de personas involucradas en la escena local.”

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Niño Negro es la última novela publicada por Viglietti.

¿Cuáles son tus planes para el 2017 en el terreno de la historieta?
“Si todo sale bien y ningún planeta colisiona contra la tierra, éste año tiene que salir Family Curse 2, Orchid -una novela gráfica que estamos haciendo con Kundo Krunch-, y unos cuantos capítulos de Birdman -la cual veremos finalizada este año, idealmente-. Se empezará a dibujar el volumen final de Heatlands y muchas otras historias que no puedo confirmar todavía porque falta que se cierren.

A nivel editorial, Contamusa tiene asegurada una antología innominada para fin de año o principios de 2018, de los autores Cezary Novek y Joaquín Silva, una edición integral de una obra plurinarrativa llamada El Cartero, de los autores Manu Amagi y Lele Lou, y Mundus -una historieta que fue publicada por primera vez en Viñeta 1-, de Mauro Mantella y Mauro Lirussi.

Hay muchos otros libros y proyectos, pero ésos son los confirmados hasta ahora. ¡Muchísimas gracias por esta entrevista!”

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Más cambios en Zinerama!

Publicado: febrero 9, 2017 de Julián Blas Oubiña Castro en Autobombo, Bienvenida, Sanata
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Buenas a todos! Parece que la energía que este blog cobró en los últimos días va en aumento y ya estamos posteando todos los días!

Esta breve entrada es para contarles que hemos agregado un colaborador nuevo: Sergio Schiavinato.

Sergio no solo es comiquero de larga data, sino que también colabora en el grupo de Facebook Debate del cómic. Y además, de un tiempo a esta parte, empezó a reseñar algunas publicaciones de la escena independiente actual. El asunto es que nos gustó cómo lo hacía y lo invitamos a unirse a Zinerama.

Este es otro de los pasos para transformar el blog en un esfuerzo más colectivo y plural, con multitud de voces. Así que no se sorprendan de ver por acá entradas de nuevos Fanzines, recomendaciones de novedades, reseñas y demás! Sergio viene con ganas de escribir!

Por lo pronto, ya subió la entrada de Celeste, uno de los mejores trabajos de Marcia Juárez! Pasen y vean!

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Schiavinato, resistiendo la tentación.