Hoy en Lunes de Lucy Loles: “No es ningún plato de ñoquis”.

La Danza de los Condenados, de Federico Baert.

No les voy a decir que se me cayó un ídolo, porque Baert nunca fue mi ídolo, pero había leído otro libro de él que sí me gustó bastante. Puedo decirles que éste me decepcionó un poco.
Otra vez juega con lo autobiográfico-pero-no, siendo él protagonista de historias en parte turbias y en parte insólitas, cíclicas, y que terminan como empezaron: mal. Está lleno de personajes trasheros, bastante auténticos en cierto punto, pero faltos de algún tipo de chispa, no llegan ni al Magiclick.

¡Y qué feo todo lo editorial! La tapa parece de esos libros de “100 chistes para contar en el ascensor”, las páginas parecen fotocopiadas. Con un prólogo en letra gigante, y unos dibujitos horrendos haciéndole de techito al texto, pasa a convertirse en “100 chistes para contar en el recreo”. Pusieron el diseño de la tapa de nuevo en la segunda página… Habrán pensado que estaba tan bueno que había que repetirlo? Vamos chicos, que no es ningún plato de ñoquis.

Fue interesante que, de una forma no muy sutil, el autor se puso a meter chivo de sus otros cómics en una especie de meta-contenido, hablando también de la industria de la historieta dentro de una. También me llamó la atención toda la subtrama de los “fantasmas”. Venía con otro tono, totalmente distinto al que estaba llevando el libro, rompiendo un poco con el género, que no es un género clásico encasillable, sino más un “género Baert”.

Frases como “qué puta esa paraguaya” o “acá llegó Don Gato y su pandilla” (refiriéndose a tres flacas en un bar) más que risa me dieron ganas de meterle alto bife al autor. Me hizo pensar si es que hay cierto humor ácido que no me copa, pero no, no creo que sea eso. Hace unos días fui al cine, hacía bocha que no iba al cine, pero me dieron entradas gratis, y las cosas gratis siempre son geniales, así que fui. Entré a una peli de la que no tenía mucha idea, y resultó ser un gol de media cancha (¿se dice así?), con un estilo de humor ácido/negro/bombanuclear bastante heavy. Me di cuenta que nadie más se reía en toda la sala, pero yo estallaba con cada chiste. Entonces no, no soy intolerante al humor ácido… Pero si elegís usarlo, lo tenés que saber manejar. Me hizo acordar a “si te gusta el durazno, bancate la pelusa”, pero creo que en este caso no aplica.

Reseña original: Acá.

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¡Hola! ¡Esperamos que todos estén muy bien! Volvemos como cada semana con nuestro Suplemento Semanal de Historietas, para seguir de cerca las historias que nuestros artistas nos traen. En lo particular, creemos que esta es una de las mejores iniciativas que hemos tenido dentro del blog, y nos sentimos afortunados de haber podido reunir tanto talento en este pequeño espacio. También, estamos trabajando para hacerlo crecer, por lo que es posible que pronto se vengan algunas novedades.

Pero mejor pasemos a lo que importa, ¡las historietas! Jésica G y Pablo Zambrano continúan con Killay -¡y resulta que nuestra protagonista es una metalera de pura cepa!-, en donde se empieza a notar que hay un trasfondo misterioso y pesado. ¿Qué pasará?

En Virtual Zone, la cosa va de chicos fanáticos de los video juegos. Y hablando en serio, el virtuosismo que Fátima Fuentes está mostrando en este trabajo es increíble. Para muestra tangible está la página de abajo, una maravilla.

Cerramos a todo color, con Tati Cuccaro y su Side Story de Queseyó (la historia que ya lleva 11 números publicados). Y bueno, hay que asumirlo, a mas de uno le gustaría ser Kato para tener que decidirse entre Robin y Clara -¡esos son problemas!-.

Eso es todo, por ahora! Nos encontramos de nuevo la semana que viene! Acá en la Cuarta Hora!

camulus‘Camulus’ es uno de los casos de mayor estoicismo y resistencia de la historieta argentina. Sus creadores, Pablo García y Jorge Blanco, lo han hecho desfilar por varios formatos y publicaciones, siendo las más conocidas las dos etapas con comic-book propio editadas por EFX Studio; primero de 1998 al 99 y después del 2000 hasta ese fatídico 2001 donde la industria se hunde con el resto del país. En ambas épocas ‘Camulus’ contó con buena edición, periodicidad, excelentes dibujantes que se unieron a Blanco y García (en especial Jok y el inolvidable Rubén Meriggi) y hasta un replanteo total. De ser un comic “a lo yanqui”, con fuertes influencias de ‘X-Men’, en su segunda etapa se convirtió en una obra más personal y autoral, haciendo hincapié en la mitología celta que Blanco y García tomaron de inspiración.

El tomo en que se centra esta reseña, editado en el 2018 por Duma Editores, es la compilación de una saga craneada hace varios años, que continua la onda más intimista y reflexiva.

¿Se entiende ‘El dios fugitivo’ por sí solo? Lo importante si: tenemos a Camulus, antiguo dios celta de la guerra, que desde hace siglos vive con casi todas las demás criaturas mágicas en Tir Nan Ög, una isla/ciudad/dimensión separada del mundo humano. El tema es que muchas criaturas consideran este lugar una prisión y a Camulus el carcelero. Así que en un ciclo que cada vez se repite más seguido, alguien escapa para morfarse un buen cacho de carne humana y Camulus lo tiene que recuperar ya sea por las buenas o, casi siempre, por las malas.

Estoy seguro de que el lector camulusiano curtido agarra todo al toque, pero para mí fue como enganchar una telenovela en el décimo capítulo: entiendo quién quiere vengarse de quien, quienes se tienen ganas, pero… ¿la China Suarez es polaca o sordomuda? La mayoría se entiende por contexto, pero otras cosas hay que seguir viendo. Por ejemplo, entiendo la relación de Camulus con el orco Gulbann o que el hada Banshee es el interés romántico y prohibido, ¿pero qué onda con Deodith, Cernunnos, Belimawr, Dannan y varios más? El libro podría haber incluido una guía de personajes o texto introductorio u otra forma de darle más contexto al lector nuevo.

Lo que si queda claro es que ‘El dios fugitivo’ es un giro al status quo del personaje y abre puntas para futuras aventuras, relacionadas con conspiraciones, tomas del poder por la fuerza y enemigos todavía no del todo revelados. Es una historia donde pasan bocha de cosas y al mismo tiempo los guionistas García y Fernando Cascallares cocinan a fuego lento, haciendo énfasis en los diálogos e interacciones de personajes. Hay machaca pero si buscan algo más a tono con las primeras sagas de Hellboy, digamos un grandote sobrenatural resolviendo todo a los ponchazos… y no, sigan caminando. Acá es más importante que Camulus se cuestione su rol de cazador y ejecutor… si Tir Nan Ög es el refugio de paz que se supone, ¿por qué tantos de sus amigos arriesgan la vida al escapar? Algo huele mal y no son los orcos.

Tres tercios de la saga están dibujados por Jok en el nivel que nos tiene acostumbrados, o sea espectacular, bancado por los grises de Blanco (cuack no intencionado). Siempre digo que Jok se luce mucho más a color o con grises que separen y definan la cantidad de detalles que pone en fondos, vestimentas, monstruos, etc. Hay ciertos tonos que en la impresión quedaron oscuros, pero en general ayudan más que deteriorar el laburo artístico.

Por otro lado, el tomo incluye una historia corta, ‘Puertas adentro’, que tiene un laburo de putisima madre de Jok, sin grises, con una finura increíble en el trazo, como si fuera un grabado antiguo, a tono con la época donde transcurre. Impresionante y acojonante el laburo en esas páginas.

El cuarto y último capítulo de ‘El dios fugitivo’ esta dibujado por Dario Bravo, buen dibujante y coeditor de Duma, con un estilo diferente al de Jok, alterando el diseño de algunos personajes… ¿Deodith, so vó?

Más allá de la extrañeza con ciertas situaciones, es un tomo cebador y que hace querer saber más del personaje. Bancaría mucho un ‘Camulus integral’ o una continuación de esta nueva trama.

Hoy en Lunes de Lucy Loles: “Gran estrategia para la vida real”.

Chuño, de Fede Di Pila.

Volví del país de las medialunas saladas. Me llevé cinco comics y me quedé corta. Les voy contando lo que leí por el orden mismo de lectura. Arranqué con Chuño porque, ¿vieron esa tapa? Aunque, con esa magia de color, ¿cómo se les ocurre hacerlo blanco y negro por dentro?

Creo que si el Principito y Stuart Little decidiesen procrear, sin darle importancia a la continuación de sus respectivas especies, saldría algo como Chuño. A pesar de que nazca de dos personajes “infantiles”, creo que es muy abstracto para chicos, y muy nabo para adultos. Podríamos decir que es un buen libro para adultos nabos o para niños abstractos.

Chuño, al igual que el Principito (no tanto que Stuart Little), me generó millones de preguntas. No de la misma índole, pero preguntas al fin. Por ejemplo: si los ángeles se volvieron de piedra, pero igual pueden hablar, ¿por qué no pueden responderle las preguntas al pobre protagonista? O, ¿a qué venía esa bajada de línea ecológica de cuidar el agua? Pensé que iba a tener algo que ver con la historia, pero no. Supongo que fue un momento que tuvo el autor y nada más. ¿Y qué onda ese ratón/zorro/sidekick? ¿Para qué lo sumaron a la travesía? (Yo lo hubiese llamado Tupper, le quedaba re bien). Varias cosas me resultaron inconexas, forzadas, como si quisiese meter todo lo que se le ocurrió en un mismo libro.

En cuanto a la edición, está impecable. La tapa no sólo es linda sino que es suavecita, las páginas tienen un re buen grosor. Habiendo leído otro (que todavía no les voy a decir cuál es), pude apreciar heavymente las decisiones editoriales que no se ven a simple vista, y que ni idea cómo se llaman, esas que hacen que el libro parezca un libro y no un cumpleaños en Kidsports.

Me copa que por página tenga una o dos viñetas, estéticamente queda re lindo y hace muy cómoda la lectura. Igual, algunas de las viñetas son demasiado abstractas, convenientemente cuando hay que resolver conflictos de la trama. Algo así como “¡Uhh, quedamos atrapados en la cosa!”, después dos viñetas de líneas random por acá y por allá, luego “¡Funcionó! Lo logramos.”, y pasamos a otra secuencia. Para un comic me molesta bocha, pero me pareció una gran estrategia para la vida real: cuando no sabés que hacer, tirás algo random (me gusta la idea de agitar los brazos como esos muñecos inflables de las estaciones de servicio) por el equivalente temporal a dos viñetas, y listo.

En fin: un ratón alien, un rey malo que junta los palos del truco, un background tipo esclavitud egipcia pero con poderes mentales, un sidekick innecesario, ángeles convertidos en piedra, una chica que es un huevo (y que todo le chupa otro). Una mezcla rarísima, que a mi gusto no funcionó muy bien.

Reseña original: Acá.

Bueno, a falta de nuestro eximio escaneador oficial, NN, a quien extrañamos como nunca, me toca cubrir de manera interina esta sección tan querida por los lectores del blog! Sección que les permite atesorar de forma digital esas joyas perdidas en los anales de la edición independiente y autogestiva… Hay que ver como en el nuevo milenio la gente tiene ese gusto de renombrar tooooodo con un nombre pomposo, correcto, enmarcado en discursos y correcciones de toda índole… Como diría un amigo “Son fanzine’, vieja! Y?“.

Arrancamos por Córdoba, donde a principios de los 90 se publicó la cuasi legendaria Aguijón. Una revista impresa en Offset, que contenía a mucho del mejor talento que había surgido en por esos años en la provincia. La revista llevaba trabajos de Roberto Von Sprecher, Fernando Amor, Fernando León González, Ham Kahn, Iván Lomsacov, Humberto Sosa y varios más. Era una revista de buen formato, cercano a 20 x 26 cm, con muy poco que envidiar a las revistas comerciales que llegaban a los quioscos en ese momento, un verdadero prozine. El scan de la revista fue una colaboración de Jorge Santillán, nosotros agradecidos!

Para descargar Aguijón 01: Acá.

Seguimos con la última entrega de la primera encarnación de Cazador! Ese que primero apareció en Arkham y luego fue lanzado como una miniserie de 3 números en una co-edición entre las revistas Cómic Magazine y Reo, allá por 1990. Más tarde la historia fue recopilada en el libro “Cazador Archivos Secretos“, que publicara Editorial De la Urraca hace apenas 24 años atrás, o sea, en 1995 (parece que fue ayer!), pero sin las tapas ni las editoriales. Acá, Lucas dibuja con un estilo mucho más cercano al mainstream norteamericano, con varios homenajes a Frank Miller incluidos. Estas 3 revistitas -solo tenían 16 páginas-, hoy son casi inhallables. Este scan de la revista fue una colaboración de Jorge un seguidor del blog, y la versión de que pueden descarar tuvo un retoque por un servidor.

Cazador 3 Final en la isla: Acá.

Eso es todo por ahora! Mejor no los podemos tratar! Y no se olviden que este finde es Dibujados, nos vemos ahí!

¡Buenas a todos! ¡Hoy tenemos la tercera entrega del Suplemento Semanal de historietas de Zinerama! Y que inaugura oficialmente (una semana atrasado, el mes de mayo). Tuvimos algún que otro inconveniente de ultimo momento, que nos obligó a encontrar una portada de imprevisto. Por suerte, Tati Cuccaro acudió al rescate para darnos una tapa de lujo!

También al final de este post, van a encontrar el enlace de descarga para la recopilación del número lanzamiento que hicimos en abril. Es más “finito” de lo normal, puesto que solo tuvo dos entregas semanales, por lo que solo tiene 12 páginas -¡una de ellas, inédita!-. Los próximos recopilatorios mensuales ya serán más abultados.

Comenzamos por la mentada portada mes de mayo.

Y seguimos con Killay, donde nuestra protagonista y su padre llegan para la fiesta de Mama Quilla. Ya es evidente que algo pasa con los perritos que tanto les gustan a Jésica G. y Pablo Zambrano.

Avanzamos con segunda página de Virtual Zone, de la talentosa Fátima Fuentes. Es muy probable que tengamos novedades con respecto al desarrollo de la serie en la próxima entrega!

Como siempre, cerramos a todo color en el Side Story de Queseyó, a cargo de Blinka. Al final resulta que Kato, es un buen tipo, que pide perdón por equivocarse y parece dispuesto a aprender de sus errores. Eso es un verdadero galán!

Como prometimos, les dejamos el recopilatorio del mes de abril: Acá.

Aventuras, amores, risas, sueños e historietas, ¿qué más podés pedir? ¡Nos vemos la próxima semana!

Hoy en Lunes de Lucy Loles: “Pibes haciendo cagadas”.

La Última Navidad, de Julián Mono.

“Haceme mierda la navidad!”. Eso decía el mensaje del autor, en el inbox de Lucy Loles. Dado que ya recibí mensajes super extraños, no lo tomé muy en serio y al principio no contesté. Pero la ansiedad me pudo, tenía que averiguar qué quería este pibe. Y así fue como me enteré que él creía que yo tenía su libro navideño, y me pedía que lo reseñe con honestidad (?).

No tenía su libro, ni sabía de su existencia, así que me lo hizo llegar (¡un genio!).
También me dejó una aclaración importante: “sabé que éste libro fue escrito un año antes que Stranger Things”. Tiene tanto de Stranger Things como Dark (el supuesto “Stranger Things alemán”), o sea poco y nada, básicamente pibes haciendo cagadas.

Me había propuesto no hacerle mierda la navidad (sólo para contradecir al autor), pero al igual que cuando me propuse hacer media hora de bici fija por día y terminé mirando la primera temporada completa de BoJack Horseman, no funcionó. Ya que los personajes son super chatos y no hay ninguna instancia en la que se pueda generar un mínimo vínculo (que genere ternura, gracia, pena, odio, algo), medio termina chupando un huevo lo que les pasa y todo pierde sentido. Al final son un montón de onomatopeyas random, acompañadas por dibujos cargados de textura y planos muy cerrados (por lo que no se entiende un choto).

Me dejó pensando cuánto peso que tiene el armado de personajes. Varias veces lo di por sentado, pero claramente si no funcionan, el resto es irrelevante. No es que no pasen cosas, pero (a pesar de ser cortito) se hace un poco largo y denso. Quizás sólo tengo sueño, también puede ser.

La premisa no está mal y está buena la estructura en tres partes con flashback que le armó, pero los separadores estilo “título de otra historia” me descolocaron un poco, más aún pensando que el primer capítulo terminaba ahí. Me gustaría viajar en el tiempo para decirle a mi yo del pasado “sigue boluda, vos seguí leyendo”.

Reseña Original: Acá.